Desclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de mi autoría y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento, esta historia está siendo editada, por su comprensión, Gracias.
Cap.2 La cena
Entramos al recibidor de la lujosa residencia Swan y nos trasladaron inmediatamente al gran salón de la mansión, conocía bien aquella estancia, fina y delicadamente decorada, llena de colores claros y luminosos con muebles a juego, aunque era grande tenía un toque muy intimo el cual te hacía sentir a gusto en él, en el salón se encontraban ya varias personas, mi madre se acercó al círculo donde se encontraban sus amistades a las cuales yo sólo saludé con un cordial "buenas noches", en cuanto logré ver una cara amiga me despedí y me alejé de ellos dejando a mi madre conversando muy animadamente, me acerqué a la pequeña duendecillo de cabello obscuro quien al verme corrió hacia a mí y se colgó de mi cuello.
— ¡Eddie! —me saludó tan de buen humor como siempre, pero yo resoplé por el estúpido apodo.
—Alice sabes que detesto ese apodo ¿por qué sigues llamándome así? —le pregunté una vez ella estuvo en el piso de nuevo.
—Porque sabes que me encanta molestarte Eddie, querido—me dio una de sus enormes sonrisa esperando a que ya no le reprochara nada, con ella simplemente no se podía estar enojado.
— ¿Dónde están los demás? —le pregunté cambiando de tema.
—Rose y Jazz aun no llegan y Emm está arriba con mi hermana— "con su hermana" sus palabras resonaron en mi cabeza, la persona con la que se supondría viviría toda mi vida estaba tan cerca…
—Mira ya llegaron Jazz y Rose— Alice me jaló de la mano y me condujo entre las pocas personas que habían en el salón hacia los mellizos rubios que acababan de entrar en la sala.
Alice se lanzó hacia los brazos de Jasper, su prometido, y lo comenzó a besar, Rosalie su hermana, simplemente me saludó con un "hola" y desapareció, yo supongo que para buscar a su novio, el hermano mayor de Alice, Emmett.
Después de que Jasper y Alice se separaron, éste me saludó con un apretón de manos y nos dirigimos hacia uno de los rincones de la estancia donde ya estaban Emmett bien abrazado de Rosalie.
—Hola Ed ¿Cómo te va esta noche? —Me preguntó tan amable como siempre.
—Bien hermano, bien—fue mi escueta respuesta, Emmett y yo siempre habíamos sido buenos amigos, sin embargo, en cuanto se enteró de los planes que mi madre tenía para mí con su hermana no le dio nada de gracia, aun así, con el tiempo y con la ayuda de Alice logré que por lo menos me dirigiera la palabra sin odio y no me insultara cada vez que me veía, por supuesto ellos creían que yo estaba en totalmente de acuerdo con los planes de mi madre, cosa que no era así.
Todos comenzamos a platicar de cosas triviales hasta que entró en la habitación Charlie Swan junto con su esposa. La música que desde el inicio sonaba en el gran salón se detuvo al instante.
—Amigos míos, muchas gracias por acompañarme a mi familia y a mí en este día en el que por fin mi querida hija, Isabella, regresa después de estar tanto tiempo alejada de nosotros, quiero que todos juntos le demos la bienvenida mi querida hija, Bella—
El hombre se dio la vuelta hacia las escaleras por donde bajo una chica alta, delgada, de piel blanca con cabello rubio cereza, era algo extravagante, era muy bonita, claro, pero no era mi tipo en absoluto y era con quien se suponía debía casarme.
No soporté esa idea así que desvié mi vista de la rubia que bajaba las escaleras hacía cualquier lado, al hacerlo me encontré con una chica de cabello castaño con ligeras ondas hasta por debajo de los hombros, era delgada y con curvas pero no muy exageradas, tenía la piel blanca y unos ojos chocolate muy grandes y hermosos, no era muy alta pero tampoco tan baja, su perfecto rostro en forma de corazón la hacía parecer un hermoso ángel, añadiendo el lindo vestido azul que se le ceñía al cuerpo, era toda una visión, dulce y sexy, delicada y hermosa, perfecta en toda la extensión de la palabra.
La chica con toda naturalidad se acercó hasta Renee Swan, la esposa de Charlie, y entrelazó su brazo con el de ella como si fuera de lo más normal, ella se volteó un tanto sorprendida por el acto pero inmediatamente sonrió hacia la hermosa chica, tocó el brazo de su esposo quien tenía una cara de confusión para poder tener su atención y volteara también hacía la joven, a él inmediatamente se le formó una sonrisa al percatarse de la chica.
—Amigos, creo que ha habido una confusión, está aquí mi adorada hija— dijo señalando hacia la chica.
—Cariño se suponía que tenías que bajar por las escaleras para que todos pudieran verte— le dijo dulcemente su madre, a lo cual la joven sólo se encogió de hombros y sonrió.
—Lo sé mama pero me pareció demasiado dramático, así que cambie un poco las cosas—Dijo como si nada.
Sus padres sólo se rieron ante ello y después ella acompañó sus risas, su risa era la más melodiosa de todas las que jamás me hubiera imaginado, me quedé completamente hechizado, hechizado de la mujer más hermosa que jamás hubiera imaginado, hechizado de los ojos chocolate más profundos y brillantes de todos, hechizado por Isabella Swan.
Jamás me hubiera creído esto, tan sólo dos horas atrás estaba más que reacio a siquiera entablar una conversación con ella, y ahora fácilmente me imaginaba a mi mismo rodeando con mis brazos esa fina cintura que ella poseía, besar esos lindos y dulces labios que me gritaban que me los robara en ese mismo instante.
