Esta es una historia SLASH, YAOI, eso quiere decir que contiene relación HOMBRE CON HOMBRE.

A cualquiera que comente algo homofobico sera invitado a que se vaya a la puta verga y por supuesto su comentario sera borrado.

Resumen:

Merlín, siendo simplemente un adolecente que sufre la prepatoria como los demas no se podía esperar descubrir que el mundo podia ser tan escabroso. "¿Quieres vivir una vida normal, Merlín?- Quebró el espejo con su puño. -Mala suerte.-"

Personaje: Merlín Emrys.

Genero: Romantico, Aventura, Drama.

Advertencia: Violencia, Groserias, Muerte de personaje.

Estatus: En Progreso.

Desclimer: La serie no me pretense, si no la BBC. Solo uso sus personajes para historia inspirada de la cual no obtengo ningún beneficio mas que el de entretener a los lectores.

Ojala la disfruten.

D.W.

P.D. Lamento la tardanza pero he tenido mucho trabajo y escuela; pero en compensación les dejo esta capitulo mas largo de lo normal.

P.D.D. Este capitulo esta dedicado a sunao darmak y Rainbullets


Capitulo 3.- El Festival Bajo La Luna Llena.

-Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda…- Murmuraba un tembloroso Merlín mientras agarraba la cortina de la bambalina como si fuera su única conexión a la vida. Una mano en su hombro le hizo saltar.

-Relájate, Mer.- Gwaine le sonrió intentando reconfortarlo.

-Estas exagerando, no es tanta gente.- Comentó Arthur que estaba parado junto a ellos.

El pelinegro lo miró de mala manera. –Es mas de lo que jamás me han visto cantar.

-Estoy seguro de que lo harás bien.- El pelilargo le revolvió el cabello. –Además, te ves muy bien.

No pudo evitar soltar un largo suspiro. Morgana era la que se había encargado de cambiar su imagen. Unos jeans claros ajustados, unos botines negros de charol, una camisa blanca de maga larga y encima un sweater negro liso con el cuello un poco mas abierto hacia el hombro izquierdo y con los puños de la camisa saliendo de las mangas de este. Su cabello había sido arreglado hacia arriba con cierto desorden en el.

¿Cómo es que Morgana había conseguido todo la vestimenta en menos de una hora? Realmente no tenia idea.

-Bueno, es hora chicos.- Llego Shirley sonriendo. –Hágame orgullosa.

Todos empezaron a salir hacia el escenario excepto por Merlín que no soltaba la cortina, hasta que sintió un brazo abrazarle por la cintura y a Arthur susurrarle al oído. -Cuando el reflector este sobre ti te olvidaras de todas esa personas.- Y sin mas salió al oscuro escenario.

Emrys respiro hondo y camino hasta el centro del escenario. Podía sentir el calor y la vibra del lugar, la gente bailando y hablando sobre la música, riendo y disfrutando de un buen rato.

Se colocó frente al micrófono y miró al frente. Podía distinguir a una gran cantidad de gente aunque no muy claramente. Cerró los ojos y respiró hondo.

-¿¡Estan listos para algo de rock!- La poco original frase se dejo escuchar por algún presentador en algún lugar del bar, obteniendo como respuesta el grito de la gente. –Aquí están… ¡The Kings!

El gritó de la gente subió de nivel y Merlín sintió el calor del reflector en su rostro. Respiro hondo una vez mas. El bajo de Gwaine empezó a sonar y empezó a contar.

-I can´t use what I can´t abuse and I can´t stop when it comes to you.- Su voz se dejo sonar por todo el lugar par después dejar nuevamente al bajo solo por unos momentos hasta que Arthur, Percival y Lancelot se unieron a la canción en una explosión armoniosa de sonido combinada con su voz. Sus ojos se abrieron y era cierto lo que había dicho Arthur, con la luz brillante en su rostro y el sonido de la música en sus oídos, se había olvidado de todo… lo único que podía sentir era la vibra de la gente que cantaban a coro. -You burned me out but I'm back at your door; like Joan of Arc coming back for more.

Quitó el micrófono de su base y empezó a mover su cuerpo al ritmo de la música. –I nearly died, I nearly died, I nearly died.- Una sonrisa atravesó sus labios y acercó un poco al publico sin realmente poner atención en ellos. -I came to cut you up, I came to knock you down, I came around to tear your little world apart.- Camino un poco hacia atrás sin perder el ritmo a la par que cantaba acercándose un poco a Arthur que le miraba divertido. -I came to shut you up, I came to drag you down, I came around to tear your little world apart.- Al mismo tiempo que la canción baja de nivel, Merlín se inclino hacia el rubio cantando un poco mas lento. –And break your soul apart. - La canción volviendo a levantarse con un Merlín siguiendo el ritmo.

Durante al menos dos horas, la banda se encargo de entretener al público, descubriendo que el pelinegro había sido una sabia adición ya que parecía disfrutar de cantar y bailar al ritmo de la música acercándose a veces a algún miembro y cantando ambos en el micrófono. Honestamente podían decir que montaron todo un concierto de rock.

