CAPITULO 16
Había reflexionado mucho después de hablar con Rosalie.
Sabía que Edward no se parecía a James en nada. No podía arriesgarse a perderlo por el miedo que aún sentía por lo que James había hecho con ella.
James había minado su confianza. Su confianza en sí misma y en los demás y no era justo que arruinara su vida.
James ya le había quitado demasiado. No podía permitirle que también le quitara la posibilidad de tener su historia de amor. Suya y de su hija.
Fue así como decidió ir a ver a Edward y aceptar su anillo de compromiso.
Le pidió a Rose que se quedara con Heidi y ésta estuvo encantada al saber que iría a ver a Edward.
Y ahí estaba ahora. Sentada dentro de su coche, aparcado en la puerta del edificio de Edward y sin atreverse a bajar.
- No seas cobarde – se dijo – Es Edward.
Bajó del coche. El portero del edificio le permitió entrar al reconocerla de haberla visto con Edward el día anterior.
De pie frente a la puerta de su novio, inspiró profundamente antes de llamar al timbre.
- Hey, cariño – la saludó Edward cuando abrió
La tomó de la mano y tiró de ella haciéndola entrar en el departamento y caer entre sus brazos riendo.
La besó con desesperación.
– Qué bueno que hayas venido – susurró – Me hacías falta
Bella sonrió ante su sincera declaración.
- Ven. Qué quieres tomar? Tengo café, refrescos, cerveza, algo más fuerte – sonrió arqueando la ceja
- Agua estará bien
- Agua. Lo único que no tengo. – se burló yendo a la cocina y llevándola con él donde le entregó un botellín de la nevera y sacó otro para él – Y Heidi?
- La dejé con Rose. Ya sabes que le encanta quedarse a jugar con Jen
- Mmm – dijo acercándose a ella y besándola sin piedad – Y a mí me encanta jugar contigo – rió
Estaba completamente decidido a embarullarla, confundirla para que no supiera que había ido allí para acabar con su incipiente relación.
No, no iba a permitírselo.
Tampoco es que besarla y hacerle el amor fuera un sacrificio para él, pero esgrimiría todas las armas que tuviera a su alcance para convencerla de que estaban bien juntos y no podían estar separados de ninguna forma.
Dejó su botellín en la encimera y le quitó a ella el suyo para dejarlo allí también sin darle tregua a sus bocas.
La levantó entre sus brazos haciéndola reír y abandonó la cocina para dirigirse con ella a la habitación.
- Hey – rió Bella – Parece que estás un poco impaciente
- No sabes cuánto – confesó
Entró con ella en brazos a su habitación y suavemente la dejó sobre la cama. Se recostó a su lado y volvió a los besos.
Recorrió sus brazos con los dedos dejando un camino electrificado tras ellos. Entrelazó sus manos y se recostó sobre ella instándola a separar las piernas para colocarse entre ellas.
Bella lo hizo seducida por sus labios recorriéndole la mandíbula.
Edward llevó las manos entrelazadas de ambos por encima de la cabeza de Bella y dirigió su erección al pubis tibio de su mujer.
Comenzó a mecerse sobre ella emulando los vaivenes del sexo con su rigidez golpeando la raja de ella a través de los pantalones de ambos.
Bella gemía con las sensaciones que le provocaba el miembro de Edward chocando contra ella y haciéndole sentir la costura rígida de sus vaqueros en su clítoris henchido por la excitación.
- Dios, Edward – gimió – Eso es muy excitante pero necesito sentir tu piel contra la mía
- Luego, cariño – dijo él mientras comenzaba a acariciar con fuerza sus pechos luego de desabrochar la femenina blusa y dejar a la vista el plano vientre
- Voy a correrme con ese solo contacto – reconoció
- Eso quiero, nena. No te reprimas.
Comenzó a embestirla más fuertemente dando movimientos circulares que rozaban su clítoris más fuertemente.
Bella se relajó dejándose sumergir en el mar de emociones que el chico estaba despertando en ella. Los gemidos y jadeos comenzaron a escaparse de su cuerpo.
- Vamos, cariño. Dime qué necesitas.
- Más fuerte, por favor, Edward. Más fuerte.
La obedeció y comenzó a embestirla más violentamente. El movimiento lo estaba excitando a él sobremanera y pudo identificar su clímax a punto de llegar.
