Titulo: Memorias de Jersey
Autor: eminahinata
Fandom: Hawaii Five-0
Palabras: 1,352
Pareja: Ilyan Wolfe/Daniel Williams
Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU.
Universo: -
Dedicatoria: A Yvarlcris, quien ha pedido sobre Danny antes del canon y con mi personaje original: Ilyan Wolfe.
Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!
Resumen: Hay situaciones que marcan una amistad. Y otras que marcan algo más grande. AU.
Notas de Autor: ¡Hola! Bien, aquí el siguiente capítulo~. Ha sido muy divertido escribirlo y realmente espero que les guste. Saben que sus comentarios son siempre bienvenidos y sin más que agregar, ¡a leer!
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Memoria Veintisiete
By: eminahinata
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Daniel Williams, de treinta y un años, sonrió hacia la nueva pareja que hace unas horas se había unido por matrimonio civil ahí, en California, a donde él y su familia viajaron para estar presente para esa ceremonia.
Stuart Mitchell y su ahora esposo Liam sonreían contentos hacia ellos, sus manos unidas en un ferro agarre que lo enternecía. Estaba contento que Stuart hubiera encontrado el amor y que los padres de este al final lo hubieran aceptado tal como es, sin ninguna restricción de ahora en adelante.
Negó con la cabeza cuando Emily saco a bailar a Sam con pucheros, quien sonreía avergonzada por su pareja mientras Julio mecía sus piernas sentado en la mesa con ellos con una expresión que sólo un niño de once años puede hacer viendo en la dirección de sus dos mamás. Eso lo hizo sonreír divertido.
−¡Vamos Julio! –saltó Naomi de su asiento, tomando el brazo del más joven y arrastrándolo hacia la pista de baile−. ¡Vamos a bailar! −.
−¡No~! –exclamó indignado el niño. Deian frunció el seño desde su lugar, bajando de la silla y extendiendo una mano a Grace, quien la aceptó y ambos siguieron a sus hermanos a la pista de baile.
Él rio.
−Ya vuelvo, voy al baño –dijo Rachel y él asintió en su dirección, comiendo del pastel. Buscó con la vista a Ilyan, quien había sido arrastrado por este joven adorable pariente de Liam a bailar, y vio con diversión como su amigo hacía gala de sus dotes de bailarín. Los cuales eran nulos, cabe señalar.
−Hola –dijo una voz a su derecha, llamando su atención, y viendo como Stuart se sentaba en el lugar que hace poco Rachel ocupo.
−Hola, Stuart –sonrió un poco, tragando el pedazo de pastel que tenía en la boca−. Por cierto. Delicioso pastel –Stuart rió.
−Mi madre y la madre de Liam lo han escogido –negó con la cabeza, recordando esos momentos que sabía en unos años le harían reír. Él sonrió en su dirección.
−Me alegro que lo hayas encontrado –señaló en dirección a donde el moreno, Liam, hablaba animosamente con otros invitados y vio como una tierna sonrisa se extendía por el rostro de su amigo.
−Yo también –suspiró contenido.
−¿Y qué van hacer ahora? –preguntó, comiéndose el pastel que Grace había dejado ante la mirada divertida de Stuart.
−Iremos a España para la luna de miel –se encogió de hombros, apoyando sus brazos en la mesa para mayor comodidad−, y luego regresaremos a Newark –parpadeó ante ello.
−Oh. Pensé que te quedarías aquí, en California –volvió a parpadear. Según sabia, Liam era de California y con un trabajo estable en una empresa de exportación.
−Lo iba hacer –se encogió de hombros−, pero Liam quiere vivir en Newark y que yo cumpla mis metas allá –sonrió hacia él−. Para las próximas elecciones me lanzare para alcalde −.
−Oh, bueno. Ya tienes mi voto, amigo –palmeó su espalda, una enorme sonrisa en su boca.
−Sí, gracias. Y también Liam ha conseguido un traslado allá, por lo que no perderá su trabajo –agregó.
−Lo tienen todo planeado, ¿eh? –rió, volviendo a introducir el tenedor en su boca.
−Bueno, eso hacen las parejas –sonrió.
−Uh-uh, ¿qué es esto? Hace unas horas nos casamos y ya me estas engañando, Stuart –ambos voltearon a ver sobre sus hombros, encontrándose con un sonriente Liam que no tenía ningún tipo de malicia en su tono.
−Oh, cariño, ¡cómo crees! –rió Stuart, poniéndose de pie y acercándose a besar la mejilla de su esposo. Él sonrió ante las miradas enamoradas de los dos hombres.
−Bueno, bueno. Pero si es así, mejor un trió –movió las cejas Liam, causando un sonrojo en él y haciendo reír a Stuart.