-¡Salud por Mérlin!- Exclamó un alegre y algo borracho Lancelot ya sentados en una mesa en la zona privada del bar, cortesía de la casa. –El mejor vocalista que hemos tenido.

El de tez morena tenía su brazo alrededor del pelinegro que sonreía divertido y algo avergonzado, junto a un Gwaine que, probablemente mas borracho que Lance, intentaba cantar las canciones que habían tocado hace algún rato.

-Además de Leon, es el único vocalista que hemos tenido.- Dijo del otro lado de la mesa Percy que a pesar de que llevaba su tercer tarro de cerveza no parecía ni un poco ebrio. A pesar de la seriedad que solía manifestar le sonrió mas abiertamente a Merlín que le devolvió el gesto.

-Sabes a lo que me refiero.- Le respondió sin apartar su brazo del ojiazul.

Merlín solo rio divertido y le dio un sorbo a su vaso de refresco. A pesar de que Shirley les había dicho que podían pedir lo que quisieran sin importar que no tuvieran 21, él se decidió por solo refresco, después de todo no manejaba muy bien el alcohol y lo que menos quería era avergonzarse a si mismo frente a su propia banda.

Junto a Gwaine estaba Morgana que le sonreía y solo llevaba la mitad de su Poseidón, luego estaba Arthur que llevaba la mitad de su segunda cerveza y miraba todo con diversión en sus ojos.

Una discusión se empezó a desenvolver entre Lancelot y Gwaine lo que llevo a una serie de amistosos empujones pero por el nivel de alcohol en ambos terminaron en el suelo riéndose sus propias tonterías.

El pelinergo se levantó para estirarse de sus asiento y un leve escalofrió le recorrió la espalda, la sensación de que alguien le estaba observando fuerte en la parte de atrás de su cabeza. Se giró y miró sobre el barandal de la sección exclusiva hacia abajo, donde estaba la zona general y vio a Shirley que lo veía con un extraño brillo en los ojos. Parpadeó algo confundido pero ahora ella estaba hablando con un cliente.

¿Lo había imaginado?

-¿Todo bien?

La pregunta lo sobresalto y se giró para ver a Arthur frente a él.

-Si, solo estoy algo cansado.- Respondió algo nervioso. Tenían que estar muy cerca para poderse escuchar sobre la música,

-Creo que será mejor que nos vayamos, ya es algo tarde.

El pelinegro parpadeó algo confundido. -¿De que…?

-¿Crees que te voy dejar regresar solo?- El rubio lo miro con la ceja alzada. –Con lo idiota que eres seguramente volverás a pasar por el callejón y no te darías cuenta hasta que te hayan quitado todo.- No supo si ofenderse o no. –Vamos, te llevo.

Arthur camino hacía Moragana y empezó a hablar con ella. Sin realmente poder seguir quejándose decidió que sería buena idea aceptar la oferta de Pendragon; pero antes de que diera un paso volvió a sentir la mirada sobre él y cuando se giró no había nadie viéndolo pero si estaba Shirley hablando con otro cliente.

Sacudió su cabeza. Estaba empezando a volverse paranoico.

Después de haberse despedido de todos, él y Arthur caminaban fuera del bar hacia el estacionamiento pero antes de que si quiera pudiera preguntar como es que iban a regresar el rubio se detuvo frente a un Camaro del año de un rojo brillante.

-¿¡E-es tu coche!- Exclamó Merlín con la quijada en el piso. –Nunca… nunca he visto que lo lleves a la escuela.

El rubio solo se encogió de hombros. –No acostumbro llevarlo, prefiero caminar.- Quitó los seguros. –Morgana me hizo el favor de traerlo.- A pesar de que sonaba como algo amable su tono parecía algo molesto.

-¿Pero que hay de Gana?

-Ella se va a regresar con Percy.

Ambos se subieron al coche y Merlín no dejaba de admirar todo para diversión de Arthur.

Se ajusto mas la chamarra que la había prestado y lo miró manejar. La luz de las lámparas de la calle iluminaban a momentos el rostro del rubio y hacían brillar sus ojos y su cabello de una manera sorprendente aunque fuera por unos segundos.

No fue hasta que le voz de Arthur sonó que salió de su ensoñación.

-¿Merlín? ¡Merlín! ¿A dónde? No se me tu dirección.

-Uh… ¡C-Claro!- Bajó el rostro con las mejillas encendidas por la vergüenza y empezó a indicarle sin voltearlo a ver y pasando por alto la sonrisa que adornaba los labios del conductor.

Se detuvieron frente a casa de Merlín hundiéndose en un incomodo silencio que fue roto por el dueño de la casa.

-Bueno, g-gracias…- Se dispuso a bajarse del coche y el rubio le imito siguiéndolo hasta la puerta. Con ya un pie adentro de su casa se dio la vuelta topándose con un rubio que lo veía con una ceja alzada. –¿Quieres pasar al baño o un vas-

-Me quedare a dormir.- Dijo de la manera mas natural del mundo dejando a boquiabierto pelinergro que de la sorpresa no hizo nada para detener a Arthur que se paso con familiaridad.

