N/A: Hace unos años, cuando escribí por primera vez este capítulo lo hice escuchando You Learn About It de The Gathering (uno de mis grupos favoritos) y en cierta ocasión se me recomendó que leyera la escena del "Beso" con esa canción de fondo, pues yo hago la misma recomendación, el enlace es el siguiente: http:/ www. youtube. com/ watch? v= 8rXpRq0OG7k. Bueno disfruten la lectura.-


V

El primer beso de la Princesa del Hielo

Integra cayó finalmente dormida en esa incómoda silla. No le importó. De alguna manera se sintió culpable del estado de su amigo. Su incapacidad para dirigir al vampiro, se le presentaba una y otra vez en la memoria acusándole de débil.

"Deliberadamente me desobedeció"

La rabia se centraba hacia la figura del vampiro. No lo notaba, pero su imperioso orgullo se estaba apoderando de su personalidad.

Ahí observando como Lucian descansaba; con el gesto serio y pensativo. Trataba de entender lo que el muchacho le revelara aquella noche, su críptica mentalidad le llevó a pensar que quizás él estaría esquizofrénico o que sufría alguna enfermedad mental. Pero eso y ella lo admitía era un cinismo. ¿Quién era ella para no creerle? Ella dominaba a un demonio que se paseaba entre ambos mundos y le había visto hacer cosas que quizás nunca nadie podría imaginar, las cuales ella misma calificaría de locuras si es que alguien más se lo relatase. No creía que Lucian fuera capaz de mentir o inventar semejantes cosas; le conocía, o al menos eso creía.

Todo era un mar de cosas en su cabeza. La rabia ante la desobediencia del vampiro, el estado de su amigo y su discusión con Alucard. Entonces como si fuera un balde de agua fría, lo recordó; era cierto había tenido una muy fuerte discusión con el vampiro, le había abofeteado y expulsado de su lado. Cuando, ahí sola y a oscuras, logro meditar un poco sobre el asunto, no lo creyó posible; finalmente, ella Integra Hellsing, había explotado. Con más calma recordó todo lo que le había dicho al vampiro; su seria amenaza de muerte a un inmortal ¿Cómo había logrado ofuscarla tanto? Entre más recordaba, ese arrebato de ira y rabia menos posible lo creía, al punto que una vaga sonrisa llego a su rostro, pensando en la reacción de Alucard y ¿Por qué no? En lo ridícula que debió de parecer.

Pero el vampiro no había negado nada.

"¿En verdad es él quien manejaba todo?"

Al parecer ella había dado, sin saberlo desde luego, en el blanco.

"¿Quería acaso el vampiro apoderarse todo?"

Trataba de auto convencerse de que así no era. Walter confiaba en Alucard y en su momento su padre también lo había hecho. Ella también debería de hacerlo, aunque su interior era de una opinión muy diferente. La sola demostración de la indiferencia ante sus órdenes de la cual hiciera gala esa noche, le convencía más aún de sus ideas. Solo había un punto en el cual todas sus teorías se iban al suelo.

"¿Por qué no los había matado?"

Por lo que le contara Walter, Alucard era uno de los más poderosos de su especie y ella lo había podido confirmar con sus propios ojos, aquella noche en que se conocieran.

"¿Por qué un ser con semejante poder y fuerza, se había dejado dominar de esa manera? ¿Por qué simplemente no le daba muerte?"

En esto se le fue parte de la noche y pensando en ello, poco antes de que el sueño le venciera, como de manera fugaz y rápida llego a esa conclusión;

"Por muy maldito que sea, tiene honor"

Se cerraron finalmente sus ojos y al menos por un rato no supo más del mundo.

°~*OOO*~°

Alucard se paseaba con calma en las afueras de la institución, seguía nevando con suavidad y los copos parecían danzar en medio de las tenues ráfagas de viento que le sacudían los cabellos. Sin embargo su cabeza estaba en otro lado, en un tiempo pasado, una hora atrás; aún estaba viva en su memoria el rostro de Integra, exaltado y contrariado, la fría fiereza de su mirada, su fuerte amenaza y sus palabras; fijas con todo su significado.

"¿De done había sacado semejante valor esa muchacha?"

No lo sabía, entendía que no era por desesperación o miedo. Rió con fuerza al verse amenazado con tanta viveza por un simple ser humano, pues en esencia Integra Hellsing, con toda su inteligencia y fuerza no era más que eso; un ser humano, una niña que aún estaba madurando.

"¿Había sido un error el haberle dejado crecer?"

