Capitulo IX

Monster Dance.

Integra no asistió al oficio religioso que usualmente los domingos se daba en la escuela Luterana, le desagradaba la idea de faltar a su gusto era algo necesario sino para el espíritu si para el deber, o al menos para su deber. Era para ella una cátedra de cómo debía de obrar un buen protestante, como debía de pensar y actuar, una clase de moral, la cual consideraba, en su posición necesaria, pues ella estaría rodeada de poder y no quería perder la realidad de su situación volverse vana ni arrogante, pues así como líder no serviría. Conocía lo que semejante cargo hacía en los caracteres más débiles y vanidosos, el escuchar a su director hablar de la virtud, de la real y verdadera creencia, no en sus imágenes, si no en Dios. Le llenaba de una heroica idea sobre ella misma; noble y justa, aunque implacable y severa.

La noche anterior no había podido comunicarse con Walter y eso no solo le tenía preocupada también bastante exasperada. Era una fuerte contradicción a lo que en ese momento debía de hacerse, lo que le ordenaba su deber y su carácter y aunque fuera una situación que se escapaba de su control, no pudo menos que tomarla como algún ensañamiento de tipo especial, en su contra, obviamente no le quedó claro a quién culpar por ello.

Cómo no lo había hecho antes, como había dicho que lo haría ¿En que pensaba?

"Oh...en Lucian"

Al fin de cuentas no había sido tan buena idea el tener una "distracción", no es que quisiera calificar a su acompañante de esa manera, pero el hecho era que no se había preocupado lo suficiente del vampiro. Había olvidado su deber en pos de algo más placentero y tranquilizador, quizás se había estado engañando, no era posible que ella tuviera una vida normal como el resto de las personas, era como si recién se percatara de ello, cuando había sido una verdad asumida desde el momento en que su padre le colocara a la cabeza de la institución, no encontraba excusas para justificarse, había actuado irresponsablemente y ello había, tal vez si tal vez no, significado una horrenda matanza.

¿Alucard le había desobedecido nuevamente? Quería creer que no, su orgullo se negaba a creer ello y le daba explicaciones más convencionales sobre lo que pudiera haber ocurrido en aquél lugar; algún psicópata tal vez o quizás otro vampiro. Así era más fácil que Alucard no le hubiera desobedecido, no una segunda vez.

-¿Sabes que te acompañare?- dijo Lucian, con calmo acento, lleno de decisión. A Integra no le parecía una buena idea, muchas cosas habían ocurrido. No olvidaba la nueva habilidad de su novio, y se preguntó que tan conveniente sería ver otro ataque de terror en caso de encontrase con Alucard, o con algún otro demonio de peor estirpe. Además, y esto ella no lo admitía, muy a su pesar Lucian le distraía mucho.

-No puedo permitirlo Lucian- dijo tajante aunque sin convicción. Lucian estaba ya preparado para semejante respuesta. Conociendo lo poco que conocía a Integra, no le fue difícil el adivinar aquella conducta, por otro lado él era quién debía de protegerle, pues ese era el rol que la naturaleza le había dado. Considero que si Integra seguía así de firme, debería atarla y encerrarla antes de dejarle ir. Podría ser una tontería, pero para Lucian, era una opción muy clara. Quizás la única a la cual podría echar mano en cuanto la situación se le escapara de las manos. Ella seguía con la idea fija de no dejarle ir, le mortificaba el tener que pensar que gracias a su descuido, había muerto gente inocente.

-No es algo discutible Integra, ya lo he decidido- Integra no quiso oír sobre esto, se encaminó entonces a su habitación con paso rápido, Lucian se dedico a seguirle obstinado.

-No puedo permitir que vallas, es peligroso- dijo ella.

-¡Con Mayor razón entonces!- gritó el muchacho, provocando que todos los que se encontraban cerca, voltearan a verles, Integra volteó y le dio un severo reproche con la mirada, cosa que él aprovechó, para sujetarla fuertemente del brazo. Todos entonces se detuvieron y fijaron la vista en la pareja, Lucian quiso no darle importancia, mas a penas notó que eran blanco de todas las miradas que a esa hora se encontraban en el patio, desistió y soltó a la muchacha. Dio un hondo respiro y cerró los ojos, para encontrarse con la atizante mirada de la muchacha, fría y contraída. No importaba; su decisión estaba tomada.

