Titulo: Memorias de Jersey
Autor: eminahinata
Fandom: Hawaii Five-0
Palabras: 1,191
Pareja: Ilyan Wolfe/Daniel Williams
Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU.
Universo: -
Dedicatoria: A Yvarlcris, quien ha pedido sobre Danny antes del canon y con mi personaje original: Ilyan Wolfe.
Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!
Resumen: Hay situaciones que marcan una amistad. Y otras que marcan algo más grande. AU.
Notas de Autor: ¡Hola! Yo sé, andamos todos tristes. Yo estoy tan triste y es que los próximos capítulos son algo llenos de drama y angustia y… está bien, me encanta la angustia, pero me da penita lo que viene. Mi amiga D´Ni dice que soy una fatalista extremista… tal vez tenga razón. Pero bueno, en ocasiones no todo es miel sobre hojuelas. Ya mañana empiezan mis exámenes finales y tengo que ir a terminar de estudiar. Es ta~n aburrido. Saben que sus comentarios son siempre bienvenidos y sin más que agregar, ¡a leer!
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Memoria Catorce
By: eminahinata
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Daniel Williams, de dieciocho años, cerró su casillero en el vestuario con un suspiro, su mirada azul perdida en algún punto del metal de dicho casillero.
No podía dejar de sentirse completamente miserable y es que de unos meses para acá todo se volvió turbulento, por decir lo menos. Las peleas y los roces entre él e Ilyan fueron volviéndose más frecuentes, hasta que hace una semana todo cayó en pedazos e Ilyan había salido de la casa durante toda la noche, para gran preocupación de toda la familia. Luego, Ilyan había regresado con grandes ojeras y su padre no le permitió acercarse al azabache, llevándolo a la habitación que hace unos años él e Ilyan compartían.
Ilyan y su padre habían tenido una conversación y esa misma tarde ellos habían cortado la relación de noviazgo que tenían. Le había dolido, claro, sigue doliendo, pero sabía que era lo mejor. No sólo para ellos, sino para todos. Pero él había puesto buena cara y distraído con las solicitudes de universidades y oficios de la casa. Ilyan…, él había decidido ir a la universidad de Boston, pero él todavía tenía problemas para decidirse que hacer de ahora en adelante.
¿Cómo esto era su vida?
¿Cómo había terminado una relación de casi cuatro años de esa forma?
¿Qué había molestado tanto a Ilyan?
¿Qué había hecho mal?
Suspiró y dejo caer su frente contra el frio metal, una sensación abrumadora recorriéndolo. Una parte de él quería odiar a Ilyan por hacerle esto, hacerlo sentir miserable y lleno de dolor, pero gran parte de él sabía que nunca lo haría. Él lo amaba, no importando que, y si ahora tenía que ser simplemente su amigo, bueno, que así sea.
−Danny –dijo alguien tras él, sorprendiéndolo y haciéndolo saltar sobre sus pies. Con un rubor dio media vuelta, encontrándose con el cuerpo formado y atlético de Stuart Mitchell que lo veía con seriedad.
−Stuart, ¿qué necesitas? –preguntó, su voz un poco temblorosa. El otro muchacho frunció el seño, acercándose un poco a él.
−Has estado llorando –afirmó y él no puedo evitar abrir cómicamente los ojos ante la declaración. Alzó una mano hasta su mejilla y, efectivamente, estaba llorando. ¿Cuándo se puso a llorar? Carraspeó y desvió la mirada del otro muchacho, limpiando las lágrimas en el proceso.
−¿Qué necesitas, Stuart? –volvió a preguntar, moviéndose incomodo en sus pies. Stuart lo vio por un momento, sus ojos miel intenso escrutando su rostro. Él maldijo, porque la mayoría lo pasaba en altura y en ese momento en particular se sentía muy pequeño en su propia piel.
−Yo… −dijo Stuart sin despegar su vista de él−, supe lo de que tú e Ilyan han terminado… −.
−Sí, así es –dijo, regresando su mirada para hacer frente a Mitchell−. ¿Y qué con eso? –vio como el otro muchacho se removía inquieto.
−Quería saber… si estabas bien –murmuró lo suficientemente alto para que pudiera escucharlo él. Jadeó, sorprendido por esa pregunta.
−No… no lo sé –respondió al cabo de unos minutos, todavía sorprendido por la irreal situación en la que se encontraban. Stuart suspiró.
