Hola! Estoy de nuevo con otro capítulo. Les agradezco por sus reviews:
AkatsukiDrak; gracias por tu comentario, fuiste la primera. Me subió el ánimo y lo agradecí mucho. Y con respecto a que te sentiste reflejada en Luce, te digo que esa era la idea. Aunque parte de su personalidad forma parte de la mía, aunque no soy tan pervertida.
Karis Malfoy; te entiendo. Yo he encontrado varias así, pero a pesar de ser muy buenas ¡No las continúan! Me ponen enferma, porque me dejan con el suspenso. Y bueno, trataré en lo posible de terminarla, pero no puedo asegurarte nada, pues quién sabe qué pasará. Al menos ten la seguridad que te avisaré si decido retirarme (¡No lo haré!) Gracias por tu comentario.
Uzumaki Isa: ¿Tú la friki prota? ¡Dios, eres mi alma gemela! Yo tengo muchos aspectos de Luce, así que en su mayoría basé su personalidad en la mía. Gracias por tu comentario.
Disclaimer: Si los personajes me pertenecieran ¿Estaría aquí? No, estaría viajando por el mundo comprando muchas cosas. Y en el último libro de HP habría mucho Slash y Lemmon. Así que desgraciadamente no soy su dueña, la cabeza no me da para tanto.
Las voces se oían por todo el Comedor, mientras que el exquisito olor a la comida inundaba el espacio. Cuatro mesas largas y grandes ocupaban el hermoso lugar, decorado con velas flotantes y el cielo en el techo. Las cuatro mesas eran particularmente raras… de distintos colores.
La primera era de un rojo intenso, acompañado de lindos tonos dorados. La mesa era ruidosa, con muchachos y muchachas de todas las edades, algunos tirándose comida a la cara, y otros rompiéndose la cabeza contra la mesa.
La que le seguía era de color azul profundo, como las calmadas olas del mar. Estaba acompañado por detalles en color bronce. Ésta mesa estaba llena de estudiantes tranquilos, quienes hablaban entre sí con calma y armonía. Perfecto para estudiar.
La anteúltima era de un color amarillo brillante, acompañado de toques negros. Ésta mesa era… un tanto particular. Los muchachos eran igual de ruidosos que los de la primera mesa, pero se veían un poco menos animados. Como si algo malo hubiese pasado hace no mucho tiempo.
Sin embargo, la última mesa (ejem, la mejor), estaba decorada con el hermoso color verde, y plata para acompañarlo. Ésta mesa era la que más destacaba, puesto que los alumnos de esa mesa estaban comiendo callados y con elegancia. Tenían un aire oscuro alrededor, algo que te decía que era mejor no meterte con ellos.
—Alumnos—se escuchó una voz potente por el lugar. Todo tipo de ruido cesó inmediatamente. Los de Slytherin, sin embargo, dejaron de comer pacientemente, se limpiaron la boca con una servilleta, y luego, mecánicamente todos miraron al director con expresión aburrida.
—En más de 20 años, Hogwarts no ha recibido a algún alumno fuera de tiempo, y con una edad máxima a la de 11 años. Sin embargo, he recibido una petición de tal magnitud que no he podido negarla.—todos comenzaron a murmurar. Dumbledore esperó pacientemente hasta que se callaron—Les presento a Lucinda Zunch, su nueva compañera.
De repente, una muchacha alta y de pelo negro brillante apareció detrás de Dumbledore. Tenía las mejillas encendidas de un rojo intenso, aunque trataba de hacerse la digna y mirar a todos con frialdad. Llevaba una capa con el logo de Hogwarts, aunque no se podía saber a que casa iría.
Entonces, en medio del murmullo de los alumnos, se escuchó un carraspeo muy molesto.
Luce rodó los ojos mentalmente y, sintiendo que la Tierra se abría para tragarla en un hoyo, miró hacia quien había hecho el molesto ruidito. Una señora vestida de rosa y cara rechoncha le miraba con una sonrisa que se notaba a leguas que era falsa.
