Avanzar otro paso más significaría caer por un risco de cincuenta metros pero ella no dudo cuando me vio lanzarme y chocar las palmas de las manos para formar una luz a mi alrededor qué era de un vivo color azul, la tierra se estremeció cuando la alquimia surtió efecto, donde antes no había nada ahora se formaba un columna que me permitió seguir avanzando, no tuve que girarme para saber que ella iba cerca de mi estando sobre una improvisada columna que tenía las marcas características de la transmutación. Nos complementábamos bien como equipo de eso no había duda, yo siempre hacía las veces de líder y Mei confiaba en ello.
SOL NACIENTE
LA CURA
Por: GAIASOLE
Aún era de noche y conforme llegábamos a nuestro destino yo sentía el sabor de la hiel en la garganta, Mei parecía alerta como si temiera que de un momento a otro fuera a ser atacada, tal vez porque desde las noticias del deterioro de la salud del emperador las familias que deseaban gobernar habían mandado asesinos a matar a los demás príncipes y princesas y de ahí nacía su miedo o también era posible que hubiera escuchado los rumores de que el bosque en el que estábamos estaba maldito.
—¿Tienes miedo? –le pregunté cuando por fin estuvimos en tierra firme.
—Lo suficiente para tener preocupación Alphonse Elric –me dijo con poca convicción y luego se detuvo abruptamente al ver nuestro destino.
—¡Ya llegamos! –sonreí al ver la casucha semi derrumbada.
Recibí tal mirada de desagrado por parte de mi compañera que me sentí tentado a regresar sobre mis pasos y hacer como si nunca hubiera dicho nada, cuando nos acercamos la casa lucía peor que de lejos y no suficiente con su aspecto el olor a madera podrida era insoportable, obviamente yo no sabría como organizar una cita romántica o por lo menos una salida decente.
—¡Li Tai! –llamé a mi anciano amigo sin recibir respuesta.
Mei me miraba de forma escéptica como si creyera que en esa casa nadie era capaz de vivir, se puso en guardia cuando una tenue luz alumbró desde dentro, la puerta de la casa se abrió y pareció que toda la estructura se tambaleaba por encima de la figura de Li Tai, el hombre encorvado realizo un saludo en voz baja que apenas si se escucho.
—¿Alphonse? –parecía que me había reconocido y la figura encorvada se enderezo y de pronto pareció un señor de menos de cuarenta—. ¡Ah muchacho, tiempo sin verte!
Por primera vez desde que llegué a Xing noté la confusión de Mei, Li me impidió dar cualquier explicación, nos hizo entrar en la casa y usando sus manos transmuto la vieja choza en una casa de madera mucho más bonita que la que habíamos visto al llegar, de pronto el basurero se convirtió en un luminoso y acogedor hogar.
—¿Debo alegrarme por tu visita Elric?
—Claro que sí, tu tendrás el honor de dar la cura al emperador, ¿Escuchaste Li Tai?
El viejo y yo nos enfrascamos en una platica que solo aumentaba la confusión de Mei, Tai pareció dar cuenta de ello y se intereso en saber su nombre y fue turno de ella para platicar con el hombre.
—Entonces eres un princesa –decía Tai—. Es una lástima que de este lado del mundo serlo te cueste la cabeza, ¿Al menos se te da pelear bien?
—¿Cómo qué al menos? –Mei frunció el ceño y se dirigió a mi cuando preguntó—. ¿Podemos hablar un momento Alphonse?
Estaba enojada. Mei daba toda la apariencia de serenidad cuando nos alejamos un poco de la casa, pero había ciertos gestas que delataban su enojo, me desentendí de su enojo comentando lo fresco del clima afuera y pretendía no darme cuenta cuando me arrojo el primer golpe, luego un segundo y el tercero consintió en una patada, todos ellos fueron hábilmente esquivados por mi.
—¡Pelea! –reto verdaderamente furiosa.
—Vamos Mei no hay necesidad.