−¿No lo sabes? –preguntó el otro muchacho−, Danny: ¿era esto lo que querías? –él vio con recelo a Stuart.
−¿A qué te refieres? –preguntó y no pudo evitar retroceder en su lugar cuando el más alto se acercó un poco más a él.
−De si querías… de si querías terminar con Ilyan –pausó, tragando saliva y haciendo que el movimiento en su manzana de Adán fuera visible.
−No –susurró, siendo honesto en voz alta por primera vez. Stuart lo vio con tristeza, sentimiento que no entendía.
−¿Entonces…? −.
−Era lo que Ilyan quería –dijo y se permitió recostarse contra el casillero, dejando de sentirse amenazado por la presencia del otro adolecente−. Y, antes que nada, él es mi mejor amigo. Crecimos juntos y tal vez nos confundimos y… −cortó, siendo interrumpido por Stuart.
−Tú lo amas –declaró como si fuera lo más obvio. Tal vez era lo más obvio, pensó.
El silencio volvió a caer entre ellos, ningún sonido en el desolado vestuario.
−¿Qué necesitas, Stuart? –dijo suavemente, viendo directamente a los ojos al otro muchacho. Stuart se removió en su lugar, acomodando rápidamente la mochila en su hombro.
−Quería decirte que lo sentía –lo vio con una expresión que lo dejo helado−, pero la verdad es que no lo siento. No en lo absoluto −.
−¿Stuart? −.
−Tú siempre me has gustado –soltó rápidamente, temeroso por alguna razón−. Al principio me sentí frustrado por lo que sentía y cuando le dije a mis padres… ellos se molestaron y dijeron que no era correcto y luego papá… −negó con la cabeza. Él entendió rápidamente, por lo que con torpeza colocó una mano en el brazo del muchacho. Esté se relajo al instante y volvió a verlo−. La cosa es que estuve todo este tiempo peleando por lo que sentía y ahora que tú e Ilyan no están juntos… Yo… −se mordió el labio, nervioso y asustado.
−Stuart −suspiró−. Yo no sé… −.
−Por favor −interrumpió−. Sólo… sólo déjame intentarlo, ¿vale? –sonrió torpemente−. Y si al final no es suficiente, estará bien para mí que seamos sólo amigos… Pero déjame intentarlo… −él lo vio por un momento, sopesando la información.
−¿Qué hay de tus padres? –el otro muchacho se encogió de hombros.
−He llegado a la conclusión que si no peleó por lo que quiero, seré menos que un cobarde. No quiero eso para mi vida y si para ello tengo que enfrentarme a mis padres, entonces que así sea –dijo con un tono de voz profundo. Él se ruborizo.
−Ya veo −sonrió−. Lo pensare, ¿sí? Yo… en este momento… No es un buen momento –dijo con cierta tristeza.
−Está bien –asintió Stuart−, está bien –ambos guardaron silencio.
−…Será mejor que me vaya… −carraspeó−. Emily debe estar furiosa por esperarme tanto tiempo –vio como el otro asentía con la cabeza.
−Sí… yo tengo que ir con los chicos –sonrió un poco torpe−. Nos vemos al rato, ¿sí? –él asintió y pronto ambos salieron del vestuario, separándose en una esquina. Él suspiro cuando llegó en donde Emily lo esperaba apoyada contra el barandal, sus brazos cruzados y una expresión pensativa en su rostro.
Guardaron silencio por un momento.
−Sabes, Danny –empezó, enderezándose y bajando las pocas escaleras hasta la acera−, deberías dejarte ser feliz… piensa muy bien tu respuesta. Ilyan no es el final, sino el principio –sonrió, volteándolo a ver−. No importa cuál sea tu decisión, yo te apoyare y estaré ahí… pero tal vez deberías darle una oportunidad –él parpadeó.
−¿Cómo…? Sabes, mejor no quiero saber –negó con la cabeza cuando hubo estado a la misma altura que su amiga. La chica rió.
−Es porque yo lo sé todo −.
−Uh-uh, ahora sé de donde lo ha sacado Ianto –la vio con reproche y la chica le sonrió, tomando su mano en un gesto de apoyo.
Tal vez… tal vez Emily tenía razón, pero por el momento prefería ordenar sus pensamientos y colocar sus sentimientos tras una barrera para que cada vez que viera a Ilyan no doliera.
Ahora, ¿qué universidad tendría que asistir primero?
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