¡Hola! Les dejo un nuevo capítulo, que lo disfruten…

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Capítulo 3: ¿Quién PROTEGE A QUIEN?

Soy… Soy un ser humano – Se dijo a sí misma aterrorizada llevándose ambas manos al rostro…

Serenity se encontraba totalmente desolada y confundida, por primera vez en toda su existencia podía sentir el frío de la noche calando sus huesos, sentía miedo al estar en aquel lugar ahora tan desconocido por ella y a esa inmensa oscuridad que la rodeaba, no sabía qué hacer, miles de sentimientos distintos comenzaban a agolparse en su ser, sentimientos que para ella eran inexplicables y que no lograba descifrar en su totalidad ya que jamás los había experimentado.

Con mucho temor comenzó a caminar, intentando llegar hacia algún punto con más luz, pronto vio a la distancia unos faroles suspendidos en un largo puente colgante, lo reconoció enseguida, era el puente en donde le había salvado la vida a su joven protegido.

Comenzó a acercarse lo más posible, tal vez ahí encontraría algún camino, o alguien que pudiera orientarle, no estaba preparada para interactuar con ningún ser humano aún, pero debía intentarlo.

¿Estás pérdida preciosa? – Escuchó la voz de un hombre, volteando inmediatamente.

Oh sí, ¿Sería tan amable de indicarme el camino a la ciudad? – Contestó Serenity con su dulce tono de voz.

Claro, puedo indicarte lo que quieras, pero antes… - Agregó el hombre otorgándole una mirada poco santa a la joven de los pies a la cabeza, la chica se encontraba descalza y con un pequeño vestido de seda blanco, el cual era usado por los ángeles, que dejaba al descubierto las maravillosas curvas de su anatomía.

Inmediatamente pudo percibir que las intenciones de aquel hombre no eran del todo buenas, podía leer claramente los asquerosos deseos que surcaban la cabeza de él, de esa manera desastrosa descubrió una de las habilidades que le habían permitido conservar.

Es… Lo siento, no quise importunarlo, será mejor que me retire – Dijo casi en un susurro Serenity intentando alejarse lo más rápido posible, sin poder lograrlo, pronto sintió las manos de aquel hombre sostenerla con fuerza.

¡Suélteme! – Exclamó llena de terror la joven, intentando zafarse del agarre, más el hombre se abalanzó sobre ella tomándola por las muñecas y lanzándola contra el piso.

¡Socorro! ¡Ayúdenme por favor! ¡Excelencia por favor! – Gritaba con todas sus fuerzas, más nadie venía en su rescate.

El hombre se deleitó observando y tocando a la joven, preparándose para poseer su cuerpo.

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Darien se encontraba pensativo, en el mismo puente donde la noche anterior intentó quitarse la vida, recordaba que había estado allí, que la decisión ya estaba tomada, pero no lograba descifrar qué o quién lo había impedido.

Se dirigía hacia su coche que había estacionado a varios metros del lugar.

Darien… - El pelinegro escuchó una melodiosa voz masculina, casi angelical que lo llamaba, observó en todas direcciones, pero no había señales de vida alrededor.

Darien… - Volvió a escucharlo, no había nadie cerca, pero sin embargo eso no le causó temor.

Soy yo… - susurró el pelinegro - ¿Qué quieres?

Ella te necesita… Corre, sálvala, es tu deber protegerla ahora – Se escuchó nuevamente.

¿Qué, quién me necesita, hacia dónde debo ir? – Peguntó el pelinegro sin entender a qué se refería la voz.

Nada, la voz había cesado, ¿Qué habrá querido decir? ¿Correr… Hacia dónde y por qué? – Se preguntaba el pelinegro; de pronto una ligera estela de luz comenzó a iluminar una pequeña zona de descanso algo alejada del puente, como si quisiera mostrarle el camino que debía seguir.

La gran curiosidad del joven lo llevó a dirigirse hacia aquel lugar sin saber exactamente que encontraría.

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¡¿Qué rayos sucede aquí? – Exclamó furioso el pelinegro al observar al hombre sobre una indefensa y aterrada joven, observó unos segundos más la escena ¡Suéltala maldito cobarde!