-No puedo permitir que vallas sola- Finalizó. Integra dio un hondo suspiro, aquella reacción le hizo pensar en lo poco que había considerado a Lucian, así como iban las cosas, él le encerraría antes de dejarle ir.

-Y yo que me acompañes- tomaron algo de distancia y se miraron con fija serenidad

-Puede ocurrirte algo.

-Si Alucard esta ahí, no tendrá por qué ocurrirme nada.

-No sabes si es que esta o no.

-No importa debo de ir.

-No han encontrado nada, puede que no sea nada.

-De todas maneras debo de cerciorarme- No se sabía cuál estaba perdiendo más rápido la paciencia, mas el duelo continuaba.

-Entonces debo de acompañarte

-He dicho que no

-No puedes obligarme permanecer aquí, si quiero te acompañare.

-No es necesario que lo hagas, Lucian - había perdido, él tenía razón, pero simplemente no podía transar en esta situación

-¿Que tal si Alucard no esta y es otra cosa lo que ronda por ahí?

-Ya lo he dicho, debo de cerciorarme- Integra volteó, si no todos, un buen resto de los que rondaba el patio estaba pendiente de ambos, más de alguno estaría escuchando, quizás demasiado. Lucian nuevamente le siguió, no cejaría, no podía hacerlo, aunque le molestaba el desagradar a Integra y más aún el contradecirla, finalmente él se creía adecuado para ella, él quería complacerla en todo, pero en este asunto en particular no podría. Aceleró el paso hasta llegar junto a ella.

-No confío en él- dijo

-Yo si, no quiero hablar más de ello- El muchacho le miró fijamente, Integra estaba impasible, él era de la misma actitud, ahora comprendía a Dante, cuando este se desesperaba al verle tan tranquilo durante las discusiones que ambos tenían. Cuando la muchacha llegó a su pabellón Lucian le dejó a solas, no creyó Integra, que hubiera desistido, aunque tenía la secreta esperanza de que él actuara de forma cuerda y le dejara en paz, por primera vez Lucian se estaba volviendo una molestia, aunque eso no era su culpa, era como debía de actuar un caballero y él lo estaba haciendo con creces.

Una vez en su cuarto procedió a arroparse, había nevado ligeramente durante la noche, pero ahora el clima estaba cambiado, corría un cálido viento, anunciando lluvia quizás para la tarde, quizás para la noche. Tomo un abrigo negro de doble pechera, una pequeña boina, del mismo color, sus guantes de cuero y una bufanda. Ya se creía lista cuando una desagradable suposición la hizo volver por el sable que escondía bajo su cama, en verdad que se dirigía a una situación peligrosa, aún si era solo un psicópata el que andaba suelto, eso solo lo sabría cuando viera los restos de los cuerpos.

°~*OOO*~°

En la parada del autobús se encontró con Lucian, al mismo momento en que se sintió feliz por su llegada, una fuerte desazón le llegó al pensamiento; la de obligar al muchacho a quedarse en aquél lugar.

-¿Qué haces acá?- preguntó con serio tono.

-Te dije que no podía dejarte ir sola.

-Y yo que tenía que ir sola.

-Lo lamento, no soy lo suficientemente obediente como para desobedecer a la razón.

-No se trata de eso Lucian, tu no sabes a lo que yo me enfrento.

-¿Es por Alucard?- Integra guardó silencio, de alguna manera se sintió molesta de oír el nombre de su sirviente en los labios de otra persona, era como si no tuvieran derecho a hablar de él, pues solo ella le conocía.

-Tal vez, no sé que es lo que ha ocurrido, pero si ha sido él, soy yo quién debe de enfrentarle, tu presencia...-calló entonces, podría herir la sensibilidad de Lucian si continuaba, así que (quizás muy tarde) prefirió guardar silencio. Lucian se sintió intrigado, parecía ser la primera vez que Integra hablaba sobre él con verdad tanto en sus palabras como en sus sentimientos y cabeza ¿Qué era lo ella pensaba de él?, Obviamente quiso escucharlo.

-¿Mi presencia que...?-Integra bajó el rostro, no sabía como reaccionar, nunca cometía el error de irse de lengua, pero debía de dejar al muchacho en aquél lugar - ¿…Integra?- le miró finalmente

-Debilita mi posición frente a él- dijo con tono cortado y frío.

