Titulo: Memorias de Jersey

Autor: eminahinata

Fandom: Hawaii Five-0

Palabras: 813

Pareja: Ilyan Wolfe/Daniel Williams

Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU.

Universo: -

Dedicatoria: A Yvarlcris, quien ha pedido sobre Danny antes del canon y con mi personaje original: Ilyan Wolfe.

Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!

Resumen: Hay situaciones que marcan una amistad. Y otras que marcan algo más grande. AU.

Notas de Autor: ¡Hola! Bueno, aquí otra memoria. ¡Con Grace! Si~, al fin apareció ésta adorable niña, que es el mundo de nuestro Danno. También me puse a pensar que en mis universos Danno tiene cuatro hijos, hahahaha. Con lo que le he cargado al pobre. Pero bueno. Es fanfiction después de todo. Por cierto: para quien interese, he hecho un fanmix de ésta serie. Saben que sus comentarios son siempre bienvenidos y sin más que agregar, ¡a leer!


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Memoria Veintidós

By: eminahinata

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Daniel Williams, de veintiséis años, veía con adoración a su pequeña hija, quien intentaba colocarse en pie y cayendo suavemente en la alfombra de la sala. Deian y Naomi pendientes de la bebé, animándola a seguirlos por el apartamento.

Ese día lo tenía libre y mientras Ilyan seguía de turno en el hospital, sus prácticas comenzadas hace dos meses, y Rachel en su trabajo en la empresa de mercadeo, él se dedicaba a cuidar a los tres niños.

En un primer momento fue muy complicado con respecto a la vivienda. Los niños se habían puesto muy molestos y reacios a la idea de él irse de la casa, pero Rachel se sentía incomoda vivir junto a Ilyan cuando apenas eran recién casados. Así que al final Ilyan había regresado a la antigua casa de su niñez (la cual había sido heredada a él y su hermano y había estado deshabitada por largos años) y Rachel y él mudándose a dos casas e distancia, la única que se encontraba a la venta. De esa forma los niños podrían estar cerca de él y Rachel tendría la intimidad que quería.

Suspiró, regresando a su desayuno, un poco frustrado por la relación tan tensa que Ilyan y Rachel tenían. Él le había contado que él e Ilyan salieron como pareja durante su adolescencia y ésta lo había sorprendido diciéndole cómo era posible que siguieran siendo amigos. No había dicho nada ante el repentino tono de reproche de su esposa, demasiado sorprendido para decir algo. La relación de ellos se volvió aún más tensa.

No entendía porque, ya que también le había dicho sobre Emily y Julio y Rachel lo había aceptado con facilidad, un trato cordial entre su esposa y su mejor amiga. Pero con Ilyan no había forma de que mejorara.

Y empeoró cuando su hija nació, ya que él había decidido nombrar a su hija por la madre de Ilyan. Grace había sido el segundo nombre de su tía Iana e Ilyan había permitido soltar una lágrima cuando le dijo, los dos de pie frente a la sala en donde los bebés eran expuestos tras un ventanal, que quería nombrar a su hija con ese nombre. Rachel al final aceptó a regañadientes, decidiendo que el segundo nombre sería por la madre de ella. Él sólo había sonreído, no comprendiendo la molestia de su esposa.

Él realmente no entendía, pero tampoco quería abordar el tema con nadie.

−¡Tad! –sintió como alguien jalaba de su pantalón y la cantarina voz de Naomi llamándolo. Volteó a ver hacia la niña, está con grandes ojos castaños que heredó de su difunta madre, una gran inocencia en ellos.

−¿Sí, cariño? –sonrió en dirección de la pequeña. La niña, vestida con un adorable vestido que su madre le dio para su último cumpleaños, frunció el seño un poco.

−¿Cuándo vas a regresar a casa? –soltó, dejándolo sorprendido−. Nii-chan y yo te extrañamos mucho, tad –susurró lo último.

Tanto el ingles, italiano y japonés se encontraba plagando en las vidas de los niños, pero en ocasiones se le hacía difícil seguir sus conversaciones cuando combinaban todos ellos. Especialmente el japonés, el cual no entendía nada y el que era enseñado por Makoto, la hermana menor de la madre de los niños.

−Oh, mi niña –dijo, alzándola para sentarla en su regazo. Cada vez estaba más grande.

−¿Por qué tú, Grace y tía Rachel se quedan con nosotros? –dijo, apoyando la cabecita en su pecho. Él suspiró, apretándola contra él. Vio a Deian de reojo, quien los veía con una extraña seriedad.

Ese niño, pensó con cariño. Deian era demasiado serio para su edad y una parte de él no dejaba de preocuparse por ello.

−Naomi, tesoro –la niña alzó la vista para verlo−. No puedo hacer eso, mi vida. Ahora yo estoy casado con tía Rachel y es mi deber siempre estar con ella –intentó explicar. Naomi volvió a fruncir el seño.

−Pero D`ian y yo te extrañamos –repitió.

−Y yo a ustedes, tesoros –besó su frente−. Pero el hecho de que yo no viva con ustedes no quiere decir que no voy a estar ahí. Yo siempre voy a estar ahí, ¿vale? Nunca los dejaría. Aparte tienes a tu papá, quien también los quiere mucho –dijo, pasando sus manos por los costados y haciéndole cosquillas a la niña, que rápidamente se iluminó con la risa.

−¿Promesa? –preguntó después de calmar su risa. Él sonrió con ternura.

−Promesa –respondió, volviendo a besar la frente de la pequeña niña sentada en su regazo.

Poco después Grace gimoteó, exigiendo atención al verse ignorada por sus hermanos mayores y su padre, quien rió ante el adorable puchero de la niña.

La mañana paso con tranquilidad ese sábado, contento de tener a sus tres hijos en ese lugar.

Luego frunció el seño.

Maldita sea, ¡tenía cuatro hijos!

Y luego sonrió.

Eso lo hacía tan feliz.


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