−No, cariño. Ilyan nos mataría si hiciéramos algo así. Él nos torturaría y haría que pareciera un accidente –señaló hacia el azabache, que se miraba perdido por el baile.
−Oh, por favor, él no haría algo así –rodó los ojos. Como única respuesta, Stuart alzó su ceja con gracia. Él resoplo y regreso a su pastel.
Tal vez si lo haría, pero no lo diría en voz alta.
−¡Stuart! –llamó una voz femenina. Stuart suspiró.
−Ya vuelvo –dijo, alejándose hacia donde su madre estaba. Ambos se quedaron en silencio y él hizo un gesto al castaño para que tomara asiento a su lado.
−Stuart me contó lo de su relación –dijo Liam un momento después. Él sonrió en su dirección.
−Sí. Fue bueno mientras duro –se encogió de hombros−, pero ambos entendimos que lo nuestro no era más que amistad −.
−Eso fue lo que me dijo él –sonrió el castaño−. ¿Sabes? Al principio me sentí celoso de ti –admitió, causando sorpresa en él−, porque siempre hablaba de ti y como sacrificaste tantas cosas por tu mejor amigo y lo que haces por las otras personas. Stuart te admira y eso me ponía celoso… −.
−¿Y ahora? –pidió suavemente.
−Ahora entiendo porque Stuart no dejaba de hablar de ti –dejó caer la mano en su hombro−. Eres un buen hombre, Daniel, nunca olvides eso… Y me gustaría que fuéramos amigos, ya sabes –dijo con timidez.
−Eso me encantaría –ambos estrecharon la mano. Él volteó a ver hacia donde Ilyan se encontraba y pudo captar su mirada que le pedía ayuda. Suspiró−. Si me disculpas, tengo que ir a salvar al gran bobo que tengo por mejor amigo –dijo, poniéndose de pie, siendo imitado por el castaño.
−Está bien. Yo tengo que regresar con Stuart. Parece que su madre va darle la lata en cualquier momento –negó con la cabeza y ambos se alejaron en diferentes direcciones.
−Danny –sonrió en su dirección Ilyan.
−Hola –sonrió a los dos bailarines. El joven volteó a verlo con una sonrisa−. ¿Te molestaría que te lo robara por un momento? –el joven negó con la cabeza.
−No es ningún problema. Tengo que ir a sacar a bailar a mi prima –se encogió de hombros el joven, estrechando la mano con los dos de ellos−. Fue un gusto conocerlos –hizo un gesto con la mano, antes de dar media vuelta y dirigirse a donde había unas sillas y en ella una mujer sentada viendo a la pista de baile con anhelo. La mencionada prima del joven, quien brincó alegre al ser sacada a bailar.
−Es adorable –dijo Ilyan, extendiendo la mano en su dirección. Arqueó una ceja−. ¿Me complacerías con esta pieza, señor Williams? –él rodo los ojos y aceptó la mano, empezando a moverse sobre sus pies cuando estuvieron lo suficientemente cerca.
−No eres tan mal bailarín, después de todo –dijo, alzando un poco la barbilla para poder verlo. Ilyan rodó los ojos.
−Bueno, debo admitir que soy pésimo cuando es más… movido. Pero lo lento lo puedo manejar bien –admitió con una sonrisa−. Especialmente si es contigo −él rió y un momento después eran abordados por los cuatro niños.
−¡Danno~! –extendió sus manitas Grace y él, con una sonrisa, las tomó.
Naomi se acercó a su padre, tomándolo de la mano y tomando con la otra la de Deian, que a su vez tomó la mano de Julio y quien tomó la mano que Grace le extendía. Él e Ilyan se vieron por un momento antes de sonreír y tomarse las manos libres, bailando torpemente con la canción lenta que se escuchaba y riendo por ello.
La escena era tan adorable, que la mayoría los observaba con una sonrisa, Emily y Sam tomando fotografías a escondidas.
Liam se inclino contra el costado de su esposo, un poco alejados de la escena, y con una sonrisa susurró al oído del otro:
−Son adorables –dijo suavemente. Stuart sonrió, tomando de su copa.
−Lo son –concedió.
−Me has dicho que no están juntos, ¿verdad? −.
−No, lamentablemente no. Se hacen bien uno al otro –suspiró Stuart.
−Es una lástima –suspiró él también.
Lo que no sabían ellos es que Rachel escuchó su conversación y la expresión que había puesto era una mescla de ira, despreció, celos y tristeza.
Lo que Rachel no sabía es que Connor y Antonieta Williams vieron esa expresión y no estaban muy contentos tampoco.
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