CAPITULO 5

Heidi dormía en el asiento trasero del volvo de Edward, en la silla para niños que Alice le había prestado.

Edward había insistido en llevarla a su casa y Alice se había negado a permitirle llamar un taxi.

Había pasado una velada muy agradable, tanto Alice, como Jasper y Edward eran divertidos, cada uno con su personalidad.

Heidi y Chelsea por su parte habían congeniado muy bien y ya eran grandes amigas que hacían muchos planes.

Chelsea estaba deseosa de conocer a los primos de Heidi y ésta estaba deseosa de presentárselos.

- Estás cansada? – le preguntó Edward en voz baja

- Bastante – confesó – Estoy ansiando meterme en la cama

- Y yo – dijo Edward pensando lo ansioso que estaba él por acompañarla

Estaba encantado con Bella. Si el fin de semana anterior, en la fiesta de Chelsea, le había parecido una chica encantadora, esta noche no había podido más que confirmarlo.

Cuando la había visto llegar, con su pantalón negro y su camisa azul hielo a juego con esos tacones infartantes, había tenido una erección.

Llevaba el cabello recogido en un moño flojo y algunos mechones desordenados caían enmarcando su rostro. No llevaba más maquillaje que un poco de máscara de pestañas. Era la chica más exquisita que había conocido. Su estilo natural y desenfadado lo excitaba como no lo hacía ninguna otra mujer.

No recordaba haberse sentido así nunca antes y estaba seguro de no querer dejar pasar ese sentimiento.

Cuando llegaron a la casa se ofreció a llevar a Heidi y la ternura que le embargó al tener a la pequeña acurrucada en sus brazos lo desestabilizó.

Bella le acompañó a la habitación de la niña, la dejó en la cama y salió para esperar a que Bella la desvistiera y la acostara.

Se encontraron en la entrada cuando Bella bajó.

- Puedo ofrecerte algo de beber?

- No hace falta – declinó aunque no por faltarle la ganas de quedarse más tiempo en su casa – Estás cansada, será mejor que te vayas a la cama.

Fue hacia la puerta y Bella le acompañó. Se giró hacia ella antes de despedirse. Estaba nervioso pero no quería perderse la oportunidad de invitarla.

- Me preguntaba si querrías venir conmigo el viernes a la fiesta del colegio de abogados?

- Eh, yo? – dijo nerviosa

- Alice y Jasper vendrán también, pensé que podría ser divertido

- Oh, eh – dudó – sí, bueno, sí, seguro que será divertido

- Perfecto – dijo él enredando un dedo en el mechón castaño que caía sobre su hombro – Te recogeré a las 7

- De acuerdo

Tembló al verlo acercarse con claras intenciones de besarla. Se moría de ganas de que lo hiciera pero también le parecía demasiado pronto. Sólo se habían visto dos veces.

En el último instante él se desvió y dejó un beso suave en su mejilla junto a la comisura de sus labios.

- Hasta el viernes – susurró antes de girarse y marcharse hacia su coche aparcado en la entrada

- Hasta el viernes – le respondió cerrando la puerta para apoyarse confusa contra ella

.

- Entonces esto sí es una cita – declaró Rosalie la tarde siguiente

- Digamos que es una salida de amigos en grupo – corrigió Bella

- Pues yo diría que es una salida en parejas, y eso es muy parecido a una cita

Bella sacó la lengua a su cuñada, riendo.

Estaban sentadas en la enorme cocina de Bella, frente a la mesa llena de cintas y tules blancos y plateados, trabajando en los lazos que Rosalie necesitaba.

Rosalie era dueña de una floristería y trabajaba con varias organizadoras de bodas y eventos, haciendo los arreglos florales.

Solía tener mucho trabajo y era bastante habitual traerse trabajo a casa y a Bella le encantaba ayudarla.

En eso estaban cuando el timbre del frente repiqueteó

- Hola, Bella – le saludó Alice entrando en la casa con Chelsea

- Alice – saludó sorprendida – Hola. No te esperaba.

- Lo sé. Espero no molestarte.

- Oh, no, desde luego que no. Pasad. Cómo estás, Chelsea? – saludó a la pequeña

- Bien. Está Heidi?

- Sí, claro, ven. Hei, tienes visitas! – gritó hacia la escalera que comunicaba con la planta alta.

- Chelsea! – gritó Heidi encantada con su nueva amiga que subió corriendo las escaleras para unirse a Heidi y Jen, la hija de Rose.

- Gracias, Bella – suspiró Alice dejándose guiar hasta la cocina – Siento que os estoy utilizando a ti y a Heidi para ganarme a Chelsea, pero realmente me ama por ello.

- No te preocupes – sonrió Bella – Siempre que podamos ayudar.

Bella presentó a Alice y a Rosalie que inmediatamente se cayeron estupendamente. Alice, que adoraba las manualidades, se les unió de inmediato para acabar los arreglos.

- Así que... – dijo haciéndose la desentendida mientras envolvía una rosa con un lazo blanco – He oído que tienes una cita con mi hermano

- Ja! – se burló Rosalie mirando a Bella que se sonrojó de inmediato – Te lo dije. Bella piensa que no es una cita. – agregó dirigiéndose a Alice

- Ah, no? Y qué sería entonces?

- Una salida de grupo con amigos – acotó la castaña

- Oh, no, no lo creo

- Pero tú y Jasper también vendréis o no?

