Desclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es completamente mía y queda prohibida su reproducción total o parcial sin mi consentimientos. Esta historia está siendo editada, por su comprensión, Gracias.
Cap.4 el compromiso
—Hijo dime algo— estaba en shock, la preocupada voz de mi madre me había medio despertad, dándome cuanta del mutismo en el que estaba desde que me dijera aquella noticia.
— ¿Qué quieres que te diga? —le pregunté, me sorprendió lo calmada que salió mi voz, considerando que sentía como si todo se estuviera yendo hacia el abismo.
—Lo que piensas, lo que opinas, qué sientes— me dijo con esa misma preocupación impregnada en la voz.
—Esme— jamás había llamado a mi madre así pero no estaba muy consciente de lo que hacía o decía, claramente le sorprendió que la llamara por su nombre— Lo que opino ya lo sabes e igualmente lo que siento, y en cuanto a qué pienso yo creí que al menos tendría un mínimo tiempo para buscar aunque fuera una sola cosa en común con Isabella, pero ya veo que no es así y como ya lo has arreglado todo al parecer ya no tengo nada más que hacer aquí así que me retiro, no quiero tener mal aspecto para mi declaración mañana, ¿O no es eso lo que pienso?, dímelo por favor Esme, porque está claro que ahora tú sabes perfectamente bien que es lo que quiero y lo que no— ahora mi ira salía a flote, no esperé a que me contestara nada más, Salí corriendo a mi habitación y la cerré de un solo golpe.
Comencé a tirar y a romper todo a mi paso, estaba más que furioso, ¿cómo se atrevían?, una cosa era que aceptara casarme, pero que fijaran el momento y sin consultármelo primero era sobrepasar los límites, ahora no sólo me veía forzado a hacer algo que no quería, ya ni siquiera tenía voz ni voto en todo esto, sólo era un muñeco, una pieza más que debía ser acomodada al gusto de los demás, maldición.
Cuando por fin conseguí calmarme un poco y tumbarme en la cama los primeros rayos de sol se asomaban por mi ventana, había estado la noche entera sacando toda mi ira contenida, pero ahora me sentía un poco mejor, solo un poco.
Tocaron a mi puerta y después se escuchó la voz de nuestra ama de llaves, la señora Weber.
—Joven, la señora Esme quiere que esté listo en media hora, lo esperará en el auto— me informó a través de la puerta.
—Gracias Susan, bajo en seguida— escuché cómo bajaba las escaleras y suspiré frustrado una vez más, me levanté de la cama, tome una rápida ducha, busqué un atuendo adecuado y bajé justo en 20 minutos, mi madre aun no bajaba pero ya estaba el chofer en el auto.
—Buenos días— lo saludé con cortesía pues él no tenía la culpa de todo lo que me sucedía últimamente, sólo la tenía una persona pero tampoco podía ser muy grosero con ella después de todo.
—Buenos días joven, su madre me ha dicho que hoy me requerirán— era de suponerse que después de cómo me había puesto ayer en la noche mi madre no me quisiera en el volante.
—Si te lo ha dicho así se hará— le dije simplemente.
— ¿Está seguro joven?, yo creí que usted prefería conducir, nunca ha sido muy amigo de mi velocidad— me sonrió de la misma manera en la que me sonreía desde que tenía 7 años, como un padre lo hacía.
—No, así está bien, yo creo que por hoy será mejor que tú manejes— le respondí, mi madre salió en ese momento de la casa y nos subimos al auto.
No conversé de nada con ella, ni siquiera la volteé a ver, a cinco minutos de llegar a la gran mansión mi madre me pidió su atención.
—Edward toma esto— me tendió una pequeña caja de terciopelo azul, la tomé muy a mi pesar pues no quería ni ver el anillo que se encontraba ahí.
—Hijo ábrelo, por favor— me pidió ella, resignado, la abrí poco a poco y me encontré con un anillo realmente hermoso, era sencillo pero bastante bonito.
La cerré de golpe, mientras menos pensar en lo que haría en pocos minutos sería mejor para mí.
— ¿Te gusta? — me preguntó ella, expectante.
—Es muy hermoso madre.
— ¿Tú crees que le guste a Isabella? — siguió preguntado, ¿Por qué tenía que hacer esto tan difícil para mí?