Ahora por primera vez divagaba este asunto con seriedad, había pospuesto muchas cosas por ello. Ante la frialdad de su actuar eso podría ser visto como el simple capricho de un vampiro, más ahora comenzaba a dudar si era esa o no la verdadera razón para seguir atado a esa muchacha, notó entonces que para ser una simple niña humana, Integra le resultaba admirable; tenía a sus ojos de inmortal muchas más virtudes que defectos, cosa extraña en su juicio sobre un mortal.

Desde su captura por los Helsing, Alucard había aguardado, esperando que el pacto de sangre se debilitara, no solo con los eslabones más débiles si no también con la mezcla de sangre, hasta que no quedará rastro alguno de lo que alguna vez fue la casa original casa Helsing, una vez que la sangre se debilitara podría romper la cadena y ser libre nuevamente. Pero esta chica no traía consigo ninguna de las debilidades de sus padres, ni de carácter, ni de sangre, por un extraño azar del destino, resulto ser la más pura y deliciosa que Alucard probara de la casta Hellsing. Similar a la de la antigua generación. Además existía el hecho básico que le había atado a los Hellsing durante casi dos siglos; y era que estos le entregaban la mejor de las diversiones; matar a gusto cuando la ocasión se presentase, lo de la reina y la mesa redonda, para él no tenía gran importancia, pero seguía el protocolo pues sus amos, lo seguían, así había acumulado tanto él como esa familia, todo el poder que ostentaran, económico y político, mortal e inmortal, humano e inhumano.

Su duda provenía directamente de su propio actuar, sin duda era Integra un ejemplar digno de ser su amo, pero ¿Era eso lo que en verdad le retenía? Miro al nublado cielo tratando de obtener una respuesta que no llegaba a satisfacerle.

— No puedo creer que una niña te halla impresionado tanto — La voz recorrió todos los recovecos de la mente de Alucard tratando de encontrar a su dueño. Tanto había meditado sobre su ama, que no había sentido presencia alguna y peor que eso se había descuidado, cualquier vampiro de mediano poder podía saber y conocer su pensamiento.

— ¿Qué quieres Danae? — habló en tono serio Alucard, si bien estaba impresionado, no tenía ganas de "actuar", no esa noche. Danae solo cerró los ojos y sonrió.

— Solo esperaba veros — le miró entonces de pies a cabeza — Habéis cambiado mucho — Alucard recibió esto con la misma importancia que daría a un anciano. A pesar de que no mostró interés en lo que la mujer decía, le miraba con fijeza.

Que bello espécimen era Danae de estatura cercana a la de Integra, aunque algo más baja, de proporciones correctas y bien delineadas, el cabello azabache ondulado, sus alguna vez vivos ojos, ahora mostraban un tenue gris de una belleza aún más sobrenatural, aquella que posee el color de la muerte. No había brillo alguno en ellos y parecían no expresar nada.

Él no le veía hace más de cuatrocientos años y si bien le resultaba bella, entendía sobre manera que no debía en lo absoluto confiarse. Recordaba sin embargo con algo de placer, aquella velada en la cual le convirtiera en su primera "víctima", cuando él, se había dejado llevar por un fuego ya consumido y muerto, ahí estaba el resultado; la primera traición de la cual había sido víctima como ser inmortal.

No quiso recordar más eso. Danae le había estado hablando, pero su pensamiento aún le recordaba con cautela, además seguían fijas en su cabeza las palabras de su ama.

— ¿Qué dices?... ¿Qué hablas? — preguntó de improviso Alucard al notar que estaba muy callado. Danae le observó con calma.

— Sobre David, está empeñado en saber tu situación — Alucard recordó vagamente al personaje que llevara ese nombre.

— ¿Por qué debería de interesarle eso a él? — Si bien las preguntas eran algo ridículas, era obvio para ambos el juego en el cual ahora estaban, a Alucard le parecía divertida la situación a la cual le empujara Danae, finalmente él era más poderoso y a él le resultaría más fácil leer sus pensamientos, las preguntas servían para traer los recuerdos a la mente y con ello la información. Aun así era tanta la distracción que atacaba al vampiro aquella noche que jamás pudo percatarse del verdadero plan de Danae, preocupado de mantener en reserva los propios pensamiento, ya que de por sí habían revelado mucho y atento a cada movimiento de la mujer, no era mucho lo que podía hacer, además tenía el pensamiento fijo en la idea de no demostrar nada que le recordara su reciente discusión con Integra.

