Titulo: Memorias de Jersey

Autor: eminahinata

Fandom: Hawaii Five-0

Palabras: 1,792

Pareja: Ilyan Wolfe/Daniel Williams

Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU.

Universo: -

Dedicatoria: A Yvarlcris, quien ha pedido sobre Danny antes del canon y con mi personaje original: Ilyan Wolfe.

Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!

Resumen: Hay situaciones que marcan una amistad. Y otras que marcan algo más grande. AU.

Notas de Autor: ¡Hola! Jo~, aquí yo, un poco avergonzada. La verdad es que soy fatal a la hora de escribir escenas de sexo, por lo que mejor sólo lo insinuó. Es más fácil de esa forma. Espero que no decepcionar a nadie aquí. Bueno, esté capitulo en especial fue muy bonito escribirlo. Me inspire en el primer capítulo de Pequeños Descubrimientos de Yvarlcris. Ya sabe, con lo del piano y que Yvarlcris es violoncelista. Saben que sus comentarios son siempre bienvenidos y sin más que agregar, ¡a leer!


.

Memoria Doce

By: eminahinata

.


Daniel Williams, de dieciséis años, suspiro con frustración, una mano alisando su chaqueta negra distraídamente, escondido tras bambalinas. Ese día Kina Durand y él tendrían un recital en el auditorio de la escuela. Él no estaba muy emocionado por ello, pero su madre brillaba ante ello y, simplemente, no pudo negarse.

Sabía que era bueno al momento de fluir música de un piano, en el momento en que sus dedos tocaban las teclas, y Kina era encantadora cuando cerraba los ojos y permitía que su cuerpo se moviera con el chelo. Era simplemente hermoso ver a la chica y él no quería decepcionarla tampoco. No eran grandes amigos, pero ella siempre era amable y paciente con él. Se lo debía.

Con una mirada rápida vio como poco a poco las butacas comenzaban a llenarse y nuevamente suspiro, decepcionado de no ver a Ilyan entre el público.

Desde la muerte de los padres de Ilyan, el azabache se volvió aún más posesivo con él y Ryan, un aura melancólica envolviendo al más alto en todo momento. A él no le molestaba, sabía que su novio necesitaba eso, pero gracias a esa posesividad es que se encontraban en la situación actual.

Hace unos días Stuart Mitchell lo besó frente a todos y lamentablemente Ilyan lo vio, lo cual ocasionó que los tres de ellos terminaran en la oficina del director, Stuart con una contusión en la mandíbula que, seguro, a la mañana siguiente se vería morada e Ilyan con un corte en el labio inferior.

Era ridículo, pensó en ese momento, ¿Por qué siempre terminaba en situaciones como esa? Primero tener que actuar como Julieta en la obra de hace dos meses y ahora esto. Simplemente genial. ¡Era la maldita chica! Una pequeña Emily en su cabeza lo abofeteó.

−Daniel –llamó alguien tras él. Kina, con un hermoso vestido negro, lo veía expectante.

−¿Si? –preguntó, carraspeando un poco.

−¿Todo bien? –preguntó ella, su acento haciéndose presente.

−Sí, sí. ¿Por qué no debería serlo? –sonrió con nerviosismo, el murmullo constante de las personas de fondo.

Kina arqueó una ceja.

−Tal vez: ¿por qué no dejas de ver constantemente al público como si de eso dependiera tu vida? –señalo y él no pudo evitar ruborizarse−. Y no creo que sean los nervios escénicos. Lo hemos hecho antes. Así que: ¿qué es lo que te preocupa? −.

Él la vio por un momento, mordiendo su labio inferior, nuevamente sus ojos vagando hasta encontrar a su familia sentada en la quinta fila.

−Bueno, es que… −bajó la vista a sus zapatos negros, una inmensa tristeza apoderándose de él−. Temó que Ilyan no venga –susurró. Kina parpadeo sorprendida.

−¿Por qué? –preguntó lentamente, un poco preocupada por la información.

−Él está molesto y nos peleamos y, bueno, él… −volvió a suspirar, alzando sus ojos hacia la morena, quien le dio una sonrisa simpática.