—No lo sé mama, no sé cuáles sean sus gustos así que no te lo puedo decir— estaba siendo muy frio pero no podía tener una mejor actitud ante todo esto.
Llegamos a la mansión y sentí como poco a poco me acercaba a mi decapitación.
Al abrirse la gran puerta de la mansión una muy alegre Alice nos recibió, llevaba un bonito vestido gris junto con unas botas negras, su cabello despeinado se veía más peinado de lo que podría estar y su maquillaje era ligero.
—Hola Esme, hola Edward, que gusto verlos hoy, mi madre está en el jardín junto con mi padre por favor pasen— nos pidió amablemente.
—Muchas gracias Alice querida— la saludó mi madre, después de que se dieron un beso en cada mejilla mi madre se dirigió a el jardín, pero yo me quedé en la estancia junto con Alice. Era seguro que me tenía noticias, se estaba conteniendo, lo notaba.
—Anda Alice, suéltalo, te estás muriendo por hacerlo— me burlé.
—Aquí no Eddie, ven acompáñame a la biblioteca— me tomó de la mano y me llevó por entre un largo pasillo hasta que nos detuvimos frente una gran puerta de roble pintada en azul oscuro, Alice la abrió dándonos pasó para entrar a una gran y bonita biblioteca, tenía grandes estanterías llenas de libros, sin duda se habían tomado sus años para armar ese exquisito lugar.
— ¿Qué sucede Alice, por qué tanto misterio? — le pregunté una vez dejé de admirar la biblioteca, ella soltó una gran carcajada de repente, hasta creí que lloraría de tanto reírse.
—Ay Eddie no sabes, hubieras estado aquí anoche, el escándalo que hubo, seguro te hubiera encantado— dejé pasar el que me llamara de esa manera, de todas formas ya nada empeoraría mi ánimo.
—Habla claro Alice, sabes que yo no te entiendo todo como Jasper lo hace— le pedí, ella me sacó la lengua, dejando de reírse en ese momento.
—Eso es Eddie porque tú no tienes la sensibilidad que mi Jazz si posee, pero bueno como sea, lo que quiero decir es que, ayer por la noche, cuando ustedes se fueron y mi padre le dio la noticia de su compromiso a mi hermana se puso muy histérica, en serio que jamás vi a mi hermana tan exaltada, y después fue casi imposible impedir que Emmett fuera hasta tu casa para romperte la nariz— volvió a reír, la verdad yo no encontraba nada graciosa esta situación.
—Alice la verdad no entiendo tu alegría.
—Tranquilo déjame terminar, vaya que estas de mal humor tú también— se quejó pero continuó— El caso es que después mi padre uso su autoridad, ya sabes esa que nunca le gusta usar con sus hijos— asentí, instándola a continuar.
—Le ha dicho a Bella que ahora ya no se podía negar, le había dado su tiempo y le había permitido rechazar ya a varios prospectos, así que ahora ya no tiene salida, te aceptara Eddie, sí o sí, no tiene otra salida.
—Alice, ¿Y tú crees que aceptara así como así?, ella es casi mayor de edad— le recordé.
—Exacto, casi, esa palabra cambia todo su destino, si ella no acepta le quitaran todo lo que tiene y no solo eso, sino que la mandaran a estudiar leyes y después le quitaran todo su apoyo para conseguir un puesto medianamente decente, le cerraran todas las puertas, no tiene otra salida— dijo sería, estaba bastante sorprendido, ¿Cómo eran capaces de hacer eso? Prácticamente le estaban destrozando la vida.
—Alice eso es horrible, no pueden hacerle eso.
—Claro que pueden y lo harán, le han dado un ultimátum— dijo como si nada.
—No puedo creer tanta maldad Alice, es su hija— dije alzando la voz, muy molesto por toda esta situación.
—Edward no pienses mal de mis padres— ahora Alice estaba hablando en serio, cosa poco común en ella— Ellos son buenos padres, si hacen esto es porque quieren lo mejor para nosotros, ¿no te das cuenta? — negué con la cabeza, no tenía sentido alguno, esto me estaba mareando.
—Lo hacen para protegernos Edward, y no sólo a nosotros, a nuestra familia entera, a todo lo que cada generación ha logrado, Bella no lo entiende o por lo menos su rebeldía no la deja ver con claridad, ella se niega a ver la realidad.
—Alice es que no se puede esperar que se entienda algo así.
