Como es obvio, yo no soy Rowling. Si lo fuera, Harry Potter sería Slash por todos lados.

Advertencias: Slash, (Relación ChicoXChico), OCC (¡Vamos, que es un fic!). Tomaré como base el libro de Harry Potter y la Orden del Fénix, pero jugaré con los personajes y situaciones a mi antojo. Desde aquí, todo lo que escriba será como yo quiera.


Luce ese día se levantó temprano, había tenido un sueño raro. Se trataba de ella, que iba manejando un camión y en la carretera habían muchos gatos. Los gatos hablaban y le decían donde tenía que ir, ella le hacía caso e iba en la carretera.

Era raro. Quizás una predicción… debía golpear a Cho Chang y a Ginny Weasley. El sueño se trataba de gatas después de todo ¿no? Era una señal para que ella sacara del camino a esas dos zorras.

Genial. Sospechaba que lo disfrutaría, mucho más si usaba los puños.

Con una sonrisa maniática y maliciosa en el rostro, se levantó de su cama y salió de la habitación que compartía con Pansy Parkinson, Millicent Bulstrode y Daphne Grengrass. Esas chicas eran Slytherins hasta la médula, unas perras despiadadas sin igual.

Bajó a la Sala Común, fría y elegante, decorada con los mejores colores. Era hermosa, por eso le encantaba estar ahí, era como si la identificara: fría, orgullosa, elegante, y hermosa.

Se sentó en uno de los sillones y suspiró. En ese momento se le antojaba un café. ¿Será que si llamaba a un elfo doméstico éste le atendería?

—¡Dobby!—llamó, solo para hacer el intento. Si había un elfo que quería que le atendiera, ese era Dobby. Por las dudas no llamaría a Tinki, Winki … esa elfa loca y borracha, que era del señor Crouch.

Un elfo apareció en la Sala, algo asustado y mirando a todos lados con desconfianza. Pobrecito… su aspecto era exactamente como lo habían descrito en los libros. Muy feo.

—¡Hola!—le saludó suavemente. Le caía bien el elfo, ella había llorado mucho cuando él murió en el libro de Las Reliquias.

—Señorita…—chilló el elfo con un hilo de voz.

—¡Buenos días, Dobby!—le saludó.

El elfo comenzó a llorar y a golpearse.

—¡No llores!—exclamó y le miró angustiada.

—Pero… pero la señorita…

—Ahh… ¡Dios!—suspiro y se toco las sienes. Ahora ya no le caía tan bien el elfo. –Solo… solo tráeme un café con dos cucharadas de azúcar y un pastel de chocolate—le pidió con suavidad, tratando de no explotar y sacar al elfo chillón a patadas.

No soportaba ni a su hermanito de 3 años, no lo haría con un elfo doméstico. Ella estaba ahí para asuntos importantes… como unir a Draco y Harry. Eso era realmente importante.

Luego de aceptar el chocolate y café, despidió cortésmente al elfo y comenzó a comer. El pastel era delicioso… ¡A ella que le importaban las kilocalorías! Si quería comerse todos los pastelitos que pudiera, lo haría y punto. Ya luego habría algo que hacer si engordaba…

Mientras degustaba su desayuno (a las 4:30 de la mañana, ella era madrugadora), comenzó a pensar en el primer paso de su plan: deshacerse de la puta Chang.

¿Cómo matarla sin que nadie sospechara de ella? Mmmm… no podría matarla, luego no sabría como esconder el cuerpo. Podría enterrarlo junto a Aragog… ¡Pero demonios! Aragog aún no se moría.

Así que la enterraría con Crouch, si, eso. ¿Pero como escapar de la Legeremacia? Alguien la usaría contra suya. Ella no sabía Oclumacia y si se interesaba de pronto, se vería sospechoso. Después de todo ¿Por qué demonios se interesaría de pronto en saber Oclumacia?

Así que no podría matarla. Tendría que apartarla lo suficiente para que Harry se fijara en la belleza de Draco ¿Pero cómo?

¡Michael Corner! Podría acercarlos y hacer que se enamoraran (cofcof Calentaran cofcof), y entonces Harry se desharía de sus estúpidas esperanzas y vería a Draco con otros ojos.

