CAPITULO 34
Las siguientes semanas fueron una locura. Edward, Maggie y Jasper se volcaron como nunca en el caso contra James.
Edward se puso en contacto con Harry Clearwater, un famoso abogado de Phoenix con el que habían coincidido en la universidad.
Harry fue quien interpuso la demanda de pederastia contra James, y fue con esta demanda que lograron se dejara en suspenso la demanda que James les había interpuesto para obtener la custodia de Heidi. Ningún juez estaba dispuesto a dejar en manos de un presunto pederasta la custodia de una menor.
- Buenas noches, cielo – le saludó Edward al otro lado de la línea
Maggie y él llevaban cuatro días en Phoenix, buscando testigos, pruebas y hasta posibles víctimas de James.
James había estado retenido pero había pagado una fianza que le había permitido quedar libre aunque no podía abandonar la ciudad. Había sido separado del colegio y los Whiterdarle estaban recluídos.
- Edward, mi amor... te echo de menos – susurró
- Y yo, cariño. Os echo muchísimo de menos. Cómo estáis?
- Bien. Heidi duerme, quería esperar tu llamada pero estaba agotada
- Lo sé. Se me hizo tarde, lo siento.
- No te preocupes, cariño. Cuéntame, cómo va todo por ahí?
- Mejor de lo que esperábamos
- De verdad? – preguntó esperanzada
- Sí. Mañana tenemos dos entrevistas importantes.
- Con quién?
Edward tomó aire antes de contestar.
- Con Victoria Whiterdale y con Phil
- Por Dios! – se quejó ella – Con Phil?
- Sí.
- Es necesario involucrar a Phil en todo esto?
- Sí, cariño. Phil y James eran grandes amigos, podía saber algo sobre las actividades de James. Además puede atestiguar que cuando él y Renée viajaban James era quien se encargaba de verificar que todo estuviera bien contigo.
- Será duro para Phil sabiendo que James y Renée estaban juntos
- Lo sé, pero eso también ayudará a que no intente encubrir nada que pudiera saber
- Es verdad. – reconoció – Y Victoria? Qué esperas obtener de ella?
- No sé. Lo que sea que nos pueda servir. Saber cómo era su relación para intentar deducir si James hubiese podido tener algo con alguien más, alguna otra alumna, tal vez.
- Me dirás lo que descubras?
- Desde luego que sí, cariño.
La reunión con Victoria fue bastante esclarecedora. La mujer estaba conmocionada con la acusación contra James por pederastia.
- No lo puedo creer – se quejó la mujer lastimera – Enterarme de que me era infiel con Renée Dwyer fue duro, pero saber además que abusó de su hija durante tres años hasta tener un hijo con ella... eso es más de lo que hubiese podido imaginar.
- Lo siento, señora Whiterdale – dijo Edward comprensivo
- Shuterland, por favor. Aún no tengo la sentencia de divorcio pero le agradezco que me llame por mi apellido de soltera.
- De acuerdo, señora Shuterland. Entendemos que esto ha de ser muy duro para usted, pero es importante para nosotros y para nuestra cliente, lograr establecer la real implicación del señor Whiterdale.
- Entiendo. En qué puedo ayudarles?
- Como bien sabe, Whiterdale mantenía una relación clandestina con Isabella Swan cuando ésta era tan solo una niña. Ella estaba embarazada de siete meses cuando él comenzó una relación con la madre de ésta, Renée Dwyer.
- Es un cerdo... – se quejó la mujer
- James Whiterdale era profesor de Isabella Swan, creemos que pudo mantener alguna otra relación de este tipo, quizás con alguna otra alumna. Tiene usted conocimiento de que mantuviera alguna relación un poco más estrecha de lo normal con alguna alumna, no sé, tal vez haya nombrado a alguna niña... no sé, algún nombre que usted recuerde, algo que le llamara la atención...
