CAPITULO 14

- Mami, por qué Chelsea dijo que Alice no es su mamá? – preguntó Heidi sentada en su silla en el asiento trasero del volvo de Edward, cuando volvían a Bellevue

Bella miró a Edward antes de encontrar la mejor forma de responder a su hija.

- Porque Chelsea tenía otra mamá – dijo al fin

- Tenía otra mamá? – preguntó la niña con sorpresa – Cómo tenía dos mamás?

- Recuerdas que te expliqué que Jen y Kebi tenían otra mamá? Bueno, Chelsea también tenía otra mamá.

- Y vive en otro país?

- No, la mamá de Chelsea vive en este país pero un poco lejos.

- Ah – contestó la niña pensativa – Y por qué Chelsea no está con su otra mamá? Tampoco podía cuidar de ella?

- Algo así, su mamá tuvo que irse y dejó que Chelsea se quedará con su papá, Jasper

- Y también tenía otro papá?

- No, su único papá es Jasper.

- Ah.

Luego de reflexionar la niña se volteó hacia Edward que conducía silencioso.

- Edward – éste levantó la vista para mirarla a través del espejo retrovisor – Tú también tienes dos mamás?

- No, cariño, yo sólo tengo una mamá.

- Cómo yo! – sonrió la pequeña más contenta y más tranquila

Edward estiró la mano para tomar la mano de Bella que descansaba en su regazo.

Cuando aparcó el coche frente a la casa de Bella, Heidi desabrochó su cinturón y se acercó a ellos poniéndose de pie entre los dos asientos delanteros.

- Mami, Edward puede quedarse un rato a jugar? – le preguntó la pequeña a su madre haciendo a los adultos sonreír

- No lo sé, cariño. Debes preguntárselo a él.

La niña se giró hacia él.

- Edward, puedes quedarte un rato a jugar conmigo?

- Desde luego que sí, cielo – le respondió éste complacido

Le encantaba Heidi, sentía adoración por esa pequeñita tan dulce y ansiaba poder convertirse en su padre en un futuro cercano.

- Bien! – dijo la niña cerrando su puñito y dando un pequeño golpe al aire – Mi Bratz rockera tiene un novio rockero nuevo.

Bella no pudo evitar carcajearse al imaginar a Edward jugando con el muñeco que Rose le había regalado a su hija.

- Cariño, no puedes hacer que Edward juegue con las Bratz. Es un juego de chicas.

- Claro que no – respondió la pequeña indignada – Él será el chico.

- Desde luego que seré el chico – agregó Edward con tono ofendido

- Ok, ok – sonrió Bella levantando las manos a modo de protección – Como queráis – agregó riendo mientras bajaba del coche

Entraron a la casa y Heidi se llevó a Edward a su habitación donde le enseñó sus muñecas y le obligó a jugar durante dos horas.

Nunca creyó que pudiera disfrutar tanto de un concierto de rock en miniatura. Pero no cambiaría las dos últimas horas del rock del grupo de las Bratz por las mismas dos horas de U2, ni aunque le ofrecieran conocer a Bono personalmente.

Bella se asomó a la puerta de la habitación y sonrió viendo a su novio remolcando a su muñeco con una guitarra colgada del cuello, mientras Heidi reía sin parar ante tal muestra de rock duro.

Ver esa escena le obligó a amarle aún más. Si pensaba que Edward era un gran hombre como pareja y amante, sin dudas no hacía más que confirmarle que era también un gran padre.

Qué más podía pedirle a la vida? Un chico dulce, bueno y generoso para ella y para su hija. Deseaba con todo el corazón que las cosas entre ellos funcionaran tan bien como hasta entonces. Si por ella fuera, así sería. Haría todo lo necesario para que así fuese, se prometió.

- Hei, cariño – llamó a la pequeña haciendo que ambos se giraran hacia la puerta – Es hora del baño.

- Pero estamos jugando – se quejó la pequeña

- Ya continuaréis en otro momento, cielo. He pedido unas pizzas para cenar y llegarán en cualquier momento. Deberías haberte bañado para entonces.

- Pizzas! Sí! – gritó entusiasmada ante su cena favorita – Te gustan las pizzas, Edward? – preguntó lanzándose en brazos de aquel que la recibió emocionado.

- Me encantan! – sonrió – Venga ahora al baño.

