Titulo: Memorias de Jersey

Autor: eminahinata

Fandom: Hawaii Five-0

Palabras: 1,036

Pareja: Ilyan Wolfe/Daniel Williams

Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU.

Universo: -

Dedicatoria: A Yvarlcris, quien ha pedido sobre Danny antes del canon y con mi personaje original: Ilyan Wolfe.

Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!

Resumen: Hay situaciones que marcan una amistad. Y otras que marcan algo más grande. AU.

Notas de Autor: ¡Hola! Bueno, bueno. Ahora me estoy dando cuenta que los próximos capítulos serán algo tensos para estos dos y no sé que hacer con cierto problemilla, que es muy importante para estos dos en el futuro. Pero bueno, ya veré como me las arreglo. Saben que sus comentarios son siempre bienvenidos y sin más que agregar, ¡a leer!


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Memoria Diez

By: eminahinata

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Ilyan Wolfe, de catorce años, frunció el seño cuando sus ojos verdes cayeron en la figura de su mejor amigo. A su lado, Kevin Harris se atraganto con su bebida, viendo en la misma dirección que él.

Dan-Dan caminaba a paso ligero hacia la mesa donde se encontraban en la cafetería de la escuela, junto a él la nueve estudiante, platicando cómodamente uno con el otro.

−Hola chicos –saludó Danny al llegar, haciendo un gesto a la chica para que se sentara en la mesa redonda.

−Hola Danny –regresó Kevin, su impecable sonrisa haciendo alarde.

−Chicos, ella es Emily Barrios –la chica les sonrió, haciendo un gesto con la mano−. Emily, ellos son mis amigos Ilyan Wolfe y Kevin Harris –sacó de su mochila dos paquetes y entregándole unos a Ilyan, quien se encontraba a su izquierda.

−¿Y cómo se conocieron? –preguntó Kevin.

−Somos compañeros en química –contestó Emily, arqueando una ceja al ver el contenido del paquete que el rubio le entrego al otro chico−. ¿Le traes el almuerzo? –preguntó, realmente curiosa.

−Si –contestó rápidamente Ilyan−. ¿Por qué? −.

−No, nada. Simplemente curiosidad –se encogió de hombros la chica latina, sacando su propio almuerzo.

−¿Y de dónde eres, Emily? –preguntó Kevin, viendo con disimuló el almuerzo del azabache a su lado derecho, un poco celoso. Un día a la semana, Danny le traía el almuerzo a Ilyan, una nueva receta que el otro chico experimentaba.

−Soy de Guatemala –sonrió Emily ante la mirada confundida de Kevin e Ilyan. Danny soltó un suspiró en respuesta.

−Centroamérica –dijo Danny.

−Oh –asintieron los otros dos chicos.

−Kevin, yo no te vi en ninguna clase –señaló Emily.

−Soy un año mayor que ustedes −.

−Ya veo… ¿Y cómo son amigos? −.

−Nos conocemos desde primaria –respondió Danny.

−Wow, eso es mucho tiempo –parpadeó la latina.

−Bueno, Danny e Ilyan se conocen prácticamente desde que eran bebes –dijo, señalando a ambos chicos.

Minutos más tarde una chica rubia tomó asiento al lado izquierdo de Kevin.

−Hola –dijo la chica en un suspiro.

−Donna –respondieron los tres chicos. La rubia les sonrió antes de posar su vista en la otra chica. Hizo un gesto con la cabeza, haciendo que Danny se atragantara con el bocado.

−Oh, oh. Sí. Donna, ella es Emily Barrios –las señalo−. Emily, ella es Donna Hochstain –ambas chicas se tomaron de las manos como saludo.

Después de eso, el resto de la hora paso con tranquilidad y Emily pudo darse cuenta de ciertas cosas: Kevin y Donna estaban juntos, todo su lenguaje corporal y el coqueteo delatándolos en cada momento. Hacen bonita pareja, pensó distraídamente la latina. Ahora, Ilyan y Danny la tenían bastante intrigada. Su forma de comportarse se le antojaba divertida y la familiaridad y comodidad era palpable. Sonrió y al voltear captó la mirada castaña de Donna, quien le sonrió con un gesto de complicidad.

