CAPITULO 22

El avión tocó tierra a última hora de la tarde del último sábado del mes de octubre.

Un coche enviado por el hotel de Waikiki los estaba esperando.

Estaban agotados cuando finalmente se encontraron de pie frente a la puerta de la suite del Aston.

Edward pasó la tarjeta por el lector pero detuvo a Bella cuando ésta hizo amago de entrar en la habitación.

- Permíteme – dijo cuando la levantó en brazos para entrar con ella a la habitación haciéndola reír

- Muy tradicional – rió ella

- Yo soy muy tradicional, ya lo sabes

La boda había resultado tal cual la imaginaran. Sólo la familia y los amigos más cercanos, se habían dado cita en el jardín de la casa de los Cullen.

Alice se había esmerado en la decoración y cientos de buganvillas blancas, sacadas de quién sabe dónde, decoraban el lugar.

Heidi había sido la pequeña dama de honor y había acompañado a su madre al encuentro de su nuevo padre, vestida con su delicado vestido de encaje blanco y apliques en color azul, al igual que el vestido de la novia.

Rosalie no fue capaz de evitar las lágrimas al escuchar a Bella, su amiga y cuñada, quien tanto había padecido, decir sus votos.

Esme también lloró emocionada haciendo que las niñas la miraran con extrañeza.

Había sido una boda íntima y romántica y ahora con su viaje de novios comenzaba su nueva vida de casados.

Tal como había acordado Edward al reservar el hotel, encontraron la cena sobre la mesa iluminada por velas blancas.

- Tienes hambre? - preguntó él levantando las campanas de plata que ocultaban las bandejas

- Un poco, pero quisiera darme una ducha primero, mi cabello está lleno de laca - explicó pasándose los dedos por el pelo

- Quiere que le acompañe, señora Cullen? - ofreció sugerente acercándose para rodearla con sus brazos

- Mmm, me encantaría, señor Cullen - ronroneó antes de lanzarse sobre sus labios

Volvió a cogerla entre sus brazos y se dirigió al baño.

La depositó sobre sus pies antes de girarse para abrir los grifos de la ducha controlando la temperatura.

Cuando volvió a girarse hacia ella, Bella estaba bajando la cremallera de su vestido.

- Déjame a mí – dijo y se dedicó a desnudarla

Le quitó el vestido dejándola con su conjunto de encaje color champagne.

- Estás preciosa - susurró llevando sus labios al pecho de la chica para succionarlo por encima del sujetador

Bella le cogió la cabeza acercándola a su pecho mientras inconscientemente se arqueaba hacia él.

Edward la cogió por la cintura apretándola contra él. Notó en su vientre la dureza de la erección de él que golpeaba contra sus pantalones.

Levantó el rostro acercándose a los rosados labios y se fundieron en un beso devorador.

- Llevas mucha ropa - dijo ella desabotonando la camisa de él

La ayudó quitándose la camisa y los pantalones. Le desabrochó el sujetador dejándolo caer al suelo antes de agacharse para quitarle las bragas a ella y sus propios bóxer.

La levantó cuando estuvieron desnudos instándola a rodearlo con sus piernas sin dejar de besarse.

Bella dio un respingo cuando el primer chorro de agua la tocó.

- Está fría? - preguntó él

- Está perfecta - reconoció ella acariciando los fuertes pectorales masculinos

La bajó dejándola bajo el chorro de agua para tomar el bote de champú y volcar un poco entre sus manos.

Llevó las manos a la cabeza de la chica y comenzó a lavarla con un suave masaje.

Bella gemía placenteramente.

- Parece que lo estás disfrutando - sonrió él

- No sabes cuánto - rió ella y puso gel de baño en sus manos para recorrer con ella el torso masculino produciendo una suave espuma perfumada

Se lavaron mutuamente. Edward se tomó un especial cuidado cuando dirigió sus manos al suave monte de Venus. Con la palma de la mano acariciaba su pubis mientras dirigía dos dedos a la raja para acariciarla suavemente antes de colarlos en su interior.

Su otra mano sobaba los pechos de Bella sin dejar de besarla con ardor.

Bella gemía con su mano subiendo y bajando lentamente por el pene erecto.

- Hazme el amor, Edward - rogó

- No hay nada que desee más - confesó y la levantó por la parte posterior de los muslos para apoyarla contra la pared de la ducha y penetrarla de una sola vez.

Comenzó a mecerse con suavidad primero para poco a poco incrementar el ritmo.

Finas gotas caían sobre ellos mientras Edward embestía anhelante contra la chica. Bella se retorcía entre sus brazos acercándose al clímax mientras sus piernas, rodeando la cintura de su marido, le apretaban contra ella.

- Oh, Edward, cariño... – gimió y él acrecentó la dureza de las embestidas

- Venga, nena, dámelo... – pidió obteniendo un grito de parte de ella cuando finalmente cayó en la espiral de placer que le produjo su orgasmo

La embistió con premura para volcarse en su interior cuando aún no remitían los espasmos que sacudían el cuerpo femenino.