"¿Debilitar su posición?"

Lucian entendió quizás, demasiado bien, lo que Integra quiso decir con tan escuetas palabras, era cierto que no habían hablado de él, en todo aquél tiempo, pero conocía Lucian, pues lo había visto sin que Integra lo notara, lo mucho que Alucard significaba para ella. Sintió como si le hubieran mentido, para él Integra, debía de saberlo concretamente, pues eran sus sentimientos y si para él eran confusos ella debía de al menos tenerlos claros. Le preguntó entonces con tono herido, pero que no evidencio ni la más mínima aspereza.

-¿Debilitar tu posición frente a él, o es que no quieres admitir que es él quién te controla?- a Integra esto le pareció una estupidez, al parecer los Wilbanks no eran muy diferentes.

-No entiendo de que hablas- Lucian mantuvo la calma, pero seguía herido, el hecho de "Debilitar su posición" frente a Alucard no solo le parecía como algo negativo a la vista de ella (lo cual finalmente podía terminar la relación) si no que era algo que a él le dejaba en un segundo plano, en pos del vampiro, en pos de aquél mounstro. Rió para sí con tranquila tristeza, aunque nuevamente se evitó el denunciar nada en su actuar.

-Muy bien –dijo- solo seré un estorbo entonces- Integra nunca había querido decir eso, aunque también lo veía de esa manera.

No dijo más el muchacho y procedió a retirarse. Integra lo vio alejarse con desdén y algo más de tranquilidad, cuando llegó el autobús, su mente se trasformo y su pensamiento viajo hacia el vampiro. Debería de llamar a Walter y exigir su presencia, un salvo conducto de su majestad hacia Alemania tardaría al menos una semana, era demasiado tiempo, entonces llegó el horror a su cabeza, si Alucard había perpetrado la masacre ¿Se había transformado en su enemigo? ¿No había acaso, actuando así, abandonando la servidumbre en Hellsing?, y ella había decido ir a enfrentar la situación que fuera a solas. La idea de la traición le causo un hondo pesar, era cierto que tenía los sellos restrictores, pero ellos solo restringían su poder, no su actuar. Cuando ella cumpliera los 18 años, podría dominarle completamente.

Alucard podía abandonarles en cualquier momento y si no lo había hecho era por que deseaba cazar en tranquilidad, esto era lo primero que su padre le había enseñado a la muchacha, y tanto ella como Alucard lo sabían; el día en que el vampiro abandonara su misión, sin el consentimiento del líder de Hellsing, el acto sería tomado de inmediato como una traición, todos los ejércitos del mundo se movilizarían en su captura. Incluyendo a una molesta división del Vaticano que hace rato venía fastidiándole. A Integra le resultó un mezquino consuelo, el notar que Hellsing en sí representaba un peligro para el vampiro, aunque confiaba y esto era una idea que provenía más de su ¿Corazón?, en la honorabilidad del vampiro, aunque de a poco en su cabeza la idea de que fuera otro vampiro y no Alucard quién perpetrara los asesinatos, se hacia un hueco más grande. No debía de confiarse, estaba bien entonces, el no haber ido con Lucian, el haber ido armada.

°~*OOO*~°

Amy espero que Lucian saliera de la habitación, para ir con Dante. Este aún dormía, si bien al muchacho no le interesaban los discursos del director, prefería la mañana a la tarde para realizar cualquier actividad que se propusiera, era mas que nada el cansancio, lo que le mantenía atado, cansancio que las constantes vaciadas de Amy le llevaron a mantenerse aquél día en cama. Amy pasó a sentarse a su lado.

-¿Puedo acostarme?- Dante asintió

-Estás helada-

-Hace frío esta mañana...-se recostó de manera más cómoda

-¿Qué le ocurrió a Lucian?

-Hummm...… ¿Como?

-Algo le ocurrió a Lucian, estaba muy enfadado cuando salió...

-Oh...eso, creo que se peleo con Integra- solo entonces Dante se incorporo y miro fijamente a Amy.

-¿Peleó con Integra?... ¿Por qué?- Amy río

-¿Por qué debería yo de saberlo?- Dante le miro con fijeza, tanta que a Amy molestó, en verdad el muchacho le estaba complicando mucho las cosas. Decidió entonces colocarse de pie y comenzó a vestirse.