- Tú me ayudarás a bañarme? – le pidió

Edward dudó antes de mirar a Bella que sonrió asintiendo.

- Sí, claro – aceptó y se fueron al baño

Bella ya había llenado la bañera. La pequeña se quitó la ropa y él la ayudó a entrar a la bañera haciendo que se sentara. La pequeña le explicó cuál era su champú y él le lavó el pelo mientras ella se enjabonaba el cuerpo con su esponja de mariposa.

La ayudó con el cuello y la espalda y al finalizar la secó y la ayudó a ponerse el pijama.

Desenredó su cabello mientras Heidi le contaba todo tipo de historias de su prima Jen, que era su mejor amiga, y de sus amigos del colegio.

Edward la escuchaba fascinado y sus ojos se humedecieron pensando lo difícil que sería para él, si algún día tuviese que separarse de esa niña. No creía poder sobrevivir. No podía permitirlo. Tenía que hacer que su relación con Bella funcionase. Si por él fuera, así sería. Haría todo lo necesario para que así fuese, se prometió.

Cuando bajaron, las pizzas acababan de llegar. Cenaron pizzas y ensaladas que Bella había preparado.

Heidi se llevó a Edward al salón para ver la reposición de un capítulo de la antiquísima serie de El bosque de Tallac, mientras Bella ponía orden en la cocina y preparaba café.

- Mmm, qué bien huele – susurró contra el cuello de la chica abrazándola por la espalda

- Te sirvo un café?

- Gracias – aceptó separándose de ella y sentándose junto a la isla de la cocina – De niño adoraba a esos ositos. – confesó – Heidi se durmió en el sofá. Quieres que la lleve a la habitación?

- No hace falta. Aún es temprano. Se despertará.

Le entregó su café y se sentó junto a él.

- Lamento lo de las Bratz – se disculpó

Edward le tomó la mano y la llevó a sus labios.

- Yo no – confesó – Me encantó que me lo pidiera

- Gracias, Edward

- Qué es lo que me agradeces?

- La forma en que tratas a Heidi. No tiene muchas figuras masculinas en su vida y le hace bien contar contigo

- A mí me hace bien contar con ella y saber que ella cuenta conmigo – declaró – Ven aquí – dijo tirando de su mano obligándola a levantarse para quedar de pie entre las piernas de él

Rodeó su cintura con los brazos y la atrajo hacia él enterrando la cara en el pecho de la chica.

- Quiero ser parte de su vida, Bella – susurró sin levantar el rostro – Tanto como quiero ser parte de la tuya.

Bella enredó los dedos en los cobrizos cabellos de Edward acariciándole.

- Quiero que seas parte de nuestra vida, Edward. Lo deseo más que cualquier otra cosa.

Edward levantó la mirada enfocándola en los profundos ojos chocolate de su novia.

- Crees que en un futuro, no muy lejano, podríamos vivir juntos?

- Me encantaría – confesó – Aunque tal vez sea un poco pronto

- Lo sé. Sé que es pronto, que apenas me conoces, pero quiero que sepas que hacia allí es hacia donde yo quiero ir.

- Hacia allí es donde quiero que vayamos – aceptó ella inclinándose para rozar los rosados labios con los suyos

Edward no le permitió separarse sino que aprovechó el ligero contacto para apoderarse de sus labios y provocar un beso devastador.

Hundió la lengua entre sus labios y ella le correspondió dejándose envolver.

Las manos de Edward recorrían su espalda acariciándola a la vez que la acercaban más a él. Tiró de ella hacia abajo obligándola a sentarse sobre sus piernas.

Profundizó el beso mientras su mano ascendía hasta alcanzar el pecho femenino y acariciarlo por encima de la tela de la camiseta de ella.

Sin la barrera de un sujetador, el pezón se irguió rígido contra la camiseta.

- Mami – llamó Heidi entrando en la cocina mientras restregaba sus ojitos somnolientos

Como si tuviera un muelle se levantó del regazo del chico ruborizada.

- Qué estabais haciendo? – preguntó la pequeña inocente

- Nada – contestó Bella con rapidez violando la regla que tenía con su hija de "nada de mentiras"

- Os estabais besando – discutió ella haciendo a Edward sonreír

- Eh, bueno, este... sí, nos estábamos besando – aceptó y la sonrisa de Edward se hizo más profunda

- Sois novios? – contraatacó la niña

- Por qué lo dices?