Lo que le llevaba a pensar ¿Qué demonios le había visto a esa? La había visto el día anterior y no era nada del otro mundo. Sin sonar ególatra, ella era mucho más linda que esa puta barata. Ella tenía mas clase, era más bonita y encima, inteligente. Pero la odiaba…

La odiaba porque se acercaba a Harry. Y Harry solo era de Draco, y nadie más.

Así que tendría que improvisar y alejar a esa Chang de Harry, a la vez de ir acercándolo al rubio. Un plan perfecto.

Ahora había que ponerlo en práctica.

Era ya la hora del desayuno en el Gran Comedor y Luce se encontraba sentada al lado de Draco… otra vez, mientras le hablaba de quien sabe qué cosas. El rubio parecía que iba a explotar en cualquier momento, y de a minutos tomaba un fuerte respiro, tratando de controlarse y no dejarse llevar por su irritación.

—¿Entonces nunca has tenido novia?—le preguntó con curiosidad, mirándolo casi predadoramente. A ella le encantaría que Draco fuera virgen, así comenzaba desde cero con Harry… era tan romántico. Que no hubiese sido como un prostituto como siempre le pintaban en los fics.

—No—gruñó molesto.

—¿Y Pansy?

—Sólo somos amigos—Draco ni siquiera sabía porqué le respondía esas molestas preguntas a esa muchacha. Pero sin embargo, temía de lo que era capaz de hacer con tal de sacarle la verdad. Lucinda Zunch había dejado en claro que era una orgullosa Slytherin con la cual había que tener cuidado.

—¿Ni siquiera te has dado un beso antes?—le preguntó con los ojos brillosos de excitación.

—¡Ya basta!—Draco se puso rojo y la miró asesinamente. Se levantó de manera brusca, para luego irse a quien sabe qué lugar.

Luce, notando que varios le observaban, solo se encogió de hombros con una sonrisa maliciosa y burlona, y comenzó a comerse un bocado de pastel. Después de todo… ella necesitaba muchos Carbohidratos y Lípidos.

Divisó a Pansy hablando con otra muchacha que no conocía y estaba a punto de ir a molestarla, pero decidió que ya estaba. No quería estar en malos términos con Parkinson, puede que la necesitara en algún momento. Primero que nada, debía ganarse buenas amistades.

Recordó la noche anterior, cuando las chicas se habían enterado que tendrían que compartir habitación con ellas. Se habían puesto furiosas porque tenían que compartir espacio con la nueva "traidora a la sangre y amante de los sangre sucias".

Luce le había mentido, diciéndole que ella necesitaba estar en buenos términos con todos.

Es una buena manera de llegar a Potter y su pandilla. Soy una Slytherin, debo tener buenas amistades, y aunque Potter no esté en sus mejores momentos, algún día puede que los necesite—les había mentido deliberadamente. Ella no quería tener problemas con nadie.

Miró hacia la mesa de Gryffindor y saludó a Hermione, Harry y Ron. A Ginny la miró mal.

Se dijo que necesitaba actuar para el Plan "Juntar a Draco y a Harry y hacer que tengan sexo salvaje" ¿o era "Hacer que Draco y Harry hagan cosas pervertidas"? Ya no se acordaba.

Luce caminó lentamente, siguiendo a Harry por los pasillos del Castillo como un depredador, midiendo los pasos de su presa y fijándose en todos los detalles…y entonces fue que ocurrió. Esa Chang se apareció de la nada, con una idiota sonrisa en el rostro.

Saludó a Harry, e inmediatamente se pusieron a conversar de cosas que ella no quería saber. Le daban ganas de vomitar ¡¿Qué demonios veía Harry en esa perra?

Decidió que tenía que hacer algo. Pensó a mil, pero lo único que se le ocurrió fue lanzarle un hechizo. Apuntó hacia Cho y la miró fijamente, con sus ojos oscuros brillando salvajemente.

Conjuntivitis Curse—susurró lo primero que se le vino a la mente. Se arrepintió en el acto.

Cho Chang comenzó a gritar con desesperación, mientras se tapaba los ojos y exclamaba incoherencias. Su espalda estaba arqueada del dolor, y de su garganta sólo escapaban gritos de dolor. Era evidente que no fingía.

—¡Estoy ciega! No veo nada—gritaba, ante la impotente mirada de Harry, que no sabía que demonios hacer. Miraba hacia los lados, tratando de identificar al atacante, claro que no lo encontró. Además, no podía salir a buscarlo porque debía atender a su compañera.