-¿No te quedarás en la cama conmigo?- sin mirarle el muchacho asintió.

-Iré a ver a Lucian...

-Lucian se fue tras ella...

-¿Tras ella, donde?- Amy negó con los hombros.

-No soy su madre, tampoco la tuya- Dante río y se lanzó sobre ella.

-Agradezco eso- dijo al momento en que le besaba, se coloco nuevamente de pie con rapidez, Amy frunció el ceño y se dio por vencida...

-Muy...bien ¿Iremos al centro?- Le miro entonces Dante extrañado.

-¿Y por que al centro?- Amy no pareció preocupada.

- Acaso Lucian no ha ido ahí.

-¿Cómo lo sabes?- Cayó entonces en la cuenta y le pareció absurdo el tratar de fingir más, el maldito niño, si no le había descubierto, ya desconfiaba de ella, eso era única y exclusivamente su culpa, cada vez que Dante notaba que mentía se acercaba más y más a lo que ella en realidad era. O a lo que ocultaba. Finalmente eso no era ningún tipo de ventaja, ya llevaba lavada la mitad del cerebro del muchacho, y debía de admitir que tenía una resistencia muy aguda, proveniente quizás de su facilidad para trasformar lo sentimental en analítico, necesitaba gente inteligente para que no cayeran como simples ghouls, el ir vaciándole paulatinamente y entregándole fuerza, solo había servido, para manejar algunos recuerdos y debilitarlo cuando era necesario, con el poder que ostentaba eso era un juego muy fácil para ella.

Un serio error habría sido él involucrar Lucian, muy, pero muy superior a su hermano, estaba bien acercarse a la muchacha de manera sutil, cosa que ella siquiera notara su presencia, la sangre de una noble, no era suficiente, necesitaba su respeto y cariño, para el resto de su manada ya sabría como llevarlos una vez que la muchacha estuviera muerta. Pero el dominar a Dante se le estaba complicando poco a poco, el descuido no estaba permitido en esta misión y se había confiando en su poder para serlo. Los humanos eran tan impredecibles, sin embargo tenía el poder aún, y por sobre todo la fuerza. Sin mediar aviso ni palabra alguna, se lanzó sobre Dante y tal como lo hiciera cada vez que él le "complicaba" alguna situación, bebió de él hasta dejarle tan inútil como a un enfermo.

°~*OOO*~°

Cuando considero que ya había pasado el tiempo suficiente, el muchacho hizo un esfuerzo sobre humano por colocarse de pie, sintió temblores que le ahogaron el pecho cuando trató de resistirse al cansancio que le embargaba, se arrastró hasta el cuarto de baño, en donde trató de colocarse de pie tantas veces como las que cayó de bruces. El dolor solo era superficial y para nada molesto, eran como pequeños pinchazos inofensivos. Estaba tan aletargado que incluso su sensibilidad se había visto afectada.

Cuando finalmente logró incorporarse, vomitó, se miró al espejo y no pudo creer el triste ser en el cual se había convertido. Amy llevaba días dejándole así. Y solo ahora era capaz de resistirse a aquel influjo sobre natural que ella ejerciera en él. El ser confrontativo quizás solo le hubiera llevado a la muerte. Tenía una vaga idea de lo que a su chica le ocurría, el actuar así y el dejarle de la manera en que le había dejado. En lo que se había convertido. Se mojó la cara tantas veces como creyó necesario, solo entonces se noto despierto aunque el hambre y el cansancio le llamaban a gritos. Quería dormir, quería comer, pero pensaba en la comida y sentía asco. Y lo peor de todo era cuando recordaba a Lucian, algo le decía que su hermano estaba en verdadero peligro y que era Integra y no otra la culpable, se preguntó cual sería el papel de Amy en todo ello ¿Por qué le había retenido tantas veces de esa manera? ¿Por qué le había ordenado el llevarle a ella a Integra? ¿Por qué había bebido tantas veces de su sangre?

