Hola de nuevo, aquí les dejo un nuevo capítulo, espero que lo disfruten…

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Capítulo 5: RECONOCIENDO A MI ANGEL

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Genial, yo también tengo mi propio ángel guardián, ¡Gracias excelencia! – Exclamó llena de jubiló dirigiéndose al cielo, dejando a Darien boquiabierto y sumamente confundido…

Ahora entiendo, esa es la presencia que he sentido durante todo el día… - Dijo en un suspiro de alegría.

Pensé que te burlarías de mi o algo, pero no que te alegraras y menos que dijeras un disparate como ese, creo que estás más loca de lo que yo pensaba – Agregó Darien mirándola con incredulidad.

¿Es qué acaso tu no crees en los ángeles Darien? – Preguntó Serenity mirándolo con algo de seriedad.

Serenity – dio un largo suspiro- los ángeles no existen – Respondió el joven en tono calmado.

¡Claro que sí! – Exclamó ella con algo de enfado.

¡Por supuesto que no! – Replicó el cruzándose de brazos.

Te sorprenderías si conocieras todas las cosas que existen en este planeta y mucho más allá de él y que tu ni siquiera logras apreciar – Agregó ella sin bajar el tono de su voz poniéndose de pie y poniendo ambos brazos en su cintura.

Si no lo puede ver, oír o sentir, entonces no existe – Volvió a replicar poniéndose igualmente de pie imitando la pose de la joven.

Darien… No todo lo que existe en el universo puede ser percibido con los sentidos, a veces debes ocupar tu corazón – Agregó casi en un susurro llevándose una mano al pecho.

Darien no emitió palabra, solo la miró con cierta incredulidad ¿De verdad ella podía estar hablando en serio?

Además, tú mismo me has dicho que lo oíste ¿O me lo negarás ahora? – Preguntó con tono desafiante, sorprendiéndose a sí misma por la actitud tomada y por lar miles de sensaciones que le despertaba esa pequeña discusión.

Bueno… No es lo mismo ¿Acaso quieres decir que fue un ángel el que me envió a salvarte? ¿Qué fue "ángel" quien me habló? – Preguntó con tono sarcástico enmarcando las comillas con sus dedos, pero bajando levemente el tono de su voz.

¿Y qué más podría ser Darien? A ver dime ¿Tienes alguna explicación razonable? Tu como médico… ¿Tienes alguna explicación científica respecto eso? - Volvió a interrogar desafiante.

Darien no sabía que responder, en realidad no podría explicar que era esa voz que había escuchado, se limitó a pensar que estaba loco, pero ¡Un ángel! ¡Por favor! El jamás creería en semejante estupidez.

Bueno, dejemos esto hasta acá de lo contrario vamos a terminar a golpes – Agregó el pelinegro con una sonrisa de medio lado – Pero esto no quiere decir que hayas ganado esta discusión – Agregó sorprendiéndose de pronto, eran las mismas palabras que le decía a su amada esposa cuando ella ganaba una discusión, o lograba lo que quería, pero él siempre orgulloso se negaba a admitirlo.

Si tu lo dices… - Agregó brindándole la sonrisa más hermosa que existe – Creo que el marcador quedó Serenity 1 – Darien 0 – Señaló haciendo los números con sus manos y sacándole la lengua en señal de triunfo.

Darien palideció, abriendo sus ojos como platos - ¿Qué… Qué dijiste? ¿Dónde escuchaste eso? – Preguntó con voz temblorosa, cerrando sus ojos repetidas veces.

No lo sé, solo se me ocurrió - Serenity lo miró confundida, no sabía que había hecho para causar semejante semblante en el pelinegro.

¿Estás bien? – Pregunto la joven con preocupación.

Si, si, no pasa nada, solo viejos recuerdos – Agregó el pelinegro sacudiendo su cabeza.

Solo ha sido una coincidencia, solo eso – Pensó el pelinegro mientras caminaban de vuelta a casa.

Llegaron al apartamento en completo silencio, Darien se encontraba pensativo mientras que Serenity lo observaba en una mezcla de preocupada y confusa. Esta vez ella rompió el silencio.

Ya es muy tarde para cenar, pero puedo prepararte un café o un sándwich – Consultó de pronto atrayendo la atención del pelinegro.

Está bien te tomo la palabra, gracias – Contestó él con una sonrisa, dejando atrás los pensamientos que lo rondaban – Es más yo te ayudo.