- Porque así se besaban Kate y Garret cuando eran novios

Habían pasado tres meses ya desde la boda de Kate, la empleada de la boutique de Bella, y su novio Garret, a la que Bella y Chelsea habían acudido. La pequeña recordaba el beso que Garret le dio a Kate en el altar y que fue lo suficientemente largo y excitante como para arrancar los risueños silbidos de los invitados.

- Eh, esto...

- Sí, somos novios – la interrumpió Edward tomando a Bella nuevamente por la cintura y acercándola a él

- Ah. Vale – dijo la niña perdiendo el interés en la conversación – Mami, ya se acabó el capítulo – informó a su madre cambiando de tema con rapidez

- Muy bien, pues a la cama

Bella se separó de Edward y se llevó a la niña, luego de que ésta le diera a Edward un beso de buenas noches.

Cuando Bella volvió a bajar, después de que Heidi se durmiera, Edward ya había recogido las tazas sucias de café y las había lavado.

- No debiste decir eso – le recriminó con suavidad

- Por qué no? – preguntó girándose hacia ella con sorpresa – No eres mi novia?

- Sí – aceptó acercándose a él que la abrazó atrayéndola a su cuerpo – Pero Heidi le da otro sentido a ser novios

- Cuál?

- Sentido de boda. Ella cree que vamos a casarnos.

- Pues deberé casarme contigo, entonces, para no desilusionar a la niña – sonrió burlón – Quieres casarte conmigo, Bella?

- Tonto – rió golpeando suavemente el pecho de él

- Buff, acabas de destruir todo mi ego. No quieres casarte conmigo?

- No quieres pedírmelo en realidad

- Cambiaría tu opinión si te trajera el anillo?

- Como si ya tuvieras uno – sonrió

- Lo tengo – aseguró – Esperando el momento justo para dártelo

- No es verdad – discutió buscando en sus ojos verdes la verdad – Lo tienes?

- Sí, aunque no lo llevo hoy

- Cómo es que tienes un anillo?

- No lo he comprado. Era de mi abuela Elizabeth. Esme me lo dio para la persona adecuada.

- No se lo entregaste a Tanya? – preguntó dudosa

- No. Esme nunca creyó que fuera la persona adecuada y sin dudas tenía razón. Por alguna razón que desconozco yo tampoco pensé que estuviera bien dárselo a Tanya. Pensaba guardarlo para que mi hijo se lo diera a su prometida.

- Por qué no se lo entregaste? Estabas enamorado de ella

- En ese momento creía que sí. No sé por qué no se lo di. Supongo que porque sabía que Tanya esperaba un diamante de Tiffany más moderno. No lo hubiera apreciado. Sé que tú sí lo harás.

- Dios, Edward – dijo emocionada – Te agradezco que pienses así de mí

- Entonces, te casarás conmigo?

- De verdad me lo estás pidiendo?

- Me ofende, signorina. Desde luego que es de verdad. No pretendo que fijemos fecha ni que nos casemos ya, creo que estaría bien que nos conociéramos mejor para que puedas estar segura

- Y tú

- Yo estoy completamente seguro y no cambiaré de opinión. Si por mí fuese podría casarme contigo mañana mismo, pero estoy de acuerdo si quieres esperar un poco. Te quieres casar conmigo?

- Oh, sí, Edward – dijo lanzándole los brazos al cuello – Quiero casarme contigo algún día

- Uh, "algún día" suena a "mucho más adelante" – gimió

- No "mucho más" pero sí un poco más. Creo que deberíamos conocernos más, si te parece bien.

- Desde luego que me parece bien. Pero quisieras llevar mi anillo? – pidió tímido

- Tal vez podríamos esperar un poco más – le respondió vergonzosa - Ya sabes, no bien tenga el anillo todos querrán que fijemos la fecha.

- Ok – sonrió intentando enmascarar la decepción – Pero debes saber que estaré esperando el momento de deslizarlo por tu dedo

Ella sonrió apretándose contra él.

- Y ahora será mejor que me vaya antes de que me vea en la obligación de hacerte el amor, con Heidi durmiendo en su habitación.


Aquí un nuevo capi.

Review=Adelanto

Besitos y nos leemos!

Buen finde!