°~*OOO*~°

Danae reprimió una mirada de odio hacia Alucard, este no se dio por aludido y siguió caminando al lado de Therios como si nada hubiese ocurrido. Este se detuvo frente a un escaparate de una tienda electrónica, las noticias habían sido las mismas todo el día. "Horrible matanza en edificio departamental en el centro de la ciudad", tanto Alucard como Danae también fijaron la vista en aquella noticia, habiendo sido los perpetradores, si bien no les interesaba. No podían evitar el ver las reacciones que semejante noticia causaría en aquella nación. Aunque la visión de Alucard iba mucho más lejos ¿Estaría el viejo clan Van Helsing, consiente de la gravedad de aquel suceso?, en ese sentido el panorama se complicaba un poco, eso significaba ayuda para Integra, ayuda para protegerse y a la vez para cazarle. Aunque por otro lado existía una posibilidad algo más compleja y contraria a los deseos del vampiro, aunque para mediar en semejante situación, debería de intervenir su majestad. En ambos casos Integra quedaba casi vedada para que él pudiera acercársele y finalizar su venganza. Si Hellsing era retirado de las manos de la chiquilla, para entregarlo a una rama más competente, como en ese caso resultaba la Alemana, Alucard podría ir despidiéndose de su tan ansiada libertad. Todo se complicaba, sonrió al imaginarse en semejante escenario, al fin de cuentas debería de marchar en contra de toda aquella sangre, matarlos uno a uno, quizás dejaría a Integra para el final. Sería los más apropiado.

-He de deciros que fue una estupidez- Therios miraba fijamente a la mujer –El evidenciaros así...-Danae solo bajo la vista, no tenía intenciones de disculparse y así cabizbaja miro a Alucard, este sonreía pero no a ella, no estaba interesado en lo más absoluto, con nada que tuviera que ver con Danae. ¿Seguiría pensando en Integra? ¿Qué era lo que tanto le hacía sonreír?

-Confiemos en que se dé tu cadáver por desaparecido- Interrumpió Therios

-Eso ya no importa- dijo ella- apenas finalice esto me marcharé para siempre de esta ciudad. Therios le miró con altanero gesto.

-No…te irás mañana apenas oscurezca- tanto Danae como Alucard reaccionaron.

-¿Qué?- dijo ella.

-Ya me habéis oído

-No puedes enviarme lejos en esta misión, yo no respondo ante ti, es David quién me ha encomendado el encargarme de todo.

-Ha sido él quién ha considerado mejor tu posición en este lugar, no hay nada que él no vea o sepa, tu lo sabes- en aquél sutil reproche estaba evidenciado todo lo que Therios pensaba sobre ella, y lo peor de todo es que David también lo sabía, nunca había sido tan inútil, pero es que nunca pensó en volver a toparse con Alucard.

-¿Cuándo has hablado con él?

-Poco antes de ir a relevar a Henry

-No te creo

-Si...es conocido me habito de embustero- Era algo complejo el ser alejada así como así de la misión. Aún no estaba satisfecha, aún no llegaba a Integra.

-No, le esperaré, debo de hablar con él- agregó con tono despectivo hacia Therios

-Perfecto- contestó él- iremos ahora a verle- Alucard se exaltó lo suficiente como para llamar la atención de Therios, mas ninguno dijo nada.

Vería a David, a quién vagamente recordaba, pero tenía tan presente su fuerza y poder, que no pudo más que sentirse complacido ante la idea de algún combate con semejante ser. Danae estaba algo más nerviosa, vendría contra ella una fuerte reprimenda, pero estaba dispuesta aceptarla, su principal objetivo sería el quedarse ahí, al menos hasta tener a Integra cerca de sus manos.

°~*OOO*~°

El Liebechen Bar, era un antro de mala muerte y poco conocido. Un lugar perfecto para que seres como Alucard, pudieran reunirse. Incluso el callejón en el cual se encontraba era un lugar semi abandonado, sucio y aún cuando llegaba el día se mantenía oscuro, Therios al igual que Danae ya lo conocían y a Alucard le agradó lo suficiente como para sonreír, cuando entraron este estaba casi en ruinas, los olores resultaban insoportables y el vampiro no pudo evitar llevarse la mano al rostro para que su agudo olfato no se viera afectado. Entendió de inmediato la idea de que en semejante lugar existiera semejante aroma, obviaba a los lupinos sobre la dirección y escondía el hedor a muerte y a no muertos, que se había hecho tan evidente para Alucard al entrar en el callejón. Se vieron de pronto en un sótano mal iluminado, aunque eso para ellos era algo sin importancia, pequeño y frío. Todas las paredes tenían garabatos escritos y el silencio era interrumpido por imperceptibles gritos y llamados de los que en aquél lugar habían muerto, susurros sin sentido que parecían desvanecerse ante la omnipotencia de los ahí presentes.

