¡Perdón perdón perdón y mil veces perdón! -sentada de rodillas en el suelo haciendo reverencias- Lo siento mucho, iba a escribir la conti el sábado pero la inspiración no llegaba y iba a continuar el fic hoy pero no pude tocar el ordenador hasta hace poco TT_TT
Lara: en fin, este capítulo contiene muerte de un personaje y algo de violencia, a este paso no dejamos a ningún personaje con vida pero por suerte es el capítulo final XD
Mara: esperamos que les guste el este capítulo con el cual llegamos al final ^.^
Hetalia no me pertenece, es propiedad de su creador pero como no se ponga a dibujar a Canarias voy a Japón y le amenazo con una sarten e_é
-Vaya vaya, parece que ya has despertado -se escucho la voz de la persona que hizo que ambos estuvieran en esa habitación en donde acababa de entrar.
-Maldito... -Alfred intento moverse pero no pudo, estaba amarrado a un pilar y cuanto mas se movía más le dolía las cuerdas que lo ataban.
-Disfruta del espectáculo -dijo con una sonrisa inocente mientras se acercaba al ingles con una tubería en las manos.
-¡Dejalo en paz! -el americano, aterrado ante la posibilidad de ver como su amado sufre mientras no puede hacer nada para evitarlo intentaba detener al ruso.
-¡Alfred, no mires! -pidió el de ojos esmeralda al ver que Ivan estaba cada vez mas cerca suya- ¡Ahhg! -cerró los ojos ante el dolor producido por el impacto del duro metal contra su cuerpo.
-¡Arthur! -la voz del policía sonaba realmente angustiada- ¡Detente de una vez, Ivan!
El estadounidense intentaba soltarse desesperadamente mientras gritaba al de ojos violetas que se detuviera pero este disfrutaba de forma macabra al golpear el cuerpo más bajo dejando moratones y de vez en cuando sacandole algo de sangre.
-o-o-o-
Los policías se encontraban encerrados en una celda donde eran torturados a manos de los secuaces de aquel ruso que no tenía corazón alguno ya que su corazón murió junto a su amado Yao.
Kiku, que se encontraba fuera de la habitación junto con los demás policías infiltrados y bajo las ordenes del de la bufanda, podía escuchar perfectamente los gritos de dolor de sus compañeros desde la habitación continua a donde estaban.
Todos y cada uno de ellos se sentían culpables por haber traicionado a los que eran sus amigos y compañeros pero el que más culpable se sentía de todos era el japones.
"Hiciste un gran trabajo, Yao estaría orgulloso de ti." Fue lo que el amante del chino le dijo una vez llevó ante él a Jones y lo único que hizo en ese momento fue agachar la cabeza y apretar los puños de impotencia.
A Kiku el tema de Yao le era muy doloroso ya que el fue como su hermano mayor por cuidarlo cuando era un simple niño que se había quedado huérfano tras un terremoto en su país natal.
Pero lo que más le dolía a Honda era algo que nadie mas que él y el chino sabían y eso era que Yao nunca se suicido, le pidió al propio Kiku que lo matara antes de que dijera algo que pudiera perjudicar al ruso, claro esta que el japones se negó pero al final se cumplió la voluntad del de pelo mas largo.
Apretó sus manos en forma de puños con fuerza, se le había ocurrido una idea aunque era algo peligroso.
-Escuchadme -dijo dirigiéndose a las personas que se encontraban en aquella sala.
Todos los que estaban ahí se giraron a mirar al japones extrañados.
-Tengo un plan para liberar a nuestros compañeros y derrotar a Ivan.
Ante las palabras del asiático todos empezaron a hablar entre si planteándose si hacerle caso o seguir sin hacer nada.
-¿Pero qué pasa si fallamos? ¡Ir contra Ivan es un suicidio! -dijo uno de los presentes coincidiendo con los pensamientos de los demás.
-Sois libres de elegir entre seguirme o seguir estando bajo las ordenes de Ivan -contestó el oriental.
La gente se miraba entre si mientras hablaban de las distintas posibilidades con las cuales podría resultar todo aquello.
-o-o-o-
-¡Que le sueltes te digo! -el americano luchaba por liberarse de las cuerdas que lo ataban y sentía que si se conseguía liberar acabaría matando al ruso.
-Oh, que lastima, se ha desmayado... -comentó el soviético de forma inocente al ver el cuerpo magullado del ingles desmayado por tantos golpes recibidos y sangre perdida.
-Hijo de... -iba a hablar el estadounidense pero fue detenido al ver algo que lo aterro- ¿Qu... qué piensas hacer con ese arma?
-Veras en primera fila como tu amado es asesinado -dijo el albino cargando un arma y apuntando al ingles.
-No... ¡No lo hagas! -Alfred intentaba con todas sus fuerzas el desatarse mientras gritaba para que el de ojos violetas se detuviera aunque lo único que conseguía con sus gritos era que el dueño del arma tuviera más ganas aun de disparar.
