CAPITULO 2
- Sí que has tardado – se quejó Alice cuando su hermano llegó a la casa de sus padres
- Lo siento, cariño, mi reunión se retrasó – se quejó – Bastante
- Anda, pasa, seguro que aún quedará algo para que comas
El jardín de la casa de sus padres estaba lleno de niños y niñas que corrían desde la piscina a la piscina de bolas mientras comían hamburguesas, dejando pedazos esparcidos por el césped.
Comió una hamburguesa de pie junto a la barbacoa charlando con Jasper sobre su reunión de la mañana con Aro Vulturis, el último gran cliente del bufete.
- Hola, tío Edward – le saludó Chelsea antes de que la hiciera girar en sus brazos
- Feliz cumpleaños, cariño. Te diviertes?
- Mucho – reconoció la pequeña
- O sea que Alice te ha organizado una fiesta genial – le retó a contradecirle
- Sí – aceptó la pequeña entre dientes antes de girarse en sus brazos para que la volviera a dejar en el suelo
- Es difícil de reconocer para ella – sonrió Jasper cuando la pequeña se marchó – Si tan solo quisiera a tu hermana la mitad de lo que te quiere a ti, ya tendríamos mucho terreno ganado
- Eso es porque yo soy irresistible – se burló dándole un trago a su cerveza
Jasper era su mejor amigo desde que entraron en la universidad. Estaban juntos cuando Edward y Tanya se casaron, y estaban juntos cuando Jasper conoció a María, una ex compañera de Tanya.
Fue a Edward a quién llamó cuando María le dijo que estaba embarazada y decidió que se mudaría con ella. También fue a Edward a quien llamó cuando decidió dejar a María aunque quería seguir ocupándose de su niña que contaba entonces tan sólo seis meses.
Chelsea sentía adoración por Edward y el sentimiento era completamente recíproco. Intentaba utilizar su influencia sobre la niña para que ésta aceptara a Alice y la relación que tenía con su padre, pero no le estaba resultando tan fácil como esperaba.
- Desde que Chelsea vive con nosotros todo se ha complicado – confesó Jasper
- Por qué?
- A veces incluso nos es imposible hacer el amor
- Wow, no sé si estoy preparado para oír esto – sonrió y su amigo lo miró extrañado – Es mi hermanita pequeña – explicó burlón
- Gilipollas – bromeó Jasper
- Anda, cuéntame
- Chelsea viene a nuestra cama casi cada noche para acostarse en medio de nosotros, créeme, no es fácil dormir junto a tu mujer desnudos si sabes que una niña de seis años puede irrumpir en la habitación en cualquier momento. Es muy difícil tener intimidad.
- Entiendo. Se le pasará, ya verás, sólo debe asegurarse que Alice no busca separarla de ti.
- Ya, lo sé, pero no sé cuánto tiempo más Alice estará dispuesta a librar esta batalla. Al fin y al cabo nuestra pareja es muy reciente.
- Mi hermana te ama. Y nunca pierde lo que quiere. Alice no.
- Ojalá tengas razón
- Si quieres puedo llevarme a Chelsea a casa alguna noche – ofreció
- Tú? – le miró sonriendo – Un hombre soltero con una niña pequeña? Qué le explicarás a tus amiguitas? O crees que ver tu vena paternal te ayude a conseguir más amiguitas?
- Ja, qué amiguitas? Ya no tengo amiguitas que lleve a mi casa
- Ah, no? Y Lauren? Y Jessica?
- No digo que lo hagan mal, pero puedes estar seguro que prefiero quedarme con Chelsea, es mucho más divertido.
- Pensé que te divertías con ellas. Qué ha pasado?
- Sabes que no es lo que busco. Ya está bien de sexo sin compromisos.
- Has tenido compromisos hasta hace seis meses, cualquiera querría tener más tiempo de soltería antes de embarcarse en una relación seria
- Que mi matrimonio con Tanya no funcionara, no quiere decir que yo haya dejado de desear una familia y una vida estable. Quiero tener mi familia, mis hijos. Tengo 31 años, no quiero esperar más. – confesó
- Estoy seguro que Lauren y Jessica estarían más que dispuestas a tener algo serio – ofreció su amigo sonriente
- Sí, claro. Y me pasaré el resto de mi vida viendo programas de cotilleos en el televisor o decidiendo qué zapatos quedarían mejor para una fiesta de la oficina, si los Manolos o los Jimmy Choo.
- Ja ja, - se rió Jasper – Al menos ya sabes más de zapatos que yo
- Esa era la preocupación de Jessica del viernes pasado. Créeme, no es lo que quieres escuchar en la cama mientras estás comiéndole... ya sabes – dijo bajando la voz recordando que no era la charla más adecuada para un cumpleaños infantil
- Tienes razón, no es lo que yo quisiera escuchar – aceptó y ambos rieron imaginando uno y recordando el otro
Jasper y Alice se habían ido a despedir a los padres de Jasper que se marchaban, ya que debían coger un vuelo a Nueva York, esa misma tarde.
Edward estaba sentado en una de las tumbonas del jardín viendo a los niños corretear y ansiando poder sentir que alguno era suyo.
A dos pasos de él, junto a la mesa de los refrescos, la vio. Una pequeña que debía tener la edad de Chelsea. Vestía un bañador azul que resaltaba su piel clara. Sobre él llevaba una mini sudadera de GAP.
Su cabello caoba caía en suaves rizos hasta su cintura. Apretaba los labios afanada intentando abrir un botellín de refresco de naranja.