- Sí, pero lo mío con mi prometido es una cita, así que si vosotros venís también entonces será una cita doble.

- No creo que Edward lo hiciera con esa intención

- Seguro que sí lo hizo con esa intención. Realmente no sabes nada de hombres, no?

- La verdad es que no – concordó Rose

- Al diablo con vosotras dos – espetó ganándose la risa de sus amigas

- Realmente me gustas para mi hermano

- No hay nada entre tu hermano y yo. Alice, nos hemos visto dos veces – aclaró

Alice miró a Rosalie ignorando a su amiga.

- Sabes, Rose, la segunda vez que vi a Jasper, dormí en su casa, y no sólo dormimos, no sé si me entiendes. Nos fuimos a vivir juntos a las dos semanas y estamos prometidos desde el tercer mes de salir juntos.

- La primera vez que Emmett me invitó a salir, fuimos a la fiesta de un chico del instituto. Me besó en el coche cuando aparcó frente a mi casa y metió sus manos bajo mi sujetador. No te diré lo que sucedió la segunda vez.

- Hey, no sabía eso. Sí que erais rápidos.

- Supongo que lo éramos dado que yo tenía quince y Emmett dieciséis.

- Es diferente entre Edward y yo.

- Por qué? – quiso saber Alice

- No lo sé. Vaya, no sé cómo estamos hablando de esto. Vais muy rápido. Ni siquiera nos conocemos.

- Os conocéis desde que erais niños

- Venga ya, Alice. Edward ni me reconoció al verme. Sólo me recuerda por ser la hermana de Emmett Swan.

- Te aseguro que de la familia Swan, Emmett es quien menos le importa. No te gusta Edward?

- Vamos, sabes que tu hermano está como un tren.

- Ya, eso se comenta, sí. Entonces? Te gusta o no?

- Físicamente, sí. No lo conozco lo suficiente como para saber si me gusta de otra forma.

- Bueno, algo es algo. Hazme caso, dale una oportunidad, es un buen chico. Aunque haya sido lo suficientemente idiota como para casarse con la zorra de Tanya, es un buen chico.

- No lo dudo, Alice. Pero para serte sincera, yo no soy una chica fácil. Tengo demasiado bagaje emocional.

- Qué quieres decir con eso? – preguntó Rose mirándola con sorpresa

- Tú lo sabes, Rose. Sólo he salido con dos tíos, y a cual peor. El padre de Heidi fue un cabrón y me quitó toda la confianza, en mí y en los hombres. Cuando intenté abrirme a alguien más, también resultó un cretino. Además de que no soy yo sola, debo mirar primero por Heidi.

- Mi hermano adora a tu hija aunque casi ni la conoce. Ya has visto cómo es Edward con Chelsea y con la misma Heidi. Adora los niños. Ese fue el detonante en realidad de su divorcio

Rosalie y Bella la miraron curiosas

- Tanya abortó su bebé sin que Edward supiera siquiera que estaba embarazada.

- Qué hija de p... pokémon! – dijo Rosalie acostumbrada por sus hijos a corregir sus palabras malsonantes – Cómo alguien puede hacer eso? – saber que ella no era capaz de tener hijos propios por mucho que lo hubiera intentado la hacía indignarse más con quienes abortaban.

- Prométeme que al menos no te cerrarás a conocerlo – pidió Alice – Dale la oportunidad de que te demuestre lo buen chico que es

- Lo haré, Alice, te lo prometo. Sólo espero que ninguno de los dos salgamos lastimados

- Oh, no lo haréis, estoy segura de que no

Cenaron pizzas con las niñas. Alice y Chelsea se marcharon después de cenar, al igual que Rosalie y Jen a quienes Emmett y Kebi tuvieron que pasar a buscar al no encontrarse a nadie cuando llegaron a la casa.

Bella estaba sentada en el sofá con la cabeza de Heidi en su regazo

- Te gusta Chelsea? – le preguntó acariciando sus cabellos

- Sí, mucho. – respondió la niña mirando a su madre – Ella no tiene primos, crees que yo y Jen podríamos ser sus primas?

- Se dice "Jen y yo"

- Jen y yo – repitió la pequeña

- Sí, creo que sí, si tú y Jen así lo deseáis también.

- Sí! – exclamó entusiasmada – También me gusta Alice, es muy guapa. Si Chelsea es mi prima, entonces Alice es mi tía?

- Supongo que sí

- Tú crees que a ella le moleste que la llame tía Alice?

- Yo creo que no, pero tendremos que preguntarle a ella

- Vale – aceptó contenta – También me gusta Edward. Y Jasper. – agregó después de un momento

La confesión de la niña la dejó muda. Sin palabras y aterrada. Qué iba a hacer? Intentar una relación con el Edward hombre? Y si no funcionaba? Tendría que alejarlo y eso lastimaría a Heidi.

Tal vez lo mejor fuese fomentar una amistad con él, de forma que Heidi también pudiese tener una relación con él de la misma forma que con Alice.

Era una decisión difícil. No debía quitarle personas a su hija, sino todo lo contrario.

Se encontraba en una encrucijada.

En realidad Edward no había dicho nada sobre tener una relación hombre-mujer. Quién era esta Bella que se adelantaba tanto a los acontecimientos?

No tendría suficiente tiempo para preocuparse después, cuando alguno hiciera algún movimiento serio?

Sí, decidió, sin dudas lo mejor sería esperar.


Nuevo Capi.

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