Desclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo los tomo prestados, la historia es completamente mía y queda prohibida su reproducción total o parcial sin mi consentimientos. Esta historia está siendo editada, por su comprensión, Gracias.
Cap.3 Malas noticias
Vi que Jasper se acercaba a mí, presentía que no me daría buenas noticias y por si fuera poco Emmett no me quitaba la vista de encima, una mirada cargada de odio y estaba seguro que cada vez se le hacía más difícil no correr hacia mí y plantarme un buen puñetazo en la cara.
— ¿Y bien? —le pregunté una vez lo tuve en frente, Jasper soltó una leve risa y movió su cabeza en negación.
—Lo está intentando.
—Pues creo que debería darse prisa— le apunté con la cabeza hacia Emmett quien me dirigía una mirada más de odio, Jasper volvió a reír.
—Tranquilo, te aseguro que mejorara, te lo digo por experiencia— dijo guiñándome un ojo.
— ¿En serio?
—Sí, fue bastante duro al principio, tiende a ser un poco sobreprotector con sus hermanas, pero después mejoro— me aseguró.
— ¿Cómo le hiciste?
—Fue fácil en realidad— dijo recordando.
— ¿De verdad?, ¿Qué pasé? — estaba interesado, no creía poder aguantar mucho más tiempo con Emmett así.
—Le presenté a mi hermana— me dijo burlón, genial, ahora sí que no tenia salida, Emmett se había enamorado de la hermana de Jasper, por eso ahora ellos debían llevarse bastante bien, eran como doblemente cuñados, no podía creer mi suerte
—Creo que saldré un momento—le informé, supongo que entendió que necesitaba estar solo porque solamente asintió y tomó su copa de la mesa.
Me dirigí a la salida este del salón, entré a una terraza bastante amplia desde donde se podía ver el gran bosque que rodeaba la mansión y muchas luces a lo lejos, me recargué en el barandal y respiré profundamente, tenía solamente tres meses para confirmar mi compromiso o para ya estar casado, esto apestaba, ella era muy bonita, no lo discutía, sin embargo no estaba enamorado de ella, podía sentir una fuerte atracción pero no ese amor total e incondicional que esperé para mi matrimonio.
Vi que una silueta se movía en la obscuridad, estaba sentada en una de las sillas que estaban en la terraza, se podía distinguir la delicadeza de su cuerpo así que era fácil saber que era una mujer, pero no me miraba porque al levantarse se quedó inmóvil al por fin darse cuenta de mi presencia, se acercó a la luz y me quedé estático en mi lugar, era ella, era Isabella.
—Lo siento no sabía que alguien estaba aquí— me apresuré a disculparme, se notaba que la había asustado.
—No te preocupes, está bien— me dijo con voz clara y suave, realmente era hermosa.
—Isabella, si no me equivoco.
—Bella, solo Bella, no me gusta mi nombre completo— me rectificó, Bella, le quedaba bien, aunque Isabella era un nombre bastante bonito a decir verdad.
—De acuerdo, Bella— le sonreí como sabia que les gustaba a algunas chicas, pero ella frunció el ceño y continúo hablando.
—Bien señor conquistador, creo que estoy en desventaja, tú sabes mi nombre y yo no sé el tuyo— ¿conquistador? ¿De dónde había sacado ella eso?
—Edward, mucho gusto—dejé mi confusión de lado y volví a tratar con otra de las sonrisas que les gustaban a las chicas que conocía y le tendí la mano, ella la tomó con mucha más fuerza de la que creí que tuviera.
—Que tal— fue su simple respuesta.
— ¿Puedo preguntar por qué estás aquí afuera, lejos de tu fiesta? — Traté de sonar casual y a gusto, aunque para ser sinceros esta chica me asustaba.
—Pides mi permiso y antes de que conteste ya hiciste la pregunta— bufó pero después soltó una pequeña y muy musical sonrisa, lo cual me gustó bastante.
—Oh, disculpa— dije nervioso y a la vez avergonzado.
—No hay problema— volvió a sonreír, con eso me di cuenta que realmente era agradable— Y contestando tu respuesta, es sólo que tanta gente junta me abruma, les insistí a hermana y a mi madre que no hicieran esto pero aun así nunca me escuchan— movió la cabeza en señal de negación, se veía entre divertida e irritada.
—Lo hacen porque te quieren y estaban realmente emocionadas de que regresaras— Aunque antes no sabía de la fiesta, sabia cuanto había extrañado Alice a su hermana.
—Estoy segura de que así es, yo también las extrañé— Ella era totalmente diferente a como la imaginé, supuse que ella estaría alegre por esta fiesta sorpresa, pero al parecer no le había agradado mucho.
—Bien tengo que entrar, empezaran a buscarme— me dijo a modo de despedida.
—Claro— obviamente no tenía ninguna excusa o razón para mantenerla a mi lado, así que la dejaría ir, a expensas de que podría ser la última vez que la viera en esa situación.
—Que la pases bien Edward el Conquistador— dijo sonriendo, antes de que pudiera decir algo ella entró rápidamente al gran salón, me detuve a aclarar mi cabeza un poco y regresé a la estancia, Alice veía muy contenta hacia mí.