-Es una habitación antigua- dijo Alucard, Therios asintió.

-En mi juventud como neonato, trasformé a mi primera víctima acá- Alucard fijo en él la vista con renovado interés- una lástima que no hubiera sobrevivido, aunque eso es solo una excusa- No fue difícil para Alucard el suponer que en su inexperiencia Therios le había dado muerte sin querer.

-¿Cuándo llegará David?- preguntó Danae, algo harta de aquél impuesto silencio.

-Hoy vendrá, no me ha dicho a que hora, supongo sin embargo que la masacre le hará adelantarse- finalmente como recordando de un momento a otro Alucard miró a la mujer y habló

-Aún no me han dicho para que deseáis a mi ama

"Mi ama"

Tanto para Therios como para Danae no paso desapercibido el tono con el cual Alucard había hecho mención de Integra, los celos de Danae se vieron nuevamente trastocados, mas para Therios eso era algo un poco más complejo, el que un vampiro estuviera tan adaptado a un ser humano, a relacionarse con uno, le resultaba tan extraño e incomprensible que toda la desconfianza que ello podría generar se trasformo en un extraña lástima. Por otro lado Danae respiro algo aliviada, si bien David, jamás había revelado el plan completo conocía algunos detalles escabrosos sobre lo que tenía planeado para Integra. El que Alucard no pudiera robarle detalle alguno de ello le sacó un peso de encima. Con indiferencia agregó entonces.

-Tú conoces bien el ritual, sabes que es lo que se necesita- fijo en él tan agudamente todos sus sentidos, para ver su reacción ante la sugerencia de matar a Integra, pero no vio movimiento ni gesto alguno que delatara algún tipo de remordimiento o preocupación. Miro a Danae tanto como esta pudo mantenerle la vista.

-Solo tengo una condición- Dijo Alucard con tono frío, mientras una elocuente sonrisa asomaba en su pálido rostro, como iluminado por una extraña felicidad. Therios fijo la vista, mientras Danae trataba de averiguar de que se trataba – Yo mataré a Integra- Finalizo.

°~*OOO*~°

Lucian nunca fumaba, a menos que se sintiera en exceso complacido ya sea física o mentalmente, o por otro lado tenso. Y era esta segunda emoción la que se había anidado en su pecho, desde aquella fría discusión con Integra. Dio una honda calada tratando de enfocar al responsable de semejante discusión, si bien ahora, bajo la calma del momento, muchas reacciones le resultaron sobre actuadas y tontas, parecía por primera vez entender el real significado de todo lo ocurrido, no era la verdadera razón lo que había acompañado su actuar, nada estaba más lejos de eso. Si no un tonto orgullo lleno de una estupidez que él solo imaginaba posible en el carácter de Dante, nunca reaccionaba sin pensar y esta vez lo había hecho.

¿Qué estaría pensando Integra de él?, al parecer que era un imbécil, de ello no la culpaba. Aún así seguían en él los celos de verse segundo frente a la fuerza e importancia del vampiro, esperaba y a la vez temía el encontrarse con él. Si se volviera loco en aquél momento Integra habría tenido la razón y habría resultado ser una "distracción", si ella tenía que preocuparse de él en aquél momento, idea que secretamente le complacía, en verdad su posición como líder de la organización y ama del moustro quedaría reducida. Aunque a veces el egoísmo propio le decía que ella era quién no estaba interesada, haberle obedecido a ese pensamiento hubiera sido una estupidez que no pensaba repetir.

Ahora el verdadero problema se presentaba en la idea de que quizás Alucard siquiera se encontraba en Hamburgo. Y que no era otra cosa que un asesinato en serie. La cabeza le hablaba así, pero aquel sórdido sentido que se había adueñado de su persona le decía que marchara sin dudarlo a la ciudad. Cualquier situación que Integra encontrara en la ciudad fuera favorable o no. Él estaría ahí para acompañarla.