−…No sé qué decirte –admitió, acercándose y dejando caer una mano en su hombro−. Pero estoy segura que lo solucionaran, ¿sí? Ustedes siempre solucionan todo –volvió a sonreír, en esta ocasión con timidez. Él no pudo evitar sonreír de regreso.

−Gracias –y con esto, la morena se alejo cuando la Sra. Kozlov la llamó para terminar unos detalles con su peinado.

Pronto pasaron los minutos y en cualquier momento ellos pasarían al escenario. Respiró profundamente, tarareando la melodía suavemente. Él amaba la música. Hacía del mundo algo un poco mejor. Él recordó a Ilyan y su estrepitosa voz cantar en el baño y eso lo hizo sonreír, sus músculos un poco más relajados.

−Dan-Dan –susurró una voz que bien conocía y, con una rapidez vergonzosa, volteó para encontrarse a su novio en traje y corbata, viéndose completamente nervioso.

−Ilyan, yo… creí que no vendrías –dijo con torpeza. El otro adolecente suspiró.

−No lo iba hacer –admitió y él pudo sentir como su corazón se rompía en ese momento−. Y luego me di cuenta que estaba siendo un completo imbécil y que tenía que asistir porque esto es algo importante para ti y tú eres importante para mí –dijo, una mirada determinada en su rostro juvenil.

Él no pudo dejar de apreciar como Ilyan había empezado a cambiar. Su voz se volvió más gruesa, de una forma que en ocasiones lo hacía estremecerse cuando hablaba con un aire serio; era mucho más alto y su cuerpo se estaba formando gracias a las artes marciales que practicaba. Un sonrojo trepó por su cuello, golpeándose mentalmente. No era el momento.

−Ya veo –carraspeó nuevamente, haciendo una pausa en donde sólo se observaban uno al otro−. Gracias –agregó más tarde con timidez. Ilyan sonrió de medio lado en su dirección.

−No. Yo soy el idiota aquí –negó con la cabeza−. Y lo siento por haber reaccionado de esa forma. Sé que tú nuca me traicionarías. Es simplemente… −se encogió de un hombro, como si con ello lo explicara todo. Y lo hacía, porque él podía entenderlo bien.

−Está bien, yo sé –se acercó hasta el otro adolecente y con ternura deposito un beso en los otros labios−. Me alegro que este aquí –susurró y ambos se sonrieron.

−Dan, cariño, es momento –llamó una voz a su lado, por lo que ambos se separaron, causando la risa de la señora mayor.

−Sí, Sra. Kozlov –sonrió avergonzado y, con una última mirada a su novio, se dirigió al escenario para comenzar el recital.

Tomo asiento en el banquillo, una rápida mirada hacia donde su familia se encontraba, tomando aire y dejando que sus manos y dedos tomaran vida y que compusieran música. Segundos más tarde, Kina inició y la siguiente hora fue dedicado completamente a la música. Música que era nacida desde su corazón enamorado.


−¡Estuviste fantástico, cariño! –exclamó su madre, abrazándolo contra su pecho. Tras ella, su padre hizo un ruido de protesta, indignado de verse excluido. Su madre se separo, rodando lo ojos, y permitiendo que su esposo abrazara al adolecente por un largo rato. Matty se rió con burla cuando su padre no hacia ademán de soltarlo y empezaba a gimotear y soltando frases sin algún tipo de coherencia− ¡Connor! ¡Tienes treinta y cinco años, compórtate! –y con un golpe en la cabeza, arrastró a su esposo lejos, llevándolo hasta donde la Sra. Kozlov charlaba con otro padres.

−¡Lo hiciste muy bien, Danny! –felicitó Audrey, abrazándose a sus piernas. Casey y los gemelos se encontraban en casa con la niñera, ya que eran muy pequeños para asistir a este tipo de eventos.

−Gracias, Audrey –sonrió, acariciando la cabeza roja de su hermana. Él levantó la vista hacia donde Matty, Ianto y Ryan se encontraban de pie, por lo que rodo los ojos y con una sonrisa los alentó a acercarse. Ianto y Ryan se acercaron a abrazarlo, Matty menos entusiasta, pero contento de compartir un abrazo.

