Notas de autora:Bueno el segundo cap ;D

Advertencias : Magi- Au - Universo Paralelo. Spoilers 214 manga. Sinju.

Desclaimer: Magi le pertenece a Shinobu Ohtaka, yo sólo uso sus personajes para mis escritos y el disfrute de los lectores...


Parallel Lines

by

zutte-chan

"Capítulo II"


No se había dado cuenta pero había comenzado a actuar muy servicial al rey, no era consciente del tiempo pero sentía como si allí perteneciera. Había comenzado con aprender de sus obligaciones, le fluía con naturalidad aquello, detestaba escribir en los extensos pergaminos pero no podía dejar de hacerlo como si sintiera un gran sentido del deber, aunque lo mejor de todo aquel esfuerzo eran las frases de agradecimiento de Sinbad por su buen trabajo, solo eran palabras pero no podía evitar sentirse tan a gusto.

Se había formado su propia rutina, solía golpear a Sinbad cuando hacia alguna estupidez y a veces perder la cabeza cuando se escaqueaba de sus obligaciones, necesitaba unos documentos muy importantes y su tonteza no los había leído ni firmado.

Comenzaba a buscarle por los pasillos, las habitaciones que le parecían interminables en el inmenso castillo, esperaba que los guardias no fuesen cómplices porque no estaba de humor para bromas.

- ¡Sinbad! Rey estúpido ¡¿dónde estás?! - aún no perdía su carácter algo grosero, no sabía despojarse de su comportamiento rebelde para actuar como un simple sirviente sumiso.

Por más que le gritaba y llamaba no aparecía, era una molestia, pero no estaba del todo molesto, recordaba como él también solía escaparse de algunas obligaciones y misiones molestas que Al-Tharmen le imponía como Oráculo.

Fue a los patios del palacio, algunos jardines con plantas exóticas brindaban algo de sombra y daban un aspecto agradable y también un sitio donde esconderse, trataba de sentir su presencia entonces escuchó un sonido. Voces. Alguien reía, era la voz de una mujer acompañada de una voz conocida, era Sinbad.

Se quedó quieto, estaba tratando de seducirla, y ella reía nerviosamente, algo dentro de el comenzó a fluir era algo parecido a la ira, apretaba con fuerza las telas de su uniforme.

- Pero Majestad, si nos descubren?

- No pasa nada, después de todo yo soy el Rey.

- El rey de los idiotas dirás - se decidió a responder a sus cuchicheos asomándose entre las plantas con el ceño fruncido viendo fijamente a Sinbad.

Le vio tragar algo de saliva nervioso, la chica era una joven sirviente que rápidamente huyó de la escena.

- Lo arruinaste, se quejó.

- ¿Arruinar qué? - dijo con un tono sombrío.

- Pues...

- Un rey no debería estar teniendo amoríos a escondidas para escaparse de sus deberes, primero está su gente o eso habías dicho ¿no? - le acusaba con la mirada. Sinbad tosió un poco desviándose del tema diciendo que solo había salido a tomar aire.

- No deberías molestarte, ya vuelvo a los deberes - se encaminaba dentro del palacio no dudó en seguirlo.

El era un Magi no un niñero, pero era esto lo que realmente quería, pensaba que si se convertía en su Magi Sinbad haría lo que fuera por él, pero no había muchos cambios la verdad.

Uno de los guardias se acercó en compañía de un mensajero, traía un sobre algo agitado por entregar el mensaje, le pidió saber de qué se trataba, lucía importante.

- Majestad, ha llegado un mensaje del Imperio Kou - Judal rápidamente miró al hombre que había captado su atención, el Imperio Kou existía, que clase de pensamiento idiota era ese, claro que debía existir entonces Kouen, Kougyoku, Hakuryuu y los demás príncipes debían estar bien, no podía evitar sentir un deje de nostalgia.

Aunque los ocho generales fueran muy unidos, no podía evitar sentirse extraño aun cuando compartían comentarios e historias con él, ciertamente sus vivencias no eran las mismas.