Oh, así que si era eso.

La campana sonó y todos se retiraron al pasillo.

−¿Qué clase tienes ahora, Emily? –preguntó Donna momentos después de despedirse de Kevin, quien se encaminó en la otra dirección.

−Ingles, salón 104 −.

−¡Genial! Nos toca juntas –sonrió Donna, tomándola del brazo y empezando a caminar−. ¡Nos vemos a la salida! –gritó sobre su hombro a los otros dos chicos que se encaminaron en la siguiente esquina.

−Así que… −susurró cuando estuvieron sentadas en sus asientos−. ¿Están juntos Danny e Ilyan? –preguntó con una sonrisita. Donna rio.

−Bueno, todos en este lugar piensan eso –hizo un gesto−. Seguramente sentiste todas las miradas sobre ti cuando estabas cerca de Danny –la latina frunció el seño.

−Con que era eso –negó con la cabeza− ¿Entonces eso es un sí? −.

−Me encantaría que lo fuera –suspiró la rubia−. Pero esos dos no se dan cuenta de sus sentimientos −.

−Es una lástima. Hacen linda pareja –se encogió de hombros Emily antes de que la clase comenzara.


−¿Te gusta? –preguntó repentinamente Ilyan, ocasionando que Danny casi dejara caer los platos de porcelana que llevaba. Ese día el azabache no tenía clases de Karate y decidió acompañar a Danny a la pastelería, y cafetería, de la madre de éste, en donde trabajaba por las tardes.

−¿Quién? –preguntó a cambio, luego de dejar la porcelana en la parte trasera y regresar al mostrador, donde su mejor amigo se apoyaba descuidadamente. Ese día en particular no tenían mucha clientela.

−Emily –dijo entre dientes. Dan-Dan parpadeó una vez y luego otra vez, antes de arquear una ceja.

−No. Bueno, sí. Como amiga –se encogió de hombros. Ilyan lo vio serio.

−¿Te gusta alguien más? –Danny frunció el seño.

−¿Por qué lo preguntas? –ladeó la cabeza y con gran sorpresa vio como su mejor amigo se ruborizaba.

−Por nada –dijo, jugueteando con el colgante de lobo que tenía desde hace años. Danny sonrió ante ello.

−Sí, me gusta alguien –respondió con suavidad. El lugar se quedó en silencio y el rubio juraría que podía cortar el ambiente con un cuchillo de mantequilla.

−¿Quién…? –preguntó finalmente el Wolfe. Fue el turno del rubio de sonrojarse.

−Pues tú. ¿Quién más, si no? –dijo, sintiéndose ridículamente tímido en ese momento. Ilyan abrió cómicamente los ojos.

−Oh –musitó con sorpresa, carraspeando momentos después−. Tú también me gustas, Dan-Dan –sonrió. Las mejillas del otro chico se volvieron rojas, probablemente no muy saludable ante el color tan intenso.

Ilyan se inclinó en el mostrador y, con torpeza, beso al rubio en la boca con suavidad, temeroso ante la reacción de Dan-Dan. El rubio parpadeó antes de cerrar sus ojos y regresar el beso con la misma suavidad. Su primer beso y, lo mejor, con su mejor amigo, quien nunca lo juzgaría. Al separarse, Danny observó como el otro adolecente sonreía, por lo que no pudo evitar sonreír en respuesta.

−Creí que te gustaba Emi –susurró Danny.

−Sí. Pero yo te quiero a ti, Dan-Dan –dijo, encogiéndose de un hombro.

Lo que ninguno de los dos chicos sabia, es que desde la puerta trasera, Antonieta y Rocío, la otra repostera, vieron toda la escena. Antonieta se mordió el labio para no chillar de la emoción. ¡Qué ganas de llamar a su mejor amiga y decirle!

Connor tendría un ataque, sin duda alguna, y ella lo grabaría todo.


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