- No lo sé – confesó Victoria – James siempre ha sido muy querido por sus alumnos. Comenzó en el instituto cuando tenía veintidós, un año antes de que nos casáramos. Siempre tuvo muy buena relación con sus alumnos.
- Ningún nombre en particular, no sé, algo, lo que sea...
La mujer dudó pensativa durante largo rato.
- No sé... tal vez... – dijo sembrando una pequeña esperanza en los abogados – Ahora que lo dicen... había una chica...
La mirada de Edward brilló esperanzadora.
- Había una chica... antes de nuestra boda... – la mujer se mostró pensativa mientras recordaba – James acababa de obtener el puesto de profesor, una tarde fui a buscarlo al instituto, cuando entré al gimnasio estaba solo, recogiendo unas colchonetas. Parecía nervioso de que yo estuviera allí, quería que nos fuéramos pero yo insistí en ayudarle a recoger. Tan solo unos momentos después una chica salió de los vestidores, llevaba la ropa un poco desarreglada como si se la hubiera puesto con prisas. No quedaba nadie en el gimnasio salvo James y ella. Se sobresaltó y se sonrojó al verme y salió disparada sin siquiera saludar. No pensé nada extraño en ese momento, James dijo que esa niña no era muy buena en gimnasia pero no agregó nada más, yo simplemente pensé que era bastante grosera.
"Aquí hay algo" pensó Edward y en el rostro de Maggie y Harry pudo confirmar que pensaban lo mismo que él
- Lo vi hablando con ella varias veces durante ese año, algunos días que yo lo recogía a la salida del instituto, pero nunca parecía nada fuera de lo común, tan solo un profesor hablando con una alumna, nada más. No puedo asegurar que hubiese nada extraño
- Lo sé – reconoció Edward – Tal vez no fuera nada pero no perdemos nada con confirmarlo. Recuerda el nombre de la chica? El curso en el que estaba? Podría reconocerla?
- No, no sé su nombre, pero su madre era la dueña de la tienda de licores Breaking Dawn, la vi allí varias veces.
- De acuerdo. Lo contrastaremos y le confirmaremos si encontramos algo.
- No creo poder decir nada más – aseguró Victoria nerviosa
- Está bien – le tranquilizó Maggie – Nos ha sido de gran ayuda, señora Shuterland. Le mantendremos informada. Le agradeceríamos también se comunique con nosotros si recuerda algo, cualquier cosa.
- De acuerdo – aceptó levantándose nerviosa para salir del despacho
Los abogados se miraron unos a otros.
- Qué creéis? – preguntó Edward ansioso
- Tendremos que hablar con la madre de la chica, pero creo que tenemos algo.
- Lo complicado será lograr que la chica hable. – acotó Maggie – Creo que lo mejor sería que yo hablara con ella, a veces entre mujeres es más fácil soltarse.
- Tienes razón – aceptó Harry
Maggie se marchó dispuesta a encontrar a la mujer que tal vez hubiese sido también una víctima de James Whiterdale. Harry y Edward se entrevistaron con Phil tres horas más tarde.
- No entiendo qué hacéis aquí – se quejó Phil molesto – No sé qué tengo que ver yo con el cabrón de James Whiterdale
- Si me lo permite, me gustaría explicarle la conexión – le comentó Edward intentando calmar los ánimos – Mi nombre es Edward Cullen, mi esposa es Isabella Swan.
- Isabella? – indagó sorprendido – Es el marido de Isabella?
- Sí.
- Cómo está ella? – preguntó con interés – Nunca he sabido nada de ella desde que se marchó de casa. Le tenía mucho cariño y me lastimó que se fuera de Phoenix cuando quedó embarazada – dijo llamando la atención de Edward
- A usted le lastimó que Bella se marchara? – dijo perplejo
- Sí. Yo estuve fuera una semana y cuando volví Renée me dijo que Bella había decidido irse. Quise buscarla, ya sabe, era una niña y estaba embarazada... – explicó
- Renée le dijo a Bella que usted no la quería cerca, que era un escándalo que podría afectar su carrera
- Sí que era un escándalo – reconoció – pero no fue su culpa, nunca quise que se marchara, era tan solo una niña. Yo estaba dispuesto a hacerme cargo del bebé y se lo dije a Renée...
