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Capítulo II: Désirée.

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Verano, 1996.

La primera chica con la que Neville tuvo sexo fue Hannah Abbott, en diciembre del Quinto Año. Fue la primera vez para ambos, tan increíblemente incómodo como suelen ser las primeras veces, pero luego hubieron otras pocas que no fueron tan incómodas, e incluso otras que fueron buenas. La relación no duró más allá de la primavera. Hannah era una agradable, jovial y animosa Hufflepuff; pero ellos no estaban interesados en ninguna de las mismas cosas y se separaron sin ningún resentimiento.

Ese verano, de regreso en la casa de su abuela, Neville se mantuvo ocupado con el jardín, leyendo y con un recién descubierto interés en ejercitarse, habiendo aprendido que la carreras largas lo calmaban y le ayudaban con la ansiedad social que lo había hecho torpe y reservado por tanto como podía recordar.

Regresó de una carrera un día para encontrar a Madame Zenobia Kirke, una de las más antiguas y queridas amigas de su abuela, sentada en el salón bebiendo té. Con ella había una chica como de su edad, quien ni siquiera levantó la mirada para reconocer su presencia. Ella era delgada, con largos cabellos marrón claro y anteojos redondeados que le recordaron un poco a los de Harry Potter.

"Llegas tarde, Neville", dijo Augusta con brusquedad.

Él podía jurar que ella no le dijo que esperaban invitados para el té, pero sabía que no había sentido en mencionar eso. "Lo siento", dijo en su lugar, "Sólo me daré una ducha rápida y regresaré en un instante. No esperen por mí".

"No lo hemos hecho", respondió Augusta; pero él ya estaba a la mitad de las escaleras.

La chica resultó ser Désirée Caron, la nieta de Madame Kirke. Era francesa, una estudiante de Beauxbatons, y estaba pasando el verano con su abuela inglesa mientras sus padres viajaban por Asia.

"¿Cómo está tu francés, Neville?", preguntó Madame Kirke cuando finalmente estuvo sentado en la mesa de té.

"Uhm, bien, supongo".

"Bueno, entonces respóndele en francés", incitó Augusta, "¡Y siéntate derecho!".

La mirada que Désirée le dio fue una de completa comprensión y simpatía. Neville intentó no sonreír. "Je parle français," dijo, "mais lentement, et avec beaucoup d'erreurs."

Désirée se rió y Neville dejó de intentar no sonreír.

Era de esperarse que sus abuelas hubieran decidido que los dos jóvenes se hicieran compañía durante el verano. Ya habrían planeado lo que pudieron ser citas para jugar si sus nietos hubieran sido niños pequeños. Neville escoltaría a Désirée en visitas a los jardines más notables de Gran Bretaña Mágica. Désirée le ayudaría con su francés y tendrían tés formales con sus abuelas una vez a la semana para practicar la conducta.

"Su acento es terrible", señaló Augusta, "Necesita mejorarlo".

"Creo que no está tan mal", respondió Désirée, mirando a Neville a través de los redondos anteojos que hacían que sus ojos grises azulados se vieran enormes.

"Désirée siempre tiene la nariz metida en un libro", resopló Madame Kirke, "No tiene idea de cómo hacer conversación social".

"También me gusta leer", comentó Neville optimistamente, "Tal vez leamos algunos de los mismos libros".

Comenzaron su programa de verano con un recorrido del jardín esa tarde. "Estoy muy apenada," dijo Désirée una vez que estuvieron fuera del alcance de oído de la cabaña, "de que estés, ¿Cómo dicen ustedes?, ¿atrapado conmigo? Tienes otros planes, ¿Cierto?".

"No muchos, realmente, y no me molesta pasar el tiempo contigo".

"¿Te gusta pasear por los jardines?", preguntó Désirée como si estuviera a la par con ser cruciado.

"Sí, de hecho".