—Ya lo tengo, he convencido a Rose de todo, pero ahora te prestara mucha más atención— me informó y guiñó el ojo antes de arrastrarme junto con ella hacia el comedor.
La cena transcurrió tranquila, algunas veces me quedaba mirando fijamente a Bella, no lo podía evitar, cuando ella se daba cuenta aparecía un leve sonrojo pero aun así me dedicaba sonrisas un tanto malignas lo que me daba bastante gracia.
Los únicos que se daban cuenta de esto eran Rosalie, Jasper, Alice y por supuesto Emmett a quien se le podía ver claramente furioso.
Tenía que arreglar eso, pero ya seria después.
Era bastante tarde cuando nos retiramos de la mansión, mientras esperaba que trajeran al frente mi auto Alice se me acercó.
—Edward, lamento que no te haya podido presentar con mi hermana— me dijo decepcionada y con cara triste.
—Tranquila Alice, yo ya lo he hecho— le informé.
— ¿¡Cómo?! — preguntó de nuevo animada.
—Tranquila Alice, te contaré después, ¿está bien? — no muy convencida asintió.
—Bien mañana me dirás todo al respecto, porque creo haberte dicho claramente que no hicieras eso— me reprendió.
—Sí lo sé Alice, pero fue bastante bien en realidad, espera, ¿Has dicho que mañana? — pregunté confundido.
—Seguro— exclamó— Esme te explicará en un momento, y créeme Edward cuando te digo que no debiste hacer eso, por muy bien que haya parecido su encuentro no ha sido así, soy su hermana, la conozco y sé como es, o por lo menos la mayoría de la veces sé como es, bueno ya veremos cómo arreglar esto, nos vemos mañana— me dio un beso en la mejilla y desapareció con sus andares de bailarina.
Me di la vuelta para despedirme de Renee y de Charlie quienes se despedían de mi madre, Bella y Emmett se habían retirado hacia un rato.
—Me parece perfecto Renee, será esplendido— le decía mi madre a quien podría ser mi futura suegra.
—Madre, creo que ya debemos retirarnos, señor y señora Swan muchas gracias por su invitación, ha sido una magnifica cena— me despedí cordialmente, al menos mi madre no se podía quejar de mis modales.
—Edward dinos Charlie y Renee al fin y al cabo pronto seremos familia— sólo pude asentir ante el comentario de Charlie pero sin duda estaba muy confundido.
—Los veremos mañana— se despidió Renee y salimos de la mansión, en cuanto estuvimos en el auto no me contuve y le solté la bomba a mi madre.
— ¿Quieres por favor explicarme a que se refería Charlie Swan y por que estaremos aquí mañana? — apreté el volante para que no perdiera total control, a fin de cuentas estaba hablando con la mujer que me había dado la vida.
—Edward por favor cálmate, estas conduciendo— me pidió, viendo cómo intentaba destruir el volante, respiré profundamente y asentí, relajando mis nudillos— Te explicaré todo pero debes esperar a que lleguemos a la casa por lo menos, por favor—me rogó.
—De acuerdo— tenía razón en algo, presentía que era algo que no me alegraría mucho y conducir molesto era peligroso para mí y mi madre, sin embargo aceleré aun más.
La incertidumbre era desesperante, no podía esperar mas, metí el auto en el garaje, abrí la puerta de mi madre y entramos rápidamente a nuestra casa.
— ¿Al menos me dejarías cambiarme? —me dijo molesta por mi impaciencia, respiré nuevamente y me apreté el puente de la nariz.
—Por supuesto madre, estaré en el estudio— salió de mi campo de visión con rumbo a su habitación, me dirigí rápidamente al estudio, tomé una copa y serví un poco de whisky, me lo tomé de un solo trago.
Normalmente no acostumbraba a tomar, lo evitaba lo más posible, pero la situación me estaba aniquilando los nervios.
Me volví a servir y el liquido ambarino me quemó la garganta, así que mejor lo dejé, me senté en uno de los sillones del estudio y esperé a que llegara mi madre, justo cuando me iba a levantar nuevamente del sillón mi madre entró.
Estaba preparada para dormir, seguramente estaba cansada pero necesitaba mis respuestas, sabía que algo no muy bueno se me avecinaba y debía saber qué era para que no me alcanzara con la guardia baja.
Se sentó junto a mí en el sillón y suspiró.
—Bien hijo, déjalo salir.
—Dime a que se refería Charlie con lo que dijo y qué haremos mañana en su casa— le exigí.
—Hijo, con respecto a lo de su casa, nos han invitado a desayunar, eso es todo, un sencillo desayuno— dijo como no queriendo la cosa.
— ¿Y para qué desayunaremos en su casa? —pregunté cautelosamente.
— A eso voy, el desayuno puede estar un poco relacionado con lo que dijo Charlie— se calló de golpe y eso me desesperó.
—Madre dime todo lo que me tengas que decir y no me pongas más ansioso por favor— estaba por perder la cabeza, ella suspiró y bajó la cabeza.
—Está bien Edward, desayunaremos mañana con ellos, y se hará formal tu compromiso con Isabella, hoy mismo Charlie y Renee le comunicaran la noticia a su hija y mañana te declararas ante ella— Con esas simples palabras supe que estaba frito, ya no tenía salida ni escapatoria, mi boda con Isabella Swan era inminente y mi mayor desgracia.