- Wow! – exclamó Edward dejándose caer contra el respaldo de su asiento – No es eso lo que Renée le dijo a Bella.
Phil lo miró interrogante, pero Harry decidió que lo mejor era que se centraran en el tema de James.
- En realidad, señor Dwyer – interrumpió Harry – deberíamos ocuparnos primero del tema de James Whiterdale
- Ese cabrón... qué pasa con él? – el humor de Phil volvió a ensombrecerse
- El señor Whiterdale está acusado de pederastia.
- James? Pederasta? – exclamó sorprendido – No es posible. Estáis seguros?
- Estamos seguros, sí – reconoció Edward – Sólo estamos buscando posibles víctimas
- Si estáis seguros es porque ya tenéis víctimas...
- Sí, pero tememos que pueda haber más. James es el responsable del embarazo de Bella.
- Qué? – gritó poniéndose de pie – Ese maldito se acostó con mi hija?
Edward asintió abrumado por la reacción del hombre.
- Se acostó con Bella mientras mantenía relaciones con su madre... es un enfermo... y nosotros... siempre le pedíamos que se pasara para verla y asegurarse de que estaba bien... y él abusaba de ella... – Phil escondió el rostro en sus manos cuando se dejó caer en el sofá
- Creemos que pudo haberse aprovechado de alguna otra chica ya que, al ser profesor en el instituto, conocía a muchas niñas
Phil les observaba sin entender completamente lo que decían.
- Necesitamos cualquier información que pudiese brindarnos
- Cree que si supiera de un hombre que abusa de niñas no lo denunciaría?
- Desde luego que no, señor Dwyer – le calmó Harry – pero creemos que tal vez usted supiera algo sobre alguna amistad o relación particular que el señor Whiterdale pudiera tener con alguna alumna. Algo que a priori no pareciese extraño, pero tal vez ahora, a raíz de esta nueva información, podría querer decir algo
- Yo no sé nada – dijo desanimado
- Piénselo, señor Dwyer, tómese su tiempo. No sé, algún alumno o alumna que haya nombrado más que otros
- Conozco a James de toda la vida. Hace más de una década que es profesor en el instituto, ha nombrado a mucha gente en todo este tiempo
- Alguien que le llamara particularmente la atención?
- No. No lo creo...
Edward y Harry se miraron sin saber exactamente qué decir.
- Lo siento pero no.
- Recuerda al menos algún nombre que James haya repetido?
- Lo siento, no.
- De acuerdo – dijeron levantándose de sus asientos – Le dejaremos nuestra tarjeta. Le ruego que nos llame si recuerda algo, lo que sea. - pidió Harry
Phil asintió con la cabeza como un autómata acompañándolos a la puerta.
- Emily Uley, apellido de soltera Young – dijo Maggie cuando los encontró en el despacho del bufete – No tiene nada que decir, pero estoy segura de que hay algo allí.
- Phil Dwyer no sabe nada – le informó Harry a su vez desesperanzado
- O sea que solamente tenemos a Bella. – se lamentó Maggie
A la mañana siguiente, Edward y Maggie volaban de regreso a Seattle donde pasarían el fin de semana.
Edward estaba terminando de hacer su equipaje esa noche cuando su móvil sonó.
- Cullen – contestó sin reconocer el número
- Edward Cullen? Soy Phil Dwyer
- Oh, Phil, buenas noches – saludó curioso
- Tengo algo... – dijo haciendo a Edward suspirar.
Gracias a todos por leer y también por los reviews, alertas y favoritos!
Ya sabéis Review=Adelanto
Besitos y buen finde!
