CAPITULO 33

Bella preparaba pollo Alfredo en la cocina mientras Heidi le contaba cómo había ido su entrenamiento. Anthony dormía en su cunita cuando Edward entró.

- Hola – saludó Edward levantando a Heidi en sus brazos que se acurrucó contra él - Cómo estás, cariño? – dijo acercándose a Bella y besándola

Bella sonrió antes de que Heidi se lanzara a brindarle a su padre todo tipo de explicaciones sobre el día.

- Cómo ha estado tu día? – le preguntó a su mujer cuando se encontraron bebiendo café en el salón después de dejar a los niños durmiendo en sus respectivas habitaciones.

- Bien – confesó ella – Estoy un poco ansiosa por saber qué hará James ahora, pero intento no adelantarme. Y tú? Has hablado con Jasper?

- Sí. Con Jazz y con Maggie.

- Y qué te han dicho?

- Maggie cree que tenemos todo a nuestro favor, pero debemos esperar que nos lleguen noticias de James para ver exactamente qué es lo que nos reclama.

- Entiendo. – dijo dándole un trago a su café – Puede reclamar la paternidad?

- No la obtendrá – aseguró Edward – Heidi es mi hija a todos los efectos legales. Pero desde luego que puede generar un circo de todo esto. Podrían obligarnos a realizar las pruebas de ADN y, dependiendo del juez, si considerasen que es bueno para Heidi, podrían obligarnos a que James tenga derechos de visita. Todo ello es muy abstracto y siempre dependiendo de cómo decida James plantear su caso, dependerá lo que resuelva el juez.

- Entonces sólo podemos esperar?

- De momento debemos esperar – dijo atrayéndola a sus brazos para calmarla

Ya había pasado una semana desde la visita de James y no habían vuelto a tener noticias suyas, lo que los había hecho sumirse en un tranquilo estado de confianza.

Pero se equivocaron al imaginar que las amenazas de James habían sido infundadas. Cuando Bella abrió la puerta ese miércoles se encontró con el mensajero que le entregó una notificación del juzgado.

- Edward? – dijo cuando su marido contestó al teléfono

- Bells, cariño. Cómo estás? – preguntó él despreocupado

No pudo reprimir más las lágrimas

- Edward, ha llegado – informó llorosa

- Qué cosa, cariño? De qué estás hablando?

- Acabo de recibir la notificación del juzgado.

- Mierda! – dijo entre dientes dejándose caer sobre el respaldo de su asiento Qué dice?

- Qué sé yo! Tienes que verla tú, yo no entiendo mucho.

- De acuerdo, cariño, pero tú quédate tranquila que lo solucionaremos

- Espero que sí – suspiró

- Ya lo verás. Te veo en un rato dijo y salió rumbo a su casa después de comunicarle a Maggie que al día siguiente traería consigo el escrito.

El resto de la semana Edward, junto con Maggie y Jasper se abocaron a la demanda de paternidad que James había interpuesto.

En su reclamación buscaba obtener su reconocimiento de paternidad junto con sus derechos como padre, derechos de visita, patria potestad, etc.

Finalmente Maggie encontró la que todos entendieron, era la mejor solución.

- Tienes que hablarlo con Bella. Podemos meterlo en prisión tal como te he explicado, pero desde luego que eso no alejará a los medios sino todo lo contrario. Aunque siendo el cerdo que es, yo creo que no lo dejaría librarse de ésta.

- Lo sé – aceptó Edward llevándose las manos a la cabeza desordenando aún más su cabello – Me voy a casa – les informó – Os diré lo que decidamos.

Heidi estaba en la ludoteca a la que iba durante las vacaciones de verano hasta tanto comenzaran las clases, por lo que Bella estaba sola en casa con Anthony.

- Hola, cielo – le saludó Edward entrando a la habitación donde Bella hacía dormir al bebé después de haberle alimentado

- Qué haces tan temprano en casa? – respondió mirándolo con cautelosa preocupación

- Tenemos que hablar – dijo sentándose frente a ella

- De acuerdo – aceptó temerosa sabiendo cuál era el tema que tanto preocupaba a su marido – Déjame que le acueste.