Darien no esperó a que se moviera y el mismo lo alejó un par de metros de un solo jalón, se abalanzó como un loco sobre el hombre que intentaba abusar de la muchacha y luego de un par de golpes el tipo salió huyendo del lugar.

El pelinegro observó por unos segundos como se alejaba el hombre y luego de comprobar que este no regresaría se acercó hasta la muchacha quien aún permanecía en el suelo totalmente inmóvil por el miedo.

¡No… No me haga daño, por favor! ¡Aléjese! – Exclamaba la joven mientras intentaba huir ahora de este muchacho.

Shhh, no debes temer yo no te voy a hacer daño – dijo en un susurro conciliador el pelinegro, mientras se sacaba la chaqueta que traía puesta y lo depositaba sobre los hombros de la joven cubriéndola con el – No alcanzó a hacerte nada ¿Verdad? – Preguntó con suavidad, mientras revisaba que no estuviera herida.

Serenity solo negó con la cabeza, y ante el gesto conciliador del pelinegro no pudo evitar las lágrimas - ¡Lagrimas, como ardían estas pequeñas gotitas de agua salinas! Pensaba Serenity quien lloraba por primera vez en su existencia.

Darien la abrazó fuerte contra su pecho acariciando con suavidad su largo cabello, la sostuvo hasta que el llanto se convirtió poco a poco en pequeños sollozos.

¿Ya estás mejor? – Preguntó el pelinegro con voz cálida.

Serenity solo asintió en señal afirmativa con algo de timidez.

Me alegro mucho – Comentó el pelinegro, mientras se ponía de pie junto a ella. En ese momento notó que la muchacha no podía levantarse y su pierna estaba sangrando levemente - Estás lastimada.

Serenity sentía el liquido caliente correr por su pierna recién entendía que esa fuerte punzada que sentía en aquel lugar era lo que ellos llamaban dolor.

Cuando me tiró al piso – dijo casi en un susurro Serenity.

Esa voz me es tan familiar, donde he escuchado esa voz – Pensaba el pelinegro mientras la observaba.

La tomó entre sus brazos y le propinó una dulce sonrisa para tranquilizarla – No te preocupes, no es nada serio y te pondrás bien – le dijo mientras se encaminaba hasta su vehículo. Por cierto, mi nombre es Darien

Se…Serenity – Contestó la chica aún con voz temblorosa.

Te llevaré a mi departamento para curar esa herida, no debes preocuparte que no pienso hacerte daño, puedes confiar en mí – Señaló el pelinegro ya frente al coche.

Las fuertes luces de los faroles le permitieron observar el rostro del joven que la había ayudado, entonces se dio cuenta de que ese muchacho era el ser humano que ella tenía por misión ayudar cuando aún era un ángel, era a quien le había salvado la vida en varias oportunidades y el causante de lo que ella ahora estaba sufriendo.

Claro que podía confiar en él, ella lo conocía más que nadie, cuidándolo, confortándolo, intentando entregarle paz, se sorprendió de que el muchacho no estuviera embriagado como de costumbre.

La voz de pelinegro la sacó de sus pensamientos.

¿Qué dices? – Preguntó nuevamente el pelinegro.

Está bien… Yo, Yo confió en ti – Contestó Serenity con una débil sonrisa dirigiéndole la mirada.

Darien se sobresaltó al verla de frente con las luces alumbrando su rostro - ¡¿Serena?

No – agregó la joven algo confundida por la reacción del pelinegro – Serenity, mi nombre es Serenity.

El pelinegro la observó detenidamente de pies a cabeza – Es… Es igual a ella, pero que cosas estoy pensando si yo mismo la vi mori… - pensaba Darien respirando hondo, intentando no finalizar esa frase.

Disculpa, me confundí, es que te pareces mucho a alguien que conozco – Agregó en tono más tranquilo, depositando a la joven suavemente en el asiento del copiloto.

El camino fue silencioso para ambos, Darien se limitaba a la conducción, mientras que Serenity observaba maravillada los hermosos paisajes que le otorgaba el recorrido, las luces, árboles, el oscuro cielo, es cierto, no era la primera vez que los veía, pero jamás prestó la atención suficiente a cada cosa, ahora podía apreciarlo con ojos terrestres.

