Titulo: Memorias de Jersey
Autor: eminahinata
Fandom: Hawaii Five-0
Palabras: 1,181
Pareja: Ilyan Wolfe/Daniel Williams
Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU.
Universo: Verso Costellano
Dedicatoria: A Yvarlcris, quien ha pedido sobre Danny antes del canon y con mi personaje original: Ilyan Wolfe.
Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!
Resumen: Hay situaciones que marcan una amistad. Y otras que marcan algo más grande. AU.
Notas de Autor: ¡Hola! Bueno, bueno. Hace un tiempo atrás, Yvarlcris quería conocer a todos los miembros de la Familia Costellano: ¡y aquí están! Salvo que sólo falta unos miembros más (Chris, Rebecca y Loreta), quienes aún no han nacido en esta época. Uh-uh, he hecho una alusión a un personaje, hehehe. Espero que sepan de quien hablo. (Pista, pista: lo interpreto James Caan). Oh, bueno, al menos sólo el nombre.
Por lo demás, he tenido uno de los meses más extraños: Primero me roban el teléfono móvil; segundo me lesiono el pie derecho y ahora tengo que tenerlo en reposo (lo que me costó caminar para llegar al edificio de mi escuela en la universidad. ¡Dolor, dolor! T_T); y tercero: ¡me roban un par de zapatos en la universidad! Los tenía en una bolsa, ya que hoy me los devolvió mi compañera, y cuando regreso del baño ya no estaban. Fue mi regalo de cumpleaños, sniff. En serio, las personas son crueles. Saben que sus comentarios son siempre bienvenidos y sin más que agregar, ¡a leer!
.
Memoria Extra
By: eminahinata
.
Santino Costellano observo con una gran sonrisa a las personas que descendían del avión privado de la familia. A su lado sus dos hijos, Rodrigo y Elie, igual de emocionados por la visita. Ese día llegaba su hermana junto con su familia desde New Jersey y al nuevo miembro de esa familia.
Y ese era el motivo de esa reunión en especial. El pequeño Ianto Jones, sobrino de su cuñado, quien hace unos meses perdió a sus padres y Antonieta les informo que ellos tomarían la custodia del infante. Cada que nacía un nuevo miembro en la familia Costellano era algo que se celebraba y reunía a la familia. Porque una vida era algo preciso y debía celebrarse eso.
De esa forma la matriarca de los Costellano planeó esta fiesta para Ianto, ya que era un miembro permanente en la familia Costellano y eso era algo que debía celebrarse. Así que todos terminaron viajando a su vieja casa en Campania, Italia.
−¡Antonieta! –exclamó con euforia al ver a su hermana menor, quien salió en su encuentro para abrazarlo.
−¡Sonny! –rio Antonieta cuando la alzo en brazos, dando una vuelta.
−Es bueno tenerlos acá –sonrió, viendo al grupo que venía−. Connor –estrechó la mano del otro hombre−. Hans, me alegro que tú y tu familia también hayan podido venir −.
−Es bueno verte, Santino. Gracias por la invitación –dijo con tranquilidad Hans.
−Hola, pequeños –saludo a sus sobrinos y a los niños Wolfe. Arqueó una ceja, viendo como el nuevo miembro de la familia se escondía tras las piernas de Daniel y quedó sorprendido ante la actitud paciente y cariñosa del pre-adolecente, ofreciéndole a él una sonrisa de disculpas−. Cada vez que te miro, hermana, hay uno más –dijo en burla. Su hermana rio, una sonrisa que él sabía no traía nada bueno−. ¿Qué es esa sonrisa? –se cruzó de brazos. Connor y Hans suspiraron mientras las mujeres adultas reían.
−Te lo diré cuando llegamos a casa, Sonny –y de esa forma la familia Williams, Wolfe y los tres Costellano salieron del aeropuerto para viajar por unas horas más hasta la finca Costellano.
Gina Costellano, matriarca de los Costellano, sonrió desde el balcón viendo a todos sus nietos en el jardín jugando.
Los mayores de todos: Rodrigo, Fernando y Celestina, quienes ya andaban en los dieciséis, charlaban animadamente sentados en la grama, sus ojos repartidos en todo el lugar, pendientes de los más jóvenes. Elie y Virgilio, de quince años, jugaban con los pequeños: Matty (siete años), Rita (ocho años) y Audrey (cinco años). Rio cuando vio como su nieta de casi cuatro años, Casey, era perseguida por su nieto Anto, catorce años, entre las flores.
Tenía una familia grande.
Y eso la hacía muy feliz.