—Pero está prohibido dejar que un alumno ingrese después del 1 de Septiembre, además que la señorita es demasiado grande para incorporarse a las clases.—dijo la Señora Umbridge sapo horrible. Todo murmullo cesó y los alumnos miraron con atención a su profesora de Defensa.
—Claro, entiendo su punto, señorita Umbridge, pero la alumna ya ha ingresado. Además, he dado yo la autorización y según el Decreto número 23, del artículo 5 en la sección "B", dice claramente que como director puedo hacer ingresar a cualquier alumno por más fuera de término y con la edad que fuera que tenga—dijo tranquilamente Dumbledore, mirando con calma hacia la señora, que parecía echar humo por la boca.
La "señora" hizo un gesto de molestia, para luego sonreírle con hipocresía. Luce la odió, esa profesora le hacía recordar a la suya de Lengua, la vieja era una bruja.
Ya un poco más calmados todos, procedieron a traer al sombrero viejo y malgastado. Luce lo amó al verlo, era tan… interesante, siempre había soñado con estar ante su presencia.
—Señorita—le dijo el profesor, inclinándole la cabeza e indicándole sin palabras lo que tenía que hacer. Luce, con el corazón latiéndole a mil, fue hacia allí y se sentó.
Cuando sintió que le pusieron el sombrero en la cabeza, cerró los ojos con fuerza y rezó todas las oraciones que se sabía.
De repente, escuchó una voz en su oído que le hizo sobresaltar ligeramente.
—Mmm… difícil, difícil.
—No debe ser tanto, quiero ir a Slytherin—pensó ella con irritación. Se iría si le mandaban a Hufflepuff o Ravenclaw.
—¿Por qué esos prejuicios? Ravenclaw te ayudaría, tienes la mente que se necesita.
—¡Pero no quiero!
—¿Y Hufflepuff?
—¡Oh, demonios! ¿Enserio, viendo todo en mi cabeza, piensas que soy justa y de un corazón puro? ¡Por favor! Si soy todo menos santa—pensó con irritación. Ella quería ir a Slytherin, con Draco Malfoy, Blaise Zabini, y Theodore Nott.
—Está bien, pero quizas podrías ir a Gry…
—¡No! Jamás sería tan tonta como ellos, primero está mi vida, soy egoísta y muchas veces manipuladora. Soy engañosa y de doble cara, ¡Una perfecta Slytherin! Así que ponme ahí, sino me voy a trabajar con Aberforth y sus cabras—le amenazó con seriedad, poniendo cara rara. Todo el Comedor le vio y se desconcertaron. ¿Quién demonios era esa rarita?
—Esta bien, entonces que seas… ¡SLYTHERIN!
La casa inmediatamente aplaudió, aunque algo reticentes ¿quién era esa muchacha tan… rara?
Luce se sacó el sombrero con cara deslumbrante de felicidad. Sonrió a la Profesora McGonagall, y caminó hacia la mesa de Slytherin con pose altiva y orgullosa. No quería deshonrar a su casa.
Inmediatamente vio una cabellera rubia platinada y se encaminó hacia allí con una sonrisita maliciosa.
—¡Hola, Draco!—le saludó desde atrás, tomando asiento a su lado. Draco tosió quedamente y luego se dio vuelta para fulminarla con la mirada.
—¡Hola, Luce!—dijo con voz venenosa, enfatizando su nombre con molestia.
Ella le sonrió sin arrepentirse. –No te conocía, tampoco esperabas que te dijera mi verdadero nombre ¿verdad?—le dio una mirada cínica y luego comenzó a inspeccionar la mesa, viendo si reconocía a alguien.
—¿Quién eres?—le siseo Draco, sentándose bien derecho en su lugar y poniendo cara inexpresiva.
—Lucinda, pero prefiero que me digan Luce. Queda más lindo—le respondió sin inmutarse, mirando la comida frente a ella. Se veía todo delicioso, pero ya había comido en el despacho del director.
