CAPITULO 21

Decidieron que la boda sería a finales del mes de octubre, ya que, si bien ambos hubieran preferido simplemente presentarse en el ayuntamiento y casarse allí, eran conscientes de que Heidi esperaba una boda de ensueño para sus padres.

Por ese motivo, cuando Alice y Jasper volvieron de su luna de miel, Alice comenzó a recabar información para Bella, atosigándola con datos sobre salones, vestidos, estilistas, etc.

- Alice, tengo que trabajar – se quejó Bella cuando su amiga depositó sobre su mesa de trabajo un fólder repleto de fotos de tartas de boda.

- Tienes que mirar esto – dijo señalando un pastel de cinco pisos en colores blancos y dorados

- Alice, no crees que es un poco exagerado para cincuenta invitados?

- Creo que la lista de invitados no está cerrada aún – dijo la otra displicente

- Ah, no, señora – se quejó levantándose de su asiento – Edward y yo hicimos la lista y estamos muy contentos con el resultado. Ya habíamos quedado tú y yo que eso era decisión nuestra.

- No entiendo, Bella. No entiendo que no quieras una boda espectacular.

- Quiero que sea espectacular para cincuenta invitados. Alice, - suspiró – tú y yo no somos iguales. Yo prefiero las cosas más sencillas.

- Pero es tu única boda

- Puedes estar segura que sí. Me niego a volver a organizar algo así en mi vida. No entiendo, eres una recién casada. No tienes ganas de pasarte todo el tiempo con tu marido en lugar de atosigarme a mí?

- Sí – se quejó Alice dejándose caer en una silla – pero Jasper está con un caso difícil y no tiene tiempo para mí. Sé que soy un incordio. Necesito buscarme algo para hacer.

- Sin dudas – aceptó su amiga – tienes que acabar de montar la pastelería

- Lo sé, pero es que yo no sé nada de negocios. Lo único que sé es cocinar tartas y galletas.

- Sin dudas es lo principal para poner un negocio de tartas y galletas. Te explicaré la regla número uno – ofreció – El cliente siempre tiene razón. Eso se traduce en que no puedes obligar a nadie a montar una fiesta para doscientas personas cuando sólo quiere hacerla para cincuenta – sonrió

Alice le sacó la lengua rodando los ojos.

- De acuerdo, como quieras. Ahora elige algo que te guste – dijo pasando las páginas para enseñarle pasteles más discretos.

Bella ya estaba en la cama cuando Edward llegó esa noche. Entró en la habitación tan silenciosamente como le fue posible, pero Bella encendió la luz de la mesita de noche cuando le escuchó cerrar la puerta.

- Lo siento, cariño, no quería despertarte – susurró acercándose a la cama para besarla antes de quitarse la corbata y la camisa

- No dormía, acabo de apagar la luz, estaba leyendo. Has cenado?

- Sí, comimos unos sándwiches con Jasper y Liam

- Habéis avanzado?

- No lo suficiente – suspiró sentándose en la cama para quitarse los pantalones

Bella se sentó en la cama y llevó las manos a sus hombros para darle un suave masaje.

- Mmm, - ronroneó él – Eso está muy bien

- Edward, estás trabajando demasiado

- Lo sé – reconoció – pero este caso es una locura

Estaban trabajando en un caso sobre comercio exterior ilegal y los tenía abrumados. Era el tercer caso en el que trabajaban sobre derecho internacional, y si bien habían tenido gran éxito en los dos anteriores, cada vez que se les presentaba un caso de este tipo, les llevaba días y noches enteras de trabajo, el estudiar los marcos legales de los países implicados así como el derecho internacional.

Las últimas dos semanas Edward salía de casa muy temprano a la mañana y volvía muy tarde. Bella y él casi no se veían y lo mismo sucedía con Heidi que estaba bastante triste estos días.

- Mañana también volverás tan tarde?

- Mmm, me temo que sí – se volteó hacia ella – Lo siento, cariño, estos días soy un pésimo novio

- Es verdad, lo eres – dijo ella juguetona – Tonto, eres el mejor aunque te estés convirtiendo en un recuerdo – se burló sacándole la lengua

El se lanzó sobre ella riendo.