Solo en el último momento pudo darse cuenta. Miró entonces a Danae y esta le sonrió con inocencia.

— ¡Lo has notado! — exclamó mientras le sonreía.

Las oscuras sombras del bosque, las mismas parecieron moverse y con fatal agilidad ensartarse en los miembros del vampiro, desde sus propias piernas y brazos vio Alucard, como la sombra le cubría el cuerpo, mientras le hería profundamente como fría agujas que entraban por cada poro muerto; lo supo de inmediato era magia arcana.

— Maldita... — le dijo sin contraer en lo más mínimo el rostro. Danae solo sonrío fue entonces cuando Alucard desapareció.

°~*OOO*~°

Una vaga brisa sacó a Integra de su sueño, alarmada abrió los ojos con fuerza, no pudo ver mucho mas noto la situación; era Lucian quién delicadamente le rodeaba con sus brazos, sin otra intención que no fuera el arroparle ante la helada noche, la cercanía por un momento la hizo sentirse invadida y en un punto más exagerado vulnerada, sin embargo su cabeza rápidamente apelo a la lógica y le indicó que era normal sentir aquello cuando alguien del sexo opuesto generaba esa cercanía física, consecuentemente con esto Integra casi de manera inmediata dejó de pensar en Lucian como un chico más y notó que le resultaba tremendamente atractivo.

Fue así como hubo un cambio en ella en ese momento, en ese lugar; su carácter frío le hubiera empujado a hablarle a Lucian y a gentilmente (pues esa era la consideración que le tenía) apartarlo de su lado. No hizo nada, solo guardó silencio tratando de olvidar cierta incomodidad que del estómago subía a su garganta, nunca había estado tan cerca de otro ser humano, en una situación a su gusto tan complicada, el cabello caía laciamente sobre el rostro, con la vista baja podía observar su alrededor sin que al menos Lucian lo notara.

Regularizó su respiración y debió de cerrar los ojos, cuando lo notó el rostro del muchacho frente al suyo.

Con vagos resoplidos él apartó los cabellos del rostro de Integra; quería observarle mejor. Ya llevaba rato mirándole desde la cama; a base de muchas dudas fue capaz de colocarse de pie, algo, no mucho desde luego, conmovido por el gesto de la muchacha de velarle el sueño. Con la excusa de arroparle se le acercó; quería observarle mejor y así lo hizo. ¿Qué es lo que tenía Integra que le atraía tanto? Si lo pensaba bien ella era fría y algo maníaca del orden así como de la disciplina, extremadamente correcta para sus quehaceres, lo cual le hacía terriblemente aburrida. Además tenía un carácter imperioso que no admitía réplica, ni queja alguna, orgullosa y mandona. No entendía porque le gustaba tanto mas cuando lo analizó lo suficiente vio lo parecido que él era a ella. Ambos tratando de controlarlo todo, aunque el mundo se les viniera encima

"¿Tendría ella esa misma necesidad de afecto que él?"

Pensaba en que quizás era una tontería, pues Integra no era igual al resto de las mujeres que conociera pero ello no significaba que no pudiera sentir de la misma manera, al fin de cuentas tanto él como ella eran como eran debido a las situaciones que habían soportado.

Ambos silenciosos y fríos, reacios a relacionarse con nadie, de carácter fuerte pero callado. No importaba cuanto fingiera Lucian indiferencia hacía el resto ya estaba tan acostumbrado a ella, que se sentía extraño cuando alguien comenzaba a hacer caer aquella máscara, aun así ya daba lo mismo. Siempre había deseado una vida más normal; lo que a su gusto era mejor, no en el sentido económico, sabía él de sobra que eso no era suficiente, sino en el aspecto familiar, después de todo y aunque él y su hermano se consideraban unos rebeldes, tener a su madre nunca hubiera estado de más. Y así finalmente llenar el vacío, esa persona incompleta que resultaba ser él.

"¿Era Integra también así? ¿Pensaría ella lo mismo que él?"

Inclinado frente a ella, olvidando prácticamente lo ocurrido en la noche, pretendía descubrir los secretos que aquella princesa del hielo escondiera tras ese imperturbable rostro.