Se secaron el uno al otro antes de dirigirse al salón de la suite para picotear algo de las bandejas que había sobre la mesa.

Ambos estaban hambrientos, pero no de comida, así que no tardaron en irse a la habitación para vivir una Noche de Bodas con todas las de la ley.

La luna de miel les resultó demasiado corta, por lo que se prometieron buscar tiempo para poder tomarse algunos días más de vacaciones.

Disfrutaron del sol, la playa y el paisaje. Pero sobre todo disfrutaron de ellos mismos, dedicándose por entero el uno al otro.

Cuando finalmente volvieron a Seattle el día a día los engulló.

Edward se sumergió en los casos que habían quedado antes de la boda y realmente fueron mucho más agotadores de lo que recordaba.

Bella por su parte se había visto bastante retrasada con la colección que debía tener preparada para Navidades, así que no le quedó más que recuperar el tiempo perdido.

Sin darse cuenta cómo, ya casi había pasado un mes desde la boda.

Edward entró en la casa bastante tarde. Bella estaba en el estudio terminando unos diseños. Heidi dormía en su habitación.

- Hola, cielo – le saludó desde la puerta del estudio mientras daba buena cuenta de un sándwich de pollo

- Hola, cariño – respondió sonriendo – Cómo te ha ido?

- Bien, aparentemente hemos acabado. Jasper mañana se reúne con la empresa para presentarles la defensa.

- Genial. – sonrió acercándose a él para rodearlo con sus brazos por la cintura – Tendrás más tiempo para tu familia

- Lo siento, nena – dijo tragando el último bocado de su sandwich y bajando el rostro para besarla – Sé que últimamente no soy la mejor compañía, pero te lo compensaré

- No me negaré – se burló seductora

- Todavía tenemos que ponernos manos a la obra con eso del bebé – ronroneó él contra sus labios

- Sí, claro. Y qué es lo que hemos estado haciendo estas últimas semanas?

- Eso fue la práctica. Ahora toca jugar de verdad – llevó las manos a la cintura de ella y la levantó haciéndola enredar las piernas a su alrededor

Con su esposa enredada a su cuerpo se fue al salón para dejarse caer en el sofá con la chica sentada en su regazo.

Coló las manos bajo el grueso jersey hasta alcanzar sus pechos bajo el sujetador de encaje, sin separar sus labios de los de ella.

Bella llevó sus manos a las de él para sostenerlas con firmeza deteniendo su asedio.

- No tienes ganas? susurró él excitado

- Me acaba de llegar el período – explicó

- Mmm, qué mal! – se quejó él apoyando su frente contra ella

Bella no pudo evitar soltar una carcajada.

Se quedaron en el sofá besándose y acariciándose bastante más castamente de lo que era habitual en ellos.

- Hoy me han llegado los documentos de la adopción de Heidi le informó Edward después de un largo silencio

- Tan pronto?

- El beneficio de ser abogado – sonrióDe todos modos quedan datos que completar

- Necesitas que te ayude?

- Tal vez – dijo dubitativo

Había estado todo el día pensando en la mejor forma de abordar el tema con Bella y aún no había llegado a ninguna conclusión.

- Bells... – le llamó inseguro

- Dime, cariño

- Hay algo...

- Qué? – le miró interrogante

- Esto... bien... – Bella arqueó una ceja – Bien, el tema es, el padre de Heidi, su padre biológico... – comenzó y Bella se tensó – él sabe que tuviste a la niña, verdad?

- Supongo que sí

- Qué quieres decir?

Incómoda se bajó de su regazo para sentarse seria a su lado.

- No le envié una tarjeta informándole del feliz acontecimiento, si es lo que estás preguntando – dijo sarcástica y molesta

- Hey, cariño – susurró estirando la mano para acariciar su mejilla– no te molestes...

- Es que no entiendo qué quieres decir – gruñó con los ojos húmedos

- Bells, por favor, hablemos tranquilamente de esto, sí? Es importante.

- No quiero hablar del padre de Heidi

- Me lo has dejado claro más de una vez – se quejó molesto – Sé que no quieres hablar conmigo del padre de Heidi, pero necesito saber si existe la posibilidad de que él venga a reclamar su paternidad.

Bella lo miró intentando tranquilizarse.

- No lo creo - murmuró

- A lo que me refería es, él sabe que no abortaste, sabe si tenías planeado quedarte con la niña, darla en adopción, algo?

- Nunca hablé con él de lo que pensaba hacer.

- De acuerdo. A ver, desde el momento que nunca se ha preocupado por conocerla, reclamarla, o tan siquiera ocuparse de ella, no existen muchas probabilidades de que nos genere algún problema, pero si decidiera reclamar su paternidad, tal vez...