—Es algo perfectamente entendible Edward, si supieras toda la realidad, hay gente mala, muy perversa y mis padres quieren protegernos de todos ellos, eso es algo que Bella confunde, ella solo cree que ellos quieren manejar nuestras vidas.
—Alice dime una cosa, ¿Tú amas a Jasper? — mi pregunta la tomó por sorpresa pero se recompuso inmediatamente.
—Con todo mi corazón Edward— me dijo sin dudarlo, podía ver que me decía la verdad, se le veía en sus ojos— Él es mucho mejor de lo que esperé, te contaré— dijo tomando mi mano y guiándome a uno de los sillones para que pudiéramos conversar mejor.
— Mis padres conocían a los suyos desde siempre, pero no conocían a sus hijos, una tarde mi padre lo trajo para practicar tiro con flecha, lo vi y lo supe inmediatamente— sus ojos brillaban cual estrellas en la noche.
—Me enamoré perdidamente desde el primer momento, siempre lo estuve esperando, lo sabía, lo podía sentir, y él me buscaba a mí, sin embargó yo sabía de las condiciones que mis padres tenían para una relación aceptable, no me acerque a él en ese momento porque mi sentido de responsabilidad me llegó primero, pero sí estuve en una profunda depresión por un largo tiempo— se veía tan perdida en sus pensamientos que ni siquiera me movía, temiendo que si lo hacía podría sacarla de su burbuja.
—Una noche, cuando me anunciaron que conocería a mi prometido justo como lo hicieron con Bella ayer, creí que todas mis esperanzas se iban por el caño, mi corazón se partió en miles de pedacitos, la posibilidad de estar con Jasper se desvanecía por completo y aun así acepté conocerlo y aceptar su proposición—la escuchaba atentamente, viendo todo como si yo hubiera estado presente en todo momento.
— Te puedo asegurar que casi me desmayo de la impresión que me di al ver a Jasper sentado en el jardín junto a mi madre, me sonrió y yo le devolví la sonrisa, al ver a mis padres sabía que ellos podían ver el gran amor que estaba dentro de nosotros dos, desayunamos tranquilos y después él me llevó a una caminata por el jardín, cuando lo vi a los ojos le reclamé el haberme hecho esperar tanto, el solo sonrió y como todo un caballero se disculpó conmigo, después se arrodilló y sin más colocó mi anillo en su lugar—ella levantó la mano y me enseñó el espectacular anillo, no tenia comparación con el que tenía para Bella pero ambos eran bonitos.
—Esa es una muy bonita historia, Alice— le dije de corazón, yo sabía que esos dos se amaban con locura, un amor fuera de este mundo, un amor el cual yo no conocería nunca.
—Sí lo es, y debo admitir que tengo suerte, a lo que voy Edward es que mis padres saben lo que hacen, nos conocen a los tres mejor que nadie y saben que es lo mejor para nosotros.
— ¿Y cómo saben que yo soy lo mejor para tu hermana?
—Tal vez ven lo mismo que yo veo— me dijo misteriosa, como siempre.
— ¿Y qué es lo que ves?
—Yo veo en ti a un chico bueno y razonable, sin frivolidad y con amor para dar, eso es lo que yo veo en ti y puedo ver que tú y mi hermana tendrán un bello futuro juntos— me dijo con una gran sonrisa, como si ella realmente pudiera ver el futuro.
—Quiero creerte Alice— le dijo bajando mi rostro.
—Hazlo es lo mejor que puedes hacer— me aconsejó, dándome una de esas fraternales sonrisas— Ahora hay que irnos, es el momento— me recordó, ya me lo temía, era mi ejecución, la historia de Alice y de Jasper era una verdadera historia de amor, pero yo no me había enamorado de Bella a primera vista, si hubiera sido así, seguramente no sentiría todo esto en este preciso momento, pero lo sentía.
Al entrar al jardín Charlie me recibió con un fuerte abrazo y Renee con un sonoro beso, minutos después bajó Bella junto con Emmett quien no se veía muy feliz, a diferencia de ella quien no tenía ni una sola expresión en el rostro, que diferente se veía ayer por la noche, claramente se asombró al verme, eso lo puede notar pero se compuso rápidamente y volvió con su rostro inexpresivo, tiempo después llegaron los mellizos, estábamos en el momento justo, todos tomaban té y estaban tranquilos así que me levanté, toqué ligeramente con mi cuchara en la taza para que me prestaran atención y comencé.