Ella lo miró con horror. "Bueno, a mí no. Las flores son muy agradables, pero no quiero estudiarlas. En el verano, se supone que debemos relajarnos y hablar con amigos, y tal vez leer algunos libros buenos, no merodear en el… el…", ella agitó su mano dramáticamente, "¡champs de campagne!"

"¿Disculpa?".

Ella lo repitió más lentamente y Neville tradujo: "¿En el campo?

"Exactament".

"Bueno, ¿Tu abuela espera que conozcas todos los jardines que se supone debemos visitar?", preguntó él.

"Sí", respondió ella con tristeza, "Me hará preguntas sobre las flores y cómo es que… dónde… ¿Cuál es la palabra para decir cómo ponen todo donde está?".

"¿Disculpa?".

Ella agitó su mano un poco más. "Cuando aquí hay rosas, a su lado hay tulipanes y en el otro lado hay lilas y el borde está hecho de persil".

Neville pensó que ese era un jardín muy poco probable, así que se aferró a la última palabra. "¿Perejil?".

"Sí, eso. Ella esperará que lo aprenda para que algún día pueda ser una esposa apropiada y pueda hacer la… cosa del jardín".

"¿Un diseño?, ¿Una disposición?".

"¡Sí, una disposición! Esa es una palabra muy extraña".

"Supongo que lo es. Sin embargo, de verdad me gustan los jardines, y si tu abuela quiere que aprendas cómo planear uno, probablemente yo pueda enseñarte lo básico en un par de tardes".

"Gracias. Eso es muy amable", dijo ella aún triste.

"Mira, ¿Por qué no empezamos mañana?–podemos ir a la propiedad principal de los Longbottom y ver los jardines formales ahí…"

Désirée miró hacia el jardín bellamente cuidado y la gran casa de piedra. "¿Esta no es la propiedad principal?".

"¿Esta? No, esta es la cabaña. La propiedad principal es enorme; pero desde que estoy en el colegio la mayor parte del año, la abuela prefiere vivir aquí. Sin embargo, los jardines de la propiedad principal Longbottom son muy conocidos, así que estoy seguro que tu abuela querrá verlos".

Ella asintió sin mucho entusiasmo. "De acuerdo".

"Mandaré una lechuza para que los elfos domésticos sepan que llegaremos y ellos prepararán un agradable almuerzo para nosotros".

"Eso es muy gentil de tu parte".

Él la miró de reojo. "La propiedad principal Longbottom también es conocida por su extensa biblioteca".

Eso obtuvo su atención. "Vraiment? Une bibliothèque?".

Él sonrió. "Une très grande bibliothèque."

"Tu acento no es tan malo como tu abuela dice que es", dijo ella.

"Gracias".

"La biblioteca Longbottom", murmuró Désirée pensativamente y lo repitió unas cuantas veces más. Luego miró a Neville y añadió. "Longbottom es un nombre muy extraño".

Él suspiró. "Lo sé".

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*...*


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El recorrido prometido por los jardines de la propiedad principal de los Longbottom fue muy corto, pero Neville señaló todas las características que Madame Kirke le preguntaría a su nieta y Désirée tomó notas.

Los elfos domésticos de Augusta tenían poca oportunidad de preparar el tipo de platillos que se habrían servido cuando la familia Longbottom residía en la casa a tiempo completo, así que estaban encantados de proveer todo tipo de almuerzo formal que Augusta hubiera aprobado de todo corazón.

"¿Deberíamos estar practicando conversar educadamente?", preguntó Désirée a Neville cuando estaban a la mitad de la sopa.

"Es probable", respondió él, "pero no soy muy bueno en eso tampoco".

"Yo lo odio" confesó Désirée, "Nunca sé qué decir, y entonces digo algo estúpido y… si te cuento algo, no te reirás de mí, ¿o sí?".

"No, claro que no".

"Es algo por lo que la gente en la escuela se ha burlado de mí, así que pregunto".