- No lo hará – le cortó ella – Siempre me dejó muy claro que él y yo no podíamos tener un hijo juntos

- De acuerdo. Pero considerando que erais unos críos, crees que podría cambiar de opinión?

No podía seguir ocultándole la verdad a Edward. Era su esposo. Sabía que no podía seguir ocultándole algo tan importante.

Hundió el rostro entre sus manos y soltó finalmente el llanto.

- Él no era un crío – sollozó

Edward la abrazó de inmediato

- Hey, cielo, tranquila, cariño. No tenemos que hablar de esto, Bells.

- Quiero contártelo

- No hace falta, de verdad – le cortó – No necesito saberlo si no quieres hablar de ello.

- Quiero hacerlo, quiero contártelo. Aunque sé que podrías sentirte asqueado por mí después de esto.

Edward la miró con desconcierto.

- Qué dices?

Bella inspiró profundamente antes de hablar.

- Él no era un crío

- No lo era?

- No. Tenía diez años más que yo. Cuando quedé embarazada él tenía 27.

Edward la observó consternado e incrédulo, pero no logró decir ni una palabra. Bella no levantó la vista para mirarlo.

Cuando finalmente se sintió un poco recuperado indagó.

- Tú tenías 17, o no?

- Sí.

- Eras menor de edad

- Sí.

- Dios, nunca lo imaginé

- Lo sé

- Le conocías?

- Sí. Se llama James Whiterdale. Era el mejor amigo de Phil. Además de ser mi profesor de gimnasia.

- Era profesor tuyo en el instituto? Era un pervertido – declaró

- En ese momento yo creía que era mi novio.

- Y tu madre? Dónde estaba tu madre?

- Viviendo su vida. Ella nunca supo que él y yo teníamos una relación. Yo me sentía tan sola y abandonada. Renée y Phil se marchaban a menudo dejándome sola en la casa. Me dejaban sola desde que llegamos a Phoenix. Dos años después debí estar más que acostumbrada, pero no pude adaptarme a eso. James pasaba mucho tiempo en mi casa porque era amigo de Phil. Cuando cumplí catorce comenzó a tratarme más como a una mujer y menos como a una niña. Una tarde en que Renée y Phil habían salido, James entró a la casa y se topó conmigo, me tomó por la cintura y me pegó a él, se acercó a mí y me besó. Empezó a toquetearme por todo el cuerpo, los pechos, los glúteos hasta alcanzar mi vagina. Nunca me habían tocado así y no sabía entender lo que estaba sintiendo. Metió sus dedos dentro de mí y comenzó a moverlos mientras bajaba su pantalón. Me asusté pero no habría sido capaz de detenerlo si no hubiese sido porque el coche de Phil entró en el camino de la casa.

- Por Dios, Bella – dijo abrazando a la chica afligido

- Mantuvimos una relación durante tres años hasta que me quedé embarazada. Él estaba casado y por nada del mundo habría dejado a su mujer. Su familia tiene mucho dinero. Su padre y su suegro tenían muchos negocios importantes juntos. Si hubiese roto su matrimonio, su padre lo habría desheredado.

- Crees que hubiera roto su matrimonio por lo que tenía contigo?

- No. Sé que no lo hubiera hecho. Cuando tenía 14 soñaba con que lo hiciera, pero luego me di cuenta que no sería así. Pero prefería esconder la cabeza y hacer como si creyera todo lo que él decía, que dejaría a su mujer, que estaba enamorado de mí... qué sé yo, era una niña inmadura e ingenua

- Eras joven, eras una niña, una niña y estabas sola. Es normal que buscaras aferrarte a algo o a alguien

- Fui tan idiota – sollozó escondiendo el rostro en el pecho de él

- No te fustigues, cariño. Eras joven e ingenua. Necesitabas lo que creías que él te ofrecía.

- No debí creerle.

- No, cariño, simplemente no pudiste evitarlo. No debiste estar sola, eso es lo que no debió suceder, que una niña estuviera tan sola.

- No te importa que haya sido tan idiota como para entregarme a un hombre sin escrúpulos que me llevaba diez años?

- Claro que no, cariño. Desde luego que ahora deseo partirle la cara. Y obviamente desearía haber podido evitarte este sufrimiento. Pero no lamento nada de lo que os trajo a ti y a Heidi a mi vida. No puedo lamentarlo porque sois mi razón para vivir.

- Te amo, Edward

- Y yo a ti, cielo. confesó entregado Te amo más que a nada en el mundo, cariño, y sé que no será fácil pero haré todo lo posible y lo imposible por hacerte tan feliz como para que puedas olvidar lo que tuviste que pasar.

- Ya me haces así de feliz dijo antes de fundirse en un beso que borró toda la tristeza de sus recuerdos.


Gracias a todos por leer y también por los reviews, alertas y favoritos!

Aquí un nuevo capítulo. Al fin Bella se confesó.

Review=Adelanto

Besitos!