Pasó sus ojos a los últimos cuatro niños: dos de ellos sus nietos y los otros dos hijos de la mejor amiga de su hija menor. Sonrió, viendo como Ianto y Ryan, de cinco años, dormitaban en el jardín, sus cuerpos acurrucados uno junto al otro, mientras que Daniel e Ilyan, de doce años, platicaban a un lado, riendo cuando Elie y Virgilio eran derribados por los tres niños.
−Madre –llamó a su lado su hija mayor, Virginia, viendo en la misma dirección.
−Son bastantes, ¿no? –sonrió la mujer algo más allá de los sesenta.
−Si… −susurró−. Once cabecitas más otras tres, contando a los hijos de Iana y a Ianto, y más otras dos que Antonieta espera… Si, son bastantes –rio, negando con la cabeza.
−Si… Así nunca estarán solos en este mundo –dijo con una voz entrecortada, volteando a ver a su hija, el mismo cabello rojo y rizado que su otra hija.
−Ellos nunca lo estarán –estuvo de acuerdo Virginia−. Vamos, vamos. Rolando contara la nueva inversión que ha hecho para la empresa −.
−Ése tu esposo −.
−¡Culpa a Eduardo también! −.
Anto Costellano vio a su adorado primo Daniel profundamente dormido, su cabeza recostada en el hombro de Ilyan. Frunció el seño, un poco celoso por la cercanía de esos dos, pero una parte de él sonreía por lo mismo. Ya que eso significaba que su primo favorito (algo que no era necesario que los otros se enteraran, por supuesto) tendría a alguien que lo cuidara.
Y no es que no supiera que Danny podía cuidarse a él mismo. La cosa es que Danny siempre cuidaba al resto y se dejaba de último, por lo que tener a Ilyan, quien siempre se empeñaba en cuidar y proteger al pequeño rubio, en la familia no era algo que lo molestara. Y hasta cierto punto era emocionante tener más primos, aún cuando no compartieran lazos sanguíneos.
A su lado Elie y Virgilio se removieron, llamando su atención y observo como los otros dos sonrieron perdidos en sus recuerdos. Él sonrió, recordando la primera vez que conocieron a Ilyan y como Danny término de convencer con su carita de cachorrito. Eran buenos recuerdos.
−Ustedes saben –dijo Celestina tras ellos. Los más pequeños ya durmiendo en las camas de la casa−. Esa posesividad que tienen por Danny no es saludable –Fernando bufó mientras que Rodrigo rio suavemente.
−Es inevitable –se encogió de hombros Elie, consiguiendo que su hermano arqueara una ceja su dirección y ocasionando que se ruborizara. Celestina sonrió con una sonrisa llena de ternura, muy rara cuando se encontraban ellos alrededor.
−Yo sé –dijo la pelirroja− Danny lograra grandes cosas en su vida… −.
−Y como su familia es nuestro deber cuidarle la espalda –terminó una voz tras ellos.
−Abuelo –dijeron al unisonó. Ilyan, unos metros alejado, vio con curiosidad al grupo, moviéndose un poco para que la cabeza de Dan-Dan se apoyara en su regazo, acostando su cuerpo en la grama.
El patriarca de los Costellano, Antonio Costellano, sonrió a sus nietos, mostrando una gran juventud en un rostro que pasó por muchos años.
−Ustedes saben –dijo, tomaba asiento en una silla bajo el balcón, consiguiendo la risa de los adolecentes−. Eso es la familia y es inevitable –pausó un momento. En el fondo de aquella noche estrellada, los sonidos de la naturaleza tranquilizaron a los del clan Costellano y nuevamente las miradas cayeron en los pre-adolecentes de doce años sentados bajo las ramas de un árbol frondoso.
Antonio sonrió al ver como el Wolfe cabeceaba en su lugar.
−Será mejor que ya entren. Hace un poco más de frio y mañana hay que salir a la ciudad temprano –dijo el Sr. Costellano.
Rodrigo, cuando hubo estado de pie, se acerco a los niños y con delicadeza, haciendo todo lo posible para no despertar, tomo en brazos a Danny e instó a Ilyan a que lo siguiera, adentrándolos en la casa vieja y llena de historias para las futuras generaciones. Poco a poco todos los adolecentes se fueron retirando hasta que el viejo Costellano quedó en soledad, observando el cielo.
"Somos familia y es inevitable que este ahí para ti".
Sonrió ante el recuerdo de su hermano Santino, quien murió en la Segunda Guerra Mundial, y por quien su tercer hijo llevaba el nombre.
Ellos eran una familia.
Y era inevitable.
¿Comentarios? ¡Por favor!