Luce se arrepintió y la culpa quemó sus entrañas como lava candente. No había querido hacerle tanto daño, solo un poquito…

Había leído sobre ese hechizo: cerraba tanto los párpados de la víctima que no le dejaba ver nada, además de que era un proceso doloroso. No tanto como un Crucio, pero sí un dolor a considerar.

Pero ahora no había tiempo para eso, lo hecho, hecho estaba. Y ella era una Slytherin, nueva y que no tenía ningún motivo como para hacerle algo a esa estúpida asiática coquetona.

Entonces algo horroroso llegó a su mente ¿Y si la descubrían? ¿Y si la mandaban a Azkabán? Con el Ministerio patas arriba era muy probable, sólo dirían que era intento de homicidio o algo así. O quizás le culparan a Harry, ella no quería eso.

Suspiró, mientras caminaba despacio y como si no hubiese hecho nada malo, hacia su Sala Común. Ahora debía borrar todo rastros del hechizo en su varita. Se encerró en el baño de su habitación compartida y pensó en el maldito hechizo… ¿Cuál era?

Sus ojos estaban aguados, a punto de llorar. ¡Como demonios se le había ocurrido usar un hechizo tan feo! Podría sólo haberle lanzado un Cunfundus o algo así. ¿Y si se moría? ¿O no recuperaba su vista nunca más?

Suspiro y trató de calmarse. Miró su varita un rato, antes de que el hechizo apareciera en su mente.

Deletrius—susurró, haciendo que la imagen de su último hechizo se borrara. Espectacular. Ahora no había culpa, Chang sería curada por Pomfrey, y nadie tendría pruebas en su contra. (El hechizo en sí, existe. Búsquenlo en la lista de hechizos de Harry Potter y verán).

Suspiró con alivio y sólo entonces se dio cuenta de que su corazón había estado saltando, literalmente, dentro de su pecho. Nunca había estado tan asustada en su vida. Había hecho daño a una persona, sólo por un estúpido capricho, y eso podría haberle costado a la víctima.

Trató de calmarse, pero pronto desistió y se dirigió hacia la biblioteca, sintiendo que alguien le vigilaba. Se sentía paranoica, perseguida, con la culpa en su estómago y su conciencia regañándole.

Se sentó en una de las mesas y comenzó a leer una hermosa historia (ejem, homoerótica, eso sí). Eran alrededor de las 6 de la tarde cuando lo terminó y se aburrió.

Así que ¿Por qué no hacer tareas?

Se fue a su Sala Común y comenzó a hacer los deberes de Transfiguraciones. Era fácil, no sabía porqué algunos se llevaban la materia… era muy interesante.

Ya una hora más tarde no había nada más que hacer y estaba que se subía por las paredes. Sentía la culpa florecer en su interior, quemándole las entrañas. Se arrepentía profundamente por lo que había hecho. Además, no quería que la expulsaran, no quería decepcionar a Dumbledore.

Suspiró con lágrimas en los ojos, y se levantó erguida. Se enfrentaría a lo que fuera…

—¿Sabes qué fue lo que pasó con Chang?—le preguntó Draco en la cena.

—¡No tengo idea! No me importa… ¿a ti te importa? Pues pregúntale a otro—exclamó ofendida y de malhumor. Draco le miró suspicaz.

—¿Tú has tenido algo que ver?

—¡No!

—No mientas—siseo.

—Soy una Slytherin—se encogió de hombros y se comió un pedazo de pollo. Tomó Jugo de Calabaza y luego cerró los ojos con molestia. Ella quería su sagrada Coca—Cola.

—Luce...—su voz sonó a advertencia. Luce se encogió de hombros, claramente importándole un rábano lo que Draco pensara.

—Déjame en paz, ¿esta bien?—espetó con brusquedad, mirándolo amenazante. Draco se hizo un poco para atrás y disimuló su pequeño miedo haciéndose el ofendido. A pesar de su estatura y que él era mucho más fuerte que ella, la muchacha daba un poco de miedo enojada. Sus cabellos negros estaban algo desordenados, mientras que sus ojos tenían un brillo salvaje, sin embargo, a pesar de ser hermosa, a Draco no le causaba nada. Claro, nada excepto dolor de cabeza y ganas de matarla.