Ella me ignoro y de nuevo atacó mientras yo me limitaba a dejarle hacer, me sorprendió cuando lanzo sus cuchillas y realizo alquimia que me dejo encerrado en un tubo de arena, el improvisado encierro no me costo deshacerlo y por primera vez en mucho tiempo una pelea me animó, ella se esforzaba por seguirme el ritmo cuando yo mismo empecé hacer alquimia, brazos que salían de la tierra, árboles que de un momento a otro se convertían en obstáculos para evitarle el paso a Mei e incluso las hojas podían servir como arma si se conocía suficiente alquimia, y yo la conocía desde los trece así que pocos elementos eran lo que no podía transmutar.
—¿Te has cansado ya? –le pregunte distraídamente y cuando ella se lanzo sin cuidar su movimiento aproveche el momento de tomarla en brazos e impedir que siguiera la batalla—. Nunca consigues derrotarme pero aún así insistes.
—Yo –decía respirando agitadamente—. Yo pensé que de verdad venimos a este viaje para encontrar la cura para el emperador pero tú solo me has traído a ver al consejero loco.
—¿Consejero loco? –sonreí a sabiendas que eso la irritaría aún más.
—Todo el mundo sabe Li Tai era el consejero del emperador anterior a Ling y que cuando este murió se volvió loco y escapo lejos de palacio y de la ciudad, es solo un político no creo que de la cura a Ling de nada.
—Yo si lo creo, debe bastarte –le dije tomándola por la barbilla cuando se tranquilizó.
Su mirada parecía desear rehuir la mía pero el orgullo no se lo permitía, no me importo lo que pudiera pensar, la besé y su terco orgullo aunque fiero no pudo resistir al abandono que tuvo en mis brazos, en el desierto había tenido suficiente ayuno y sed y parecía que ella misma había pasado por lo mismo, tanto tiempo alejados, tanto tiempo controlada y cuando por fin la tomaba de esta forma el pulso se desbocaba de la misma forma conocida de siempre, ¡Aún me quería, por todos los infiernos!
—Lamento interrumpir –dijo Li inoportuno como él sabia serlo—. ¿Se quedarán a dormir?
Pues si nos quedamos. Aunque la mayor parte de la noche Li nos estuvo molestando con el ímpetu de la juventud por el amor y además nos echó la bronca cuando vio la cantidad de alquimia que habíamos practicado con su preciado bosque, su antes descubierto patio delantero se había convertido en un curioso paisaje lleno de trampas, manos en forma de golpe y otras circunstancias propias de la alquimia y las ganas de mi mujer por matarme.
—¿A que hora partimos? –preguntó Li Tai luego de darnos a beber un té de sabor terrible.
Nuestra salida fue retrasada hasta la tarde del siguiente día y el primer lugar en el que paramos al regresar fue en un restaurante de Xing que era popular por sus ricos bollos de carne, nada más de verlos se me hizo agua la boca, tenía tanta hambre que ignoré el silencio que Mei guardaba, tardamos un tanto en comer y cuando ella intentó escabullirse, probablemente a su casa, yo la retuve de la mano y le indique que todos iríamos en ese mismo momento hasta palacio para ver al emperador. Fue todo un tramite el poder llegar hasta las habitaciones de Ling pero una vez que entramos solo pude ver la sorpresa de Mei.
—¿Ling? –preguntó con voz susurrante.
La luna de esa noche mostraba el rostro de un viejo amigo que había aprendido el arte de gobernar.
Continuará…
Continuará…
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Hola chicas! Espero que les haya gustado este capitulo, esto les tengo dos noticias buena y mala...o podemos dejarlo en noticias jaja. La buena es que después de una larga sequía actualice de forma muy veloz y eh quedado satisfecha con los capítulos, la mala es que el próximo será el capitulo final...ódienme, jaja la verdad este fic lo planeé hace mucho y sabía que duraría pocos capítulos (máximo seis) espero que hayan disfrutado la historia. Gracias!
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REVIEW - REPLY
Lilandra: Hola! Gracias por tu comentarios, que bueno que la historia llamó tu atención de verdad gracias por lo que me dieces. Saludos :)
Yimel Elric: Me da gusto verte de nuevo Yimel! Jaja Al está lleno de buenas intenciones pero eso no siempre es lo mejor :) Tus palibras me animan, ojalá sigas disfrutando los capitulos, un abrazo :D
Gabe Logan: No te imaginas la que se viene! Gracias por tu comentario Gabe, me da gusto verte de nuevo :D
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