"Bueno, no sé qué es, pero nadie tiene derecho de burlarse de otras personas". Él sabía lo que se sentía.

"Cuando era más joven", ella continuó, "Bueno, realmente, hasta el año pasado tuve un muy mal… no sé cómo es en inglés, ¿Un problema al hablar? Tuve que ir con un sanador especial".

"No estoy seguro…".

"Un bégaiement".

"Lo siento, no…".

Ella se sonrojó. "Ha-Habla-ba a-a-a-sí".

"Oh", dijo él, "Entiendo. Le decimos un tartamudeo".

"Sí, un tartamudeo".

"¿Y la gente se burlaba de ti?".

Ella asintió y miró hacia su plato.

"Entonces ellos son malas personas", dijo él con firmeza.

"¿Lo crees?".

"Lo hago. Escucha, se han burlado de mí también. Mucho. Porque soy torpe y porque no siempre entiendo las cosas rápido. Hay un chico en particular que realmente parece disfrutar burlarse de mí".

Ella levantó la mirada y asintió entusiastamente. "Sí, hay personas así".

Neville, a sus dieciséis, no estaba ni cerca de lo frágil que era a los once o doce. "Bueno, que se jodan".

Los ojos de ella se agrandaron. "¿No es eso un mot grossier?".

Él sonrió. "Très grossier".

"Bueno, entonces estoy de acuerdo contigo. Que se jodan todos", dijo ella, firme, sonriendo.

"Solo no lo digas enfrente de tu abuela".

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*…*


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La biblioteca era, como fue prometido, enorme, y Désirée pareció determinada a leer cada libro.

Neville tomó una copia de Robinson Crusoe, una novela muggle que Hermione le recomendó y se estiró sobre uno de los confortables sofás mientras Désirée caminaba lentamente a lo largo de los estantes, su cabeza inclinada a los lados para poder leer los títulos.

Más de una hora pasó antes de que ella viniera a sentarse en una de las sillas de terciopelo rosa al otro lado del sofá. Estaba sujetando lo que se veía como un muy ordinario libro antiguo, no muy grueso, con una cubierta roja. Puso el libro en el suelo, cara abajo y dijo: "Neville, ¿Puedo hablar contigo franchement?

Él se sentó, puso un separador en Robinson Crusoe y respondió. "Sí, por supuesto".

"¿Cuántos años tienes?".

Eso no era exactamente lo que estaba esperando; pero, "Dieciséis", le dijo.

"Sí, eso pensé, moi aussi, tenemos la misma edad".

"Okay".

"¿Tienes una novia?".

"Um, no, no por el momento. La tuve por un tiempo, pero… ¿por qué lo preguntas?".

Ella se mordió el labio. "Ya te he dicho cómo la gente se burlaba de mi problema al hablar…".

"Tartamudeo", ofreció él.

"Sí, mi tartamudeo, y también por estos grandes anteojos que debo usar, así que sobre todo leo libros y no he tenido un novio".

Neville sintió su cara calentarse. "¿Me estás pidiendo que…?".

Ella levantó las manos rápido. "¡Oh, no, no quiero que seas mi novio!".

Él no estaba seguro de cómo tomar eso, así que asintió. "Está bien, entonces".

"Pero nunca he hecho nada, Neville, y ahora ya no tengo el tartamudeo, y mi maman dice que al final del verano, puedo tener los… no los anteojos, pero para los ojos. ¿Lentilles?"

"¿Lentes?", adivinó Neville, esperanzado.

"No, como lentes pequeños para poner en los ojos".

"¡Oh, lentes de contacto! Los llamamos Contactos".

"Gracias, sí. Entonces, cuando vuelva a Beauxbatons, voy a hablar bien y luciré distinta y será como…un nouveau depart, un nuevo… euh… ¿… principio?".

"Un nuevo comienzo, quieres decir".

"Sí, eso"

"Eso suena genial", dijo Neville, aún sin tener idea de qué parte quería que él jugara en eso.