El más terrible ya lo conocía y aunque no de una forma clara, no dejaría que eso le asustara, extrañamente eso volvía más llamativa a la muchacha a sus ojos, la oscuridad se hacía más densa en rededor de Integra, era él y nadie más, quién debía de decidir si la cruzaría o no. Ahora un verdadero problema era el conocer los sentimientos de Integra hacia él. No era tonto desde luego, y a pesar del estado de shock bajo el cual había caído recordaba perfectamente que ella le había sostenido en el pasillo y su mano había sujetado, dentro de la poca expresividad que demostrara Integra, eso podía tomarse como alentador. Buscó en ella y ahí la vio, olvidando todo lo que le fuera molesto recordar, cogió una de sus manos, el calor de las propias entró en contacto con el frío tacto de la muchacha quién dio un leve respingo. Lucian lo notó.

— ¿Estás despierta Integra? — susurró, esta abrió los ojos lentamente, tratando de no mirarle el rostro a Lucian.

— Si…— contestó con el acento más natural que pudo mostrar — ¿Te sientes mejor? — Lucian asintió y bajo la vista para posarla fijamente en la mano de Integra que tenía entre las suyas.

— Si estás muy cansada, te puedo acompañar a tu habitación — fue entonces cuando ella se sintió extrañamente contenta, sonrió con tranquilidad, pues ya no estaba nerviosa; eran extrañas sensaciones que pasaban y variaban de un momento a otro sin dejar el más absoluto rastro.

— No muchas gracias — dijo finalmente — estoy bien así — quizás lo hizo por gusto o porque sabía lo que ello desencadenaría, pero Lucian cayó ante aquella nobleza y gracia mostrada; era eso lo que tanto le gustaba de ella, la sorpresa de ver caída esa fría coraza y notar como con él todo era diferente. Con él era desordenada y atenta, comprensiva y hasta democrática.

No pudo aguantar más y ahí inclinado, posó sus labios en los de ella, no importaba si le rechazaba. Tenía que hacerlo, en ese momento y ahí. Integra no oso a moverse y a pesar de que la emoción estaba a punto de estallar, no sabía si de alegría o que. Se reservó cualquier gesto o acción. Solo sintió los tibios labios de Lucian sobre los suyos, de pronto se detuvo el muchacho y tomó a Integra del cuello, junto su frente a la de ella y respiró con fuerza.

— Lo lamento Integra… — dijo con el tono entrecortado. Entendía muy bien que al no ser correspondido Integra le estaba dando el adiós definitivo, no importaba ya lo había hecho y si se arrepentía alguna vez, no sería en ese lugar. Ya más calmado y sin soltarle dijo finalmente:

— Pero me gustas mucho…— miró entonces a la muchacha a los ojos —…y no pude aguantarlo.

Integra bajó la mirada, la sensación de invasión que sintiera al principio se había multiplicado por mil pero era infinitamente más grato, aunque no podía explicar por qué. No era Integra Hellsing, futura líder de la organización Hellsing, a quién habían golpeado (pues así se sentía) sino a una tranquila y solitaria muchacha a quién habían besado, y además por primera vez, si bien su corazón, y es que ahí notó que seguía vivo, le decía que no había problema, que era normal. Su cabeza le regañaba por no haber actuado. Pero es que quizás no le interesaba actuar ni hacer nada de lo que su cabeza le dijera. Se olvidaría de ella por esa noche.

— Está bien — dijo finalmente enderezando el rostro hasta colocarlo frente al de Lucian, vio entonces con una mirada distinta a la de Integra; y noto lo que no había querido notar. El rostro de Lucian, aún enfermo era bello, la expresión vivaz de sus claros ojos, las finas y a la vez rígidas líneas que marcaban sus facciones, el delicado cabello cayendo en su frente — No me ha molestado — fue entonces ella quién le tomo del rostro y apoyo su frente a la de él.

— Tendrás que ayudarme Lucian… — este algo perplejo solo se dejó llevar —…jamás he besado a nadie — Lucian sonrió contento pero calmo, notó lo difícil que sería para la orgullosa Integra, el dejarse llevar.

°~*OOO*~°

A Alucard le despertaron los tambores, no sabía cuánto tiempo había permanecido en ese estado de inconsciencia. Era como un eco lejano que le molestaba en esa falsa oscuridad, lo entendió de inmediato, estaban en su subconsciente y algún poder superior o igual que le impedía el despertar o moverse, no importaba todo le resultaba muy divertido, se consolaba con la idea de una magnifica matanza una vez que se viera libre.

Entendía, sin embargo, que debía de obrar con cuidado, era magia negra, muy poderosa la cual habían utilizado en su captura. En Inglaterra jamás lo hubieran conseguido.