"Como esa vez que fuimos a la Celda de Focalor, realmente casi no sobrevivimos para contarlo"

No podía evitar asentir nerviosamente, su contraparte en este mundo había forjado lazos con ellos que no podía entender del todo.

- Mañana vendrá el príncipe Ren Kouen a Sindria, quiere solicitar una audiencia con usted .

Sinbad simplemente sonrió y agradeció al mensajero, avisó a algunos sirvientes para preparar todo para la recepción del príncipe.

Se preguntaba que quería Kouen con Sindria en esos momentos, no quería alarmarse y pensar en una guerra.

- Luces distraído - la voz de Sinbad le sacó de sus pensamientos - ¿Te preocupa algo?

- No es nada, solo me daba curiosidad el Imperio Kou.

- No deberías preocuparte tanto, aunque se han visto envueltos en conflicto dudo que vengan a declararnos la guerra - dijo muy calmado palmeando su hombro, no pudo evitar mirarle, esos ojos estaban clavados sobre el - No tengo nada que temer, tu eres mi Magi después de todo - sus mejillas se coloraron súbitamente.

- Tonto, ve a trabajar - desvió su rostro, no quería ser descubierto como una mocosa enamorada, corrió a los baños lejos de Sinbad, quizás debía asegurarse de cumpliera con su trabajo pero si se quedaba solo dejaría que sus sentimientos le comenzaran a dominar.

¿Sentimientos? era extraño que el lo reconociera de si mismo, solo había aprendido a sentir el odio y el desprecio hacia los demás, la tristeza profunda que embargaba su alma cuando el enano le había mostrado como Al-Tharmen había sellado su destino, la imagen de sus padres siendo asesinados era recurrente en sus sueños que más bien le parecían pesadillas.

Y entonces también estaba Sinbad, no sabía identificar lo que sentía, se comenzaba a molestar cuando alguna bailarina o sirvienta se acercaba a él, muchas veces Hinahoho o Sharrkarn bromeaban abiertamente sobre el hecho de conseguir una reina, era un rey y no dudaba que algún día debía pasar, después de todo los reyes debían tener reinas y luego tener hijos que heredarían el trono para seguir con su legado, después de todo no podían permitir que su sueño muriera solo allí en una sola persona y el pueblo de Sindria siempre esperaba expectante ese día que por alguna razón el no quería que llegara, el no quería que Sinbad fuera de alguien más, solo suyo, que solo le viera a él, que solo respirara por él, en los libros ese sentimiento asfixiante se le había denominado "Amor"

Dejó escapar una gran carcajada, ¿ahora el mismo se autoflagelaba? que clase de pensamiento torcido era ese, estaba cumpliendo con su sueño adorado de ser su Magi pero no era conforme con eso, de eso se daba cuenta.

El amor era algo tan cursi, el no podía permitirse eso, por más a gusto que se sintiera no podía permitir que ese mundo comenzara a manipular sus emociones.

Los preparativos estaban listos y la embarcación de Kou desembarcó en el puerto de Sindria. estaba junto a Sinbad y los demás generales a la expectativa, vieron al hombre de cabellos rojos descender, su porte imponente se sentía, así como el aura de un rey, pensaba que nada en él había cambiado, entonces le seguían sus acompañantes, quedó de piedra.

Un joven de cabellos blancos con un atuendo tradicional, un kimono y varios adornos sin destacar mucho de los del rey pero pudo reconocer esa cara pecosa, Ja'far y su lado venía un chico más pequeño como un niño de larga cabellera con un traje ostentoso con una sonrisa que adornaba su rostro, Aladdin.

Hicieron una reverencia para darles la bienvenida por mera cortesía y los otros igual, Judal se mantenía perplejo actuando mecánicamente no dejaba de mirar a esos dos, Kouen estrechó la mano de Sinbad y la suya después de todo era el Magi.