—¡Demonios, no estoy jugando!—le advirtió, poniendo una sonrisa burlona en su hermoso rostro y mirándola a los ojos.
Puede ser lo que sea, pero no se puede negar que es sexy, pensó con deseo la jovencita.
Se relamió los labios, que de repente los tenía resecos. Carraspeo levemente y luego sonrió deslumbrante. Le tomó la mano a Draco y le miró ensoñadoramente.
—Hay Draco—suspiró y le miró como boba, haciendo inquietar al muchacho.
—¿Qué?—le preguntó, mirando sus manos con incomodidad. Aunque no podía hacer tampoco una escena.
—¡Eres tan tierno y sexy!—exclamó la adolescente, mirando a Draco con evidente deseo—Quisiera atarte a mi cama, desnudarte todo y ponerte chocolate encima. Luego te lamería hasta…
—¡Demonios! Cállate—exclamó Draco horrorizado, mirando a la muchacha frente a él con el ceño fruncido.
Luce sonrió interiormente y le soltó la mano con cara de circunstancias.
—No puedo evitarlo, de verdad eres caliente—le dijo con seriedad, mirándole a los ojos y riendo a carcajadas por dentro. El sonrojo y vergüenza de Draco era demasiado entretenido, no aguantaría mucho sin reírse.
—Eres una…
—Lo sé, eso es lo que soy—le miró con comprensión, mientras le sonreía como si estuviese hablando del clima. –Soy una pervertida sexual que tiene sueños hú…
—¡No termines esa frase!—casi gritó Draco, mirando con los labios apretados a la morena.
—Es que…
—¡Basta!—Draco estaba rojo, para diversión de todo el Gran Comedor. No oían su conversación, pero se veía interesante por lo avergonzado que Draco se veía.
—¡Dios, miren a Malfoy!—exclamó Ron Weasley, mirando hacia la mesa de Slytherin donde la chica nueva se encontraba "conversando" con Draco.
—Sea lo que sea que le dice, es muy vergonzoso—agregó Dean Thomas, sonriendo con malicia.
Harry entornó los ojos con sospecha. Quizás habían mandado a esa chica como secuaz de Voldemort, para ganarse su confianza y así saber sobre la Orden, y Sirius… ¡No lo permitiría!
—¡Esta chica es genial!—exclamó Seamus, quien se encontraba con una amplia sonrisa en el rostro.
Harry miro hacia la mesa de Slytherin con desconfianza y cautela. Esa chica se veía sospechosa, él tendría que vigilarla.
—Yo no sé, por algo debe de ser Slytherin—dijo Hermione, con el ceño fruncido y una mirada preocupada.
—Si pone así a Malfoy y lo incomoda, no me importa que sea Slytherin—dijo Ron con una sonrisa maliciosa en el rostro. Comió un pedazo de tarta de chocolate y se bebió un poco de Jugo de Calabaza.
—¿Tú que piensas, Harry?—preguntó Dean, mirándole con curiosidad.
Harry entornó los ojos, mirando hacia donde se encontraba la muchacha con Draco Malfoy.
—Mmmm—murmuró simplemente, restándole importancia.
—No sé, es bonita—dijo entonces Seamus.
—Tiene un lindo cuerpo—añadió Dean.
—Ni siquiera se le ve el cuerpo con la capa—dijo Hermione confundida.
Los muchachos se vieron entre ellos y sonrieron.
—Es que Dean es muy fantasioso, le encanta "imaginarse" cosas raras—dijo de improviso Ron, enojado por algo que Hermione no pudo entender. En realidad era porque no hace mucho, Dean había dicho lo "lindo" que le quedaban a Hermione los pantalones ajustados.
—Ah, bueno—murmuró confundida.
...
—La primera clase que tenemos es… Pociones, con los Gryffindor ¿verdad?—preguntó Luce a Draco, cuando la campana había sonado, indicando el fin del desayuno y el comienzo de las clases.
