CAPITULO 23
Bella se sintió mucho más tranquila después de haberle confesado su secreto a Edward.
Tal vez ver que Edward seguía amándola y respetándola tanto como antes, era lo que más la tranquilizaba.
Sin importar el pasado, ahora estaban juntos y eran felices. Eran una familia completamente feliz.
Las vacaciones de Navidad llegaron con rapidez y la nochebuena la celebraron en casa de Alice y Jasper con toda la familia.
- Tenemos una noticia que daros – dijo Alice cuando se sentaron en el salón después de cenar
Jasper sonrió cuando toda la familia los miró con atención y miró embelesado a su mujer apretando su mano.
Chelsea sonreía mirando a sus padres emocionada.
- No! – exclamó Esme – De verdad? – Alice miró a su madre sonriente
- Vamos a tener un bebé – confirmó por fin
Todos sonrieron dejando sus copas para levantarse a saludar a los felices futuros padres y la emocionada hermanita.
Alice tenía catorce semanas de embarazo y esperaban al bebé para finales de junio.
- Estás contenta, Chelsea? – preguntó Edward levantando a la pequeña en brazos.
- Sí – confirmó ella haciendo desaparecer su preocupación por su posible reacción – Alice dijo que me dejará que cuide del bebé.
- Desde luego, cariño. Quién iba a cuidar mejor del bebé que su hermana mayor?
- También dijo que cuando sepamos si es un niño o una niña, iremos juntas a elegir su habitación.
- Eso es perfecto, cielo. Seguro que tú y Alice lo haréis genial. Ya sabes que tu papi no tiene muy buen gusto para esas cosas – dijo conspirador y la niña rió contenta.
Bella se acercó a ellos, que estaban más alejados en un rincón de la estancia.
- Chelsea, es hora de abrir los regalos – le dijo haciendo que Edward la dejara en el suelo para correr hacia el árbol y comenzar a repartir los paquetes que había bajo él.
Edward estiró su mano para atraer a su mujer hacia él, cuando ella se disponía a seguir a la niña.
Bella sonrió dejándose abrazar y recostándose contra él.
- Es una noticia maravillosa, no crees? – le preguntó a su marido
- Sí que lo es – reconoció contra su cuello – Pero no negaré que me siento un poco celoso
Bella sonrió girándose de frente a él.
- Celoso?
- Sí. Se supone que nosotros también estábamos en esos menesteres, no?
- Wow, dicho así parece que te disgustara tener que hacer el trabajo previo
- Sabes que no – rió – Podría estar haciéndolo cada hora del día, cada día de la semana.
- Casi lo hemos estado haciendo a ese ritmo – reconoció ella
- Por eso mismo. A estas alturas deberías estar embarazada de quintillizos
- Por Dios, no – exclamó – Te haré yo misma la vasectomía con mis propias tijeras, si me dejas embarazada de quintillizos.
- No te preocupes, con embarazarnos de un solo bebé me daré por satisfecho.
- Tal vez deberías pedírselo a Santa Claus – susurró contra sus labios
- Ya, aunque no creo que ahora le de tiempo de traérmelo.
- Inténtalo – se burló ella tirando de él para volver al salón donde la familia abría los regalos.
Edward no pudo menos que fruncir el ceño y seguir a su mujer para ver a Heidi abrir un enorme paquete azul.
Era bastante tarde cuando llegaron a la casa. Heidi dormía y no despertó cuando Edward la bajó del coche y la llevó a su habitación.
Acomodaron sus regalos bajo el abeto para que Heidi los encontrara a la mañana siguiente cuando despertara, antes de subir a su habitación.
- Estás cansada? – preguntó acercándose a sus espaldas para ayudarla a desabrochar su vestido
- Exhausta – confesó mientras dejaba caer el vestido a sus pies
Se giró de frente a él para desabotonar su camisa y ayudarlo a desvestirse.
La levantó entre sus brazos para llevarla a la cama donde la depositó con suavidad antes de quitarse el resto de su ropa.
- Alice se veía radiante – comentó Bella mientras se colaba bajo las mantas
- Sí – coincidió él – Realmente parece que las cosas están muy bien con Chelsea. Se ha tomado lo del embarazo muy bien.
- Creo que ya ha podido comprobar que Alice no iba a robarle a su padre sino todo lo contrario.
Edward la rodeó con sus brazos atrayéndola hacia él y haciéndola recostar sobre su pecho.
- Tengo muchas ganas de que nosotros también tengamos un bebé – confesó Edward
- Lo sé – reconoció ella en un susurro – Y yo tengo muchas ganas de poder dártelo.
- Me has dado una hija de seis años. No sé si tengo derecho a pedir más.
