Titulo: Memorias de Jersey

Autor: eminahinata

Fandom: Hawaii Five-0

Palabras: 833

Pareja: Ilyan Wolfe/Daniel Williams

Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU.

Universo: -

Dedicatoria: A Yvarlcris, quien ha pedido sobre Danny antes del canon y con mi personaje original: Ilyan Wolfe.

Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!

Resumen: Hay situaciones que marcan una amistad. Y otras que marcan algo más grande. AU.

Notas de Autor: ¡Hola! Bien, yo tengo algo para Ianto Jones (Torchwood) y Ryan Wolfe (CSI: Miami) y me pareció que ellos podrían ser muy buenos amigos. No sé, sería una amistad muy peculiar, pero muy buena también. Y como yo tengo mis crossover –ya saben, mis crossover−, termino esto. Quería dar una pequeña explicación de cómo es que Ianto se relaciona con Danno en mis otras historias y aquí está. Así que está memoria trata en específico sobre ellos. Saben que sus comentarios son siempre bienvenidos y sin más que agregar, ¡a leer!


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Memoria Ocho

By: eminahinata

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Connor Williams vio con tristeza donde su hijo mayor, el hijo de su hermana fallecida y los hijos de su mejor amigo se encontraban sentados.

Ianto Jones se encontraba dormido en el regazo de su Danny, las lágrimas marcando sus mejillas sonrosadas y su cabello oscuro despeinado, inquieto por su sueño plagado de recuerdos dolorosos. Hace una semana, su hermana Adele y su esposo Thaddeus murieron en un incendio en su casa, haya en Gales, y hace tan sólo unas horas él regreso con el pequeño a su lado. Rhiannon, media hermana de Ianto e hijastra de su hermana, decidió quedarse en Cardiff en casa de una amiga, ya que tenía 18 años y podía cuidarse por sí sola. Él le ofreció quedarse con su familia, claro, pero la joven se miro reacia y finalmente se despidieron en el aeropuerto, ella prometiéndole a su hermanito que lo visitaría cuando pudiera.

Cuando llegó a su casa esa misma tarde, su Danny fue quien abrió la puerta para darles la bienvenida y pudo observar algo bastante hermoso, que llenó su corazón de amor. Su hijo vio con sus ojos azules al otro par de ojos azules y, con una sonrisa tierna, le tendió su mano al niño, quien temeroso la aceptó. Ianto no se había separado desde entonces del pre-adolecente.

Una hora más tarde de su regreso, Hans y su familia se presentaron en su casa para darle la bienvenida al pequeño. Ryan se miraba muy emocionado, tan inocente a sus cinco años, y cuando vio a Ianto, su timidez natural se esfumo e incito al niño a jugar con él y Audrey.

Ahora, ya entrada la noche y sus otros tres hijos durmiendo en sus dormitorios, veía como el pequeño Ianto sacaba toda su tristeza y confusión en el pecho de su Danny hasta quedar dormido, Ilyan y Ryan pendientes de ellos. Sonrió con suavidad antes de regresar a la cocina donde se encontraban su esposa y sus amigos, que al verlo le sonrieron con cansancio.

−Creo que Ryan ha encontrado a su mejor amigo –dijo, dejando un beso en la frente de su esposa.

−Sí, lo he visto. Serán tan buenos amigos como lo son Danny e Ilyan –sonrió con cariño Antonieta, causando la suave sonrisa de Iana.

−Uh-uh, entonces hay que empezar a planear una segunda boda –rio cuando Hans y Connor se atragantaron con sus cafés.

−Iana –advirtió en un tono de reproche falso su marido.

−Oh, vamos –rodo los ojos. Antonieta rio.

El silencio los envolvió por un momento, el suave susurro de voces en la otra habitación el único sonido en el ambiente.

−¿Ya han hablado con el abogado? –pregunto Iana suavemente.

−Sí. Mañana firmamos los últimos papeles para que Ianto esté bajo nuestra custodia –dijo la pelirroja.

−¿Qué han dicho los niños? −.

−Danny no dijo nada y Matty parecía comprenderlo… o al menos parte de ello. Audrey está emocionada por tener otro hermanito y Casey, bueno, apenas tiene tres años –suspiro Antonieta, volteando a ver a su esposo−. Danny se ha mostrado muy comprensivo y estoy segura que hará sentir bienvenido a Ianto… pero aun estoy preocupada… −.

−Yo también –dijo Connor, tomando con su mano libre la mano de la mujer que amaba.

−Lo harán bien –les aseguró Hans−. Tiene cuatro hijos maravillosos e Ianto los terminara queriendo, ya lo verán. Sólo necesita tiempo… −y los cuatro adultos siguieron en un silencio sociable, cada uno en sus pensamientos.


Ilyan Wolfe de doce años acaricio el cabello de su hermanito, quien también cayó dormido poco después de Ianto. Vio de reojo a Dan-Dan, perdido en sus pensamientos, y suspiro, triste por la situación.

Él no conoció a los padre de Ianto, en realidad no, pero cuando Ianto se puso a llorar de un momento a otro, llamando a su mamá, él se sintió tan triste que lo único que quería hacer era abrazar a su hermano contra él y nunca dejarlo ir. Dan-Dan había sido el primero en llegar a donde Ianto y Ryan se encontraban jugando con unos carritos, y había abrazado al pequeño, sentándose en el sofá y acariciando su espalda. Cuando Ryan había salido de su aturdimiento, trepo hasta sentarse al lado de Dan-Dan y ver con sus grandes ojos avellana al otro niño, confundido con respecto a que debía hacer.

Él se quedo ahí, parado junto al sofá, mientras que tía Antonieta y tío Ron tomaban en brazos a Casey y Audrey a su habitación e instaban a Matty para que se fuera a cepillar los dientes y luego a dormir; dejándolos a los cuatro de ellos en la sala.

−Ilyan –susurró Dan-Dan a su lado, por lo que volteó a verlo.

−¿Si? –susurró también, no queriendo despertar a los niños.

−Creo que Ianto y Ryan serán buenos amigos –dijo con una sonrisa. Él parpadeo.

−Sí, ellos lo serán –sonrió, tomando la mano de su Dan-Dan−. Como nosotros −.

Y, como suele suceder, la historia se repite de una u otra forma.


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