CAPITULO 3
- Ven, mami, quiero que conozcas al tío de Chelsea – insistió la niña tirando de su mano
En realidad, Bella no tenía ganas de conocer a nadie. Estaba agotada y quería irse a casa. Había llegado a casa de los padres de Alice rogando que la fiesta se estuviese acabando para poder recoger a su hija e irse pronto a casa.
Se decepcionó al llegar, la fiesta estaba en su apogeo. Y, según le había dicho Heidi, aún no habían soplado las velas del pastel.
Pensó disculparse con Alice y retirarse pero la niña estaba tan entusiasmada que no tuvo corazón para hacerlo.
Heidi la llevó hasta una esquina del jardín donde Chelsea se sentaba en el regazo de Edward Cullen, el hermano de Alice.
Lo reconoció al instante. Tenía los ojos verdes que ella recordaba y seguía siendo tan guapo como lo era cuando se marchó a la universidad, cuando ella no era más que una chiquilla de once años.
Muchas cosas habían pasado desde entonces, pero Edward seguía siendo guapísimo.
Alice le había contado que era abogado y amigo y socio de Jasper, su pareja. Se había casado con Tanya Denali, la capitana de las animadoras del equipo de fútbol del instituto y la más guapa de su generación, pero se habían separado hacía ya un año.
Según Alice, Tanya había resultado ser una arpía y la separación había dejado a Edward bastante afectado.
Evidentemente no le había afectado físicamente, pudo constatar Bella. Seguía siendo tan increíblemente apuesto como lo había sido siempre.
- Hola, Chelsea – saludó a la pequeña que se bajó del regazo de su tío para acercarse a saludar a Bella – Qué tal tu fiesta de cumpleaños? – preguntó abrazando a la niña
- Divertida. Ahora vendrá un mago – le informó entusiasmada
- Un mago, wow! Es genial – sonrió irguiéndose para quedar de frente a Edward que se había levantado de su asiento
- Él es Edward, el tío de Chelsea – le dijo su hija
- Sí, le conozco – sonrió la castaña estirando su mano para estrechar la del hombre – Cómo estás, Edward?
- De verdad nos conocemos? Nunca podría haberme olvidado de ti – le dijo éste estrechando su mano a la vez que la miraba extrañado
- Oh, seguramente no me recuerdes. Era una chiquilla la última vez que nos vimos. Soy Bella Swan, era compañera de Alice en el colegio
- Bella Swan? – le preguntó con patente sorpresa – La hermana de Emmett?
Emmett era tres años mayor que Edward pero había sido el capitán del equipo de fútbol en el instituto y se había convertido en el ídolo de todos los alumnos del instituto. Más aún cuando había entrado en el equipo de fútbol de la ciudad, los Seahawks.
Edward no había evitado caer bajo su embrujo y aunque solamente coincidieron en el instituto y en el equipo de fútbol durante un año se habían llevado muy bien.
Aunque no lo había vuelto a ver desde que Emmett se había marchado a la universidad, le veía por televisión cada vez que jugaban los Seahawks; el equipo del cual Emmett era el entrenador desde que hacía cuatro años una lesión de rodilla lo había dejado fuera del campo de juego.
- La misma – sonrió
- Vaya, has crecido – dijo sintiéndose un estúpido
- Sí, un poco, teniendo en cuenta que no nos hemos vuelto a ver desde que yo tenía once y tú te fuiste a la universidad
- Es verdad – sonrió
En ese momento Alice llamó desde la distancia a los niños para que se reunieran en el patio donde el mago iba a realizar su espectáculo.
- Te ofrezco algo de beber? – le invitó acercándose a la mesa donde estaban las bebidas – Refresco, cerveza, vino?
- Un refresco estaría bien – aceptó dejándose caer en el asiento en que Edward había estado sentado antes – Si bebo alcohol me temo que me dormiré aquí mismo
Acercó un botellín de refresco para ella y una cerveza para él y volvió a sentarse a su lado.
- Así que Bella Swan. No estabas viviendo en Phoenix? – dijo dándole un trago a su bebida
- Sí, volví a Seattle hace seis años
- Oh, hace bastante. Alice nunca me comentó nada
- No nos habíamos visto. En realidad nos reencontramos esta semana – explicó – Tengo una boutique de moda infantil y allí nos vimos.
- Oh, sí – sonrió – últimamente Alice visita más tiendas infantiles de lo que desearía. Tiene una pequeña que sobornar.
- Sí, algo me ha dicho – sonrió a su vez
El silencio se acentuó. Bella se veía hermosa bajo los rayos del sol y él se sentía un tonto sin poder dejar de observarla.
- Alice me dijo que eres abogado
- Sí, lo soy. Si algún día necesitas un abogado, tenemos un bufete del que estamos orgullosos.
- Sí. Alice ya me lo ha recomendado. Pero de momento no tengo problemas con la ley.
- Nunca se sabe – se burló
- Es verdad – reconoció ella – Nunca se sabe
- Tienes una hija encantadora y muy simpática
- Oh, gracias. Sin dudas ha heredado el encanto de mi hermano.
- O de ti – aventuró haciéndola sonrojar
- Gracias, pero no, Emmett siempre fue el simpático.