-o-o-o-
Los que habían hecho caso a Kiku se separaron en dos grupos y uno de ellos estaba a cargo de liberar a los prisioneros.
Entraron a la sala donde se encontraban los policías donde nada mas entrar los guardias fueron a por ellos asique no tuvieron mas remedio que pelear contra ellos.
-Ve~ Ludwig -dijo el italiano, que había huido de la pelea, al ver al alemán empezó a desatarlo y lo ayudó a levantarse ya que estaba herido.
-¿Por qué estas aquí, Feliciano? -preguntó el rubio de forma costosa ademas de desconcertado y levemente sonrojado por la cercanía.
-Ve~ no podíamos dejaros aquí.
Repentinamente se escuchó un disparo que retumbó por todo el edificio haciendo que todas las personas que peleaban pararan al instante sumiéndose en el silencio.
-o-o-o-
Habían pasado pocos días desde la trampa del ruso y todos los policías se encontraban reunidos en un cementerio donde se encontraban todos aquellos que no sobrevivieron a aquel suceso.
La ceremonia había acabado y poco a poco la gente se empezaba a marchar no sin antes despedirse de sus compañeros que habían caído en aquella batalla.
-¿Crees que Alfred este bien? -preguntó el canadiense, secándose las lagrimas, a Francis el cual lo abrazaba y le acariciaba la cabeza.
-Claro que sí mon cherry -contestó el francés besandole la cabeza- y este donde este estarán juntos.
-Tienes razón -dijo secándose las lagrimas.
Delante de ambos se encontraban dos tumbas en las cuales se podían leer lo siguiente:
"Alfred F. Jones. "Arthur Kirkland.
Juntos" Hasta el final."
-Espero que puedan ser felices con sus nuevas vidas -dijo el japones una vez estuvo delante de las dos tumbas después de que el Francis y Matthew se fueran.
Porque esos dos nunca murieron, lo que realmente pasó fue que el japones llegó momentos antes de que el ruso fuera a disparar a Arthur y no pudo hacer otra cosa que dispararle dándole en el brazo haciendo que soltara el arma.
En lo que Ivan cogiera de nuevo el arma el del país del sol naciente desató a Alfred para luego liberar al ingles que empezaba a recobrar la consciencia y mientras Kiku desataba al de ojos esmeralda se formo una pelea entre el ruso y el americano.
El resultado final fue que el albino acabo muerto por una herida de bala en la frente y un rubio de gafas que sostenía un arma de fogueo recientemente descargada entre sus manos.
Después de eso tanto Alfred como Arthur huyeron mientras que Kiku prometió no decir nada ya que era el único que sabía la verdad y todos los demás pensaban que habían muerto.
El motivo por el que la gente creyó que esos dos habían muerto fue porque mas tarde un incendio devoró por completo el edificio y encontraron dos cuerpos con las ropas de la pareja de habla inglesa.
-o-o-o-
Ahora mismo la pareja formada por el americano de gafas y el ingles de gruesas cejas se habían vivían en una casa de campo en Estados Unidos.
-¿Sabes Artie? -preguntó Alfred.
-¿Qué? -dijo el ingles.
-Yo también soy mago -dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-Alfred, el que encuentres tus muñequitos cuando los buscas no es magia -dijo de forma cortante el rubio más bajo.
-¡No son muñequitos, son figuras de acción! -dijo el americano como si fuera un niño pequeño haciendo un berrinche- ¡Te demostrare que puedo hacer magia!
-Esta bien, haz algo mágico oh gran mago Alfred -dijo sarcástico y riendo por lo bajo.
-¡Eso haré! -y dicho esto se acerco al ingles y puso su mano cerca de su oreja derecha.
-¿El típico truco de la moneda? -preguntó levantando un ceja pero en cuanto vio lo que el menor le mostraba enmudeció.
-¿Quieres casarte conmigo? -preguntó enseñando el anillo de compromiso.
-E...eres un idiota -dijo el mayor sintiendo como sus ojos se humedecían por las lagrimas de felicidad y abrazó al otro- claro que acepto.
-Te amo -dijo el de ojos azules correspondiendo el abrazo feliz como nunca.
-Y yo a ti, idiota.
¿Les gustó el fic? Solo espero que no me maten por la tardanza... vuelvo a pedir perdón por eso pero este martes viajo y estoy un poco ocupada
Lara: dejadla con vida que su hermano ya la matara por romper los dos únicos cargadores del ordenador XD
Mara: muchas gracias a todas aquellas personas que han leído el fic, han dejado algún review y/o han puesto el fic a favoritos, muchas gracias de verdad ^.^
¡Sí, muchísimas gracias! No me considero buena pero me anima que a la gente le interesen mis fics *-*
Lara: ¿A alguien le suena de algo el final? Tal vez~
Ah, me inspire en la película "el ilusionista" (¿Se nota mucho que me fije en la película para el nombre del fic? XDU) aunque claro esta que solo tiene una leve mención
Mara: Gracias por haber leído este fic ^-^