- Así, Edward... sí, así... – gimió ella arqueándose hacia él apoyando sus tacones en el colchón mientras gritaba liberada.
Edward sintió su orgasmo a punto de llegar. Desabrochó sus pantalones liberando su erección. La tomó entre sus dedos para sacudirla rítmica y violentamente hasta alcanzar su liberación que se derramó sobre el vientre de la chica.
Se dejó caer a su lado intentando regular su respiración.
- Wow – fue todo lo que ella pudo decir
- Sí, wow – ratificó él
Cuando el oxígeno comenzó a fluir calmadamente por su cuerpo. Se incorporó sobre un brazo poniéndose de costado hacia la joven que amaba y la observó con cariño pensando en cuánto sufriría si ella decidía dejarle.
Bella abrió los ojos y le miró con una sonrisa pícara. Estiró la mano para acariciar su rostro.
- Qué tal si ahora me haces el amor de la manera tradicional? – pidió sonriendo
- Creo que he liberado a la bestia – se carcajeó
- Creo que lo has hecho. Y es una bestia ninfómana – susurró y lo atrajo hacia ella para besarle
Se desnudaron con calma e hicieron el amor con devoción y ternura.
Exhaustos durmieron entrelazados y volvieron a amarse al despertar.
Bella se recostaba satisfecha sobre él.
- Puedes quedarte a dormir? – preguntó deseoso de que así fuera
– En realidad debería irme, pero tal vez pueda pedirle a Rose que se quede con Heidi esta noche. – confesó – Aún no hemos hablado de lo que vine a decirte
Edward tembló y la apretó más fuertemente entre sus brazos contra él.
- Aún quieres decírmelo – dijo con dejo triste
Bella levantó la vista hacia él, curiosa por la desazón que reconoció en su tono.
- Qué sucede, Edward?
- Temo escuchar lo que has venido a decir – confesó
- Temes escuchar...? por qué?
- Porque imagino lo que dirás y no estoy preparado para escucharlo
- Qué crees que voy a decirte?
- Que lo has pensado mejor y no quieres que nos casemos.
- Crees que voy a dejarte – dijo ella como una afirmación
Él no contestó. Bella se recostó contra él acariciando sus abdominales firmes.
- Y crees que si hubiera decidido dejarte habría hecho el amor contigo de esta forma?
- Supongo que es a modo de despedida
Bella rió divertida por su tonto razonamiento.
- Sí que eres obtuso cuando quieres.
El gimió molesto.
- Tonto. Desde luego que no voy a dejarte. – volvió a erguirse para mirarlo de frente – En realidad había decidido aceptar tu proposición, pero si prefieres puedo dejarte.
La miró sorprendido y una profunda sonrisa se instaló en sus labios.
- Ibas a aceptar mi proposición? – preguntó incrédulo
- Si aún sigue en pie
- Oh Dios, Bella – gritó abrazándola y acostándola sobre él para girar juntos sobre la cama hasta estar a punto de caer – De verdad vas a casarte conmigo? No lo puedo creer. Gracias, Bella. Te amo. – dijo y saltó de la cama
Se acercó al secreter que había en la pared contraria y de un pequeño cajón sacó una cajita de terciopelo negro.
- Ven aquí – dijo acercándose a la cama y tirando de la mano de Bella para que quedara sentada en la cama
Se puso de rodillas junto a la cama y abriendo la cajita que depositó sobre la palma de la mano de Bella se declaró.
- He esperado mucho tiempo para poder hacer esto – confesó levantando la mirada de la caja y enfocándola en los ojos oscuros – Isabella Marie Swan, me harías el inmenso honor de ser mi esposa?
A pesar de la desnudez de ambos, la situación no perdía ni un ápice de solemnidad.
Una solitaria lágrima rodó por la mejilla de la chica que asintió sin encontrar las palabras para responder.
- Sí – fue todo lo que pudo balbucear antes de que Edward tomara el anillo y lo deslizara por su dedo
Edward se levantó de un salto y cogiéndola por la cintura giró con ella entre sus brazos riendo.
Gracias por los reviews, alertas, favoritos y sobre todo gracias por seguir leyendo!
Review=Adelanto
Besitos y nos leemos!
Anonimo: No tenía dónde contestarte, Bella no lo había hecho sólo una vez sino sólo con una persona, pero estuvo con James desde los catorce hasta los diecisiete que fue cuando quedó embarazada y rompió con James.
