El joven entrenaba en el centro de un inmenso dojo que construyeron especialmente para él en el hotel de Londres, según dijo el dueño, "para que la estadía del joven Saotome sea más agradable". Aunque en el fondo deseaba que el campeón mundial de las artes marciales le trajera al hotel más huéspedes, y hasta pensaba cobrar por entrar al dojo en el él que entrenó.
-Debo concentrarme en el combate, debo concentrarme en el combate- dijo mientras una gota resbalaba por su frente. Estaba demasiado concentrado en cada uno de sus movimientos, cada golpe midiendo su intensidad para no acabar matándolo y medir sus movimientos con mucho cuidado en caso de un ataque sorpresivo.
Unos golpes a la puerta lo distrajeron y dejó de hacer sus ejercicios.
-Adelante- dijo ya caminando hasta la toalla que estaba en el suelo en una esquina del lugar.
-Señor Saotome- dijo una mujer joven asomándose para mirarlo detenidamente- ¡Vaya! Es más guapo en persona- dijo sorprendida sonrojándose- ¿Usted siempre entrena y lucha sin camisa?
Ranma sonrió de medio lado secándose el sudor.- Sí, no me gusta hacerlo con ella puesta. El calor puede jugarte en contra en un combate.
-Ya veo- sonrió- Tiene un llamado. Es de Nerima, Japón- dijo la mujer extendiendo el teléfono inalámbrico.
Ranma se dirigió a ella y tomó el teléfono, pero antes de que lo atendiera ella habló.
-Fue un verdadero placer conocerlo, señor Saotome, mis amigas no me lo van a creer- dijo emocionada, antes de salir.
Ranma sonrió y llevó el auricular a la oreja.
-¿Sí?
-¡Ranma! No tienes idea lo que me costó encontrar el número de ese maldito hotel- dijo la voz de su madre del otro lado.
-¿Cómo lo conseguiste?
-Mejor no preguntes, pero es culpa tuya, ¡Nunca llamas! Eres un hijo muy ingrato- le reprochó su madre.
-Lo siento, mamá, pero ya sabes últimamente he estado muy ocupado entrenando. Recuerda que el combate es mañana y debo estar preparado- dijo serio, caminando hasta el centro del dojo nuevamente y dejando caer la toalla en el camino.
-Lo sé, Ranma, pero últimamente ya ni si quiera llamas, ni escribes ¡Nada! Tu padre te extraña mucho.
-¡¿Mi padre?! –Exclamó incrédulo- ¿de verdad?
-¡Claro! Compartió parte de su juventud contigo y tú la infancia.
-Es cierto, yo también lo he extrañado- confesó mirando al techo.
-Todos en casa te echamos mucho de menos, hace meses que no te pasas por aquí.
-Lo siento, mamá, pero prometo que estaré ahí en Navidad- sonrió- Y llevaré la copa que gane en este combate.
-Eres un hijo muy confiado.
-Yo no diría confiado, diría más bien realista. Nadie ha podido vencerme- dijo orgulloso.
-Me alegro, Ranma, pero ¿sabes? Hoy ha llegado una carta y al parecer tú no serás el único que llegara para navidad.
-¿A no?- preguntó extrañado y confundido ¿Quién más podría ser?
-No, Akane también vendrá.
-"¿Akane?"- pensó sorprendido, sintiendo su corazón latir con fuerza- ¿Por qué me lo dices ahora? ¿No ves que mañana tengo un combate muy importante? Con esta noticia dudo que logre concentrarme- dijo con una expresión neutra.
¿Su Akane? ¿Su amada Akane estaba de vuelta por fin?
Nodoka sonrió consciente de que él no podría verla. Su hijo con el tiempo se había vuelto más expresivo, y ahora con Akane de vuelta, eso de seguro podría interpretarse como algo positivo.
-Lo siento, pero estaba ansiosa por contártelo.
-Estaré ahí sin falta mamá, ¿Cuándo llega?
-Llega el 24 para noche buena.
-Viajaré mañana mismo para allá, mamá.
-Pero, mañana tienes el combate.
-Lo haré por la noche, quiero llegar antes que ella- sonrió de medio lado.
