Titulo: Memorias de Jersey

Autor: eminahinata

Fandom: Hawaii Five-0

Palabras: 932

Pareja: Ilyan Wolfe/Daniel Williams

Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU.

Universo: -

Dedicatoria: A Yvarlcris, quien ha pedido sobre Danny antes del canon y con mi personaje original: Ilyan Wolfe.

Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!

Resumen: Hay situaciones que marcan una amistad. Y otras que marcan algo más grande. AU.

Notas de Autor: ¡Hola! Bueno, así que está memoria es el principio de la separación de Ilyan y Danny. Yo sé, yo sé. Pero es necesario para el resto de la historia de ellos y para que pronto se vaya adaptando al canon. Ha sido triste, de verdad, pero es el momento de mucha tensión. Mucha, mucha tensión. Porque la adolescencia es complicada y con problemas existenciales que sólo uno lo entiende cuando son de uno mismo, pero nunca del resto. Saben que sus comentarios son siempre bienvenidos y sin más que agregar, ¡a leer!


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Memoria Trece

By: eminahinata

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Ilyan Wolfe, de diecisiete años, no podía dejar de refunfuñar en silencio, sintiéndose un poco estúpido por la situación. Bueno, para ser sinceros, no había nadie que pudiera culparlo y la mirada simpática de su tía Antonieta no ayudaba en lo más mínimo.

Ryan, su adorable hermano menor, e Ianto llegaron hace unos días de la escuela con un cachorro Labrador de pelaje negro escondido entre sus mochilas y su novio, tan encantador como nadie más, cuido con vehemencia a la pequeña bola de pelos. Lo cual lo tenía molesto. Está bien. La bola negra ("¡Maru, hermano!") era linda, ¡pero eso no le daba el derecho de quitarle la atención de su novio! Por supuesto que no. ¡No!

Volvió a refunfuñar, encogiéndose en la silla del comedor, y frunció el seño ante la imagen frente a él. Al fondo pudo escuchar la risa de su tía y eso lo hizo más miserable. Agradecía internamente que ese día su tío tuviera el turno de noche y no lo viera en ese estado, seguro y se burlaba, diciéndole algo como: "Ahora entiendes como me siento, mocoso". (En serio, su tío tenía un grave complejo… y la necesidad de ayuda profesional. Urgente).

Y no era la primera vez. Hace unas semanas cuidaron a la mascota de Makoto, la hermana menor de Emina y amiga de los niños, y Dan-Dan fue quien al final se hizo cargo de la perrita, una Beagle bastante bonita llamada Choco.

En verdad empezaba a odiar a los perros… y todo aquello que le arrebatara la atención de su Dan-Dan.

Un pequeño ruido lo alertó y regresó su mirada al frente, encontrándose con los ojos de su novio, quien lo miraba con el seño ligeramente fruncido y una parte de él se sintió culpable. Tenía que admitir que era su culpa que la atención de Danny no fuera dirigida a él, no cuando estaba siendo tan idiota a su alrededor.

Él amaba a Danny, eso estaba claro, pero se sentía atraído por Emina gran parte del tiempo. Él realmente no entendía que estaba mal con él. Claro, Dan-Dan se molesto por lo descarado que estaba siendo, coqueteando frente a él con la chica asiática, y no había podido responder a la pregunta que el rubio le lanzó hace unos días.

"¿Qué es lo que quieres?"

Suspiro y salió a la calle de enfrente, sentándose en las escaleras de la entrada y viendo directamente al cielo.

¿Qué estaba mal con él? ¡Él amaba a Danny! El chico siempre hacia que su corazón latiera estrepitosamente en su pecho, lo hacía reír, lo hacía mejor persona y no había momento en que no quisiera desnudarlo importándole poco donde estaban en ese momento, demostrándole al resto que le pertenecía. Que se pertenecía uno al otro.

Y también uno de los problemas era su posesividad y celos desmesurados. Danny era muy atractivo −con su cuerpo en pleno desarrollo y su cabello rubio corto y sus hermosos ojos azules− y con una personalidad de más atrayente que no lo dejaba pasar desapercibido en cualquier lugar. Gruño al recordar como el idiota de Stuart se había atrevido a besar a su novio y sonreído como un gato que se comió al canario luego de eso. O la vez en que en un torneo de artes marciales donde participaba, aquella chica de la otra ciudad se atrevió a coquetear al rubio en las gradas. Rió recordando la mirada asesina que Emily le lanzo a la chica, la tímida Samantha sentada a su lado intentando pasar desapercibida. Esas dos, pensó con cariño. Y recordar que hace unos años él se sintió celoso de la latina. Ahora ella era una gran amiga en quien podía confiar con su vida.

Se alboroto el cabello con ambas manos y volvió a suspirar. ¿Qué debía hacer?

−Ilyan –escuchó, por lo que alzó su cabeza para encontrarse con Kevin, su bicicleta a un lado apoyada contra la pared.

−Ah, Kevin –dijo y el otro alzó una ceja.

−¿Qué te pasa? Estuve llamándote por un buen rato –señaló, acercándose para poder sentarse al lado del más joven. Ilyan suspiró.

−Yo… −carraspeó incómodo−, no lo sé. Estoy… confundido… −.

−¿Por lo de Emina y Danny? –ofreció, consiguiendo la mirada sorprendida del azabache. Resopló−. No pongas esa cara. Ya la mayoría está empezando a notarlo –dijo, encogiéndose de hombros.

−¿Emily…? –preguntó, un escalofrió recorriendo su cuerpo. Esto no era bueno.

−Sí. Y quiere golpearte, ya sabes –sonrió burlón, antes de colocar una expresión completamente seria en su rostro atractivo−. ¿Qué es lo que quieres, Ilyan? No puedes dejar a Danny y Emina con los brazos extendidos de esa forma. Si sigues así, los tres terminaran lastimados y sin punto de retorno –colocó una mano en el hombro del Wolfe, ejerciendo fuerza para darle apoyo al adolecente.

−No sé… no sé qué hacer, Kev –susurró, viendo al cielo como buscando las respuestas en las estrellas. El otro muchacho suspiró−. Yo amo a Danny… en verdad lo amo, pero… −negó con la cabeza−. Últimamente no dejó de mirar a Emina y, yo sé, estoy siendo un idiota y… −volvió a suspirar, dejando caer su cabeza entre sus manos.

Kevin lo vio un momento en silencio, antes de ponerse en pie y hacer que el otro muchacho lo viera.

−Piensa en esto: −dijo, bajando las gradas y acercándose a su bicicleta con la canasta cargada de bolsas−, tú amas a Danny, pero ¿estás enamorado de él? –y con eso se alejó, dejando al azabache con una expresión sorprendida en su rostro.

¿Estaba enamorado de Danny?

Ahora, le aterraba descubrir la respuesta.


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