Si había algo que caracterizaba a los Williams, eso era la facilidad ante el contacto con otros y las demostraciones de cariño. Era algo tan natural, que ya nadie le prestaba atención a esas costumbres.

Los niños se alejaron y al momento sintió como alguien más lo atraía, un abrazo que lo dejo con una sensación de calambres en su vientre. Alzó la vista, dando una sonrisa al otro adolecente y poco después se alejaron, sus manos en un fuerte agarre.

−Bien, chicos, es hora de irnos –dijo su madre volteando después en su dirección−Sra. Kozlov quiere que te quedes un rato y Alan se comprometió en llevarlos más tarde a casa –guiño un ojo. Él asintió.

−Está bien, mamma –dijo. Un momento después su padre y Sr. Alan Ross se acercaron.

−Los quiero antes de las nueve –advirtió su padre a su amigo, quien sólo puso los ojos en blanco.

−Sí, sí, ya me lo has dicho tres veces, Connor –dijo con fastidio, para luego dirigirles una sonrisa a él y a Ilyan−. Hola chicos. Tú y Kina lo han hecho muy bien, Danny −.

−Gracias –sonrió.

De esa forma, sus padres y hermanos entraron al auto y se dirigieron a casa, dejándolo a él e Ilyan en la recepción. Emily, Kevin, Donna y Emina se acercaron a ellos y con gusto recibió todos los abrazos y felicitaciones. Media hora después se acercó a Kina y charlaron un momento hasta que el hermano mayor de la morena, Walter, se acercó y con una sonrisa se llevó a su hermana.

−Dan-Dan –volteó y vio como Ilyan hacia un gesto−. Es hora de irnos. Sr. Ross nos llama –asintió y se alejó para despedirse de su profesora, para luego acercarse a sus amigos y despedirlos hasta el martes, que era cuando se volvían a ver ya que el lunes no tenían clases en la preparatoria.

Cuando llegaron a casa, fueron recibidos por su padre, que se despidió de su amigo y le agradeció traerlos de vuelta. El resto de la noche paso sin ninguna novedad y cuando sintieron ya era lunes por la mañana y el caos de ese día no se hizo esperar.

Eran las ocho de la mañana cuando sólo se encontraban él e Ilyan acurrucados en el sofá, viendo la televisión distraídamente. Escucho un suspiro a su lado, por lo que volteo y alzo una ceja.

−¿Por qué el suspiro? –preguntó, sentándose con la espalda recta.

−No es nada −.

−Sí, claro –rodó los ojos. Ilyan frunció el seño. Se vieron largamente hasta que Ilyan desvió la mirada y él sonrió en victoria.

−Sólo… sólo pensaba en como esto es bueno –hizo un gesto−. Sólo tú y yo… Pensaba en cómo me gustaría que así fuera siempre –dijo, una mirada tímida en sus ojos verdes.

Él sonrió con ternura, permitiendo que su corazón corriera rápidamente en su caja torácica.

−A mi también –dijo.

Ilyan sonrió y él pudo notar como el ambiente cambio a su alrededor. Algo que no estaba ahí antes los envolvió y un segundo después la boca de su novio estaba sobre la suya, torpe y cariñosa como siempre era. Él beso poco a poco se intensifico y él sabía que esto, lo que sucedería, era algo nuevo y desconocido. Algo que él suponía ya estaba listo.

Y de esa forma, como sólo una primera vez puede ser, torpe y llena de risas enamoradas, ambos jóvenes se entregaron uno al otro, el televisor olvidado hace un tiempo atrás, completamente enamorados.

Entonces, cuando un beso dulce compartido en último momento, algo lo dejo sin aire. Algo que su cuerpo solamente cubierto por una camiseta, los dos aún recostados en el sofá, fue víctima de un escalofrió y una sensación de ardor en toda su piel. Algo que esperaba desde hace mucho tiempo. Un 'Te Amo' salió de los otros labios, una mirada completamente vulnerable en el rostro del adolecente a su lado.

Sonrió.

−Yo también te amo, Ilyan −.


¿Comentarios? ¡Por favor!