¡Llegamos! – Exclamó de golpe el pelinegro causando el sobresalto de Serenity

Upss! Lo siento no quería asustarte – Agregó al observar la cara de espanto de la peliplateada, soltó una pequeña carcajada, causando su propio asombro, hace mucho tiempo que no reía de verdad.

Ambos subieron hasta el departamento, Darien encendió las luces para no asustar aún más a su acompañante, le indicó que tomara asiento mientras él se dirigía hasta el baño.

Serenity observaba todo a su alrededor, recordando que estuvo infinidad de veces en ese departamento, claro no como mortal, sino como el ángel que era, pero hoy lucía muy diferente – ¿Cómo haría para regresar, qué es lo que debía entender de los seres humanos? ¿El dolor? Pues ya lo sentía ¿La angustia, el miedo? Los había vivido en carne propia - Se encontraba sumergida en sus pensamientos cuando la voz del pelinegro la llamó a la realidad.

Está todo listo, ve a darte un baño, creo que lo necesitas, te dejé ropa para que puedas cambiarte y luego curaremos esa herida ¿De acuerdo? – Señaló el pelinegro guiando a la chica hasta el baño.

Que sensación más exquisita sintió Serenity al adentrarse a la tina que estaba preparada, el agua tibia le devolvió el alma al cuerpo – Ahora entiendo por qué les gusta tanto esto – se dijo a sí misma mientras esbozaba una pequeña sonrisa.

Pasados unos minutos salió del baño, aseada y con la ropa que el pelinegro preparó ya puesta; este se encontraba preparando algo de comer.

¿Tienes hambre? – Preguntó el pelinegro señalándole a la chica que se sentara.

Este… En realidad no lo sé ¿Qué sienten ustedes cuando tienen hambre? – Preguntó con curiosidad, sin notar como el pelinegro arqueaba una de sus cejas por semejante pregunta.

Bueno… Como decirle, un vació en nuestro estómago, deseos de probar algo, bueno tu sabes cosas como esas - Contestó algo desinteresado.

Aaaa… Entiendo, entonces sí, tengo mucha hambre – Agregó Serenity.

Vaya que eres extraña – Señaló el pelinegro acercándose con un pequeño bolso entre sus manos – Bueno, en lo que está lista la comida ¿Qué te parece si curamos esa herida?

Darien abrió su maletín y comenzó a sacar diversos objetos causando la inmediata curiosidad de la chica.

¿Qué es eso?

Gasa Serenity

¿Y eso?

¿Acaso no conoces las tijeras?

Aaa tijeras

¿Me estás tomando el pelo? – Preguntó ya algo molesto el pelinegro.

No, lo siento, es que me interesa mucho saber – Contestó Serenity sin comprender que era lo que molestaba al pelinegro.

Auch! – Exclamó la chica al sentir el líquido desinfectante en su herida.

Tranquila, no es para tanto ¿No queremos que se infecte verdad? – Le indicaba el pelinegro en tono casi infantil, como si se dirigiera a una niña pequeña.

¿Y qué es lo que quieres saber que preguntas tanto sobre todo? – Preguntó el pelinegro al terminar de vendar la pierna.

Pues quiero saber de todo lo que desconozco – respondió ella observando su pierna ya curada.

¿Y qué cosas desconoces? – Peguntó él con algo de incredulidad.

Todo lo relacionado con ustedes, los seres humanos – Respondió ella como si fuese lo más normal del mundo.

El pelinegro soltó una sonora carcajada - ¿Me quieres decir que eres una clase de extraterrestre o algo así? – Preguntó sin parar de reír.

La chica frunció el ceño, ¿Qué era lo que sentía? ¿Acaso era ira? – No te burles de mí ¡Por supuesto que no soy un extraterrestre! Soy un… - No alcanzó a finalizar ya que recordó las palabras del ángel supremo, no era conveniente que nadie supiera que había sido ella.

Nada, olvida lo que dije – Agregó Serenity recuperando su melodioso tono de voz.

Se miraron por breves segundos sin emitir palabra alguna.