- Mucho gusto soy Aladdin, el Magi de Kou, tú debes ser Judal - el niño le había extendido su mano, se quedó un rato viéndole, no había ningún vestigio de maldad en ese niño, lucía como siempre y Ja'far igual. Sintió una mano en su hombro, era Sinbad que se había acercado algo preocupado.

- Vamos saluda a Aladdin, es un Magi como tu - su voz sonaba suave y comprensiva.

Reaccionó rápidamente y estrechó la mano del más pequeño.

Ambos líderes fueron al palacio, la audiencia comenzaría dentro de poco, traían algunos regalos como muestra de paz, algunas piezas de oro y pergaminos que ya luego revisaría, era extraño como todo fluía entre ellos, Sinbad se mostraba interesado en su cultura, Sinbad, le permitió retirarse después de todo conversarían a solas mientras tomaban algo de té en su oficina.

Judal salió dejándoles, le siguieron Ja'far y Aladdin, el más pequeño quería conocer el palacio y había terminado por convertirse en su guía, al parecer ninguno de ellos le conocían en ese mundo.

- Este palacio es muy grande y bonito - Aladdin no dudaba en hacer comentarios cada tanto, Ja'far solo les seguía en silencio.

- No debería preocuparse tanto por nuestra presencia, solo hemos venido a hacer algunas negociaciones - habló Ja'far notando lo tenso que estaba.

- Así es, no somos malos - le secundó Aladdin - ¿Judal-san? - el pequeño se detuvo frente a él.

- Ah... ya veo, ¿qué ocurre?

- Solo quisiera comprobar algo - el pequeño se abalanzó contra el, se quedo pasmado sintiendo como las pequeñas manos palpaban su pecho plano.

- ¡M-mocoso del demonio! - gritó por mera costumbre.

- ¡Aladdin! eso es de buena educación! - Ja'far saltó a separarlo de Judal quien tenía la cara roja de vergüenza y la indignación.

- Lo siento, es que tu cabello era tan largo y bonito pensé que eras una chica.

- Soy un hombre, maldición - su mal carácter salía a flote.

- Perdónelo por favor, este niño es a veces muy impulsivo - Ja'far veía reprobatoriamente a Aladdin.

- Solo que no lo vuelva hacer - todo pareció tranquilizarse.

No tenía mucho de lo cual preocuparse de aquellos dos, aunque quisiera preguntarle sabía que no le comprenderían del todo, quizás Aladdin si, era un Magi quizás le podía explicar lo que pasaba.

- Oye enano - le llamó, por un momento dudó, lo primero era comprobar si este Aladdin era como el de su mundo - ¿Tu haz obtenido la sabiduría de Salomón? - era algo directo pero no quería redundar mucho.

- ¿Sabiduría de Salomón? - el pequeño le miró dudoso y luego negó con su cabeza - ¿Sabes de eso?

- Solo era curiosidad, lo había leído en algunos escritos antiguos.

- Ah, seria genial si alguno de nosotros pudiera obtenerla.

Se daba cuenta que no era como el Aladdin de su mundo, no tendría caso preguntarle algo acerca de otro mundo, además que seguía siendo un mocoso como siempre.

Las negociaciones se habían concretado, un tratado de comercio entre Kou y Sindria, ahora estaban dando un banquete para celebrar la alianza, quería reír no era algo que sucedería en el mundo que conocía, apenas si la tensión que había entre ambas naciones se podía contar con un cuchillo cada vez que sus líderes se encontraban.

Decidió retirarse temprano, creía que necesitaba descansar. Su mente no podía concentrarse del todo en lo que ocurría, se encerró en su habitación viéndose al espejo, las ostentosas joyas de oro que adornaban su cuello y brazos ya no estaban , se llevó una mano temblorosa a su cuello palpando la piel, hacia cuando que no sentía.

Creía haber tomado el lugar de Ja'far pero no era tan sencillo, parecía que su pensamiento estaba errado, desde un principio todos tenían sus papeles dispuestos en ese mundo entonces él tomó el que le pertenecía, el del otro Judal, se asustó de pensarlo.