—Dejémosle en esto—comenzó la muchacha, poniendo una mano en la mesa de manera brusca y mirando a Draco con peligrosidad—Me debía unas cuantas cosas, y yo sólo le di su merecido—mintió, puesto que ni siquiera había hablado con la asiática—No hay pruebas contra mí, nadie puede siquiera sospechar de ésta dulce e inteligente muchachita que ha tenido la mala suerte de estar con serpientes—le siseo despacio, amenazándolo con la mirada.

Draco no se doblegó y la miró altanero. Él jamás obedecería nada de nadie.

—Y yo te digo esto—apretó su mano en un puño y la puso sobre la mesa, cerca de la de ella—A mi nadie me amenaza. Soy un Malfoy—le siseo con veneno.

—Soy tu compañera, no puedes delatarme. Ni siquiera con el Priori Incantatem pueden probar que yo lancé el hechizo, Draco—le miró con frialdad. No le iba a rogar nada, pero a él no le convenía delatarla—Y si me hundo, lo hago contigo, Draco. No lo olvides—añadió despacio, con una nota de advertencia en la voz. Ella no se iba a arriesgar.

Draco apretó la mandíbula con fuerza, marcando su fuerte y delicada quijada, para luego sonrió con hipocresía.

—Al parecer hay que cuidarse la espalda tratándose de ti, Lucinda Zunch… me pregunto ¿Quién eres realmente?

—Alguien con quien no quieres meterte, te lo aseguro—le dijo, mientras se levantaba y dirigía hacia su Sala Común.

La muchacha caminó con cautela por los pasillos oscuros del Castillo, mientras respiraba despacio y sentía el latir de su corazón en sus oídos. Nunca había roto tantas reglas en su vida.

Poco a poco divisó su objetivo y caminó hacia ellos con disimulo. Una vez que llegó, alargó la mano para que uno de ellos le diera algo que ella rápidamente metió en su bolsillo.

—¿Cuánto?—les preguntó despacio.

—10 galeones—le dijo el otro.

—¿Qué? ¡Es una jodida estafa!—les acusó, con enojo.

—Hey, hey… no nos molestes. Necesitamos ahorrar.

—¡Pero no a mi maldita costa!

El otro muchacho se encogió de hombros. —¿Qué decir? Necesitamos…

—Recaudar dinero—terminó el otro, mientras ambos reían levemente.

—Es injusto—se quejó, dándoles el dinero. –Estúpidos Weasleys, la próxima vez lo haré yo misma—refunfuño.

—Vamos, preciosa. Te dimos lo que nos pediste, no te quejes.

—Pero me estafaron. A una dama… ¿Qué diría Molly Weasley si le dijera eso?

—¿Y qué diría Snape si supiera que una de sus alumnas compra cosas ilegales?—preguntó uno de los dos, Fred, George, daba igual. Ambos eran guapos.

—Pero digamos que yo sé más cosas de ustedes, que ustedes de mi, chicos—les dijo, con una sonrisa llena de malicia. –Son guapos, de verdad. Pero mi dinero, no—añadió luego, dándoles un giño amistoso.

—¿Y que puede saber una chica nueva sobre nosotros, Fred?—preguntó un gemelo, mirando a su hermano con una sonrisa.

Luce carraspeó, poniéndose algo colorada—Creo que deberían dejar de robar Doxys y comenzar a hacer florecer el dinero que tienen. No le compren más a Mundungus porque es un idiota, y no se escapen del Colegio como están planeando hacer—les riñó, tratando de imitar la voz de su madre. –Supongo que eso su madre no sabe del todo, ¿no?—les preguntó con una sonrisita llena de malicia.

Los gemelos se pusieron lívidos y la miraron alarmados.

—¡No te atreverías!—gritó Fred o George.

—No puedes—gritó el otro gemelo.

Luce sonrió con malicia.

—Oh, sí. Puedo—les dijo con una sonrisa malévola. –A una Slytherin no se estafa—les comunicó, apuntándoles con el dedo.

—Está bien—refunfuñó uno de los gemelos, dándole 3 galeones.

—Ha sido un placer hacer negocios con ustedes, chicos—les dijo, mientras tomaba los galeones y volvía su Sala Común, dejando a dos sorprendidos y confundidos chicos. ¡Les había estafado una chica!

3 galeones no era demasiado, pero ya servía para ahorrar. Los dos le habían salido 7 galeones, un buen negocio si le preguntaban… después de todo, no por nada era hija de comerciantes, sabía sacarle el provecho a algunas cosas.