Draco gruño algo parecido a un "Si", y se levantó para irse hacia las mazmorras. Luce, aún sin perder la sonrisa, le siguió junto a sus gorilas.
—Y dime, Goyle ¿Qué te parece eso de que El-que-no-debe-ser-nombrado ha regresado?—preguntó Luce de improviso al muchacho, Crabbe iba más adelante por lo que sólo él le había escuchado.
—Este… no lo sé—dijo nervioso el muchacho. Luce le miró con curiosidad ¿será que sabía algo…?
—Yo creo que sí regresó—dijo desinteresadamente, moviendo una mano como restándole importancia. Goyle tosió y murmuro algo, antes de ir un poco más rápido.
Perfecto. Ahora no le molestaría si sospechaba algo. Solo pensaría que era una loca o algo así.
Caminó un poco más a prisa y se puso al lado de Draco, quien suspiró sonoramente con molestia.
—¿Por qué tan malito, es que no te gusta ver a tu padrino?—le preguntó la muchacha con cara risueña. Draco hizo un raro sonido y luego la fulminó con la mirada.
—¡Cállate! Aquí nadie sabe que Severus es mi padrino—le siseo el rubio con cara de querer matarla.
—¡Oh! ¿Estás mintiendo Draco…?—le preguntó abriendo los ojos como platos, como si ella no supiera el significado de dicha palabra.
—No más de lo que tú cuando me mentiste sobre tu nombre—siseo con furia, mientras entraba al aula de Pociones y se sentaba bruscamente en su lugar.
Luce decidió que no estaría tanto tiempo con Draco, así que se puso a mirar donde podría sentarse. Vio una mata de espeso cabello castaño, muy alborotado. La muchacha dueña de ese cabello tenía una cara de sabionda, mientras le explicaba algo a su compañero de banco.
Sonrió triunfal y se encaminó hacia allí. Todo el alumnado paró de hablar y miró como la chica nueva, con un uniforme verde y plata se sentaba al lado de una muy confundida Gryffindor.
¡Una Slytherin y una Gryffindor juntas! Se venía el Apocalipsis.
—¡Hola!—le saludó Luce a Hermione, mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa brillante.
—Hola—le saludó la muchacha confundida y desconfiada.
—Me llamo Luce, ¿y tú eres…?—le preguntó, mirándola con una sonrisa.
—Hermione Granger—se presentó, mirando a su lado a Neville, que parecía que quería esconderse.
—¿Y tú?—le miró con curiosidad.
—Ne-ville Lon… Longbottom—tartamudeó con un intenso rubor en sus mejillas.
La muchacha sonrió ampliamente.
—¡Genial! Me quedaré aquí—les informó con rotundidad, como si ellos le hubiesen negado el quedarse.
—Amm… está bien—musitó Hermione, se dio la vuelta y siguió explicándole a Neville.
Luce se enojó, odiaba que la ignoraran. Sin embargo, su enojo le duró poco porque uno de sus sueños acababa de cumplirse.
Severus Snape apareció en el aula con esa aura de misterio y el ondear de la capa que le hacía ver tan oscuro.
—Ahhh—suspiró soñadoramente, mientras le veía explicar a la clase la próxima poción a realizar. Sacó su libro y miró como era, ella era muy mala en esas cosas. La comida siempre se le quemaba, o le faltaba sal, o le agregaba demasiada salsa y pimienta. El punto era que era un desastre en eso de revolver y echar cosas raras al Caldero. No había hecho siquiera bien la Cura para los Fornúculos en Pottermore*.
Al asunto de los libros ¿Cómo tenerlos si había viajado en el tiempo, y su dinero muggle no servía porque salía todo una fortuna?
Pues Dumbledore le había dado, por más escusas que ella le había puesto. Sin embargo… ¡Allá él! Era su dinero y si quería dárselo, ella no iba ser quien se lo impidiera. Una sonrisa maliciosa cubrió su rostro. Ahora quien se haría cargo de sus gastos sería el Profesor Albus Dumbledore, era genial.
