CAPÍTULO 14

Marvin podría parecer una criatura muy seria, nadie se imaginaba que era de aquellas pocas personas que siempre se dejaban guiar por sus impulsos y sentimientos.

Desde que empezó su carrera, siempre fue un actor de teatro; amaba ver las expresiones del público y cada que escuchaba las aclamaciones y aplausos después de cada función, le provocaba una sensación de vacío en el estómago que le fascinaba.

Pensó que jamás dejaría el escenario, o eso fue hasta que conoció a Daffy Duck.

Cuando vio al pato en un cartel promocional pensó que era muy guapo, ese plumaje negro era tan elegante y su curiosidad lo llevó a buscar su trabajo; cuando lo vio en uno de sus capítulos del programa del show de los Looney, sintió la misma sensación en el estómago que cuando estaba sobre el escenario, simplemente se enamoró de él.

Por el pato, dejó su vida en el escenario y se esforzó para ser parte de los Looney Tunes.

Cuando conoció en persona a Daffy, dejó su personalidad seria, con él era todo sonrisas y halagos; todos notaban el cambio del comportamiento de Marvin cuando el pato entraba en la misma habitación que el marciano. Era evidente que le gustaba.

Planeaba enamorarlo poco a poco, pero sus planes se adelantaron cuando escuchó el intento de confesión del propio Bugs Bunny; guiado por sus impulsos se obligó a confesarse, pero fue una sorpresa que el pato le diera una oportunidad.

- Aún no sé si esto funcione, pero quiero intentar conocerte más - le había dicho el pato en su primera "cita".

Sabía que Daffy sólo tenía curiosidad, que no era el mismo sentimiento de amor que Marvin sentía, pero por ahora era suficiente, por ahora tenía más de lo que Bugs tenía, y eso estaba bien.

- ¿Dónde quieres ir a cenar hoy? - le preguntó Daffy mientras caminaban por los pasillos del estudio.

- Tengo antojo de pizza, pero…- se detuvo y jalo al pato de su sudadera para ponerlo frente a él, y es que de lejos había visto al conejo caminar en su dirección.

- ¿Qué sucede?, ¿te pasa algo? - inquirió el pato.

Bugs se detuvo al percatarse de su presencia, les dirigió esa mirada herida y llorosa que solo el marciano vío; a Marvin no le disgustaba el conejo pero sabía que si le dejaba alguna oportunidad con el pato, el odio que éste le profesaba rápidamente se convertiría en amor y sí eso llegaba a pasar estaba seguro que perdería ante el conejo.

- ¿Que tal sí… - comenzó a decir el Marvin mientras colocaba sus brazos alrededor del cuello de Daffy - … sí vamos a mi departamento y pedimos pizza?

El pato sin saber exactamente lo que pasaba, se dejó llevar; habían salido los últimos dos meses y podría decir que Marvin le gustaba un poco. Soltó una risita.

- Me parece un buen plan - se acercó al marciano y por fin lo besó.

Marvin estaba en las nubes y entre el beso abrió los ojos para ver como el conejo se desmoronaba.

Sintió pena por Bugs al verlo correr con los ojos llenos de lágrimas, pero tenía que romper sus esperanzas, dejarle claro que él no lo dejaría ganar.

Quería que el conejo supiera que Daffy ahora era suyo.


Tiempo sin leernos, espero que esta vez si pueda terminar esta historia