—Quiero antes que todo agradecerles por todas sus atenciones y por su grata amistad a la familia Swan— debía apresurarme, un nudo se estaba formando en mi garganta—Quiero con el debido respeto que te mereces Charlie, pedirte la mano de tu hija, y a ti Bella— tomé la cajita de mi chaqueta, me arrodillé y la abrí— Quiero pedirte que seas mi esposa— ella me veía a mí y al anillo intercaladamente, sin relevar ni una sola emoción.
Todos guardaron silencio y esperaron la respuesta de Bella, Charlie obviamente me concedía su mano, no tenía más que una grande y clara sonrisa de alegría y satisfacción.
Bella había cubierto su rostro con su cabello de los demás, pero yo como estaba de frente a ella podía ver cómo corría una lagrima por su rostro la cual limpio rápidamente.
—Sí— apenas si fue un susurro pero me tendió su mano y rápidamente coloqué el anillo en su dedo, levantó su rostro y tenía la mirada seria de nuevo, todos comenzaron a aplaudir, bueno excepto Emmett quien se veía con unas obvias ganas de asesinarme, la abracé por la cintura y dejé que Alice nos tomara una foto.
—Tenemos que planear todo de inmediato, pronto será tu cumpleaños Bella y tiene que estar todo listo— exclamó su madre, todos se pusieron a conversar sobre la futura boda y todos sus detalles, Bella se levantó de su lugar, sin ni siquiera se excusarse y se fue.
La seguí hasta el interior de la mansión en donde logré alcanzarla y la detuve en las escaleras.
—Bella— la llamé, tomado su brazo para evitar que siguiera subiendo.
—Dime por qué no me lo dijiste, ¿Era necesario que me mintieras? — me preguntó con los ojos rojos por todas las lágrimas contenidas.
— ¿Y qué querías que te dijera Bella?, mucho gusto soy Edward Masen, a propósito nuestras familias quieren que nos casemos, ¿te ha gustado la fiesta? — dije irónico, ella rodó los ojos.
—No hace falta el sarcasmo— puntualizó.
—Entiende que yo pensé que nos darían más tiempo.
— ¿Tiempo para qué? ¿Para que me conquistaras como trataste de hacerlo anoche? — me espetó.
— ¿Qué? —
—No creas que no me di cuenta de lo que intentabas con esas sonrisitas estúpidas de don Juan que mostrabas— dijo frunciendo el ceño, así que se había dado cuenta después de todo de mi tonto intento.
—Eso no era lo que intentaba— mentí.
— ¿Entonces qué era? — me preguntó retadoramente.
—Sólo quería ser amable— al menos esa no era una mentira.
—Sí seguro, querías ser muy amable— dijo con el mismo tono que yo había usado antes.
—Y quién es sarcástica ahora— le reclamé, ella me fulminé con su mirada chocolate, lo que me provocó una leve sonrisa, se veía realmente graciosa con ese vano intento de parecer amenazante.
—Escucha, sé que no quieres esto, pero por qué no darnos una oportunidad— le ofrecí, era muy tonto, considerando que yo quería esta boda tanto como ella.
—No lo creo— dijo simplemente, tratando de zafarse de mi agarre, claro que no lo permití.
—Vamos, no seas terca, si te niegas, solo lo harás mas duro y te desgastaras en vano, bien sabes que no tienes salida, tus opciones son nulas— al momento en que se lo dije me arrepentí, ella se acercó mucho a mi, su boca casi rosaba con la mía, podía sentir su aliento fresco combinado con el mío, su aroma a canela y frutos rojos, junto con lo sonrosados de sus labios, era demasiado para mí y mi autocontrol, ¿Qué rayos me pasaba?
—Eso ya lo veremos— me susurró, atontándome con su aliento, el cual había pegado de frente en mi rostro, así como me encontraba logró soltarse de mi férrea mano y sin más subió las escaleras corriendo, dejándome ahí, aturdido, debido a eso sólo un tiempo después y ya habiendo regresado al jardín fue que me pregunte, ¿cómo que ya lo veremos?, ¿qué quiso decir con eso? Y lo más importante de todo, ¿Qué tanto me afectaría lo que fuera que estuviera tramando?