Viendo que era inútil y no le saldría la maldita poción, entrecerró los ojos y escuchó atentamente lo que Hermione le decía a Neville.
—Esta poción no es así, debe llevarse a cabo así y así se revuelve. No, lo estás haciendo mal. Bien, ahora agrega este ingrediente…
—¡No! Si agregas pústulas de jengibre, la poción explotará—exclamó Luce, deteniendo a ambos muchachos antes de que cometieran un error.
—¡Claro que no! Las pústulas de jengibre sirven como contra restante de las algas asiáticas, lo que causa como resultado que se neutralicen entre sí.
—¡Pero las moléculas del jengibre son Aniones que se juntan con los de las algas asiáticas, que también tienen moléculas de Aniones! Esto causaría como resultado que tuvieran exceso de cargas negativas, y al juntarse con la Sangre de Escarabajo, la poción estallaría—le replicó al instante, haciendo que la muchacha la mirara asombrada.
Abrió rápidamente el libro y buscó, luego lentamente una sonrisa fue abriéndose paso a través de su rostro.
—Estas equivocada, porque en realidad las moléculas del jengibre son Cationes.
—¡Hermione Granger, deberías saberte la Tabla Periódica de memoria! Es un maldito Anión. Pero si quieres puedes ponerle igual el estúpido ingrediente—refutó cruzándose de brazos, odiaba cuando no le hacían caso. Ninguna notó como toda la clase les miraba atentamente.
—Está bien—replicó altanera, mirando enfurecida a la Slytherin. Estaba a punto de poner el ingrediente, pero fue detenida por la profunda voz del Profesor.
—Señorita Granger, su compañera tiene razón. Si echa al Caldero eso, la poción se echará a perder. 5 puntos menos para Gryffindor por no querer escuchar a sus compañeros—añadió desdeñoso. Luce le miró embobada, si bien el hombre no era tan hermoso como Draco, tampoco era feo. Era genial, y lo que hacia por Harry era tan… ahhh, Severus Snape era la mejor persona del mundo (se sentía bien pensar en él como persona y no como un personaje ficticio)
—Y 10 puntos para Slytherin por su desempeño en ayudar, señorita Zunch.—dijo el Profesor, antes de girar sobre sí mismo haciendo ondear su capa, y luego mirar a los demás alumnos.
Genial. Ya se había ganado a un Profesor, ella pensaba sacarse buenas notas a pesar de no saber demasiado del Mundo Mágico.
Entonces se dio cuenta de la mirada fulminante que le enviaba Hermione.
—No me digas nada si no quieres que te conteste mal. Si estas enojada por algo que no es mi culpa, allá tú. Pero me caes bien y me gustaría comentar contigo algunas cosas que hay en los libros—le dijo con su mirada penetrante. Por eso le encantaban sus ojos oscuros, producían inquietud en otras personas.
—Esta bien—suspiró Hermione, mirándola escrutadoramente—Creo que no empezamos demasiado bien.
—Me llamo Lucinda Zunch, soy una Slytherin orgullosa—se señaló su uniforme con una sonrisa resplandeciente—Me encanta leer, soy una rarita e incomprendida por mis amigos. Creo que Draco Malfoy es súper Sexy, pero que se vería mejor sin ropa. Sin embargo, no quiero nada con él—terminó haciendo un resumen corto de ella.
Traducción a lo que quiso decir con eso: Soy una perra hija de puta que no tiene compasión. Egoísta y manipuladora, arrancaré el corazón de quien me lo dé. Leo pornografía y veo Animé Hentai*, mis amigos no me entienden y quiero violar a Draco Malfoy, sólo por una o dos noches.
Hermione le miró algo raro, antes de empezar ella.
—Me llamo Hermione Granger, soy una orgullosa Gryffindor sentimental. Soy una devoradora de libros y mis amigos no comparten mi afición. Creo que Draco Malfoy es un bastardo, pero que tiene linda cara—se sonrojó, pero al parecer le había agarrado confianza. Le miró con los ojos brillantes y le sonrió.