Sonrió con maldad, pensando en lo que tenía en su bolsillo. Era hora de empezar con su plan.

—Quiero dos pergaminos completos explicándome la importancia del jugo de Escarabajo en la poción de Sueños Despierto.—dijo finalmente el Profesor Severus Snape, miembro de la Orden del Fénix y espía doble. Súper genial y con dotes espectaculares en la Magia y Pociones.

Luce suspiró soñadoramente, mientras miraba ensimismada hacia su Profesor. Era tan genial poder verlo, ese hombre era asombroso. Si sólo fuera 20 años más joven…

Luce se tardó un poco más de lo habitual en recoger sus cosas, mientras sonreía internamente y miraba a Draco, que se encontraba guardando una vial de Poción, y luego a Harry, que limpiaba el desastre que se hizo de su poción al ser arruinada por un material raro lanzado desde la parte donde estaban sus demás compañeros de Slytherin. Qué malos que eran a veces… pero ¡Que va! Así eran ellos.

Los dos productos que había comprado a los Weasley eran particularmente… interesantes.

Cada uno hacía algo muy aprovechable si lo que se quería era inculpar a otra persona por algo. Eran granadas que lanzaban unos olores asquerosos, inofensivos pero muy desagradables. Cuando la granada era lanzada, la mecha iba en dirección a la cual uno la mandara. De esta manera, cualquier profesor que lo encontrara sabría que esa persona era la culpable de dicha travesura. Además, tenía un hechizo que le impedía a las víctimas defenderse.

Sonrió maliciosamente y, lanzándole un hechizo de invisibilidad a las dos granadas, las tiró cerca del Profesor Snape. Lo lamentaba, pero era necesario. El fin justifica los medios.

Un olor asqueroso comenzó a inundar el lugar, haciendo toser a los pocos estudiantes que quedaban. Luce aprovechó la distracción para enviar a las mechas (o "incriminación"), hacia Harry y Draco…

¿Alguien le puede explicar por qué demonios todo le sale mal?

—¡Demonios, Potter, estoy seguro que fuiste tú!

—¿Yo? ¿Y por qué demonios yo haría semejante cosa? ¡Quizás tú fuiste el que hizo eso y solo para molestarme!

—¿Molestarte?—preguntó Draco, incrédulo. Le miró unos cuantos segundos asqueado, para luego recuperar su expresión de desdén y mirarle con desprecio—Discúlpame, Potter, pero no todo gira a tu alrededor—le escupió, mirándole de arriba abajo.

Harry se ruborizó y luego frunció el ceño.

—Eres un insufrible mimado y consentido mortífago—le siseo con odio. Luce se cansó.

—¡Ya basta! Los dos—les apuntó con el dedo, completamente alterada. Ambos se callaron y la miraron, junto a los demás que allí se encontraban. –TÚ—le gritó a Harry, haciéndole sobresaltar—¡No le digas esas cosas a Draco! No sabes nada de su vida, no puedes sólo decidir que él es como sea que pienses que sea—le dijo, dejándolo aturdido. Respiró una vez, tratando de controlarse y luego le miró con furia—Tú no eres el único que ha sufrido, Harry. Aunque no lo creas, también hay gente que hace cosas que no quiere—le siseo con enojo. Harry abrió la boca, incapaz de decir algo coherente en ese momento.

—Y TÚ—le apuntó a Draco—¡¿No puedes dejar de molestarlo un segundo? ¿Es que tanta es tu atracción sexual por él que no puedes ignorarlo?—le preguntó, dejando al rubio rojo de vergüenza y furia.

—¡Cállate, tú…!

—No te conviene terminar esa frase—le susurro venenosamente. Les dio una última mirada ofendida a los dos chicos, antes de salir del aula de Pociones, dejando a un muy aturdido Profesor.

—Este…—Harry carraspeo, muy rojo. Miró a Draco, que frente a él solo se miraba las uñas (porque eso es muy masculino, claro), y luego procedió a hablar—¿Vas a hacer algo o qué?—le espetó, enojado por algo que ni siquiera él sabía.

Draco le mandó una mirada desdeñosa—Yo no hablo contigo, cara rajada—le siseo, mientras sacaba un libro de su túnica y se ponía a leer.

Harry entrecerró los ojos y le miró con enojo.