"Pero… pero, Neville, será solo lo que la gente verá, porque por dentro seguiré siendo la misma, aún con miedo de hablar y aún con miedo de que la gente se burle de mí".

"Pero no necesitas sentirte así".

"Bueno, lo hago porque no tengo ninguna experiencia de vida que no esté en los libros".

Neville recordó sobre el Quinto Año, su relación con Hannah, las clases secretas de DCAO de Harry en la Sala de Menesteres, la terrorífica batalla en el Departamento de Misterios. Sí, él había acumulado mucho de lo que Désirée llamaba experiencia de vida recientemente. Hubiera preferido no vivir algo de eso; pero no podía negar que lo había cambiado.

"Okay, y ¿Qué tipo de experiencia de vida estás pensando en obtener?".

Ella levantó el libro y le dio la vuelta para enseñarle la portada. Se llamaba Mezclando tu Magia, una guía práctica para brujas y magos casados. Él lo tomó de sus manos y lo ojeó, rozando las páginas, deteniéndose, volviendo y leyendo más cuidadosamente.

"Wow", dijo. "¿En serio?".

"Sí".

Él había estado preocupado de que la idea de experiencia de vida de Désirée pudiera implicar veloces autos muggles o la experimentación con pociones dudosas; pero no. Lo que sostenía en sus manos era, esencialmente, un libro instructivo sobre sexo. Estaba altamente detallado, y había ilustraciones.

No era que no estuviera interesado– lo estaba, de hecho, muy interesado–; pero él había conocido a Désirée hacía 24 horas, y aunque le gustaba, ¿no parecía ella sólo un poco… intensa?

"Así que, ¿amigos con beneficios, entonces?", inquirió, preguntándose qué tan mala era la idea.

"¿C'est quoi ça?"

"Amigos que tienen sexo; pero que no son una pareja. No están románticamente involucrados".

Ella lo pensó un momento. "Quizás eso es, pero no es solo por diversión".

"¿No?".

Sería divertido, sin embargo. Ciertamente, más divertido que recorrer jardines y practicar conversación en francés.

"No. Es para aprender les essentiels para que, al conocer a alguien interesante en el futuro, uno no sea un ignorante y torpe virgen".

"Um…".

"¿Qué?".

"No soy virgen".

Ella se echó hacia atrás en la silla, impresionada. "¿No? ¿Tú y la chica que ya no es tu novia…?".

"Sí, pero…".

Ella esperó expectante. Ojos magnificados por los redondeados anteojos.

"¿Pero?", lo alentó.

"Hay mucho en este libro que nosotros nunca llegamos a hacer".

"Bien, entonces, podemos estudiarlo juntos. Puedes estar un poco adelantado; pero te alcanzaré".

Merlín y Morgana, esta chica es la versión francesa de Hermione Granger, y va a estudiar el sexo como si planeara dar un EXTASIS al respecto.

"Claro",concordó, no necesariamente racional.

"Entonces empezaremos desde el principio. Capitulo Uno de la Sección Uno".

Él abrió el libro en la primera sección y parpadeó.

"¿Cómo se llama la Primera Sección?", preguntó Désirée.

"La lengua como un órgano sexual", leyó él en voz alta.

"Oh, bueno, eso es interesante, ¿No?".

"Sí". Tan interesante que sus pantalones estaban volviéndose incómodos.

"¿Y el capítulo uno?", siguió Désirée, incansable.

"La Lengua al besar" .

"Deberíamos leerlo juntos primero".

"Entonces mejor siéntate aquí".

Ella se sentó en el sofá y se presionó a sí misma cerca de él para que así ambos pudieran ver el libro.

"Abrir los labios y emplear la lengua mientras se besa es una práctica aventurera que muchas brujas e incluso algunos magos se niegan a experimentar", Neville leyó en voz alta, "Déjennos asegurarles a nuestros lectores de que este hábito que puede parecer muy atrevido, puede proveer a ambos, esposo y esposa una placentera experiencia".