Luce hizo un puchero.
—¡¿Dónde te has metido en toda mi vida, Hermione? Al fin alguien con quien compartir mis rarezas…
Dicho esto, ambas se pusieron a hablar y se olvidaron de la poción. Todos le miraban con los ojos abiertos como platos, ya que no se habían perdido palabra alguna. Los Slytherin estaban avergonzados de que uno de los suyos se relacionara con una Sangre Sucia. Y Draco… estaba rojo por las cosas pervertidas que la muchacha dijo de él.
Cuando les tocó la siguiente clase, Luce le prometió a Hermione que la vería otra vez luego.
...
Miró el aula de Transfiguraciones con curiosidad y buscó con quien sentarse. El único lugar disponible era al lado de una muchacha de cabello negro y expresión de superioridad. Miraba a todos con la nariz respingada, como si algo apestara.
Se sentó a su lado con una sonrisa que denotaba burla. Le encantaba hacer rabiar a este tipo de personas, rebajarlas y humillarlas, restregarle en la cara que ella era mejor.
—Hola, me llamo Luce—se presentó, mirándola como condescendiente. Las mejillas de la otra muchacha enrojecieron.
—Yo soy Pansy Parkinson—dijo arrastrando las palabras con veneno, irguiéndose orgullosa. Decidió jugar un poco.
—¿Parkinson? Mmm…—meditó poniendo cara de concentración—No puedo ubicar tu nombre, y eso que me sé los apellidos de todas las familias mas importantes de Inglaterra—dijo con cara de circunstancia, como si fuera un crimen el no saber su apellido.
La muchacha se puso tan roja como Ron Weasley cuando veía a Hermione enviar lechuzas a Vicktor Krum.
—Que curioso, siendo que soy de una de las familias más ricas e importantes del país—se regodeó. Luce rodó los ojos mentalmente.
—Si, curioso. Ya sabes, como mi familia es de gran prestigio político allá en Sudamérica, yo tengo el deber de saber también. No solo de mi país natal, sino también de aquí—informó con una sonrisita.
—¿Enserio?—preguntó con súbito interés.
—Pues claro—rodo los ojos como si fuera obvio—Mis padres me están buscando un pretendiente, puesto que hay algunos que no cumplen con sus expectativas. Ya sabes, no le gustan los jugadores profesionales de Quidditch, ni tampoco los hijos de nuestro Ministro allá en Argentina.—informó haciéndose la importante. Nunca en su vida había dicho tantas mentiras juntas, pero debía hacerse fama en Slytherin.
—¿Y hay alguien que te interese?—le preguntó con curiosidad.
Luce miró triste hacia su mesa, con lagrimas en los ojos.
—Estoy enamorada de un muchacho que jamás estaría conmigo. Me tendré que casar con un desconocido y parir sus hijos.—dijo con voz temblorosa.
Pansy le miró preocupada, no vaya a ser cosa que le culparan a ella luego.
—Animo, no será tan malo—le alentó con una sonrisa.
—Si, tienes razón—se recuperó rápidamente—Después de todo… nadie dijo que no podría tener mis aventuras y poder disfrutar del arte divino de Dios—dijo razonablemente, sonriendo malévolamente.
...
—¡Pero miren quien es! Potter Potty y su pandilla de estúpidos: una sangre sucia y un pobretón—Draco rió con burla, arrastrando las palabras con veneno y maldad.
—¡Cállate Malfoy!—gruñó Harry, irritado con el mundo.
—No le digas a Hermione así—gruñó Ron, enojado y mirando a Draco como si quisiese desparramar sus intestinos por el suelo y luego dárselos a Fang.
—Si, Draco, Hermione es mi amiga—dijo de repente una voz malhumorada, mientras Luce salía y miraba a Draco asesinamente.
Caminó hacia donde estaba dicha muchacha y la abrazo.
—No le hagas caso, Hermione, Draco es un estúpido con la sensibilidad tan grande como la de un Átomo de Azufre—le dijo tranquilizadoramente.