Una melodiosa risa me hizo regresar a la realidad.
—Ay Eddie, pero si necesitas un bote debajo de ti, te has quedado babeando por mi hermana— comentó Alice quien se estaba burlando de mí a sus anchas, pero no podía importarme menos, justo cuando me dirigía hacia ella una mano blanca me detuvo.
—Alto ahí vaquero—me dijo alguien a quien reconocí como Jasper, quien me detenía en ese momento.
—Edward, no puedes llegar solo así hasta ella, debes esperar a que todos la saluden para que después yo te presente, si no creerá que eres otro de tantos y no te prestara la más mínima atención— dijo Alice, como si fuera lo más obvio del mundo
—Pero Alice— intenté quejarme pero ella me detuvo en seco.
—Sin peros jovencito, sé paciente, confía en mi yo sé lo que te digo—Dijo pagada de sí misma, sabía que debía confiar en ella, así que resignado esperé pacientemente a que cada uno de los invitados la saludara.
Esto se estaba volviendo eterno, no paraban de acercarse a ella, lo que impedía que se acercara a nosotros, de momento Alice desapareció y eso me puso más ansioso, momentos después regreso al cómodo sillón donde nos habíamos sentado a esperar mientras ella se desocupaba, con una obvia molestia.
— ¿Qué sucede cariño? — Jasper se me adelantó preguntando lo que tenía pensando.
—Siempre tiene que arruinar toda la diversión—se quejó, tenía un puchero como de una niña pequeña a la que le acabaran de arrebatar su juguete nuevo.
— ¿Qué sucede Alice? — era obvio que Jasper había entendido lo que quiso decir su novia pero yo no entendía aun, así que me vi en la necesidad de volver a preguntar.
—Emmett—Dijo simplemente, molestándome el que no me dijera nada en concreto.
— ¿Qué con él? — pregunté medio ansioso.
—Que ha puesto sobre aviso a Bella de que le presentaran a un prospecto para prometido y se ha puesto en guardia, no deja que le presenten a ningún joven, sólo saluda a las mujeres y no se separa de Rose ni de mi madre—dijo enfurruñada por lo que había hecho su hermano mayor.
— ¿Cómo? —Aun no me quedaba claro nada.
—Lo que oyes, no será posible que te la presente, Bella es tan testaruda—Dijo resoplando obviamente sin entender la actitud de su hermana menor.
—Y ¿Por qué no quiere conocerme Ali? — pregunté intentando ocultar mi orgullo herido.
—Bien, te contaré, pero debes guardar esto en secreto— dijo ella en un susurró y se acerco a mí para poder hacerme su confidencia.
—Hace años nuestros padres nos dieron la noticia de que serian ellos quienes elegirían al mejor prospecto para nosotros y para nuestra familia, Emmett y yo no vimos ningún inconveniente en por lo menos conocerlos, pero Bella se enojó muchísimo, no lo aceptó, no quería que la obligaran a casarse con alguien a quien ella no amara, buscó por todos los medios evadir eso, así que tres semanas después ella se encontraba viajando hacia Londres—dijo recordando seguramente la partida de su hermana hace varios años.
— ¿Quieres decir que ella prácticamente huyo de aquí? — pregunté escéptico.
—Pues técnicamente así fue, pero el problema no es ese Edward— concedió Al.
—Entonces, ¿Cual es? — pregunté más curioso que antes.
—Ella cumplirá 21 en tres meses, una de las condiciones de nuestros padres es que si antes de esa edad no le han encontrado a un buen prometido, ella será libre de elegir a quien se le plazca— dijo con una mueca de inseguridad, esperando mi reacción.
—Alice eso significa que…— me quedé sin voz al entender finalmente lo que sucedía.
—Exacto Edward, ella planea evadirte a ti o a cualquiera que se le acerque con obvios planes de matrimonio a toda costa— dijo apenada conmigo, nadie quería que me uniera a su hermana más que Alice, eso lo sabía y por eso podía notar su desilusión.
—Yo siento que es pura rebeldía—comentó Jasper, y tenía razón en ello, pero aun así ¿Quien podría detenerla? Cierta parte de mí me recordó que esta podría ser una oportunidad para salir del apuro en el que mi madre me había metido, aunque debía pretender que yo quería de todo corazón esta boda, la realidad era que aun no me hacía a la idea, fuera como fuera, yo no estaba enamorado de Isabella, por muy hermosa y cautivadora que fuera.
—Y lo es Jazz, pero mi hermana es demasiado testaruda y si tiene la ayuda de Emmett y la de Rose nada podrá evitar que ella haga lo que se le antoje— dijo Alice muy molesta.
—Espera Alice, aun tenemos la ayuda de tu madre, ¿no es así? — le recordé a mi pequeña amiga duende.
—Sí, pero no sé hasta qué punto nos es útil, Bella es muy terca, debo hablar con Rose, es mi única esperanza, si ella se pone de nuestro lado será fácil obtener a Emmett, sólo así podremos hacer algo con Bella— dijo ahora más animada.
Alice salió disparada de la estancia y Jasper la siguió enseguida, esto se me estaba complicando más de lo que creía, esperaba poder tener un poco más de la ayuda de Alice, si no mi familia y yo estaríamos en el hoyo por completo, ahora tenía más conflictos conmigo mismo, luchar porque Isabella me aceptara y pudiera salvar a mi familia, o dejar que ella hiciera lo que quisiera y yo saliera librado de una boda arreglada, en cualquiera de las dos opciones yo no veía mucha ganancia para mí, maldición.