Bueno, creo que es hora de irme, no quiero incomodarte más, muchas gracias por todo Darien – Comentó de pronto la chica, rompiendo el contacto visual.

Este… No tienes que irte aún, además tienes que cenar antes. Mientras dame el número de tu casa para avisar que estás aquí o si quieres puedo llevarte a donde gustes – Agregó rápidamente el pelinegro.

¿A dónde iré? – Pensaba con preocupación Serenity, bajó tristemente la vista en un acto casi inconsciente, pero que para Darien no pasó desapercibido.

¿Tienes dónde quedarte, cierto? – Preguntó con preocupación.

Claro que sí – mintió ella.

Se supone que confiarías en mi y sin embargo me parece que me estás mintiendo – Señaló el pelinegro fingiendo enfado – Vamos dime la verdad ¿Tienes dónde quedarte?

Serenity lo miró por un par de segundos, era cierto ella no sabía mentir – No – Contestó casi en un susurro.

Mmm… Ya veo – dijo algo pensativo el pelinegro, entonces recordó las palabras escuchadas sobre el puente, esa voz que lo guió hacia ella, esa voz que le pedía protegerla - Bueno yo tengo una habitación disponible y si no te escandalizas te puedes quedar aquí, te prometo que soy un caballero así que puedes confiar en mí – Señaló levantando graciosamente la barbilla.

Ambos se sentaron a la mesa y comieron en silencio, Darien tenía mil preguntas rondando en su cabeza, realmente esa chica era bastante extraña, pero le inspiraba confianza y un fuerte deseo por protegerla, decidió no hacer preguntas que pudieran incomodarla, de todas formas ya había pasado bastantes malos ratos hace algunas horas así que lo mejor era dejarla descansar.

La guío hasta el cuarto que ocuparía, para que pudiese descansar.

Se me olvidaba, toma – Le señaló entregándole un delicado pijama que guardaba en uno de los cajones.

Tienes ropa muy linda – Señaló la chica al observar las delicadas prendas, mientras el pelinegro se encontraba cruzando la puerta para salir de la habitación.

Gracias – contestó con algo de nostalgia.

La que debe agradecerte soy yo – agregó ella contagiándose con la nostalgia del pelinegro, se acercó a él y le regalo un sincero abrazo que lleno al joven de una calidez conocida.

De verdad siento mucho la muerte de tu esposa, nunca la conocí, pero por la forma en que la amas debe haber sido una gran mujer – Finalizó.

Gracias, si era la mejor del mundo – Finalizó mientras salía de la habitación y cerraba la puerta tras de sí.

Miró hacia el cielo Serena… Si supieras como te echo de menos – se dijo en un suspiro.

Momento… ¡¿Cómo diablos supo de mi esposa y que estaba muerta si yo no se lo dije? Y además ¿Cómo sabe de mi amor si ni siquiera he hablado de ella? – Se preguntó a sí mismo más que exaltado.

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Gracias a todas por seguir esta historia y por sus lindos comentarios y agregarme en sus alertas o como favorita, espero que este capítulo haya sido de su agrado:

Yesqui200: Gracias amiga nuevamente por seguir mis historias, espero que este capítulo te haya gustado. Y respondiendo tu duda claro que Serenity será una gran ayuda para Darien, recuerda que a pesar de todo en su interior sigue siendo un ángel.

VICO: Mil sorry por casi hacerte llorar, pero te adelanto que no será la única oportunidad que sientas las ganas (lo siento ).

Diian Kou R: Gracias por tu comentario, me alegra que hayas podido sentir las emociones que intenté plasmar en estos primeros capítulos, y en cuanto a si el ángel es Serena o no te dejaré con la intriga un poco más jijiji.

Usagi13chiba: Como les he comentado anteriormente me gusta agregar algunas escenas trágicas en las historias, siempre he pensado que acontecimientos triste fortalecen el amor verdadero, y respecto a si es Serena… Bueno tendrás que seguir leyendo para saber si es así o no (soy muy mala).

Emilce: Gracias por tu comentario, tal vez me inspiré un poco en la base de la película Un ángel enamorado, pero la historia en sí no tiene nada que ver. Espero que el desarrollo de la historia te siga gustando.

Mil besos a todas y… ¡Nos leemos!