-¿¡Q-Que!- Intentó explicarse con sus manos señalándolo y luego a la puerta y la casa. -¿Por qué…?

El rubio solo encogió de hombros mientras revisaba con curiosidad la acogedora y pequeña sala. –Estoy muy cansado como para majear hasta mi casa y podrías una forma de agradecimiento.- Tomó un marco donde claramente se veía a Merlín de pequeño sonriendo y con la cara llena de pintura. -¿Cuántos años tenias, aquí?

El pelinegro le arrebato el marco con las mejillas encendidas. –B-bueno… puedes quedarte.- Dijo aun algo inseguro por que Arthur Pendragon querría quedarse en su casa. –Puedes dormir en mi cama, yo tomo el sillón…

-Neh.- Se dejo caer en el sillón como bulto y soltó un suspiro gustoso. –Me quedo en tu sillón, es bastante cómodo.

Inseguro de que responder solo se removió en su espació. –Te… te traeré una cobija.- Camino hacia el pequeño armario cerca de las escaleras y saco una sabana una cobija. –Con esto debe ser suficiente, si no… ¿¡Qué haces!

Los colores se le subieron al rostro al toparse con un Arthur quitándose sus pantalones.

-¿No esperabas que durmiera en jeans, o si?

-Ummm…- Aun algo rojo le estiro las mantas al rubio sin reparar mucho en que estaba solo en unos boxers verdes algo ajustados y una playera interior blanca sin mangas.

El rubio rio divertido. –Un pequeño puritano ¿Eh? Al parecer Dempsie aun no te ha enseñado.- Recibió la sabana en la cara pero no paro de reír en buena fe.

-Idiota.- Murmuro avergonzado y se dio la vuelta. –Mi cuarto es el primero subiendo a la izquierda. Buenas noches, Arthur.

-Buenas noches..- Respondió aun riendo. –Y Merlín.- Llamó haciendo que el otro se detuviera en los primeros escalones y mirando sobre su ojo se topo con un rubio ya acomodado en el sillón. –Gracias por dejarme quedar.

Se rascó la cabeza algo nervioso antes de contestar levente. –No es nada.

Una vez ya mas cómodo y arropado en su cama el pelinegro se permitió pensar en lo bizarro de la situación de Pendragon durmiendo en su cama cuando apenas hace varias horas prácticamente no se hablaban. Suspiró agotado y decidió dejar a su mente descansar.

Posó su mirada azul en su ventana y dejo que el paisaje nocturno despejara su mente, pensando solamente en que mañana seria luna llena.

No fue hasta el sol ya había pasado del amanecer que unos golpes en su puerta lo despertaron dejándolo algo desorientado.

-¿Merlín? ¡Merlín?

La voz algo ajena a las mañanas lo hizo levantarse de golpe y fue entonces que noto una cabeza rubia entrando por su puerta.

-Vaya que eres una roca al dormir, llevo diez minutos tocando la muerta.

Recordando un poco de la noche anterior, bostezo intentando despejar un poco el sueño y se tallo los ojos. –Es sábado ¿Qué querías?- Arthur se cruzó de brazos y le devolvió una ceja alzada y fue entonces que se dio cuenta. -¿¡No podrías ponerte unos pantalones!- Desvió la mirada sonrojado.

-No seas tan, niña Merlín.- Bufó entre divertido y molesto. –Vamos, que tengo hambre.

Ante esto el pelinegro lo miró con molestia. -¿Acaso pretendes que te haga de desayunar?

-Por supuesto.- Hizo un ademan con la mano indicando que era algo bastante obvio. –Tu eres el anfitrión y debes atender a tus huéspedes.

-¡Tu te auto invitaste!- Le señalo con un dedo acusatorio pero el otro solo lo miró como esperando un verdadero argumento. Soltó un bufido molesto. –De acuerdo, de todas maneras yo igual tengo hambre.

Varios hot cakes y tazas de café después se encontraba a ambos adolecentes sentados en la cocina del pelinegro discutiendo.

-Deberías dejar de ser tan niña, Merlín.- El rubio tenía el ceño levente fruncido mientras sostenía su taza de café ya algo fría. Su anfitrión le había pedido de favor que su pusiera sus malditos pantalones. –Digo, no es como nunca hubieras estado frente a otro hombre en ropa interior.- Le dio un sorbo a su café. –O desnudo, de hecho.- No pudo evitar alzar las cejas confundido cuando el otro desvió la mirada entre molesto y apenado, para después darse cuenta de algo. -¿Acaso tu y Dempsie no han…?

-No es de tu incumbencia, Pendragon.- Le respondió cortante.

-No lo han hecho.- Afirmo esta vez. –Estoy en lo correcto ¿No es así?

-No llevamos tanto tiempo juntos, Arthur.- Dijo aun algo apenado. –Solo cuatro meses.

La boca de Arthur formo un una "O" y sus ojos no se apartaban de Merlín. –No es nada malo, Merlín. Todo a su tiempo y cuando tu te sientas cómodo.

El pelinegro lo miro aun avergonzado por con una ceja alzada. –Si…- Murmuró quedamente.