- Hola, pequeña, quieres que te ayude? – ofreció Edward a la niña al verla pelear con el tapón plástico de su bebida
La niña alzó sus preciosos ojos azules hacia él y le entregó la botella de refresco que intentaba abrir sin éxito, luego de echarle una mirada especulativa.
Edward sonrió y giró el tapón con facilidad.
- Quieres que te lo sirva en el vaso?
- No – respondió ella rápidamente acercándose a él – Quiero tomar de la botella como tú – dijo señalando el botellín de cerveza que Edward tenía en su mano
- Ok, entonces – sonrió haciéndole un lugar en su asiento para que se sentara junto a él – Y tú no te bañas en la piscina?
- No, ya me bañé y ahora me dio frío. Mi mami me dijo que cuando tuviera frío saliera del agua y me quedara al sol – explicó
- Es muy lista tu mami
- Sí – aceptó rápidamente
- Y dónde está tu mami? – preguntó curioso por saber quién era la madre de esa niña tan encantadora
- Tuvo que irse pero me dijo que luego vendría a recogerme
- Muy bien, entonces. Y cómo te llamas?
- Heidi. Y tú?
- Yo soy Edward – se presentó estirando la mano para estrechar la de la pequeña
- Eres el tío de Chelsea?
- Digamos que sí.
- Ah. Yo también tengo un tío. Y una tía.
- Ah, sí? – dijo mostrándose interesado
- Sí.
- Ajá. Y tienes hermanos Heidi?
- No. Tengo un primo y una prima que el tío Emmett trajo de otro país.
- Vas al colegio con Chelsea?
- No, pero hacemos el mismo curso. Yo también voy a cumplir seis años – informó dándose importancia
- Wow, eres muy mayor, entonces
La niña lo miró entrecerrando los ojos, buscando discernir si le estaba tomando el pelo.
- No lo soy. Mi mami dijo que no podré tener un pendiente en el ombligo hasta que sea muy mayor y que aún no lo soy
En un gesto de confianza que lo desarmó la niña se subió a su regazo y se sentó sobre él. Su acción lo enterneció y deseó haber sido su padre.
No pudo evitar recordar que si Tanya no se hubiese realizado aquel maldito aborto, él ahora sería el feliz padre de un bebé de unos seis meses.
- Oh, es que para ponerte un pendiente en el ombligo has de ser muuucho mayor
- Cuándo seré mucho mayor? – preguntó poniéndolo en el compromiso de apoyar o no a la madre de la pequeña
- Cuándo dice tu mami que serás mucho mayor? – evadió
- Mami dice que tengo que hacer muchas cosas antes; aprender a leer un libro muy gordo, aprender a hacer multiplicaciones. Mi primo Kebi tiene 8 y aún no sabe multiplicar. También tengo que aprender a conducir. El tío Emmett dijo que me enseñaría a conducir pero aún no porque no alcanzo a los pedales del coche de mi mami.
- Claro – sonrió divertido – Has de crecer bastante para alcanzar los pedales
- Tú sabes conducir?
- Sí
- Y eras mucho mayor cuando tu tío te enseñó?
- Mi papá fue quien me enseñó. – corrigió – Y sí, era muuucho mayor
- A mi me enseñará mi tío Emmett porque no tengo papá – le explicó haciéndolo arrepentirse de su comentario aunque ella no le dio mucha importancia – Y tienes un pendiente?
- No, eso son cosas de chicas
- Ah – dijo quedándose pensativa – Mi mami sí lo tiene
- Claro, porque tu mami es una chica
- Sí – aceptó
Con actitud confiada y relajada se apoyó en su pecho mientras él enternecido enredaba sus dedos en los suaves cabellos caoba.
Chelsea se acercó a ellos apoyándose en la pierna de Edward y mirando especulativa a la niña que se sentaba en su regazo
- Hola, tío Edward – le saludó
- Hola, cielo. Ya no te bañas en la piscina?
- No. Ella es mi amiga Heidi – le informó con un pequeño rastro de celos
- Oh, sí, ya la he conocido – dijo cogiendo a la niña para sentarla también en sus piernas
- Su mamá es amiga de Alice
- Ah, sí? No lo sabía
- Su mamá hace ropa y me regaló un vestido
- Tu mamá hace ropa, Heidi? – le preguntó haciendo a la niña partícipe de la conversación para evitar incomodidades entre ellas
- Sí, tiene una tienda de ropa. Ahí está mi mamá – le informó la niña bajándose de su regazo para correr hasta la joven que acababa de entrar por el portón trasero del jardín
Edward alzó la vista para seguir a la niña con la mirada. Se topó entonces con la visión de la mujer más hermosa que podía recordar.
Su cabello, del mismo color y textura que el de la niña, caía por debajo de sus hombros. Las gafas de sol sobre la cabeza despejaban su rostro con forma de corazón. Unos profundos ojos del color del chocolate miraban sonrientes a la pequeña cuando la levantó en sus brazos.
Llevaba una falda corta tejana que dejaba ver un par de largas y cremosas piernas. La camiseta azul de tirantes se ceñía a sus pechos pequeños y respingones.
Edward sintió que le faltaba el aire. Si se creía enamorado de la pequeña Heidi, ver a su exquisita madre sólo le hizo desear aún más poder ser el padre de la niña.
Acababa de encontrar a la persona con quien no le importaría formar una familia.
Les dejo un nuevo capi de la historia, a ver qué tal.
Gracias a todos por leer, y por los reviews, alertas y favoritos.
Y gracias por darme una nueva oportunidad con esta historia.
Besitos!
