CAPITULO 6

Se sentía como una colegiala preparándose para el baile de graduación. Era una sensación extraña teniendo en cuenta que ella no había tenido baile de graduación.

Rosalie acababa de salir de la casa llevándose a Heidi que pasaría la noche con ellos.

Le había asegurado que estaba guapísima y que Edward quedaría deslumbrado al verla pero aún así, no se sentía muy confiada.

Se había puesto un vestido rojo que le llegaba justo arriba de las rodillas. Sobre el forro de seda una capa de encaje roja lo hacía ver sexy a la vez que naif, sus tacones le daban diez centímetros extras que aún dejarían a Edward casi una cabeza por encima suyo.

Se había recogido el cabello en un moño flojo y se había puesto muy poco maquillaje, viéndose elegantemente natural.

Cuando el timbre sonó respiró hondo frente al espejo antes de ir a la puerta.

Edward esperaba bajo el porche delantero. Estaba guapísimo vistiendo un traje negro con una camisa blanca y una corbata oscura. Sus ojos relucían al mirarla y su rebelde cabello cobrizo se resistía al peinado que seguramente él había querido imponerle.

Sus sentimientos eran similares a los de Bella. Era increíble que él, un tipo adulto, a sus 31 años aún temblara de nervios y excitación por salir con una chica.

Si bien era verdad que había pasado la mayor parte de su vida con la misma mujer, había tenido algunas cuantas citas desde su separación de Tanya, pero nunca se había sentido como en ese momento.

Seguramente se debía a que era la primera vez que salía con una chica con quien quería intentar algo más. Bella no era un polvo más, no era lo que buscaba al salir con ella. Era claro que lo excitaba sexualmente y obviamente quería estar dentro de ella, pero principalmente quería otro tipo de relación, otra conexión.

Quería cortejarla correctamente porque quería seguirla viendo, quería salir con ella, y evaluar si podían tener una relación seria, con futuro.

Aún era muy pronto para estar seguro de que podrían o querrían tener algo entre ellos, pero todo lo que él había visto de Bella hasta entonces, le encantaba y le hacía desear más.

De momento, esta era su primera cita. Y aunque sabía que Alice y Jasper también estarían allí, esperaba poder pasar con ella mucho tiempo a solas.

- Estás preciosa – dijo cuando al fin encontró su voz

- Gracias – le respondió ruborizándose – Tú no estás mal – sonrió

Edward se inclinó para dejar un beso en su mejilla quedándose allí más tiempo del políticamente correcto. Pero no pudo evitarlo al aspirar el dulce olor a fresas que despedía su cuello.

- Nos vamos? – dijo al fin separándose y ofreciéndole el brazo que ella enseguida aceptó

Le abrió la puerta del acompañante ayudándola a subir al coche como el caballero que era.

La fiesta era en el salón de banquetes del Four Seasons por lo que el trayecto era bastante rápido. En veinte minutos, Edward estaba entregándole las llaves de su coche al valet.

Ayudó a Bella a salir del coche y cogió su brazo para ponerlo sobre el suyo entrelazando los dedos.

- Estas fiestas suelen ser un incordio – confesó Edward acercándose a ella – El colegio suele dar dos o tres al año, y siempre intentamos ir a alguna de ellas. Ya sabes, mantener la presencia.

- Entiendo, es importante mantener buenas relaciones con los colegas

- Sí, con los jueces y fiscales sobre todo, ya sabes, nunca se sabe cuando necesitarás alguna pequeña ayuda – dijo guiñándole un ojo

- Mmm, eso no suena del todo legal – bromeó ella

- Nadie dijo que lo fuera – dijo en su oído haciéndola estremecer con su aliento tibio

Edward saludó a algunos colegas y la presentó a ellos antes de dirigirse a la barra donde pidió dos copas de champagne.

Se recostó contra la barra y la acercó a él poniéndole una mano en la cintura de forma posesiva.

- Con quién pensabas venir a la fiesta?

- Disculpa? – dijo él como si no la hubiera entendido bien

- Ya sabes, yo he sido una invitación de última hora. A quién pensabas traer en mi lugar?

- Oh, a nadie – confesó sinceramente – Habría venido con Alice y Jasper

- O sea que no debo lamentar haber robado la oportunidad de nadie

- Nop – sonrió – No has robado nada a nadie salvo a mí, el aliento pensó sin poder despegar la mirada de los labios de ella

Jasper y Alice se acercaron a ellos en ese momento.

- Hey, hola – saludó Alice entusiasta – Hace mucho que estáis aquí?

- Acabamos de llegar – dijo Edward besando la mejilla de su hermana

- Cómo estás, Bella? – le saludó Jasper – Crees que te aburrirás mucho hoy? Estas fiestas son un incordio

- Veo que habéis estudiado el guión – se burló – Ambos opináis igual

- Hombres! – se quejó Alice – Qué puedes esperar?

Jasper y Edward les presentaron colegas, ex compañeros y conocidos además de sus parejas y acompañantes y bromearon y charlaron con bastantes de ellos.

Bella y Alice charlaban animadas con Siobham, la esposa de Liam Brennan, un abogado recién llegado de Nueva Jersey y Maggie Barnes, una abogada familiar que trabajaba en el bufete de Edward y Jasper.

La mano de Edward no había abandonado la cintura de Bella en la hora entera que había pasado desde que llegaran. De tanto en tanto movía sus dedos acariciándola haciéndola estremecer.

Algunas veces se había unido a la conversación de las chicas y aprovechaba esos momentos para acercarla a él instándola a recostarse contra su pecho.

Bella se sentía muy cómoda con él pero no podía evitar pensar en lo que estaba sucediendo y el significado que podría tener para él.

Alice no perdía oportunidad para lanzarle miradas risueñas que sólo colaboraban para hacerla sonrojar.