- Eres una bruja – dijo haciéndole cosquillas

- Sí, claro. Sé que lo haces expresamente para no tener que enfrentarte a tu hermana y sus planes para nuestra boda

- No deja de ser un aliciente saber que me estoy librando de ello – confesó guiñándole un ojo – Me daré una ducha – dijo entrando en el baño

Bella se excitó al verle salir desnudo con una toalla muy blanca colgando por sus caderas. El torso desnudo y el cabello mojado que dejaba caer pequeñas gotitas sobre sus hombros y pecho parecían imágenes de un anuncio de colonia.

Cogió unos bóxer de su cajón del armario y de espaldas a ella soltó la toalla para calzarse la ropa interior. La respiración de Bella se agitó con la visión de los dos hoyos que se le marcaban justo arriba de los glúteos. Era inhumano.

Tranquilamente y sin percatarse siquiera del rubor de su chica, lanzó la toalla al cesto de la ropa sucia y se coló bajo las mantas.

- Ven aquí, cariño, necesito abrazarte – murmuró atrayendo a la chica a sus brazos

Bella se dejó abrazar pensando que tal vez ella necesitara un poco más, pero entendía que él se encontrara agotado. Según le había dicho Alice, Jasper estaba igual.

- Edward, no quisiera ser molesta... – se excusó

- Por qué lo dices? Qué sucede? – le preguntó extrañado

- Crees que mañana podríamos vernos un rato a la tarde? No sé, ir a tomar algo o sentarnos una hora en el parque? No quiero molestarte, – explicó – pero Heidi está un poco triste con esto de que no te ve más que cuando le das un beso de despedida por la mañana

- Oh, cariño, lo siento. Además de un pésimo novio soy un pésimo padre

- Claro que no, sólo tienes mucho trabajo, pero si al menos pudieras desayunar con ella o salir a comer, no sé. Es sábado y Heidi no tiene colegio, podemos comer juntos si tú puedes.

- Te diré lo que haremos, ve a recogerme para comer, comeremos juntos y luego iremos juntos a ver las carpas para la fiesta de cumpleaños de Heidi.

- No, cariño, si tienes que trabajar ella entenderá que no puedas venir con nosotras.

- El caso no cambiará si lo miro por la tarde o la noche, o incluso el domingo. Les diré a Liam y Jasper que se tomen la tarde libre, sin dudas ellos también lo necesitan. Sus mujeres lo agradecerán.

- Tu hermana seguro que sí – sonrió ella

Se durmió extenuado con la chica entre sus brazos.

El viernes siguiente, Edward estaba acabando de clavar el soporte para colgar la piñata para la fiesta de cumpleaños de Heidi que celebrarían al día siguiente.

El caso de comercio internacional ya estaba encaminado y la última semana habían estado trabajando menos.

Era de agradecer, ya que ese fin de semana celebrarían el cumpleaños de la pequeña y el siguiente fin de semana era la boda.

Quería tener todo listo para la semana que iban a tomarse de luna de miel.

Por culpa de tanto trabajo habían decidido tomarse sólo una semana, pero ambos esperaban con ansias esos siete días en Hawai.

Heidi daba vueltas a su alrededor entusiasmada.

- Mi mami y tú me haréis un regalo por mi cumpleaños?preguntó excitada

- Tal vezdijo intrigante

- Yo ya sé lo que quiero que me regaléisle informó

- Ah, sí? Y qué es lo que quieres?preguntó esperando no haberse equivocado con su bicicleta nueva y su traje de esquí, ya que le había prometido que ese invierno la llevaría a esquiar a Alpental, algo que él adoraba y la niña nunca había hecho.

- Como ya pronto os vais a casar, quiero un hermanosoltó de una vez haciendo a Edward golpearse los dedos con el martillo con el cual clavaba el soporte.

- Oh, mier…bufó lanzando el martillo a un lado y apretando sus dedos con la mano entre las piernas

- Te lastimaste, papi?preguntó la niña preocupada acercándose a él

- Me golpeé con el martillocontestó entre dientes

- Quieres que te traiga una tirita?