Se giró para mirarle de frente.
- Tienes derecho a pedir todo, Edward. Te mereces todo.
- Debo haber sido muy bueno en otra vida, si merezco más cosas además de a ti y a Heidi. – sonrió acurrucándose contra ella antes de dormirse.
- Mami! Papi! – chillaba Heidi saltando sobre la cama mucho más temprano de lo que hubiesen deseado.
Bella se giró en la cama escondiendo la cara en el pecho de Edward que sonrió rodeándola con sus brazos sin abrir los ojos.
- Mami, vamos! – gritó la niña – Ya es de día
- Un ratito más, Heidi – pidió su madre aún sin mirarla
- Ya es de día, y hay un montón de paquetes bajo el árbol
- Mmm – gimió Bella
- Papi! – sollozó la pequeña
Edward abrió un ojo y la miró sonriendo.
- Venga, papi, vamos a abrir los regalos
- Vale – aceptó él – vamos – dijo pero no se movió de su lugar en la cama
- Vamos! – repitió la niña impaciente tirando del edredón que cubría a sus padres.
- Ok, vamos – accedió él al fin separándose de su mujer después de dejar un beso en su frente
- Mmm – se quejó Bella
- Tranquila, cielo, duerme un rato más si quieres. Prepararé chocolate. – susurró mientras se ponía un jersey grueso sobre su torso desnudo.
Bella se quedó en la cama unos minutos antes de bajar al salón.
Edward estaba sentado en el sofá, con un pantalón pijama y un jersey de gruesa lana azul.
En sus manos, una taza de humeante chocolate. Sobre la mesita de café había una bandeja con una jarra de chocolate y dos tazas. La de Heidi con su chocolate dentro y otra aún vacía para ella.
- Bueno, Heidi, - le instó su madre – No vas a abrir tus regalos?
- Sí! – gritó la niña emocionada y cogió el primer paquete que encontró con su nombre.
Estuvieron bastante rato abriendo los paquetes que Heidi repartía según las tarjetas con sus nombres.
Heidi recibió un pijama de las Bratz, una colección de seis libros de cuentos, un diario, una pequeña maleta de cosméticos infantiles, un balón de soccer y su regalo favorito, un guante de béisbol, con su pelota y su bate. Lo que necesitaba para que Edward le enseñara a batear, tal como le había prometido.
Bella por su parte recibió un exquisito y sexy pijama, unos delicados pendientes con zafiros con un brazalete a juego y una cesta con aceites y perlas de baño.
Bella había comprado para Edward un juego de estilográficas, un par de esquís nuevos y un marco de plata con una preciosa foto de ellos tres para que tuviera sobre el escritorio de su despacho.
- Aquí hay otros dos – informó Heidi mirando extrañada los dos sobres que había encontrado, uno con el nombre de Edward y otro con el nombre de Bella – Son iguales – dijo extrañada mientras sus padres se observaban mutuamente con el entrecejo fruncido
- Estoy seguro de que no pueden ser iguales – aseguró Edward sorprendido
- Lo mismo digo – confirmó Bella intentando imaginar qué podía encontrar en su sobre
Los ojos se le llenaron de lágrimas cuando leyó los documentos que encontró en el sobre.
Sonrió llorosa y se lanzó a los brazos de Edward extasiada.
- Qué es mami? – preguntó Heidi quitándole los papeles a su madre y mirándolos sin comprender
- Es tu nuevo apellido, cariño – sonrió su madre – Ahora Edward es verdaderamente tu papá. Ahora eres Heidi Cullen. – le informó enseñándole los papeles de la adopción y su nueva partida de nacimiento con los datos del padre corregidos.
La niña se rió entusiasta aún sin comprender la magnitud de ese regalo, abrazando a sus padres que sonreían dichosos en el sofá.
- Y tu regalo, papi? – preguntó mirando el sobre que Edward tenía a su lado – También es lo mismo?
- Creo que no – le respondió dudoso, sabiendo con seguridad que Bella no había tenido acceso a esos documentos.
Miró a su mujer curioso a la vez que volvía a coger el sobre y lo abría.
Se sonrojó sonriente cuando leyó el papel que había dentro.
- Eres una pequeña brujita intrigante – regañó a su mujer antes de volver a abrazarla para besarla – Desde cuándo lo sabes? - murmuró contra sus labios
- Hace tres días – confesó sonriendo complacida
- Con que debía pedírselo a Santa, no?
Bella se carcajeó apretándose contra él.
- Qué es papi?
Subió a la niña a su regazo para abrazarla también.
- Vamos a tener un hermanito – informó feliz
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Review=Adelanto
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