—Tú, es…
—Shh—le chitó frunciendo el ceño, mientras ponía una mano en sus labios señalándole.
—Eres malo, Draco. Muy malo—le riñó. –Decirle eso a una dama… ¡Pero que barbaridad! Te perdonaré tus prejuicios, pero no le digas eso a Hermione—le señaló con un dedo y luego entrecerró los ojos en advertencia.
Pero ella no era nadie para decirle nada a Draco.
—Tú, asquerosa pervertida, no me dirás lo que tengo que hacer—le replicó con enojo.
Luce se ofendió.
—¡Yo no soy pervertida!
—¡Si lo eres!
—Sólo porque digo lo exquisito que te verías desnudo y con chocolate encima no significa que sea pervertida. Eso es solo la verdad, como también el hecho de que eres caliente—le dijo con seriedad, como si eso fuese un asunto de vida o muerte.
Draco abrió y cerró la boca varias veces. Ron rió con burla y Harry abrió los ojos como platos, no quería saber de las fantasías sexuales de esa jovencita con las hormonas revolucionadas. Además, algo extraño le había pasado cuando describió así a Draco.
—Y que no se te olvida, Malfoy—le apuntó con el dedo—Sé muchas cosas—dijo con la voz un tanto amenazante. Avanzó unos pasos y luego le dio un beso en la mejilla, haciendo que éste se sonrojara y alejara como si su tacto quemara. Luce rió divertida y, dando pequeños saltos, se unió al Trío Dorado.
—¡Hey chicos!, no le importa si voy con ustedes…. ¿verdad?—les preguntó sonriendo ampliamente. Harry le dio una sonrisa un tanto avergonzada, Ron la miró evidentemente complacido y Hermione le miraba agradecida.
—Claro que no, Luce. Acompáñanos—le dijo, haciéndole espacio a su lado.
—Oh, por cierto Harry. He oído que la Profesora de Defensa te odia, literalmente—le dijo a Harry, haciendo gestos con las manos—No le hagas caso ni a ella ni al Ministerio. Yo te creo—le sonrió.
—Uhmm… este, Gracias, supongo—le dijo incomodo.
—¡Hay! ¡Que tierno eres, Harry!—exclamó con voz chillona. Los demás le miraron raro.
Harry se puso rojo.
—¿Tú sales con Malfoy?—le preguntó de repente Ron, deteniéndose súbitamente. Hermione le miró mal, mientras le reprendía con la mirada. Luce sonrió.
—No—le respondió sonriente—Draco es hermoso, con sus labios rosados y sus pómulos marcados, esos ojos grises que parecen que te atraviesan el alma y ese pecaminoso cuerpo atlético que tiene, hace que una mujer no aguante sus hormonas, e imagine que lo viola en cada rincón oscuro del Castillo (y hay muchos rincones oscuros), pero… no salimos.—terminó, suspirando e imaginándose ese cuerpo desnudo y en la ducha.— Draco ni siquiera me aguanta—admitió luego, mirando a Ron. -Además, no me gusta.
Éste tenía los ojos abiertos como platos y la miraba embobado. Su boca estaba abierta y sus labios temblaban levemente.
—No quería una explicación tan sexualmente gráfica—musitó, poniéndose colorado hasta las orejas.
Luce se encogió de hombros—No me culpes, después de todo soy solo humana, no me puedes impedir que admire el arte de Dios.
—Yo también creo que es hermoso, aunque sea un bastardo—dijo Hermione repentinamente, pensando en las cosas que había dicho Luce y pensando que era cierto.
—¡Her… Hermione!—exclamó Ron. Harry solo los veía algo perdido en sus pensamientos, cosa que Luce notó pero solo se hizo la desentendida.
—¿Qué?
—¡Ese idiota te acaba de decir lo que tu ya sabes!—exclamó como si no pudiera entender.