El rubio pudo observar como los ojos azules del otro se nublaron con emociones pero antes de que pudiera cuestionar su celular empezó a sonar. Reconociendo el tono soltó un pequeño bufido antes de caminar hacia la sala y sacar su teléfono de su pantalón.

-¿Qué quieres?- Contesto contarte, ganándose una mirada curiosa de Merlín que lo veía desde la puerta de la habitación. –Estoy en casa de Merlín.- Frunció el ceño con clara molestia. –Cállate.- La conversación siguió por varios minutos aun con contestaciones cortantes de parte de Arthur hasta que corto la llamada con un gruñido. Miró a Merlín. –Era Morgana.- De pronto la conversación agarro sentido para el pelinegro. –Cámbiate, te voy a llevar a mi casa que al parecer tienes planes con ella.- Terminó de mala gana.

Un silencioso viaje después encontraba a Merlín frente a una de las casas mas grandes que había visto en su vida; con una expresión que se asemejaba a la de un pez. Sabia que los Pendragon tenían dinero pero jamás le cruzo por la mente que vivieran en esa… mansión.

-Si ya terminaste de verte como un imbécil, entremos de una buena vez.- El duro comentario del rubio lo saco de sus pensamientos y se dedico a seguirlo en silencio. Por alguna razón Arthur había estado de muy mal humor todo el camino.

En cuanto entraron el pelinegro volvió a quedar pasmado de la impresión. La habitación era gigantesca con dos escaleras de lo que parecía ser mármol a cada lado, grandes ventanales, cuadros y decoraciones que, Merlín estaba casi seguro, costaban mas que todo lo que poseía junto.

-¡Merlín!- Morgana baja las escaleras rápidamente pero con una gracia digna de una princesa con su vestido corto hondeando levemente.

-Hola, Gana.- Saludo de un abrazó a su amiga.

La pelinegra le sonrió y luego se giró hacia su hermano. –¿Qué hacías en casa de Merlín?

El rubio simplemente se encogió de hombros. –Estaba muy cansado como para manejar de regreso.-

La chica abrió la boca para agregar algo pero fue interrumpida por una de las personas de servicio. –Joven Pendragon, el señor le espera en su estudio.

Los ojos azules observaron como el rubio se tensaba y apretaba los dientes, lo cual lo hizo preguntarse…

-Arthur…- Empezó Morgana con un tono de simpatía que el pelinegro jamás había escuchado hacia su medio hermano; sin embargo fue nuevamente cortada por la mano del otro.

-Nos vemos en la noche.- Empezó a caminar hacia las escaleras pero se giró un poco. –Hasta luego, Merlín.

Antes de que el pelinegro pudiera responder el otro ya se había subido la mitad de las escaleras. Un suspiro a su derecha le hizo mirar fijamente a su amiga con la curiosidad brillando en su mirada.

-Vamos, Mer.- Caminó hacía la puerta. –El chofer nos llevara.

Merlín estaba seguro que algo ocurría con Arthur y su sexto sentido le decía que tenía algo que ver con su padre o al menos algo familiar. No quería aceptarlo, pero estaba algo preocupado; podía admitir que el rubio no era una mala persona (No es como si alguna vez se lo fuera a decir), pero preocuparse era otra cosa. La duda le estuvo comiendo todo el día pero no fue hasta que ya prácticamente habían pasado por todas las tiendas del centro comercial que se animo a preguntar.

-¿Qué le ocurría a Arthur?- Tomo uno de los lentes vintage que tenían en exhibición en la tienda y se los coloco.

-¿A que te refieres?- Le respondió la chica del otro lado del probador.

Dejó los lentes con un suspiro y probó con otros de pasta gruesa y que al parecer eran para la vista. –Desde que le llamaste en el mañana parecía que tenía algo atorado en el trasero y cuando llegamos se puso peor.

La chica se rio divertida mientras salía del probado y dejaba unas blusas en la banca junto con el restos de sus cosas. –Siempre le amarga escucharme.- Empezó a revisar unos percheros de ropa. –Es un talento natural.

-No es eso, estoy seguro.- Empezó a revisar algunas playeras.

La chica suspiro y miró a su amigo. –Arthur no se lleva precisamente con papá.- Saco algunas cosas del perchero. –Nunca han… bueno, nunca están de acuerdo.

-¿De acuerdo?- Interrogó curioso.

La chica negó con la cabeza. –No estoy en posición de decírtelo, Mer.

-Pero…

-¡Esto es perfecto!- Le corto a la vez que sacaba una playera de manga larga, blanca con líneas delgadas en un azul rey y azul cielo. Se la mostro a su amigo. -¿Qué te parece? ¡Es perfecta para ti!

El pelinegro suspiro derrotado, sabia que ya podría sacarle mas información a la chica. –Si, es muy bonita…- La acarició sintiendo lo delgado y suave de la tela.

-¡Es justo lo que necesitas!

-No se, Gana…

La chica simulo hacer una cara ofendida. –¡Pero solo mírala!- Se la colocó frente al chico. –Además, esta a muy buen preció.