Ambos se dirigieron a la cocina, Serenity se encargaba del café y Darien de los sándwich.

Cuando todo estaba listo se sentaron a comer. El pelinegro todo un caballero comenzó a servir el café a su invitada, mientas le indicaba si deseaba leche, azúcar o algo más junto a su café.

Un poco de leche y dos de azúcar por favor – Respondió la chica casi sin pensarlo.

Nuevamente el pelinegro puso cara de sorpresa, pero no dijo nada; lo distrajo la joven, quien jugaba con su sándwich sin siquiera probarlo.

¿Todo bien? ¿No te gusta o se te quitó el hambre? - Preguntó indicándole el pan.

Mmm, es que… Creo que no me agrada mucho el sabor del jamón – Agregó con cara de desagrado al observarlo y lo retiró del pan.

¡Esto ya es demasiado! ¡¿Acaso no te basta con parecerte físicamente a ella? – Exclamó con furia, dando un fuerte golpe con los puños en la mesa y levantándose inmediatamente de la silla.

Lo siento – Susurró al ver la cara de pánico de Serenity - Necesito tomar un poco de aire fresco para tranquilizarme, por favor siéntete como en casa mientras no esté – Diciendo esto salió presuroso del departamento con rumbo desconocido.

Serenity quedó sola y desconcertada, nuevamente no entendía que había hecho para enfurecer a su salvador, lentamente se puso de pie y comenzó a recoger la mesa. No entendía bien por qué, pero se sentía triste y vacía, sola en esa casa, además sabía que el que Darien saliera así en ese estado no significaba nada bueno, se sentía sumamente preocupada por él.

Pronto comenzó a sentir una grata calidez llenarla poco a poco, ella conocía muy bien esa sensación, ella misma podía emanarla aún, además podía sentir esa presencia muy cerca, cerró los ojos concentrando todos sus sentidos para identificar de quien se trataba la presencia que la acompañaba.

Seiya… - Susurró – Se que estás aquí ¿Así que tú serás mi ángel guardián? – Preguntó, pero no tuvo respuesta.

¡¿Acaso su excelencia no pensó en alguien mejor? – Agregó en tono burlón.

El ángel se hizo aparecer enseguida cruzándose de brazos.

¡Ey! Alguien mejor que yo no existe en todo el paraíso – Agregó otorgándole su sonrisa angelical.

¡Seiya, no sabes la felicidad que me da saberte mi guardián! Gracias por estar aquí – Agregó Serenity sonriente.

No tienes por qué agradecer, sabes que este es nuestro trabajo, además ahora que eres humana era obvio que te asignaran un ángel para que pudiera protegerte en caso de cualquier cosa – Contestó el ángel.

¿Y cómo te ha ido en este mundo Serenity? – Preguntó mientras le acariciaba la mejilla.

Pues ya lo has de saber, esto es un completo desastre, no logro comprender en su totalidad los sentimientos de los seres humanos, solo he sentido tristeza, temor y nostalgia desde que llegué aquí, he aprendido que los humanos no saben valorar lo que tienen y… Realmente no sé qué hacer para poder volver a estar junto a ustedes – Agregó cabizbaja.

Lo sé, pero ya has escuchado a su excelencia y no podrás regresar hasta que aprendas esa lección, tal vez solo te tengan aquí por un tiempo Serenity como un simple castigo, tu solo debes resistir y aprovechar de experimentar y disfrutar de los hermoso que tiene este planeta, que ya sabes, yo te estaré cuidando siempre.

Lo que me recuerda que debo desaparecer o también yo tendré problemas – Agregó dedicándole una nueva sonrisa que llenó a Serenity de una increíble paz.

¡Ah! Antes de partir te adelantaré que Darien va a llegar algo tarde hoy, pero necesitará mucho de ti cuando aparezca, debes apoyarlo Serenity, recuerda siempre… Con alas o sin ellas, siempre seguirás siempre siendo un ángel – Finalizó desapareciendo por completo del lugar.

Gracias Seiya, me ha servido mucho verte, espero poder volver con ustedes muy pronto – Susurró Serenity mientras su ángel desaparecía.

Varias horas pasaron antes de que Darien llegara al departamento, Serenity se encontraba recostada en el sillón sin poder dormir, esperándolo pacientemente hasta que el pelinegro por fin cruzó la puerta, tambaleante, estaba completamente ebrio.