- No, cariño, no estoy sangrandodijo metiéndose los dedos en la boca

La niña lo miró conspirativa y se acercó a él para susurrarle

- Casi dices una mala palabra

No pudo evitar sonreír rodeándola por la cintura con su brazo y apretándola contra él.

- Pero no la dije

- Pero casi se te escapa

- No le digas a mamá, será nuestro secreto.

La niña asintió rodeando su cuello con sus pequeños bracitos, la levantó y se dirigió a la casa.

- Papi se lastimó – informó Heidi a su madre que preparaba la cena en la cocina

- Qué sucedió? – preguntó la joven preocupada volteándose hacia ellos

- No es nada dijo él restándole importancia mientras bajaba a Heidi de sus brazos – Sólo me golpeé con el martillo

- A ver, enséñame - le pidió acercándose a él y cogiendo la mano entre las suyas

- Ves, no es nada

- Pobrecito, mi niño - se burló ella besándole los dedos colorados - Las tareas manuales no son para él.

- Ya, cuando te cuente por qué sucedió deberás tragarte tus burlas

Bella no pudo evitar reír antes de girarse para continuar con la cena.

- Heidi, cariño, la cena ya casi estará, qué tal si te vas a bañar? Tu papi te puede ayudar

- Ya tengo 6, - dijo la niña - ya sé bañarme solita

Bella y Edward la observaron risueños

- De acuerdo - aceptó su madre - Ve llenando la bañera, entonces.

- Vale - dijo y salió corriendo para subir las escaleras

Edward se acercó a la chica para abrazarla por la cintura y recostó el mentón en el hombro de ella, mientras Bella continuaba cortando tomates.

- Sabes qué me pidió Heidi como regalo de cumpleaños? - susurró

- Espero que una bici nueva

- No. Otra cosa.

- Qué cosa?

- Mejor sería que soltaras el cuchillo

Bella lo miró confusa y él le quitó el cuchillo de las manos para dejarlo sobre la encimera. Ella frunció el ceño un poco más.

Edward la giró de frente a él.

- Qué te pidió? - preguntó realmente curiosa

- Dijo que ya que vamos a casarnos… - explicó con suspense - ...quiere un hermanito

Bella palideció mirándolo con los ojos muy abiertos

- Un hermanito? - dijo sorprendida

- Sí. Un hermanito.

- Qué le contestaste?

- Me golpeé con el martillo y ya no dijimos nada más

- Wow - dijo Bella volteándose para continuar preparando la ensalada

Edward se recostó sobre la encimera sin dejar de mirar el rostro de su novia.

- Qué piensas?

- En realidad no sé qué pensar. - confesó ella - Qué piensas tú?

- La verdad es que no me lo había planteado. Sí sé que quiero tener hijos contigo, pero no había pensado en tenerlos ya. - explicó - Aunque ahora que Heidi lo ha mencionado…

- Qué?

- Se me ha despertado el gusanillo - sonrió

- Quieres que tengamos un bebé?

- No lo sé, cariño. - dijo llevándose las manos al cabello revuelto en un gesto nervioso - Si la pregunta es si quiero tenerlos algún día, pues sí, quiero. Si quiero tenerlos ya, no lo sé. Tú qué opinas?

- No sé, Edward. No me lo había planteado.

- Te gustaría que lo intentáramos?

- Supongo que sí.

- Entonces, hagámoslo. - sonrió él abrazando a la chica - Tengamos un bebé

- Supongo que de todas formas me gustaría que nos lo tomáramos con calma

- Desde luego

- No hay prisa - dijo levemente interrogante

- Claro que no hay prisa. Vamos paso a paso. Primero la boda y la luna de miel. Disfrutemos la luna de miel. Después, si te parece bien, podemos ver un médico para hacer las cosas bien.

- Tengo que dejar la píldora

- Exacto. El médico tal vez nos recomiende esperar un poco después de que dejes la píldora.

- Supongo que sí, aunque tal vez no haga falta - concordó ella

- Entonces estamos de acuerdo

- Estamos de acuerdo - aceptó acercándose a él para besarle.


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Aquí un nuevo capítulo.

Besitos!