—Si esperas que haga tu trabajo, estas soñando. Imbécil—refunfuñó, aún mosqueado por eso del castigo. Él no había hecho nada esa vez, así que no veía el motivo por el cual castigarle. Ni siquiera había molestado a Malfoy, y realmente no había tirado esas bombas asquerosas. Pero la "evidencia" decía claramente que era él y Draco quienes habían tirado las bombas; Snape se había mostrado reticente a ponerle el castigo también a Draco, pero había tenido que hacerlo. Pero eso no le había impedido que le sacara veinte puntos a Gryffindor, y a Slytherin sólo dos. ¡Dos puntos! Y con lo que le habían costado a Gryffindor conseguir los pocos puntos que tenía…

—No quiero nada de ti, Potter—salió de su ensimismamiento cuando escuchó el arrastrar de palabras de Malfoy, cuyo tono evidenciaba lo enojado que estaba por su insinuación.

Sin embargo, a pesar de sus palabras, el rubio no había movido un solo dedo para limpiar el desastre en el Aula de Pociones.

Era un idiota. Potter era un idiota, engreído y estúpido. Le molestaba… desde hace días que le molestaba. No podía siquiera verle su feo rostro porque se sentía enfermo del estómago, no podía soportar la imagen de él y esa Chang porque se le revolvían las tripas del asco. Su mera existencia le producía cosas feas y malas.

Era por este motivo que él no podía dejar de mirarlo cada tanto, para odiarlo a cada minuto un poco más, para despreciarlo. No era nada guapo, como él, ni tampoco inteligente, también como él… así que no sabía porqué la gente le prefería antes. Porqué demonios era el "San Potter" siempre.

Había algo en su interior que le obligaba a odiarlo, algo que hacía que cada minuto lo mirara para buscar más defectos en él y así poder odiarlo más.

Sentía como si miles de dagas se le clavaran en la espalda, los ojos de su némesis le quemaban como lava ardiente. Había sentido su mirada puesta en él hace ya más de diez minutos, pero ya estaba comenzando a molestarle.

—Ya ¿Qué demonios miras?—le espetó de mal modo. Draco no se vio sorprendido en lo absoluto, pero sí estaba molesto por el tonito utilizado para dirigirse a él.

—Es que no puedo entenderlo—dijo Draco después de unos minutos—Como la gran estupidez que tienes puede entrar en esa cabeza rajada, como algo tan grande… entra dentro de algo tan pequeño como tu flacucho y sin gracia cuerpo—continuó. Harry se puso rojo, a la vez que sus ojos verdes llameaban de furia.

—Estúpido engreído y mimado—refunfuño enojado. Esas palabras le habían dolido, pues su mal desarrollo se debía a que había vivido gran parte de su infancia en "La Alacena debajo de las Escaleras", como la había adoptado, cosa que no pensaba decirle jamás a ese niñato presumido. Ese idiota no tenía sentimientos positivos, había nacido solo para hacerle desgraciado.

—Mejor eso a un héroe sin gracia, mentiroso y deseoso de llamar la atención—hizo un gesto desdeñoso, sus ojos grises brillando con burla.

Esas palabras trajeron consigo recuerdos que Harry quería suprimir. Porque por su estúpido sentido de heroicidad Cedric había muerto, si él tan solo se hubiese callado… si tan solo hubiese agarrado la Copa solo. Tragó el nudo que se había formado en su garganta y luego suspiró con fuerza.

Le lanzó al rubio una mirada de desprecio, antes de ignorarlo y seguir con su trabajo. No iba a conseguirse otro castigo sólo por el rubio tenia ganas de fastidiar.

Pero el rubio, lejos de rendirse en su intento por hacer rabiar al niñito que vivió, comenzó a pasearse de aquí para allá, una y otra vez, rozando con su pie alguna extremidad de Potter. Mientras, iba cantando una canción algo rara

Una vez, una vez,

Un Pottecito visitó al juez

Juez de inteligencia, mas no de crímenes

Le dijo: "Potty, eres más estúpido que un Títere

Tu cara rajada tan fea como los aborígenes

Tu sangre tan mestiza como… un mestizo—titubeo un poco

Tus ropas no están a la moda

Y tu sentido común se fue corriendo por la borda

No sabes elegir bien a tus amigos

De la comadreja y sangre sucia, no pudiste escapar

Ahora con los Weasley, vas a chillar

Eres una escoria, afeminado

De la sociedad."—terminó Draco, contento consigo mismo. Estaba bien, admitía que no era una de sus mejores canciones, pero al menos había hecho rimar algunas palabras. Y Potter estaba rojo, había funcionado.