Tomó la etiqueta y asintió dándole la razón a su amiga. –Me alcanza perfectamente.- La tomó y le sonrió. –Creo que si me la llevo.- Morgana sonrió, amaba siempre darle estilo a lo que usaba Merlín, el único problema era que el chico nunca le dejaba comprarle nada. -¿Tu ya tienes todo lo que necesitas?

-¡Por supuesto!- Agarró sus cosas y se dirigió a la caja. –Vamos a tu casa a arreglarnos en lo que Arthur pasa por nosotros.

El pelinegro suspiro. Es verdad… la fiesta. -¿En verdad tengo que ir? Ni siquiera conozco a la que hace la fiesta.

-Nadie la conoce, Merlín.- Colocó sus compras sobre el mostrador junto a la caja. –Solo sabemos que es de las perras de Vivian.

-Y vamos a ir… ¿por?

-Porque no puedo permitir que era zorra empiece algún rumor sobre mi.- Le paso la tarjeta a la cajera. –Además evento social que hay, evento al que voy.

El pelinegro solo giró los ojos; esa rivalidad entre Morgana y Vivian era tan tonta pero no se atrevía a meterse. -¿Y porque tengo que ir yo?- Le paso su prenda a la cajera,

-Porque tu falta de vida social es simplemente deprimente.- Contestó como si fuera lo mas obvio del mundo.

-Gracias.- Le respondió sarcásticamente a la vez que pagaba.

-¿Para qué son los amigos?- Le sonrió divertida. –Vamos, que tengo que arreglarme. Voy a hacer que esa puta se vea como la rata que es.- Merlín simplemente negó con la cabeza. –Además vas a amar el atuendo que te tengo preparado.

-No estoy muy convencido…

Y nuevamente Morgana tenía razón. Al menos eso es lo que pensaba Merlín mientras se vía en el espejo de cuerpo completo en su cuarto ya arreglado para la fiesta. Unos jeans negros levente ajustados, la playera que había comprado, unos converse de bota a juego con su playera y encima un sencillo saco deportivo azul marino.

-Debes de aprender a confiar mas en mi, Mer.

Se giró de su reflejo para contestarle a su amiga y se quedo con la boca abierta al verla. Llevaba un falda de tablas blanca un poco arriba de las rodillas que se ajustaba a su cintura y fajada en esta una camisa blanca holgada sin mangas, unos tacones negros sencillos pero elegantes y sus labios de un rojo vivo.

-Te ves bien, Gana.

La chica le sonrió pero antes de que pudiera responder sonó el timbre de la casa. –Debe ser Arthur, ve abriéndole mientras junto mis cosas.

Merlín suspiro por enésima vez ese día y bajo para abrirle al rubio. Se había quedado sin ideas de como persuadir a la pelinegra de lo que dejara quedarse. Abrió la puerta aun algo pensativo.

-Morgana dice que no tarda, solo esta juntando sus cosas.

El rubio bufo molesto cruzándose de brazos. –Nunca puede estar lista a tiempo.

Alzó sus ojos azules para responder pero nuevamente las palabras murieron en sus labios, pero esta vez un pequeño rubor brillo en sus mejillas, y es que estaba acostumbrado la manera mas casual del rubio de vestir; pero esta vez traía una camisa blanca arremangada, fajada en unos pantalones de pana de un verde oscuro, un cinturón café y unas botas a juego. También cabe mencionar que todo lo quedaba como algunos dirían: "como anillo al dedo."

-¿Ocurre algo?- Le preguntó con la ceja alzada notando la mirada perdida del pelinegro. -¿Merlín?

-¿¡Eh!- Sus mejillas se prendieron aun mas al darse cuenta de que se había quedado viendo al rubio. –N-No… nada.

Arthur le sonrió de lado y busco su mirada haciendo un contraste entre la azul cielo de él y la azul eléctrico del otro. –Oye…- Habló suavemente como no queriendo perturbar el aire a su alrededor. –Me preguntaba si…

-¡Estoy lista!- La voz de Morgana hizo que ambos saltaran y desviaran la mirada hacia la chica. -¿Nos vamos?

El rubio solo gruño en respuesta y Merlín se limito a seguir a los hermanos hacia el coche con la cara hacia el suelo.

Cuando llegaron a donde iba a ser la fiesta Merlín se pregunto si acaso hoy no iba a dejar de sorprenderse. Estaban en el salón de eventos de el club de golf más exclusivo de la ciudad, al parecer el papá de quien sea que fue la organizadora era un socio muy influente. Todo el salón era monstruosamente alto, con gigantescas columnas de mármol al igual que el piso, ventanales mas altos que su casa, decoración que parecía de un palacio y con un gigantesco candelabro que colgaba al centro. Claro que el lugar había sido adecuado colocando un estilo lounge a todo el lugar con un DJ al centro y luces de colores en todo el lugar.

-Te vas a romper el cuello si sigues mirando tan arriba.- El pelinegro fijo su mirada en Arthur y soltó un bufido.

-Disculpa pero aquí podría caber mi casa.- Hizo un ademán con las manos. –Y hasta podría tener una alberca techada.- El rubio solo respondió con una risa.

-¡Mer!- Una voz terriblemente familiar lo hizo voltear y sintió la vaga sensación de déjà vu cuando alguien se le lanzo encima. -¡No creí que vinieras!