Jasper se inclinó levemente hacia Edward, en un momento en que habían quedado los cuatro solos.

- Royce King acaba de entrar acompañado de Tanya – le susurró al oído para que no le escucharan las chicas que estaban enfrascadas en una conversación sobre Heidi y su deseo de convertir a Alice en su tía.

- Qué hace aquí Royce King? – preguntó evitando mirar hacia la puerta

- Supongo que vendrá en lugar de su padre

El padre de Royce King III era un juez retirado pero que había marcado un hito en las leyes de Seattle. Su hijo había comenzado la carrera de leyes pero no la había acabado y actualmente trabajaba como ayudante en el bufete de su padre.

Royce conocía a Edward desde hacía bastante tiempo y siempre habían tenido una relación cordial. Cuando éste comenzó a salir con Tanya, le preguntó a Edward si tenía alguna objeción en que él se viera con su ex mujer.

Nada más lejos. A Edward le importaba un pimiento con quien saliera Tanya, aunque lo lamentaba por Royce ya que tenía claro que con su carácter dócil sería un monigote en las manos de la autoritaria rubia.

De hecho estaba seguro que la presencia de Royce en la fiesta era gracias a la insistencia de Tanya, quien no perdía oportunidad de importunar a Edward donde fuera que lo pudiese encontrar.

Edward se acercó más a Bella y rodeó su cintura haciendo que su peso quedará completamente apoyado contra él.

- De qué habláis? – preguntó sobre el hombro de Bella haciéndola estremecer

- Heidi quiere que yo sea su tía – sonrió Alice petulante

- Ah, sí? – comentó Jasper abrazando a su prometida

- Sí, quieren a Chelsea como su prima, así que eso te convierte a ti en tío también – dijo besando el cuello de su prometido

- Será un placer – aceptó Jasper

Alice observó a Edward y con su sonrisa más pícara agregó

- Ya te encontraremos a ti un lugar en la familia, hermanito

Bella se ruborizó. Edward sonrió dándole un apretón contra él.

- No te preocupes, Alice, ya me lo buscaré yo solito

- No dudo que lo harás – concedió ésta mirando a Bella con una sonrisa cómplice

- Qué bien! La familia reunida – la estridente voz de Tanya resonó detrás de ellos

Alice bufó antes de moverse abriendo el círculo en el que ellos se encontraban hablando

- Buenas noches – saludó su acompañante claramente incómodo

- Buenas noches, Royce – saludaron Edward y Jasper - Tanya

Alice y Bella les dedicaron sendos movimientos de cabeza

- No nos vas a presentar, Edward? – dijo Tanya sin despegar la vista de Bella

- Bella Swan. Tanya Denali – dijo cortante

- Encantada – dijo Bella estirando la mano que la otra apretó con disgusto

- Su mujer – dijo la rubia

- Ex mujer – especificó él

- Sólo un tecnicismo – agregó ella

- Para los abogados lo más importante son los tecnicismos, Tanya. Ya deberías saberlo – dijo Alice con tono burlón

- Qué tal, Alice? – la saludó su ex cuñada girándose hacia ella – Veo que sigues aún en Seattle. No te has cansado todavía de no hacer nada? – retó refiriéndose a que Alice aún no había logrado poner en marcha la pastelería que estaba intentando montar desde que había decidido instalarse en Seattle

- La verdad es que sí. No sé tú cómo te las apañas para llevar diez años así – replicó la morena cortante

- Qué tal tu padre, Royce? – Jasper decidió cortar la conversación antes de que corriera sangre

- Oh, bien – contestó éste incómodo por la actitud de su pareja – Retirado. Con todo lo que ello conlleva, ya sabes, pesca, jardinería, etc.

- Tu madre debe estar feliz de tenerlo al fin en casa

- Ya lo creo, aunque lo tiene un poco agobiado.

- Deberíamos ir a buscar nuestra mesa – dijo Edward sonriéndole a Bella en cuanto ésta le miró

- Sí, será lo mejor – aceptó Alice y se despidieron de la pareja para ir a sentarse a la mesa que les habían designado para la cena

- Lamento lo de Tanya – se disculpó acercándose a Bella en cuanto estuvieron sentados

- Oh, no, no te preocupes por mí. Yo espero no crearte problemas a ti

- A mí? Desde luego que no, nunca me crearías problemas – le respondió tomándole la mano que descansaba en su regazo y llevándola a sus labios para besarle los nudillos

El sonrojo de Bella se intensificó. Maggie, que compartía mesa con ellos, se quejó.

- Hey, dejad de hacer manitas frente a los solteros – dijo y todos rieron frente a la cortedad que provocó en ambos

La cena fue muy amena y los compañeros de mesa eran divertidísimos. Compartieron algunos bailes intercambiando parejas y para cuando se marcharon Bella estaba agotada.

Tanya no volvió a acercárseles en lo que restaba de la noche, pero ambos podían sentir sus miradas clavándose en ellos como dagas.

Cuando llegaron a Bellevue, Edward la acompañó hasta la puerta de casa.

- Quieres entrar? – le ofreció tímida cuando abrió la puerta

- Quiero – reconoció – Pero será mejor que me vaya – susurró acariciando su mejilla con el revés de su mano

Bella se regocijó con el contacto e inconscientemente ladeó la cara para recostarla contra la mano de él.

La observó absorbiendo su belleza y su calidez y con toda la suavidad que fue capaz de reunir se acercó a ella para deslizar la boca por su mandíbula y llevarla a sus labios.

La besó con delicadeza y ternura. Cuando ella se dejó ir y separó los labios, él los acarició con su lengua antes de separarse.

- Hasta mañana – susurró sobre su boca dejándola deseosa y excitada


Nuevo Capi.

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