—¡Pero eso no impide que tenga un lindo trasero!—replicó Hermione mordazmente—¿O es que acaso no cuento como una chica ni siquiera a la hora de tener pensamientos pervertidos?
—No empieces con eso—le advirtió Ron. Luce ya se imaginaba de que hablaban.
—¡Pues claro, eres tan insensible que no puedes entenderlo!
—¡Pero Hermio…!
—¡Nada de Hermione! Eres un tonto
—Pero si tú ya me perdonaste…
Luce se fue alejando, mientras la discusión entre los Gryffindors se iba perdiendo en el pasillo del Castillo. Sin embargo, antes de alejarse notó que Harry también se iba, pero en dirección a los Terrenos.
Ella lo siguió.
Lo encontró mirando perdidamente el lago, y con pasos lentos, dándole la oportunidad de correrla, se sentó junto a él.
—¿Qué pasa?—le preguntó con un poco de seriedad. Harry solo le miro.
Suspiro y miró nuevamente el lago.—Nada…
—Soy más inteligente que eso, Potter—le siseo ofendida.
—Estoy confundido
—¿Por tu orientación sexual?—le preguntó rápidamente. Harry le miro horrorizado.
—¡Claro que no!—exclamó poniéndose rojo.
—Ahh—musito triste. Si Harry estaba seguro que le gustaban las chicas, seria casi imposible hacerle enamorar de su peor enemigo (aparte de Voldemort, Colagusano, La Sapo, Los Dementores, El Ministerio… pero eso no venia al caso).
—¿Entonces que pasa?—le preguntó.
—Yo… no importa.—dijo después de unos segundos, suspirando sonoramente y levantándose.
¡Rayos! No debía tomarse tantas confianzas, debía de acordarse de que Harry Potter era un chico cerrado que ni siquiera a sus amigos les decía sus miedos. ¡Demonios! Si conocía incluso sus pensamientos, no debía de ser tan difícil.
Miró a lo lejos como Harry y Cho se encontraban en la lechucería y conversaban. Dio un puñetazo a la pared como un borracho enamorado, y luego suspiró con enojo.
Primero debería sacar del camino a esa Chang, y luego… tratar de unir a dos chicos que se odian con todas sus fuerzas. No debía ser tan difícil ¿verdad?
Lejos la muchacha se encontraba de la realidad, su vida allí sería todo, menos fácil…
...
—¡Mi señor!—exclamó una mujer con reverencia. Voldemort la miró desde arriba.
—Mi querida Bella—siseo con su voz de serpiente. La mujer parecía que se iba a morir de un ataque o algo. –Tengo un trabajito que encargarte, y si no lo haces bien, te enfrentarás a mi decepción.
—¡No lo defraudaré, se lo aseguro!—exclamó la mujer, tratando de acercarse lo más que podía, ansiando la cercanía de ese monstruo, de su señor.
Voldemort dibujó en su rostro una sonrisa llena de malicia, llena de odio contra todo el mundo… una sonrisa que no presagiaba nada bueno para nadie.
Porque ni siquiera Dumbledore sospechaba que se acercaban tiempos mucho peores de lo que pasó en la última guerra, tiempos en los que la muerte sería la menor preocupación de los magos y muggles.
Ahora hay unas cosas que aclararles:
*Como Luce es de Argentina, no debería saber el idioma. Pongámoslo así; viajó en el tiempo y a otra dimensión, por decirlo de alguna manera. Nada impide que la magia no se haya hecho cargo, así que ella puede entenderlos perfectamente.
*Luce tiene 14 años, así que no debería ir con Draco y los demás. Dejémosle con que es importante para el fic, y Luce cumple años en ese año escolar, así que no cuenta.
*El personaje que yo creé es una loca chiflada pervertida.
*¿De verdad la última frase me salió demasiado dramática?
En el próximo capítulo Luce comenzará con su plan malévolo y pervertido para juntar a Draco y Harry... ¡No se lo pierdan!
¡Dejen Reviews! Si no lo hacen, Draco se pondrá triste y le saldrán pústulas.
