Titulo: Memorias de Jersey

Autor: eminahinata

Fandom: Hawaii Five-0

Palabras: 989

Pareja: Ilyan Wolfe/Daniel Williams

Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU.

Universo: -

Dedicatoria: A Yvarlcris, quien ha pedido sobre Danny antes del canon y con mi personaje original: Ilyan Wolfe.

Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!

Resumen: Hay situaciones que marcan una amistad. Y otras que marcan algo más grande. AU.

Notas de Autor: ¡Hola! Bueno, antes que nada, ¡Feliz Cumpleaños Yvarlcris! (En mi zona horaria seria mañana, pero de todos modos lo cuelgo hoy). Realmente espero que lo disfrutes y que lo pases con tus seres queridos. Un gran beso y abrazo desde Guatemala, senpai. Saben que sus comentarios son siempre bienvenidos y sin más que agregar, ¡a leer!


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Memoria Cinco

By: eminahinata

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Ese día, 17 de febrero, se celebraba el cumpleaños número nueve de Ilyan Wolfe y el pequeño rubio estaba nervioso.

Él había estado ahorrando todo el dinero que sus nonni le dieron cuando vinieron de visita y el dinero que su papà le había estado dando cada semana desde hace algún tiempo para poder comprar el regalo de su mejor amigo: un collar plateado del cual colgaba un dije en forma de lobo. (Claro que sus padres habían colocado un poco más de dinero en el montón cuando el pequeño rubio no veía para que pudiera comprarlo, pero era algo que el niño no necesitaba saber por el momento). Y había estado feliz por ello, porque en el momento que camino frente a la vitrina del centro comercial y vio el dije, sabía que ese era el regalo de Ilyan.

Pero ahora, viendo los grandes regalos de otros niños en la mesa del comedor de la casa Wolfe, se sentía un poco nervioso, ya que el suyo era muy pequeño a comparación del resto. ¿A lo mejor y a Ilyan no le gustaba? Podía verse tras el papal cajas de lo que podía imaginarse eran carritos o algún otra cosa. Suspiro y guardo entre sus ropas la pequeña caja, caminando hasta el jardín trasero en donde se llevaba la fiesta de cumpleaños organizada por los padres del festejado.

Mientras tanto, en una esquina, la Sra. Aimee Peterson, esposa del jefe de la unidad de bomberos, vio toda la escena con un pequeño seño en su rostro. Esa expresión de resignación y menosprecio era algo que la Sra. Peterson no podía imaginarse en el rostro de algún niño, mucho menos en el pequeño Williams, por lo que decidida a saber el motivo de esa expresión, siguió al niño hasta encontrarlo sentado apoyado contra el gran árbol.

−Danny, cariño, ¿qué haces ahí sentado cuando los otros niños están jugando allá? –hizo un gesto con su cabeza hacia un lado, en donde se veía un grupo de niños y niñas corriendo tras una pelota, el festejado entre uno de ellos.

El pequeño suspiro.

−¿Hay algo que te moleste, cariño? –se sentó a su lado, lamentando no ser un poco más joven ya que sabía le dolería un poco la columna más tarde.

−No es nada, Sra. Peterson –susurro el rubio, sus manos jugando con el borde de su abrigo.

−Oh, claro que es algo –le acaricio la mejilla, colocando un dedo bajo la barbilla para guiar el rostro y ver a los brillantes ojos azules−. Tu carita me lo dice todo. ¿Qué sucede? –volvió a preguntar con paciencia. Danny la vio por largo rato antes de suspirar.

−Mi regalo es muy pequeño –expuso en una suave voz.

Ah, era eso.

−Y el de los demás son más grandes y… −volvió a verla, sus ojos un poco empañados. Aimee sonrió con ternura. Ya venía diciéndoselo a su marido: Connor era demasiado sobreprotector y por tal razón su hijo era muy inocente.

−Awww, mi niño, eso no importa –rio suavemente, atrayéndolo en un abrazo−. Lo que importa es la intención y con el cariño que se lo entregues. Estoy segura que sea lo que sea que le regales a Ilyan va a gustarle, porque sabe que se lo das con mucho cariño –acaricio el cabello y el niño se alejo un poco para poder verla al rostro.

−¿En serio? –pregunto con una expresión de esperanza en su rostro infantil.

−¡Claro! –le aseguro con una sonrisa, intentándolo relajar con la acción.

−Está bien –respondió todavía un poco indeciso, pero devolviendo la sonrisa.

−¡Dan-Dan! –ambos voltearon hacia donde Ilyan se detuvo y alzaba un brazo moviéndolo de un lado a otro para llamar su atención−. ¿Qué haces ahí? ¡Vamos a jugar! –la mujer de cabellera grisácea rio ante el tono demandante y desesperado del niño al verse alejado de su mejor amigo.

Los niños de ahora, suspiro la Sra. Peterson.

−¡Voy! –respondió el pequeño rubio, levantándose de la grama y sacudiendo sus pantalones. Volteo hacia la Sra. Peterson, quien aun se encontraba sentada apoyando su espalda en el árbol−. Muchas gracias, Sra. Peterson –sonrió suavemente.

−No es ningún problema, cariño. Ahora ve a jugar –dicho esto el niño salió corriendo hasta donde cierto azabache se encontraba con un puchero.

Aimee suspiro y con un poco de esfuerzo volvió a sus pies, regresando a la cocina en donde encontró a Iana y Antonieta viéndola con gran interés, los otros padres en la sala hablando armoniosamente.

−Antonieta, te repito, tienes que hacer algo con Connor o Danny será demasiado inocente e inseguro para su propio bien –ironizo. Antonieta rio.


El día paso rápidamente y pronto tanto los niños y sus padres comenzaron a retirarse, dejando a la familia Wolfe y Williams a ordenar.

Los niños más pequeños se encontraban durmiendo la siesta mientras que Ilyan y Danny se encontraban sentados en el suelo de la sala, rompiendo el papel colorido de los regalos del azabache.

−¡Wow, mira! –le acerco Ilyan el pequeño camión de bomberos rojo−. ¡Es como uno de los que tu papá conduce! –Danny asintió y el azabache frunció el seño−. Dan-Dan, ¿qué sucede? –pregunto, dejando el juguete por un lado.

−Yo, bueno… −se movió un poco incomodo en su lugar, sentado sobre sus pantorrillas, antes de sacar del bolsillo de su pantalón una pequeña caja y entregársela−. Esto es para ti –susurro ruborizado.

El pequeño azabache parpadeo antes de tomarlo y abrirlo, sonriendo ante el contenido.

−¡Esta genial! –sonrió brillantemente, tomando entre sus dedos el collar y alzarlo hasta la altura de su rostro−. ¡Es un lobo, mi favorito! –se acerco y deposito un casto beso en la mejilla a su mejor amigo, quien lo veía con los ojos ligeramente abiertos−. Gracias, Dan-Dan −.

El pequeño rubio no pudo más que sentirse contento de que su regalo fuera bienvenido y eso se vería años después, cuando el azabache llevara ese collar siempre con él.


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