-¡Gwaine! ¡No respido!- Cuando el pelilargo le permitió volver a respirar. –La verdad es que Morgana me arrastro.

-¿Por qué no me sorprende?- Dijo una segunda voz que le pertenecía a Lancelot que venia seguido de Percy.

Merlín no pudo evitar sonreír al ver al resto de su banda, ya que debía demitir que realmente le habían agradado a pesar de llevar tan poco de traerlos. El grupo se envolvió en un ligera conversación hasta que alguien decidió interrumpir.

-Morgana, amiga.

Todos los ojos se posaron sobre un delgado y bien formado cuerpo femenino cubierto de un corto y elegante vestido dorado, sostenido por tacones negros y con un rostro delicado, hermoso enmarcado por un cabello rubio ondulado que hacían contraste con la mirada gris que irradiaba superioridad e hipocresía.

-Vivian.- Saludo la pelinegra con una sonrisa igual de falsa.

-Que bueno que hayan podido llegar.- Miró significativamente a Arthur. –Me estaba preocupando, amiga.

Morgana se paso un poco de cabello detrás del hombro en un elegante movimiento. –No me lo hubiera perdido por nada del mundo.- Sus ojos brillaron con amenaza.

Los ojos grises se pasearon sobre el resto del grupo. –Veo que trajeron a su pequeño circo.- Juntó sus manos en un ademan de niña buena. -¡Fantástico! Entre mas, mas diversión.

-¿Qué hay de tus mascotas? ¿Muy pasadas de moda?

La rubia hizo un gesto falso de resentimiento. –Me ofendes, Morgui. Mis amigas están ocupadas con sus novios.- Se cruzó de brazos y le sonrió con burla. –Algo que no creo que tu entiendas, querida.

-Hija de tu…- Murmuró haciendo un ademan de avanzar hacia la otra con la intención de atacarla pero Merlín le sostuvo del brazo haciendo que se calmara. –Disculpa que no se una profesional en abrir las piernas como tu, amiga.- Le sonrió de lado. –Quizás deberías presentar a tus rodillas entre ellas. Seguro les encantara conocerse.

La expresión de Vivian se volvió molesta por unos segundos antes de volver a su anterior posición. Caminó hasta estar cerca junto la pelinegra y le susurró al oído. –Se conocieron cuando tuve mis piernas alrededor de Percival.- Se alejó de ella rápidamente y se agarró del brazo de Arthur. –Me encantaría quedarme a charlar, pero tu hermano me debe un baile.

El rubio palideció un momento antes de intentar zafarse de las garras con uñas francesas, pero sin resultado alguno perdiéndose entre la gente en la pista.

-¿Morgana?- Pregunte quedamente el pelinegro notando como su amiga esta temblando y parecia querer matar a la primero que se le atravesara.

-Iré por algo de tomar.- Dijo cortante para después darse la vuelta y perderse entre la gente.

El pelinegro se giró hacia el resto de su banda que se limito a encogerse de hombros.

-Deja que e calme un poco.- Le dijo Gwaine pasando un brazo sobre sus hombros. –Mientras vamos nosotros a bailar.

-N-No se… quizá deba…- Pero el pelinegro ya lo estaba jalando hacia la pista, miro a los otros dos de manera suplicante pero solo Negrón con la cabeza y los siguieron.

No fue si no hasta varias horas después que Merlín se pudo sentar en uno de las tantos sillones. Dejo escapar un pequeño quejido, estaba algo cansado pero debía admitir que había sido algo divertido. Su vista empezó a vagar por todo el lugar mientras estaba perdido en sus pensamientos hasta que fijaron en uno de los tragaluces y observó la luna llena.

-Creo que me debes un baile.- Se giró para toparse con Morgana sonriéndole a lo que le devolvió el gesto.

-Mis pies están desechos.

La chica rio levemente. -¿Y los bufones que tienes por amigos?

Negó levemente con la cabeza pero aun sonriendo. –Gwaine se fue atrás una chica y Percy y Lancelot escaparon antes de fue obligados a bailar.

Morgana le agarró del brazo y lo obligo a levantarse ganándose una protesta de parte de su amigo. –Vamos, solo un baile.

No pudiendo negarse se dedico a acompañarla. –¿Dónde estuviste todo este rato?

Se encogió de hombros mientras avanzaban hacia la pista. -Con algunos de mis "amigos"- Hizo especial énfasis en las comillas en aire. –Ya sabes que...- Se detuvo por uno momentos mirando a su alrededor notando que ya estaban en el centro de la pista de baile.

-¿Ocurre algo?- Pregunto preocupado. -¿Gana?

Negó con la cabeza. –No, solo me dio un déjà vu.- Le sonrió pero antes de poder seguir explicando Arthur aparece entre la gente y se acerca a ellos, con la respiración algo agitada y mirando constantemente sobre su hombro.

-Debemos… irnos…- Dijo entrecortadamente. –Vivian fue por algo de tomar y apenas puede zafarme de ella.

La chica sonrió divertida. –Ella es tu problema, no nuestro.- Se cruzó de brazos.