"Maldita sea Alemania"

Resultó obvio para Alucard el hecho de que quizás el mismo David estuviera inmiscuido en su captura (si bien eso hacía las cosas más interesantes) semejante fuerza, para retenerle de esa manera, solo era posible de concebir en él; Danae o Henry, nunca lo hubieran conseguido, desde luego él ayudó bastante haciéndoles más fáciles las cosas.

La preocupación central del vampiro, era en ese momento, lo que podría pasarle a Integra, ahora en verdad estaba sola, quizás ese muchacho que tanto gustaba de ella podría ayudarle, era un humano, pero algo excepcional, le había visto y no había pasado por alto Alucard, el hecho de que pudiera escuchar los pensamientos de su ama aquella noche, era simplemente un muchacho, algo, no mucho desde luego, especial. Tampoco debía de menos preciar a su ama, lo más probable, conociéndole ahora como le conocía, era que si ellos le buscaban Integra los mandaría al diablo y lucharía hasta el final, le resultaba algo confortante al vampiro el pensar en su ama como una mártir al estilo Juana de Arco, le hacía ver más valiosa como ser humano. Sin embargo eso no era muy bueno, "Hasta el final" con un grupo de vampiros tan crueles como él: significaba simplemente una horrible tortura antes de una humillante muerte.

— No debéis preocuparos tanto — escuchó dentro de esa hueca oscuridad. Cuando apareció la figura de ese viejo vampiro al cual encarara la noche en que se apoderó del cuerpo de Lucian. Se vio entonces a sí mismo atado tal cual le mantuviera la familia Hellsing por veinte años, además de ello, estaba amordazado — De momento la muchacha estará a salvo, no tenemos intenciones de hacerle daño — Alucard generalmente desconfiaba de cualquiera a quién no pudiera leerle la mente, sobre todo si como él, era un no muerto, mas el ser que estaba frente a él rebasaba cualquier sentimiento normal que Alucard pudiera retener sobre las criaturas como él.

— Me disculpo — dijo con calma — no fui cortés contigo la última vez que nos vimos, Therios es mi nombre y creo entender que Danae ya os informo sobre nuestro Sire — Alucard recordaba muy bien a David, mas a su sirviente solo le había conocido hace poco.

— ¿Cuál es el interés en mi ama? — Therios sintió miedo y desde hace mucho que no lo sentía; al escuchar la voz del vampiro recorrer todos los recovecos de ese amorfo lugar, no lo expresó pero sintió temor al pensar en provocar algo que estaba más allá de su entendimiento.

— No lo ha revelado a nadie más que a su mensajera — Decía la verdad, pero eso en nada aliviaba a Alucard, conocía a Danae lo suficiente como para ver a su ama en el peor de los peligros.

— Con ella entonces hablaré, de otro modo — sentenció — no diré nada — Therios guardó silencio, no quería enfrentarse a Alucard en ese lugar, si bien sabía que podía dar una buena batalla, no saldría con vida de ahí, era, cierto era que el poder de Alucard estaba controlado, al menos por unos instantes, mas ¿Quién conocía su verdadera fuerza desatada? De momento no le interesaba saberlo, bien podía aparecerse en la cabeza del vampiro, pero ese era "su hogar" por decirlo de alguna manera, en donde la locura de Alucard no era controlada. Por otro lado llevar a Danae a ese lugar resultaba una estupidez, el vampiro la devoraría de un momento a otro y con ello obtendría no solo más poder, sino también las respuestas a cada una de sus preguntas.

— Sabes muy bien, que no accederé a que ella venga a este lugar — se oyó una tétrica carcajada.

— Por sobrevivir acá os felicito y me maravillo ante vuestro poder — Entonces como si despertase, observó y vio, la nieve sobre su cabeza y la imposibilidad de moverse, notando que colgaba en el aire de cabeza al suelo, con gigantescas lanzas atravesándole todo el cuerpo, rió ante la ironía de su situación, solo desde el cuello en adelante estaba libre, no llevaba su abrigo, ni su chaqueta, también su corbata había desaparecido, notó que las manos las tenía libres y que sus guantes seguían intactos.

— No nos fue posible remover tus guantes — se le adelantó Therios, Alucard solo sonrió. Aun así debía de darles crédito, semejante conjuro le mantenía prisionero, aún con mayor fuerza de la que usara el clan Hellsing. Ahora no estaba débil y aun así le retenían, entendió que querían su cuello intacto, quizás para robarle algo de sangre o simplemente para mantener sus cuerdas vocales intactas y así poder interrogarle.