—Agh—gruñó con enojo—Eres un idiota sin sentimientos—le siseo con enojo. Apretó los puños con fuerza y le miró con sus penetrantes ojos verdes.

—Y tú un estúpido con el cerebro tan grande como el de una molécula de agua—le dijo desdeñoso, haciendo un vago gesto con la mano.

Harry abrió y cerró la boca varias veces ¿Cómo responder un insulto así, con un insulto medianamente inteligente?

—Y tú tan idiota como un gigante sin mamá—bien, no era el mejor, pero Draco al menos estaba indignado por la comparación.

Después de todo… él era un Malfoy, hijo de put*, digo… sangre pura. Si, eso. Él era un Malfoy, sangre pura, rico, hermoso, con gran prestigio político, hijo de un mortífago (aunque esto ultimo no lo admitiera), con grandes dotes en la magia, con gran carisma e inteligencia, simpático, agradable, intuitivo, cuya belleza era comparada con la de los ángeles, e iba a la mejor Casa de Hogwarts.

¡Vamos, Slytherin, la puta madre!

Este… ese no fue un pensamiento digno de un Malfoy {Tachen eso, por favor}

—A mi—dijo despacio, midiendo sus palabras y lanzándolas con veneno—No me compares con un ser inferior, ni siquiera contigo—le dijo luego, desdeñoso y con la lengua ponzoñosa.

Sólo le faltaba la capa negra, hablar pársel y podría ser un Mago Oscuro. Claro, descontando a los Horrocruxes, matar gente con mucho sadismo, ser sadomasoquista, dar discursos que aburren, ser estúpido y querer matar a muchos muggles.

—¡Estúpido Mortífago!

—¡Mierda!—gritó Draco, mirándolo con enojo—¡Que todavía no soy un mortífago!

—Todavía…

—¡Y no lo seré nunca! Jamás me inclinaré ante un mestizo de porquería… y eso te incluye, Cara Rajada—le siseo, sacando su varita y apuntándole (no piensen mal, que es su varita de madera de espino, 25`4 centímetros y elástica. Pervertidos). Harry, veloz como un rayo (porque él ya sabía lo que era estar en un duelo, después de todo se enfrentó a Voldemort muchas veces. Él era muy genial), sacó también la suya y apuntó a Draco en la cara.

—Idiota

—Estúpido.

Expelliarmus

Protego

Esa sería un largo día…

Cuando Luce se escabulló para ver que tal iba el castigo de los chicos, no se imaginó encontrarse con esa escena:

Draco y Harry estaban en el suelo, pero no calientes y sudorosos a punto de tener sexo, como ella hubiese deseado. No, Harry y Draco estaban golpeándose con dientes y uñas, pateándose mutuamente como vulgares muggles (como si ella no lo fuera), y… ¿Qué demonios? ¿Harry le estaba tirando de los pelos? ¡Parecían dos chicas!

—Eres un idiota

—Y tú un estúpido

Luce se decepcionó ¿es que no se podían decir cosas más ardientes? Idiota y estúpido no eran insultos válidos, eran demasiado suaves. Ella le hubiese dicho algo como "Estúpido sin vida, mimado y criado por el dinero. Eres escoria y me das asco" o algo así, aunque suene rudo. Pero prefería esos insultos, antes de que en verdad se pelearan en serio… al menos hoy he conseguido algo, pensó. Harry y Draco estaban teniendo un romántico y ardiente acercamiento, aunque fuese con puños.

Además había aprendido algo… Harry y Draco peleaban como prostitutas.

La casa estaba silenciosa, el viento a penas perceptibles y solo un poco de la luz del sol entraba por una rendija del techo. El aire oscuro y tétrico parecía no importarle a la mujer, que, de rodillas miraba hacia arriba con devoción total.

—He tenido progresos—le susurro la mujer al hombre que se encontraba frente a ella. Parecía que quería acercarse mucho más a su señor, pero tenía miedo a su reacción. El hombre lo disfrutaba.

—¿Y cuales han sido dichos progresos, mi querida Bella?—le preguntó con una voz escalofriante, como un siseo de serpiente. La mujer se estremeció de excitación, de anticipación a lo que venía si hacía su trabajo bien.