- También es verdad. Cómo está tu hermano? Lo veo a veces en los partidos
- Sí? – lo miró curiosa. No sabía que Edward y su hermano estuvieran en contacto
- Por televisión – le aclaró
- Ah, claro. Te puedo contactar con él si eres seguidor de los Halcones
- Será un placer y seré la envidia del bufete. Cómo está él?
- Oh, bien. Ya sabes, desde que dejó de jugar su vida es menos mediática, cosa que agradece Rosalie, su mujer.
- No te creo que se casara con Rosalie Hale.
- La conoces?
- No era su novia en el instituto?
- Sí, lo era. Llevan juntos toda la vida. Tienen dos niños, Kebi y Jen.
- Los primos de Heidi que su tío trajo de otro país – repitió las palabras que le había dicho la pequeña
- Veo que ya te contó sobre nuestra exótica familia – dijo risueña
- Oh, sí. Tu hija me ha contado muchas intimidades familiares – susurró bajando la cabeza en actitud conspiradora
- Ah, sí? – se rió – Por ejemplo?
- Sé que llevas un pendiente en el ombligo – dijo seductor haciéndola sonrojarse
- Imagino que también sabes que no podrá llevar uno hasta que aprenda a conducir
- Lo sé, aunque sospecho que cuando sepa conducir tendrá algún otro límite, quizás cuando pueda votar, cuando acabe la universidad, o cuando tenga nietos.
- Eres muy listo
- Eso fue lo que tardó en llegar mi permiso para hacerme un tatuaje
- Llevas un tatuaje?
- No. Cuando al fin tenía autorización ya no tenía interés.
- Esa es la idea para ella también – confesó
- Pero tú sí llevas un pendiente. Tu madre te dio autorización antes de que perdieras el interés
- Sí – dijo dejando entrever un tono triste – Mi madre nunca se preocupó mucho por lo que yo hacía
Sonrió burlona pero la diversión no llegó a su mirada y Edward se maldijo por haber tocado un tema sin dudas duro para ella.
Alice y Jasper se unieron a ellos.
- Bella, llegaste – le saludó la morena abrazándola – Mucho trabajo?
- Demasiado – confesó – Felicidades por la fiesta, está genial
- Gracias. Espero que los niños la disfruten
- Seguro que sí
- Veo que has visto a mi hermanito – se volteó hacia Edward – Te lo puedes creer, Edward? Bella Swan de nuevo en Seattle
- Oh, sí, ya lo veo. No estaban nunca separadas cuando eran niñas – le informó a Jasper
- Sí, algo me han contado – sonrió el rubio abrazando a su novia – Bella vendrás a cenar a casa algún día? Chelsea y Heidi parecen llevarse muy bien
- Estaremos encantadas
- Qué tal el miércoles? – ofreció Alice – Te apuntas tú también, Edward?
- Sí, claro, será divertido – aceptó éste
Alice se llevó a Bella para saludar a Esme y a Carlisle. Edward no pudo dejar de observarla mientras se alejaba.
Jasper carraspeó llamando su atención. Se volteó hacia él ruborizándose como un adolescente.
- Es guapa – dijo el rubio
- Guapísima – aceptó
- Y está soltera – agregó dándole un trago a su refresco
- Ajá
– Y tiene una hijita preciosa
- Sí que la tiene
Se quedaron sumidos en sus pensamientos viendo a las dos jóvenes mujeres charlar con los padres de Edward.
- Debería invitarla a salir?
- No deberías dejar de hacerlo
- Era una niñita preciosa. Evidentemente nunca me había fijado en ella, era una niña cuando se fue de la ciudad. Habría sido diferente si no se hubiese marchado, supongo.
- No lo sé. Tú tenías a Tanya.
- No me lo recuerdes. – suspiró – Fue muy comentado cuando dejaron la ciudad ella y su madre.
- Por qué?
- Su madre era una zorra.
- De verdad? – preguntó girándose hacia su amigo mirándolo con sorpresa
- Parece ser que sí. El padre de Bella pilló a su madre en la cama con un amigo de Emmett, el hijo de él. Un chico al que le sacaba como quince años. Fue un escándalo.
- Ya lo creo
- La echó de su casa tan rápido que la cabeza le quedó dando vueltas
- Y se llevó a la niña
- Sí. Todo el mundo decía que se la había llevado para castigar a Charlie, no porque le quisiera.
- Tú qué crees?
- Oh, no lo sé. Tal vez Esme tenga una opinión formada. Yo era un crío en ese entonces como para preocuparme por cotilleos de la gente. Estaba en la universidad, sólo supe lo que se comentaba. Incluso a Alice no le habían explicado lo sucedido. Ella sólo supo que su amiga se había ido de la ciudad y eso ya era suficientemente triste para ella.
- Definitivamente deberías invitarla a salir
- Tal vez lo haga – dijo con seguridad – Aunque primero cenaremos con vosotros y las niñas el miércoles
- Es una buena idea
Sí que lo era. Bella le gustaba y no perdía nada por intentarlo.
Capi nuevo. Ya se conocieron. A ver qué pasa.
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