Danae le observaba con fijeza y una extraña expresión de satisfacción. Alucard le sonrió, Danae le devolvió el gesto. Era fácil, conociéndole, sería una hazaña el sacarle cualquier tipo de información al vampiro. No importaba ella sabría cómo provocarle.

— Si no nos ayudas — comenzó Danae — iremos a averiguar con la chiquilla — Alucard permaneció en silencio, miró entonces Therios a Danae. No sabía lo que ella fuera a hacer, tampoco conocía sus órdenes, además no le tenía ni la más mínima confianza. De todas maneras tendría que ver el resultado de este interrogatorio para poder, así, vislumbrar en algo, los planes de David.

— ¿Qué es lo que quieren? — Danae se cruzó de brazos y sonrió ante la pregunta del vampiro, pareciera que para ella todo era obvio, aun así Therios no lograba entender.

— Enviar nuestras huestes a Inglaterra — Therios se sorprendió al poder escuchar eso, era un plan más que ambicioso, nunca en cientos de años, un ser como ellos había logrado cruzar el canal y los que lo lograban poco duraban en la Isla de los Ángeles*.

El último en cruzarlo y sobrevivir había sido Alucard, ahora Therios le miraba de manera diferente, parecía un vampiro normal y poderoso desde luego, pero comenzó a temer con algo de vehemencia el verdadero poder de Alucard, ese poder que le había hecho sobrevivir los últimos dos siglos, ese poder que le había trasformado en lo que era.

"¿Estará jugando con nosotros?"

Se guardó muy bien de no manifestar nada, siquiera en su pensamiento, no quería que Alucard lo notara.

Alucard en tanto sabía el serio peligro que Integra corría, debería de actuar rápido de otra manera su existencia y la de su ama acabaría en tierras germanas. Debía de informarle a Walter, de alguna manera, podía ser posible que en verdad él dejara de existir en algunas horas más.

— ¿Cuál es el ritual para lograrlo? — Alucard sabía a qué se refería Danae, además era algo prácticamente insólito, tanto que casi parecía responder a alguna tonta profecía que alguien alguna vez pronunciara. Jamás se había visto a un vampiro subordinado ante algún humano quizás eso para los Clanes era vergonzoso, más a él le valía lo que el resto pensara. Nadie más que él conocía sus condiciones y situación, siquiera Integra, siquiera Walter.

Era verdad que mucho había perdido en el camino, pero por otro lado recién ahora parecía que valía la pena, río para sí al pensar en el embrollo que había creado, la muerte de Darriane y la posterior caída de Arthur, pero ahora no eran ellos quienes le preocupaban, recién ahora parecía caer en la cuenta del daño que le había hecho a Integra al despojarle de sus padres; no sabía si felicitarse o reprochárselo, pues si Integra era como era, se debía esencialmente al estado de soledad en el cual se encontraba y de eso él era el culpable.

— ¿Por qué preguntas algo que debes saber? — dijo finalmente, la reacción no se dejó esperar y con brusquedad, las lanzas que parecían sostener su cuerpo hicieron reventar, repentinamente, su brazo izquierdo. Eso le había dolido más que cualquier tortura que le hubieran impuesto, lo suficiente para ofuscarle.

Henry apareció entonces, en la copa del árbol que sostenía a Alucard, del cielo descendía el joven vampiro quién río fuertemente al ver a Alucard así; su risa esquizofrénica, sus gestos amanerados, le causaban gracia a Alucard, en verdad ese chico estaba loco. Cuando quedó a la altura del vampiro, fijo su vista en Danae.

— Si quieres yo puedo ir por la chica, será mejor si la traemos ahora…— volteó dándole la espalda a Alucard —…está claro que no le sacaremos nada así, mejor ir por ella y torturarle, solo así el vampiro hablará — Therios negó con la cabeza.

— No podemos ir por ella — Danae se dirigió a Alucard entonces.

— Si la matamos, tu no tendrás que ser más su esclavo — ese sí que en verdad era un punto a favor del exterminio de Integra, entonces le habló a su mente.

"Así podremos irnos juntos"

A cabeza de Alucard procesaba la información a grandes velocidades, entre lo que era su propia conveniencia y la de aquellos a quienes servía ¿Qué estaría haciendo Integra en ese momento? ¿Estaría preparada para la muerte? Extrañamente jamás había meditado sobre este asunto en particular, su Ama Integra Fairbrook Wingates Hellsing.

"¿Qué harás cuando la muerte se cierna sobre tu cabeza?"