-¡Esa mujer esta loca!- Exclamó Arthur sobre la música. –Hay que irnos antes de que me vuelva a atrapar.

Merlín no pudo evitar soltarse a reír, la expresión del rubio era bastante cómica. Justo iba a decir algo cuando un escalofrió le recorrió toda la espalda y lo dejo paralizado por unos segundos, seguido de una extraña sensación en la punta de su estomago.

Una explosión se escuchó sobre la música, acompañado de un temblor que sacudió todo le lugar y seguidos de los gritos de la gente.

Otras dos explosiones se escucharon y esta vez el tiró pudo ver como dos de los ventanales se quebraban añadiendo mas caos ala situación. Otra vez el temblor se hizo presente pero mas fuerte haciendo que Merlín perdiera su balance y se fuera hacia el suelo, pero el impacto nunca llegó porque el rubio lo había sostenido con su brazo.

-Gracias…- Murmuró aun desubicado el pelinegro.

-¿¡Que esta ocurriendo!- Gritó Morgana sobre el caos que se había creado a su alrededor. La gente corría intentando salir, tirando todo lo que se encontraban de paso e incluso algunas personas. Era una estampida humana.

-¡No tengo ni puta idea, pero hay que salir de aquí!- Respondió de igual manera Arthur aun sin soltar al pelinegro que veía todo sin poder entender nada.

-Pero no podemos meternos entre la gente, es peligroso.- Reacciono Merlín deteniendo a l rubio que lo había comenzado a jalarlo.

-Mierda.- Mascullo molesto. Era verdad, al parecer algo había bloqueado la salida en la explosión y la gente se amontonaba para poder salir teniendo mínimo resultado.

-¡La cocina!- Exclamo la chica. -¡Estoy segura que hay una salida por allá atrás.

-Vamos ráp…- Arthur fue cortado por una cuarta explosión que voló otros de los ventanales, pero esta vez el temblor que le acompaño fue aun mas fuerte, casi parecía que el suelo se había inclinado.

Morgana perdió su equilibrio y callo al suelo con un leve quejido.

-¡Gana!- Merlín grito pero antes poder hacer algo mas el sonido de algo quebrándose sobre ellos lo hizo voltear y sintió su corazón detenerse y su sangre enfriarse.

El candelabro caía directamente sobre ellos.

-¡No!- Gritó el pelinegro cubriéndose en acto reflejo con el brazo y girando la cara.

El candelabro calló sobre el piso de mármol son un sonoro golpe y el eco de cristales rompiéndose, a la vez que levantaba un capa de polvo; fue seguido de el resto de los ventanales y tragaluces del salón creando una lluvia de cristales.

Merlín sentía algo cálido rodearle y logra escuchar a lo lejos los gritos y el caos. Cuando se dio cuanta de que estaba plenamente consiente y no tenia ningún dolor, lentamente abrió los ojos.

Su primera imagen fue Moragan que estaba hincada en el suelo con una mirada de completo desconcierto pero no estaba seguro si estaba dirigido hacia él o hacia atrás de él. Giró un poco su rostro y se dio cuenta de que al parecer Arthur lo había cubierto aun mas con su cuerpo al mismo tiempo que a su amiga y ese era el calor que sentía, pero Arthur tampoco lo miraba, si no hacia al lado. Cuando siguió la mirada de los hermanos sintió su algo atorarse en su garganta.

Hay estaba el candelabro, a menos de unos centímetros de ellos pero la parte que debía de haberlos aplastado estaba doblada creando una especie de burbuja alrededor de ellos y si los ojos de Merlín no le fallaban podía ver lo que parecía ser una esfera de luz que los rodeaba y su brazo brillando en un leve azul.

Asustado movió su brazo y tanto la luz como la esfera desaparecieron.

-¿Qué…?- Murmuró sin poder pensar nada de manera coherente.

-¿Cómo…?- Escucho la pregunta ser susurrada por el rubio en su oreja pero solo logro negar levemente con la cabeza.

-¡Vámonos!- La voz de Morgana hizo saltar a ambos que la miraron como si hubieran olvidado que ella estaba ahí y donde estaban. La pelinegra con algo de trabajo se puso de pie y miró a su alrededor notando el caos y de alguna manera que nadie haya visto… lo que se que acaba de pasar. –¡Hay que darnos prisa antes de que algo mas pase!- Agarró a Arthur del brazo jalándolo y con ello a Merlín que seguía en sus brazos.

Los chicos aun algo estupefactos apenas reaccionaron pero siguieron a la chica sin mas. La mente de cada uno hecha todo un desastre pero nadie se atrevió a decir nada mientras atravesaban el salón llegando a la cocina y de ahí a la puerta trasera.

No muy lejos, en el ultimo piso de uno de los edificios departamentales mas caros de la ciudad se podía ver el lugar elegantemente adornado siendo iluminado levemente por la luz de la luna que entraba por las enormes ventanas.

El silenció reinaba el lugar hasta que el eco de un par de tacones resonó en toda la habitación. La luz solo permitía ver el delicado contorno de su silueta.