Se encontraron en el salón después de que Bella dejara a su pequeño hijo durmiendo en su cunita.

- Espero que sean buenas noticias – suspiró dejándose caer en el sofá al lado de su marido

- Espero que sí – sonrió él – A ver, cielo, necesitamos decidir qué es lo que queremos lograr de todo esto.

- A qué te refieres? Qué quieres decir?

- Sí. Qué esperas tú?

- Si pudiese lograr que desapareciese James para siempre, una muerte dolorosa, estaría bien, pero no creo que eso esté dentro de mis posibilidades, no?

- No – sonrió Edward – No creo que podamos obtenerlo legalmente, aunque siempre podemos buscar algún sicario por internet. - bromeó

- Quiero que no se acerque a Heidi. - dijo poniéndose seria - Ni ahora ni nunca, a menos que ella lo decida cuando sea mayor. Quiero que Heidi no tenga que pasar por esto. Que su vida no se convierta en un circo donde todo el mundo sepa quién es su padre, el tipo de hombre que es y lo poco que la quiso nunca. Eso podemos hacerlo?

- De acuerdo, déjame explicarte la situación. Conociendo el tipo de cerdo egoísta que es James, creo que podemos lograr que desista de todos sus intentos de acercamiento para con Heidi o contigo.

- De verdad? – preguntó esperanzada – Podemos lograrlo?

- Creo que sí. Sabiendo que es un cerdo cuyo único interés en Heidi es la herencia de su padre, creo que estará dispuesto a sacrificarla a cambio de evitar la cárcel.

- A qué te refieres? – preguntó extrañada – Podemos enviarlo a prisión?

- Sí. Pero si lo que deseas es que vaya a prisión deberás tener claro que llegará a los medios.

- Explícate. Por qué podemos enviarlo a prisión?

- De acuerdo. – dijo pensando las palabras para continuar – Si James insiste en hacer las pruebas de ADN, quedará probado que Heidi es hija suya.

- Lo es – aseguró Bella

- Lo sé, pero quedará confirmado legalmente con esas pruebas. – Bella asintió – Cuando Heidi nació tu habías cumplido dieciocho hacía poco más de un mes.

- Y?

- Eso quiere decir que eras menor de edad cuando te quedaste embarazada.

- Ve al grano, Edward. - le instó nerviosa - A dónde quieres llegar?

- Fuiste víctima de abuso sexual.

- Fue consentido... – discutió ella

- En Arizona, la edad de consentimiento es de dieciocho años. El delito se cometió en Arizona por lo que podemos enjuiciarlo allí. Aunque tenías catorce la primera vez que mantuvo relaciones sexuales contigo y eso es ilegal en más del noventa y tanto por ciento de los estados.

- No entiendo...

- Eras menor de edad y tuvo relaciones sexuales contigo, con o sin consentimiento es igual. De todos modos, en lo que respecta al consentimiento es tu palabra contra la suya y te puedo asegurar que en este caso, la que valdrá será la tuya. Tenía en contra además, que era tu profesor. Podemos meterlo en prisión, esto sucedió hasta hace siete años, no hay prescripción de delito. Sospecho además que no hayas sido la única menor con la que lo haya hecho, podrían aparecer más víctimas. Podemos hundirlo. Nadie le dará la custodia de Heidi a un pederasta. De hecho se pasará varios años en prisión, veinte como mínimo.

- Dios... – dijo dejándose caer contra el respaldo – Qué vamos a hacer?

- Depende de lo que tú quieras hacer, cariño. Si sólo quieres mantenerlo alejado de nosotros y de Heidi, podemos simplemente amenazarlo con denunciarle. Si quieres que lo pague, entonces a por él. Debes tener claro que si vamos a por él, seguramente se genere un circo mediático, sobre todo porque en Arizona los Whiterdale no son unos desconocidos...

- Qué crees tú que debamos hacer?

- Es tu decisión, cielo – dijo acercándose a ella para rodearla con sus brazos

- Qué harías tú? – insistió

- Yo? – inspiró profundamente sabiendo que de sus palabras dependía el futuro de su familia – Yo lo haría pudrirse en prisión – confesó sintiendo a la chica encogerse en sus brazos.

- Pues entonces hagámoslo.


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