Ho~la, bueno, lo prometido es deuda asique aquí esta el siguiente capi
Lara: ahora las cosas se ponen interesantes~
Mara: que disfruten el capítulo aunque es un poco corto de lo normal n_nU
Hetalia no me pertenece, es propiedad de su creador pero como no se ponga a dibujar a Canarias voy a Japón y le amenazo con una sarten e_é
-No puedo prometerte nada pero ojala... ojala pueda verte una vez más... -dijo el rubio de gruesas cejas mirando las calles por donde caminaban las personas y sintiendo el aire fresco hasta que una mano se posó en su hombro haciendo que entrara al edificio.
-Tan delicado como siempre, -comento con sarcasmo el de ojos esmeralda mirando directamente a la persona que tenía delante- Ivan.
-Hiciste un gran trabajo con el cerdo comunista da~ -dijo el de sonrisa inocente.
-He cumplido con mi parte asique puedo irme, ¿no? -dijo el anglosajón queriendo salir de ahí cuanto antes.
-Es cierto que cumpliste con tu parte de engañar al cerdo comunista pero aun te necesito para realizar mi plan.
-¿Y qué tienes planeado? -al ingles todo eso ya le estaba dando mala espina y quería irse de ese lugar lo más rápido posible.
-Ese cerdo tendrá que ver como la persona a la que ama muere delante de sus propios ojos y sin poder hacer nada para poder impedirlo -dijo Ivan mirando directo al rubio de una forma seria que asustaba bastante.
-What? ¿Qué vas ha...? -Arthur estaba pálido ya que sabía que el solo haberse enamorado de aquel estadounidense era algo que ponía su vida en peligro pero que el ruso tuviera planeado desde el principio asesinarlo y delante del mismo Alfred...
-Llevaoslo -ordenó el que siempre usa una bufanda.
Ante la orden del ruso unos hombres cogieron al de gruesas cejas el cual pataleaba intentando que lo soltaran.
-¡Soltadme! -intentaba en vano soltarse el ilusionista que en esos momentos ni sus trucos podían salvarlo.
-o-o-o-
Cuando Alfred despertó no vio al ingles cosa a la que ya estaba acostumbrado después de tantas veces que había ido a su casa a pasar la noche.
Se levantó y buscó alguna nota o algo que podía haberle dejado su pareja antes de desaparecer como siempre pero no había nada cosa que extraño al estadounidense.
-Que extraño, Artie siempre me deja una nota... -comentó para si mismo extrañado- puede que se haya olvidado -se combencío a si mismo para no preocuparse.
-o-o-o-
El americano miraba unos documentos sin darles mucha importancia ya que en su mente estaba pensando en la promesa que le hizo el día anterior a Arthur y el echo de que este no hubiera dejado alguna nota como de costumbre.
-¿Se encuentra bien Alfred-san? -preguntó el japones preocupado por su compañero.
-¿Eh? Ah sí, no te preocupes -dijo de forma que ni el mismo se lo creía.
-¿Problemas del corazón cherry? No te preocupes, puedes preguntarme lo que quieras -dijo el francés que estuvo escuchando la conversación.
-No es nada de verdad, no tenéis que preocuparos -dijo el de gafas intentando parecer como siempre.
El francés iba a comentar algo cuando alguien tocó a la puerta y acto seguido entro Matthew.
-Perdón por interrumpir -se disculpó el canadiense una vez abrió la puerta- el jefe Ludwig quiere que todos los policías que estén desocupados se presenten ante él.
-o-o-o-
Mientras tanto Arthur se encontraba encerrado en una celda y esposado de pies y manos sin posibilidad alguna de escapar.
-¿Te encuentras cómodo? -preguntó inocentemente el ruso.
-Bastardo... -escupió el rubio- ¿En qué parte del trato decía que ocurriría esto? -miró al otro con odio.
-Puede que haya roto nuestro trato pero dime, ¿quién lo rompió primero? -dijo mirando de forma seria al que se encontraba esposado.
No hubo respuesta alguna por parte del ingles que simplemente se mantenía en silencio.
-¿Ves? El único que no cumplió con su parte fuiste tu, yo lo único que hice fue acabar por romper el trato.
Una vez que Ivan se enteró de lo ocurrido con Yao, su mano derecha y amante, entró en cólera y decidió que aquel policía que arrestó al chino sufriría con creces lo mismo que sufrió, tanto el estadounidense como todos aquellos policías.