Ya me había extrañado no haberte visto así en estos días Darien – Agregó con una sonrisa de medio lado yendo inmediatamente al encuentro del pelinegro.

¡¿Qué haces aquí? ¡Lárgate de mi vista! ¡No quiero verte, me hace daño! – Gritó fuertemente el pelinegro.

Pues lo lamento mucho, pero tendrás que verme aunque no quieras, no puedo dejarte solo en esas condiciones, si te molesta mirarme pues ¡Cierra los ojos y ya está!

¿Qué tomaste esta vez? A ver déjame adivinar… ¿Whisky de nuevo, o acaso cambiaste tus gustos? – Preguntó con tono juguetón mientras se acercaba.

Lo que pasa es que tú no puedes entenderme ¡Nadie lo entiende! – Gritaba con furia el pelinegro mientras su tambaleo iba en aumento.

¿No entiendo? – Preguntó con su dulce voz - ¿Crees que no puedo entender tu dolor, tu soledad, tu pérdida? Tienes razón, tal vez yo jamás haya vivido… ¡Algo así! – Agregó rápidamente ya que no podía revelar que había sido un ángel

Pero créeme que puedo entender plenamente todo lo que estas sintiendo, porque puedo sentir tu dolor como si fuera mío – Le otorgó nuevamente una cálida sonrisa.

Darien la observó un par de segundos con los ojos cristalinos, sin pensarlo dos veces se lanzó a sus brazos y comenzó a llorar amargamente como si fuera un niño aferrado a su pecho, dejó escapar su llanto como la primera vez, cuando Serena yacía muerta entre sus brazos, lloró como había querido desahogarse hace mucho tiempo, pero jamás se había permitido hacerlo delante de nadie, lloró y lloró mientras Serenity le devolvía el abrazo y acariciaba suavemente su cabello azabache, sin interrumpir su desahogo, solo brindándole su compañía e inmensa calidez.

¿Por qué intentas ayudarme? Yo ya no tengo remedio – Comentó el pelinegro de pronto con tono mortificado aún sin dejar de llorar erguiéndose para mirarla de frente.

Está en mi naturaleza y aunque quiera no puedo evitarlo – Agregó con total tranquilidad – Es más, si quieres, puedes pensar en mí como tu ángel guardián – Susurró mientras le guiñaba un ojo recordándole su discusión anterior, acariciando suavemente su mejilla, sin dejar de lado su hermosa sonrisa.

El pelinegro la miró fijamente, directo a sus hermosos ojos azules que tanto le recordaban a Serena, aún negaba con la cabeza ante el tormento de pensamientos que en ella habitan y que el alcohol no había logrado mitigar, la observó nuevamente unos segundos y sin darse cuenta comenzó a acercarse lentamente hacia ella, hasta que sus labios se encontraron unidos en un cálido beso.

No era un beso pasional, cargado de erotismo ni exigente, era una dulce caricia cargado de miles de sentimientos y lleno de paz.

Serenity ante la sorpresa no supo cómo reaccionar ante esta invasión, pero le gustó sentir la calidez proveniente de la boca de Darien, el suave roce de sus labios despertaba en ella sensaciones que hasta entonces eran completamente desconocidas para ella.

Se separaron levemente por la falta de aire. Serenity aún mantenía los ojos cerrados en un fallido intento por ordenar el mar de emociones que la recorrían.

Darien los abrió con lentitud, entonces la vio, era su Serena la que estaba frente a él.

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Buenos chicas, espero les haya gustado este capítulo.

Y como ya saben, Seiya es el ángel que cuida de Serenity.

Como adelanto les puedo comentar que este angelito tiene y tendrá mucho que ver con la vida de la joven y además que aunque Darien no cree en los ángeles descubrirá que Serenity no es de este mundo.

Gracias por sus comentarios:

yesqui2000: Gracias como siempre por tus lindos comentarios y si aunque Darien sabe que ella le miente (porque ella no sabe mentir) de todas maneras confiará ella.

VICO: Muchas gracias, y recuerda buscar esos pañuelos, te harán falta.

Usagi13chiba: Aún no estoy segura si será un ángel nuevamente, lo que si te puedo contar es que el deseo de Serenity por regresar al paraíso podría cambiar por influencias de cierto pelinegro.

ediebella: Que bueno tenerte de vuelta, espero que te haya gustado lo que llevo de esta historia, estaré esperando ansiosa tus comentarios.

¡Nos leemos!