Titulo: Memorias de Jersey
Autor: eminahinata
Fandom: Hawaii Five-0
Palabras: 947
Pareja: Ilyan Wolfe/Daniel Williams
Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU.
Universo: -
Dedicatoria: A Yvarlcris, quien ha pedido sobre Danny antes del canon y con mi personaje original: Ilyan Wolfe.
Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!
Resumen: Hay situaciones que marcan una amistad. Y otras que marcan algo más grande. AU.
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Memoria Tres
By: eminahinata
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Daniel Williams de siete años veía como su padre corría de un lado a otro por toda la casa, murmurando cosas que él no podía entender gracias al sueño que lo invadía. Era ya más de media noche y cuando el escucho como su mamá empezó a quejarse y luego a su padre tropezando con algo, decidió que era momento de levantarse y ver que sucedía.
Así que ahora, mirando todo desde el umbral de las escaleras, veía como su madre parecía lo más relajada del mundo, acariciando su gran estómago y a su padre nuevamente tropezándose con el sofá. Escucho los pasitos de su hermanito y al minuto este se encontraba a su lado, aferrándose a su manita y vestido en su pijama de Batman.
−¡Oh, niños! –exclamo su madre con una brillante sonrisa.
−Mamma, ¿Qué sucede? –le pregunto. Últimamente se le hacía difícil no mesclar el italiano y el ingles en la misma oración y su madre siempre sonreía por ello.
−No te preocupes, cariño –en ese momento sonó el timbre de su casa y con mucha curiosidad vio como su padre se acercaba a atender.
−¡Hans, Iana! –casi grito su padre al ver a los otros adultos, quienes se veían adormilados.
−Ya, Connor, me dejas sordo –le recrimino el azabache, mientras depositaba a su hijo en el suelo. Daniel sonrió al ver a Ilyan medio dormido de pie, siempre se le hacía divertido ver aquella expresión en el rostro de su mejor amigo.
−¿Ya están listos todos? –pregunto la señora mamá de Ilyan al lado de su madre, una mano en la espalda de está.
−Sólo faltan los abrigos de los niños –contesto su madre, por lo que él rápidamente corrió a su habitación y la de su hermano, tomando unos pequeños abrigos y regresando rápidamente, bajando las escaleras−. Bueno, ya no –rieron ambas mujeres e Iana se acerco cuando ambos estuvieron en el primer nivel a ayudar a Matty con su abrigo, ya que rápidamente caería al suelo del sueño.
Él se coloco el suyo y, sosteniendo el pequeño perrito de felpa entre sus manos, se acerco hasta donde estaba Ilyan para tomarle la mano, lo que logro despertar del todo al pequeño azabache.
Minutos más tarde todos se encontraban en el auto del señor Hans y Danny tenia curiosidad a donde se dirigían.
−¿A dónde vamos? –pidió viendo a su padre, quien se encontraba sentado a su lado con Matty en sus piernas.
−Al hospital, cariño –respondió con una sonrisa.
−¿Por qué? –frunció el seño preocupado.
−Bueno, porque hoy nacerá tu hermanito o hermanita –vio como el pequeño rubio lo veía con confusión−. ¿Te acuerdas lo que hablamos cuando a tu mami le empezó a crecer el estómago? –en los asientos delanteros, Hans rio suavemente. Él le hubiera gustado ver eso, porque, realmente, ¿Connor Williams, el hombre que hacia todo lo posible para que su niño se quedara en la inocencia, explicándole sobre el embarazo? Oh, sí, debió ser divertido.
Connor se movió inquieto mientras los otros tres adultos sonreían divertidos.
−Uh-uh, si –contesto un poco dudoso el niño de cabello rubio, viendo a sus progenitores de un lado a otro y luego al estómago de su madre.
−Bien… esto… −vio a su esposa por ayuda.
−Danny, lo que tu papà quire decir, es que hoy tendras un nuevo hermanito o hermanita al cual cuidaras mucho y le enseñaras muchas cosas –le sonrió y vio con mucho amos como su hijo se le iluminaban los ojos ante esa posibilidad.
−¡Ohhh, ¿escuchastes Ilyan? –salto en su asiento el pequeño Daniel−. Ahora no vamos a ser sólo tú, Matty y yo... ¡seremos cuatro! –dijo mostrando el número en sus dedos.
Los adultos rieron diveridos por la conversacion que surgio despues por ambos crios de siete años, mientras el niño más pequeño dormitaba en el pecho de su padre.
Todo había salido bastante bien y pronto madre e hija fueron transportadas a una habitación privada. Hans y Connor bajaron a la cafetería a comprar algo de comida y tener ese tipo de charlas masculinas, así, que sólo los hombres pueden tener. Matty dormía en el pequeño sofá mientras Iana fue un momento al baño, dejando a la laboriosa madre dormitando en su cama y a dos niños curiosos viendo a la pequeña que dormía en una pequeña cuna de hospital.
La niña completamente sana, de tres kilogramos y una altura de 49 cm, su pequeña pelusa de cabello rojo y su piel pálida luego de unas horas de haber nacido. Danny no podía dejar de pensar que era muy pequeña y eso la aterraba. Su mamá le dijo que era normal, que una vez él fue así de pequeño al igual que Matty, pero eso no dejaba de preocuparlo.
−¿Dan-Dan? –volteo a ver a su mejor amigo−. ¿Qué sucede? −.
−Es muy pequeña –suspiro el pequeño. Ilyan sonrió.
−No te preocupes, ¡nosotros la protegeremos! –dijo con firmeza y pronto Danny le sonrió.
−¿Escuchaste, Audrey? –se coloco de puntillas par observar a la pequeña que seguía durmiendo−. Nosotros cuidaremos de ti –acaricio la mejilla y sintió como uno de sus dedos era tomado por una diminuta mano, haciendo que él viera los grandes ojos azules que lo miraban de regreso.
Ilyan exclamo en sorpresa y no pudo evitar reír cuando su amigo lo vio emocionado, por lo que tomo la mano de Danny entre una de las suyas y se dedicaron a ver a la pequeña que pronto reclamaría alimento.
En el umbral de la puerta, dos hombres y una mujer miraban todo ello, Iana con una cámara en mano y las lágrimas libres por sus pómulos. No podía esperar para contarle esto a Antonieta.
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