-¿Te divertiste?- Preguntó una voz grave y sedosa desde una de las esquinas de la habitación su figura oculta entre la sombras.

-Ya me preguntaba donde andabas.- Contesto la otra figura con una voz melodiosa y exquisitamente suave. Sacó una botella y dos copas de lo que parecía ser un pequeño bar. –Por supuesto.

-Escuche que causaste todo un alboroto.- La figura salió de su escondite mostrándose un poco mas grueso y alta a comparación de la otra.

Una risa melodiosa pero a la vez maliciosa lleno el lugar. Destapó la botella y sirvió ambas copas. –No saben que fue lo que sucedió, el caos es simplemente exquisito.- Tomo una de las copas y la otra se la paso a su acompañante. –Pequeños y asquerosos adolecentes que se sienten en el cima del mundo. No hay nada mejor que el terror en sus caras.

-¿Qué hay de la presencia que se sintió?- Tomo la copa y le dio un trago.

Se paso un poco de cabello sobre el hombro. –Un adolecente tiene algo de magia ¿Y que?- Sonrió con diversión. –No será la primera vez que hay algo que otro pero nadie me puede superar, querido mio.

-Pareces muy segura.- Observó la luna llena y luego el brazalete en su muñeca. –Pero esa presencia fue bastante poderosa aunque breve. Sentí como opacaba la tuya por unos momentos.

-¡Debes estar bromeando!- Exclamó con molestia y dejo la copa sobre la mesa de centro. –Yo solo la sentí por unos momentos pero solo fue como un molesto mosquito.

-Quizá estabas tan concentrada en tus juegos que no lo notaste.- Miró con atención el liquido rojo en su copa. –Estaba pensando que tal vez podría tratarse de la leye…-

-¡Imposible!- Esta vez el grito resonó en todo el lugar rompiendo la copa que estaba en la pesa y quebrando la que traía su acompañante en la mano. –Es imposible…- Murmuró viendo los pedazos de vidrio en el piso.

La miró por varios momentos en un completo silencio. -¿Por qué no le preguntas?- Con un movimiento de cabeza señalo hacia una de las paredes del departamento.

Por unos momentos solo se escucho los tacones avanzando por la habitación. Se detuvo frente a un enrome espejo ovalado con bello marco de oro y adornado con piedras preciosas.

Cuando su reflejo le devolvió la mirada, empezó.

-Espejo mágico, espejo mágico.- Sus ojos se tornaron plateados. –Contéstame ¿Quién es la poderosa de todos?

El reflejo empezó a distorsionarse en una espiral hasta que se volvió completamente negros. Unos ojos blancos y brillantes parpadearon en la oscuridad del espejo.

-Tu eres la mas poderosa, querida mía.- Respondió una voz que parecía el eco de un susurró. No pudo evitar la sonrisa con las palabras dichas por el espíritu del espejo. –Sin embargo, existe aquel que te sobrepasara. Una leyenda tan antigua como el tiempo y el será, sin duda alguna… el mas poderoso de todos.

Su expresión se tornó de ira pura. –¡Muéstramelo, espejo! ¡Muéstramelo!

Los ojos se cerraron y una imagen comenzó a formarse en el reflejo. Un adolecente de cabello negro y ojos azul eléctrico dentro de lo que parecía ser un auto es lo que se alcanzaba a ver. La expresión del chico parecía desconcertada y aterrada. Un leve murmulló empezó a escucharse y poco a poco fue creciendo hasta tomar forma de las palabras del pelinegro. –N-No… no entiendo que… que su-sucedió… yo no…-

-Parece que no tenía conocimiento de su poder y no esta muy contento de descubrirlo.- Comento su acompañante observando desde atrás aun con su copa en la mano.

-¿Qué miedo esta ocurriendo?- Se volvió a escuchar la voz del pelinegro saliendo del espejo. –E-Esto no es normal…- El adolecente enterró su cara en sus manos, parecía estar al borde de las lágrimas.

-¿¡Este es el que me va sobrepasar!- gritó furiosa al espejo. -¿¡Un idiota adolecente asustado de sus propios poderes! ¡Es imposible!

-Las estrellas hablaron ya hace tiempo, querida mía. Merlín Emrys es del que se narra en antaño.

-¿Emrys?- Repitió el otro dejando caer su copa sorprendido.

-Imposible.- Murmuró molesta. Fijo nuevamente su mirada sobre la imagen del chico. -¿Quieres vivir una vida normal, Merlín?- Quebró el espejo con su puño. -Mala suerte.- Se alejó unos pasos observando como la grietas del espejo se reparaban solas.


Desclimer: La canción es "Vow" del grupo "Garbage" no me perteneces en ningún aspecto y solo utilice para entretener.

Lamento si el capitulo da muchas vueltas y si es algo pesado de leer por eso pero la verdad es no sabia bien como cortarlo, además de que les debía un capitulo mas largo por mi tardanza. También el echo de quería terminar toda la "introducción" a la historia y empezar con lo bueno.

Prometo actualizar lo mas pronto que pueda.

See ya'

D.W.

P.D. No se preocupen por la referencia de con "Blancanieves" que esta historia no tiene nada de infantil.