Unos días después Ivan eligió a Arthur, en ese entonces un recién llegado, para el trabajo de engatusar a Alfred y de esa forma que cayera en la trampa de Ivan con facilidad y a su vez también los otros policías.
Pero con algo que no se contaba era que Arthur se enamorara de su objetivo y cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde para dar marcha atrás e incluso actuaba por cuenta propia como por ejemplo cuando fue al departamento del estadounidense.
Al poco tiempo el ruso se enteró que algunos de sus subordinados estaban planeando traicionarle cosa que fue idea del ingles haciendo que de esa forma el trato se quebrantara ya que Arthur no podía traicionar a Ivan mientras estuviera bajo sus ordenes.
-Te dejare reflexionar mientras tanto, tengo invitados a los que saludar -dijo el ruso empezando a marcharse.
-¡No, espera! -el de ojos esmeralda estaba asustado, si era lo que pensaba que era las vidas de sus compañeros y la de Alfred mismo estarían en peligro.
-Encargaos de él -ordeno el rubio platino a los hombres que se encontraban cuidando de que el de gruesas cejas no escapara- es muy ruidoso.
-¡Espera! -el que se encontraba esposado intentaba desesperadamente pero era inútil.
El ingles recibió un fuerte golpe haciendo que cayera en la inconsciencia.
-o-o-o-
Los policías entraron a lo que parecía ser una sala de estar bastante amplia y bien decorada. En el centro de la habitación estaba Ivan sentado bebiendo algo de vodka mientras que sus subordinados apuntaban con sus armas a los recién llegados.
-Bienvenidos -dijo el ruso levantándose de su asiento sonriendo como siempre lo hacía.
-Rendíos, somos más -dijo Ludwig ya que habían más policías que personas bajo las ordenes del ruso.
-¿Eso crees? Yo no estaría tan seguro -comento el de ojos violetas.
Acto seguido parte del cuerpo de policía apuntaba con sus armas a los demás.
-Feliciano... -dijo el alemán sin poder creerse que justamente el chico que era su adorado dolor de cabeza le apuntara directamente.
-Perdoname Ludwig -pidió el italiano ya que no quería apuntar a la persona que amaba pero no podía hacer nada.
-¿Lovino? -el español estaba al igual que Ludwig y todos sus compañeros, sobretodo porque nunca imaginó que su adorado italiano le apuntaría con un arma alguna vez.
-Callate... -dijo el hermano de Feliciano, sentía que se pondría a llorar en cualquier momento ya que sabía que vendría después pero intentaba mantenerse firme a pesar de dolerle el apuntar a Antonio.
-Kiku, ¿puedes traer aquí al cerdo comunista da~? -pregunto el cabecilla de todo eso con su sonrisa inocente.
El japones obedeció sin rechistar y con la cabeza gacha llevó hasta Ivan a Alfred el cual se encontraba en shock al no poder creerse todo lo que estaba ocurriendo.
-Tengo algo preparado para ti -dijo el que siempre usaba una bufanda al estadounidense.
-¿Qué demonios quieres de mi? Si solo vas a por mi deja al resto en paz -el americano miraba con odio al otro.
-Eso no sería entretenido, ademas, ya tengo algo preparado para ellos.
Repentinamente toda alrededor de Alfred se volvió oscuro empezando a caer en la inconsciencia por un golpe en la cabeza.
-o-o-o-
-¡Alfred! ¡Alfred! -el ingles intentaba desesperadamente hacer reaccionar al otro llamándolo.
-¿Arthur? -poco a poco fue recuperando la consciencia aunque la cabeza le dolía horrores.
-Vaya vaya, parece que ya has despertado -se escucho la voz de la persona que hizo que ambos estuvieran en esa habitación en donde acababa de entrar.
¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado, espero tener la continuación lo más rápido posible ya que estoy de vacaciones asique...
Lara: las cosas se ponen interesantes, a saber si sobreviven o mueren, todo depende de como le de a la loca esta que cambia de opinión cada dos por tres u.u
Mara: esperamos que les haya gustado el fic, nos leemos en el siguiente capítulo ^.^
Eso, a ver si no me quedo dormida y escribo la continuación pronto, ñi~