"Eso es lo que debe de hacer una pareja"

Habiendo caminado al instituto lo suficiente decidió volver tras sus pasos e ir por ella.

°~*OOO*~°

Cuando David entró a la ciudad, el aire completo de esta cambió. Quizás no lo hacía con intención alguna, aunque esto Alucard lo desecho, podía ser que su poder fuera tanto que no era posible controlarlo, esa idea éxito el hambre guerrero del vampiro. O que en verdad quería delinear su terreno y fuerza, para evitar tontos enfrentamientos de poder que no harían más que cansarlo de manera innecesaria, en verdad estaba cambiado, esto no era comparable a la última vez que le viera, cuando su poder siquiera mostraba un asomo a su actual fuerza, esta idea era el completo éxtasis de Alucard.

-Ya viene- dijo Therios, Danae bajó la vista, pero Alucard de pronto pareció no reaccionar, su pensamiento había retrocedido en busca de un detalle que pareció haberse escurrido en su cabeza, no podía recordar que era.

Entonces vio la figura, como azotado por una extraña revelación, vio las piernas de la muchacha muerta, junto con las imágenes del cuerpo desnudo de Danae que de un momento a otro se transformo en la joven piel de Integra, aquellas delgadas y curtidas piernas de la muchacha muerta, los gritos de Darriane le dieron una idea de peligro inminente para él, quizás para Integra.

La Intensidad del poder de David se hacia cada vez más cercana y molesta a la vez que aplastante y perturbadora, aquellas delgadas y pálidas piernas, el uniforme de Integra desgarrado, la sangre goteante de la muchacha, el aire tenso, el perro aullando. Miró a Danae, pero esta tenía la vista fija en una derruida puerta que de la nada había llegado a colarse en una de las oxidadas paredes, esta se movía y Therios tenía la vista fija en él.

Alucard trataba de dominar los aullidos de Cromwell que le rogaban la escapatoria para enfrentar a semejante ser que se acercaba. ¿Cuál era el detalle? Sabía que lo había notado, pero ahora una extraña pared de recuerdos trataba de evitar que su mente se fijara en él ¿Era ese parte del poder de David? La confusión absoluta se hacia en su cabeza, y el maldito perro no dejaba de aullar, la violación a Danae, las muertes de los habitantes del edificio, la muerte de Henry y la de Amy Jones, entonces todo se detuvo, pues ahí frente él estaba ella, pequeña, de piernas delgadas y curtidas, no llevaba el uniforme, pero sus formas eran las mismas.

-Tiempo sin veros Alucard- sonreía con una pulcritud tal, a la cual Alucard respondió con su clásica sonrisa.

"Ese era el detalle que no lograba hilar"

Amy Jones se encerró en la habitación con los tres no muertos, tendría cosas importantes que discutir aquél día.

°~*OOO*~°

La noticia no le había dado descanso en toda la noche, no pudo cerrar los ojos menos pensar en dormir, había sido un día tranquilo; durante la mañana saco a pasear a su perro, avanzó en sus deberes y estuvo hasta pasado el almuerzo en la habitación de su madre haciéndole compañía, la tarde llegó con relajo aunque fría, dio unas vueltas a la ciudad, cuando una noticia pareció llamar la atención de todos, no se fijo, no estaba con ánimos de pensar en nada que no le correspondiera. Cuando finalmente retorno a su casa, el mayordomo le dijo de inmediato.

-Su padre le ha estado llamando- se le había dicho con tanta calma, típica en su servidumbre, que no se preocupo de unir puntos de ningún tipo.

-Danke- se limito a contestar- ¿Ha dejado algún mensaje?

-No señor- Asintió con calma, finalmente fue a su habitación y se preparó para una larga ducha, nuevamente sonó el teléfono y el desastre total se vino sobre él.

-¡Viktor!- exclamó su padre

-¿Padre...qué ocurre?

-¡¿Qué no has visto los noticiarios?- Él negó con la cabeza dándose cuenta de inmediato lo inútil de semejante reflejo.

-No...¿Por qué?

-Enciende en canal seis- el muchacho lo hizo como se le ordenaba, y si bien le resultaba algo extraño el que su padre le urgiera tanto por ello, no pudo evitar negar que algo a él se le escapaba.