"¿Esposo y esposa?", preguntó Désirée.

"Es un libro antiguo", dijo Neville, "Probablemente escrito cuando todos los matrimonios eran arreglados y el esposo y la esposa apenas se conocían el uno al otro antes de la noche de bodas".

Désirée se estremeció. "Eso sería terrible".

"Algunas familias aún arreglan matrimonios, ¿Sabes?".

"Sí; pero mis padres no lo harán".

"Bien" Él sonrió. "Estoy bastante seguro que mi abuela también sabe que yo tomaré mis propias decisiones".

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*…*


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El estudio de Mezclando tu magia, procedió todo el verano, tentativamente al principio, pero cada vez con más entusiasmo.

Neville y Désirée juraron ser honestos, y lo fueron, discutiendo abiertamente lo que les gustaba y lo que no y lo que podían hacer diferente. Fue, al menos para Neville, el mejor verano de su vida y, para el tiempo en que estuvo listo para empacar para su Sexto año en Hogwarts, había desarrollado una nueva confianza que iba acorde a sus nuevos talentos.

Besó a Désirée de despedida la noche antes de irse. "Ha sido maravilloso", le dijo.

"Sí", concordó ella, sonriéndole. "Gracias por aceptar hacerlo".

"No, gracias a ti. Fue tu idea".

"Una buena idea, creo".

"Una muy buena idea. ¿Te sientes lista para volver a Beauxbatons?".

Ella asintió. "Me siento como… que no tengo miedo de lo que la gente pueda decir de mí porque sé más sobre cosas importantes".

"Sí". Las estúpidas burlas de Draco Malfoy nunca iban a herirlo como solían hacerlo. Él le dio otro abrazo a Désirée. "Mándame una lechuza".

Lo harían. Habían acordado siempre ser amigos; pero no había duda sobre nada más, y eso era exactamente lo que ellos querían.

Era también, aunque nunca lo supieron, exactamente lo que sus abuelas habían esperado.

"Creo que hicimos bien, Augusta", dijo Zenobia Kirke en el té, tres días después que las clases empezaran. "Ambos perdieron mucho de esa torpeza con la habían tenido problemas".

Augusta asintió. "¿Sabes? Me tomó mucho tiempo aceptar que Neville no es muy parecido a su padre. Frank siempre tuvo una confianza natural que le permitió sentirse cómodo en casi cualquier situación. Fui muy dura con Neville cuando era niño porque carecía de eso e hice las cosas peores para él. Me arrepiento de ello porque él es tan buen hombre como lo fue su padre, sólo que diferente de él".

Presionó sus labios y revolvió su té innecesariamente.

Frank era su único hijo y había pasado más de una década desde que él siquiera supiera quién era ella.

"Es bueno que los jóvenes tengan más libertad ahora", dijo Zenobia rápido, cambiando el tema. "Ellos saben mucho más de lo que nosotras y pueden tomar mejores decisiones. De verdad, querida, ¿Qué sabíamos cuando nos casamos?".

Augusta rió a carcajadas. "¡Absolutamente nada! El pobre Leandro tuvo que explicármelo en nuestra noche de bodas. ¡Oh, Merlín, fue horrible!".

"¡Oh, no! ¿Cómo te las arreglaste?".

"Bueno, ya sabes. Nos amábamos. Y fue mejorando", ella sonrió, recordando, "Mejoró muchísimo".

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*Fin del Capítulo II*


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Nota de traductora:

Cuando terminé de leer el capítulo en su versión original no pude evitar pensar: Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Vaya par resultaron Zenobia y Augusta. Y Neville y Désirée pensando que están haciendo todo de la nada o porque encontraron el libro por casualidad. Ternuritas.

Espero que estén disfrutando de la historia. gracias por darle una oportunidad.