—El elfo de mi querido primo Sirius Black, ha venido hoy a mi—dijo, incapaz de aguantar un minuto más—Con su ayuda, podemos atraer al chico Potter—añadió con una sonrisa maliciosa.

—¿Un elfo doméstico?—el desagrado era evidente en su voz. Después de todo, él odiaba a los seres inferiores a sí mismo. Eso incluía a la mujer que estaba a sus pies.

—Si, si—se escuchó nerviosa—Él sabe muchas cosas que nos serían de utilidad, mi Lord. De hecho, me gustaría comentar el plan que se me ocurrió—la ansiedad volvía a ella, golpeándole con fiereza.

—Te daré una oportunidad, Bella. Eres libre de contarme ese plan—bajo la capa, una sonrisa escalofriante se asomó por su rostro sin nariz y extremadamente blanco, como un fantasma.

—Verá mi señor, como mi primo Sirius Black es el padrino del chico Potter, creo que podríamos utilizarlo como carnada. Si el chico Potter es como me contaron, irá derecho hacia el lugar en donde esté su padrino a "salvarlo"— dijo la mujer, esperando la sentencia de su amo.

—Creo que tu plan no está tan mal, Bella—siseo el hombre con regocijo—Sólo hay que esperar un poco, sólo un poco…

Y tendré esa Profecía en mis manos…


Respuestas a los Comentarios (Me da mucha flojera contestarle por PM):

Meru-Nyan: Si quieres saber lo que pasará, tendrás que leerlo. Pero no seré mala y te diré algo: Sirius no morirá. Es justamente por eso que hice la historia en éste año, así mi amorcito Canuto no se muere. Y con respecto a si Luce dirá o no la verdad. Te explicaré: Luce es una chica inteligente, si dijera lo que pasará sería todo demasiado complicado, querrían matarla. ¿Si le dice cómo matar a Voldy? Creo que tendrás que averiguarlo... Gracias por tu comentario, amiga mía.

Karis Malfoy: Si, estoy tratando de no tardar. Sinceramente no quiero dejar la historia tirada, quiero terminarla. ¿Te gustó? No sabes lo mucho que lo agradezco. Jamás, lee bien, ¡Jamás! Dejaré que el hermoso rostro de Draco se arruine, él es muy hermoso. Cuidate también.

Uzumaki Isa: No puedo sino darte la razón, JK Rowling jamás debió haber matado a Sirius, ni dejar a Harry con Ginny. Él es demasiado para ella, debería de haberse quedado con Draco (¿Te lo imaginas? Ahh). No mataré a Sirius. Y tienes razón, el hecho de que en los libros ambos estén tan obsesionados el uno con el otro es tan... ¡Agh! Es genial. ¿Qué planea Voldy? No lo sé, tendrás que esperar. Muajaja... soy mala. ¿Luce en un trío con Draco y Harry? ¡Dios nos ampare! Draco es de Harry, Harry de Draco. (Aunque lo que daría yo por hacer un trío con ellos). Si, es muy divertido imaginármela molestando a Draco... él es tan, no sé. Es como si fuera más fácil de hacer enojar. Gracias por el comentario. La continuaré.

AkatsukiDrak: La continuaré aunque me cueste la vida. Nah, tampoco así, pero trataré de terminarla. ¿Crees que son interesantes mis dialogos? Es que como no tengo a nadie quien supervise mi trabajo, no puedo saber en qué me equivoco. Gracias por decírmelo, es bueno saberlo. Severus es simplemente perfecto, lo amo tanto (ejem, más de 20 años mayor ¿?). ¡Qué pervertida que eres! Tener esos pensamientos con un profesor... mal, muy mal. Jeje. Y no, no soy tan pervertida (ejem, cof, miente, cof).

Gracias chicas por sus comentarios, me suben el ánimo.

Cosas que debo decirles:

1)_ No me olvidé de Chang, sólo que en el siguiente capítulo se hablará de su salud.

2)_ Las cosas serán distintas a los libros, (obviamente), porque no podré hacerlo en secuencia. Tendrá que ser a mi modo.

3)_ Pregunta a ustedes: ¿Quieren que hayan más parejas slash? No sé, como Blaise/Ron, Theodore/Neville. Esas les propongo, si quieren otras sólo díganmelo.

¡Dejen Reviews! Si no lo hacen, Draco se pondrá triste y Sirius se pondrá enfermito.

¡Que viva Slytherin, carajo!