La masacre, la perplejidad de la comunidad Alemana, sobre todo el que ocurriera en una ciudad como Hamburgo, famosa por su tranquilidad. Se hablaba de pánico, ningún sobreviviente en todo el edificio, torturas y lo que más desagradó a Viktor, la muerte de los niños, cuerpos irreconocibles.

Se preguntó que fuerza era capaz de cometer semejante crimen y algo dentro de si le dijo que esa era en parte razón por la cual su padre le llamaba tan alterado. Trató de calmarse, pues aún no lograba concebir las ideas que a él se le cruzaban por la cabeza, admitía que esa era parte de su debilidad, cosa que su padre siempre se encargaba de dejarle en claro. No le importaba en demasía, quería alejarse de todo eso, todo ese mundo le tenía harto, estaba bien si no era tan hábil como su progenitor, a él le daba lo mismo. Así que como siempre, dando a torcer su mano y su no muy gran orgullo pregunto.

-¿Qué se supone que debo de ver en esto padre?- la reprimenda fue como siempre larga y humillante, supuso que su padre, que siempre tenía todo bajo control, también debía de controlar sus actitudes y reacciones, por ello se ensalzaba en aquellos discursos que hablaban de su habilidad de joven y lo torpe de su hijo.

-¡¿Cómo es posible que no lo hallas entendido, tienes idea de lo que esto significa?- algo ya harto de tener que terminar el día así, decidió poner fin a la conversación.

-Esta más que claro que no es algo que yo domine, tú lo sabes, yo lo sé. Ahora si quisieras decirme de que se trata. Es posible que te resulte de mayor utilidad- Imagino el rostro de su padre contrariado y se guardó la sonrisa. Escucho el resoplido de impaciencia, hubiera sido un buen espectáculo.

-Integra Hellsing, esta en Hamburgo- entonces como por arte de magia todas las piezas calzaron, eso era lo que no lograba recordar el detalle que él ignoraba.

-¿Le ha ocurrido algo?

-No lo sé...

-¿Donde se estaba quedando?- hacer aquella pregunta le pareció algo estúpido pues resultaba obvio que si ella estaba en aquella ciudad era por la Escuela Luterana. Su padre se lo confirmo.

-¿Y no sabemos nada del sirviente?

-Debería de estar en Londres...- contesto su padre más calmado.

-Muy bien comprendo- dijo con tono serio, su padre se guardó el comentario

-Así es...necesito que...-Viktor había reconocido cual era su deber y su misión, quizás no sería fácil, rogaba por que lo fuera.

-Si lo haré, mañana estaré en Hamburgo, si surge algo...la traeré conmigo a Berlín...

-Perfecto...yo me comunicaré con su tutor- dijo su padre con tono de satisfacción, ambos cortaron al unísono. Viktor miro a través de los ventanales de su habitación dando un cansado suspiro, esa noche dormiría con su madre, entonces la puerta sonó.

-Adelante- era el mayordomo

-Her Van Helsing -Dijo inclinándose- Fraûlen Milka, pregunta por Ud.

-Voy de inmediato- justo tras el sirviente salió el amo.

°~*OOO*~°

Mientras se duchaba trató de recordar el rostro de la muchacha, solo le había visto una vez, en una fiesta precedida por la reina de Inglaterra, solo podía recordar aquel cabello tan espantosamente amarillo, la muchacha según recordaba no había sido de su agrado, callada no quiso jugar con nadie en la velada. Y solo permaneció al lado de su padre. Habían rumores sobre ella, pero él era muy niño para entender nada, no les presto atención. Se llevaban por 2 años.

-Ha de tener 16- se dijo.

Su madre le noto pensativo y silencioso, pero no dijo nada, no estaba capacitada para decir ni hacer nada que fuera relevante tanto en la labor de su hijo como en la de su marido. Se sentía confortada eso sí, por la presencia de Viktor en la habitación, no podía pedir más.

-Mañana iré a Hamburgo- dijo él.

-¿Hamburgo...por qué?

-Algo ha ocurrido, papá quiere que averigüe que- no esperaba alguna negativa de ella, nunca lo hacia.

-Esta bien- contestó, hecho esto le abrazó por la espalda, Viktor sintió con agrado el cuerpo de su madre, tibio y suave. Qué lástima que fuera tan relajante, sabía de antemano que aquella noche no dormiría.