" No deberías preocuparte tanto"

Escuchaba una voz dulce en su oído.

" No pienses más"

Vio su reflejo, algo era extraño detrás de el alguien se asomaba, se giró por inercia pero solo comprobó que estaba solo, vio nuevamente al espejo encontrándose con otra persona que compartía su imagen a lado suyo.

- ¿Q-quien eres?

- Yo soy tú - dijo con una suave sonrisa, posó sus manos sobre sus hombros - No te asustes, no debes hacerlo.

- Estoy alucinando.

- Quizás, puede ser, no debes preocuparte tanto, aquí estas a salvo.

- ¿Y el otro mundo?

- Te preocupa ese mundo corrompido.

- Será cuestión de tiempo para que Al-Tharmen llegue a este mundo si el otro es destruido.

- Son preocupaciones innecesarias, ¿por qué no disfrutas siendo del Magi de Sinbad? después de todo eso fue lo que siempre deseabas - sus mejillas enrojecieron.

- ¿Por qué no te acercas más a él? nada te detiene ahora - sus mejillas se pusieron más rojas.

-¡Jajaja! no deberías avergonzarte tanto - le dio unas palmaditas.

- ¿Qué eres tú?

- Solo soy tú. El tú que habita en este mundo.


- ¿Qué significa esto Kougyoku?

- ¡Hermano! No podía quedarme de brazos cruzados mientras Judal está...

- Ella nos ha explicado la situación solo queremos ayudar - Sinbad se acercó a Kouen.

- No es asunto de Sindria.

- Quizás sea así pero no podía rechazar su petición, Yamuraiha es de las mejores magas de los siete mares. - Kouen les miró despectivamente.

- No se vayan a quedar mucho, ya tenemos suficientes problemas.

Kougyoku suspiró algo aliviada de que al menos les dejase entrar al palacio. Le pidió a Ka-Koubun que ordenara algunas habitaciones, esperaba que Yamuraiha pudiera dar con la extraña enfermedad de Judal, no sabía cómo nombrarlo después de todo.

Ella rápidamente les guió a su habitación, algunos monjes de Al-tharmen les veían atentos a sus movimientos, era un tanto incomodo. Yamuraiha sentía la presencia negativa de aquellos hombres, le asqueaba un poco.

Kougyoku le indicó que no había nadie dentro, al parecer su hermano les había pedido un tiempo a solas, dentro de la lujosa habitación pudieron ver a Judal recostado sobre la cama, algo olía a hierbas medicinales, velas e incienso quemado, los oles estaban algo concentrados, pudo ver los restos de algunos sellos que indicaban que habían usado algunos conjuros y rastros de Ruhk negro, lo primero que deberían hacer seria limpiar eso. Kougyoku no se opuso y llamó a las sirvientas para dejar el lugar algo habitable. Aunque no era eso lo más preocupante sino la cantidad anormal de Ruhk blanco a su alrededor.

Para ella era inconcebible que el Magi caído en la depravación pudiera atraer tal cantidad de Ruhk, Ruhk blanco debería ser una buena señal de que quizás su corazón era puro pero más bien este no parecía ser el caso. Escucharon a Kougyoku gritar mientras se alejaba del cuerpo de Judal.

- ¿Qué ocurre? - Sinbad había atendido al grito de la princesa.

- Ju-Judal, s-su pie - Sinbad se acercó viendo parte de su extremidad lucía normal hasta que enfocó bien su mirada, notaba como su pie, la piel estaba pálida, demasiado casi podía decir que transparente, los mismos signos notaba en su otras partes de su cuerpo.

- Está desapareciendo.


Notas: Bueno aquí el segundo capítulo, a todas muchas gracias por sus reviews, me alegra mucho que les gustara el fic.

¿Algo enredado el cap? disculpen si les resultó así, ya me vuelvo un 8 con este fic XD