…
-Akane ya han pasado dos días y tú sigues con tu cara de funeral- dijo Emily en la mesa dónde comían juntas como cada tarde- Desde que llegué ese día tú te comportas de una manera extraña. Bueno, en realidad siempre lo haces cuándo entrenas artes marciales, sola en la sala ¿Qué te ocurre?
-Nada- dijo simplemente frunciendo el ceño, le dio un sorbo a su bebida- Lo que sucede es que vi algo en la televisión que no me gustó, sólo eso.
-No me digas que tu envidiada Lindsay Lohan volvió a entrometerse con otro actor que te gusta- dijo negando con la cabeza.
-¡Yo nunca me pongo así por esas estupideces, Emily!- exclamó molesta.
-¡Sí, lo haces!- replicó.
Akane iba a decir algo, pero no lo hizo y en su lugar tomó el tenedor y se echó una buena porción de comida a la boca.
-mm… Haber… algo que yo te haya dicho ese día para que te pusieras así… -dijo Emily, pensativa mirando al techo- ¡Claro! ¡Lo tengo, Akane! ¡Te gusta Ranma Saotome! Recuerdo que fue lo primero de lo que hable cuándo llegué.
-¡Eso no es cierto!- exclamó la chica sonrojándose.
-¡Estás colorada! ¡Sí, es eso!- exclamó dando saltos en el asiento como una niña pequeña.
-¡Qué no!- exclamó Akane tapándose las mejillas con las manos.
De pronto Emily notó algo y se quedó en silencio mirando por la ventana.
-¿Qué te pasa ahora?- preguntó Akane molesta.
-Mira por la ventana.
La chica obedeció y descubrió que, para su sorpresa, estaba nevando.
-Creo que ésta será una nevada navidad, igual que la anterior- sonrió Emily- ¡Cómo varía el clima! Hace dos días estaba muy soleado y ahora está nevando ¿Quién lo diría?
-Sí, adoro la nieve- sonrió asintiendo con la cabeza.
-Oye, Akane tus clases terminaron hoy ¿verdad?
-Sí, ¿Qué no lo recuerdas? Inclusive te mostré el diploma- dijo entrecerrando los ojos.
-Supongo que viajarás a Japón con tu familia.
-Sí, llevo cuatro años ya de no verlos- sonrió levemente- Y me hace muy feliz pasar por fin una navidad con ellos.
-Sí, es cierto, es una lástima que yo me haya quedado en tantas asignaturas- dijo Emily antes de echarse una porción a la boca lentamente- Estaré todo el próximo año todavía aquí.
-Tal vez venga a verte, amiga- sonrió alzando los hombros.
-Sí, eso espero. Y dime ¿estás emocionada?
-¡Más que nunca!- exclamó Akane.
-¿De qué parte de Japón me dijiste que eras?- quiso saber.
-Nerima.
-¿Nerima? Igual que Ranma, qué coincidencia.
-¿Si verdad?- dijo sonriendo nerviosa, no le gustaba hablar mucho de él.
-Mañana va a pelear con Richal Mactuel de Londres.
-Sí, creo que lo escuche- Dijo antes de darle un sorbo a su bebida.
-Es un hombre con músculos en las piernas, ojala no le haga tanto daño- dijo Emily haciendo pucheros.
-"Lo mismo digo"- pensó.
-¿Y ya enviaste la carta?
-Sí, ayer, ya debe haber llegado- dijo centrándose en la comida- Me voy pasado mañana y llegaré para noche buena.
-¡Qué bien por ti! Ahora comamos que por culpa de la conversación la comida se me enfría- dijo Emily antes de comer.
…
Mientras tanto, al otro lado del mundo…
-¡Estoy tan emocionada!- exclamó Nodoka a Kasumi que aquel día había ido al dojo Tendo junto a Tofú, su marido, y su pequeña hija Naomi de tan sólo tres años, para recibir la noticia de la próxima llegada de Ranma y Akane para noche buena. Lo que claro está, sería un encuentro muy interesante.
-Yo también, tía. Cuatro años sin ver a mi hermanita y pasado mañana llega titulada, ¡Estoy tan orgullosa de ella!- sonrió Kasumi, mientras sostenía sobre sus piernas a su pequeña.
-¡Esto hay que celebrarlo, Saotome!- exclamó Soun entrando a la sala en la que ambas mujeres conversaban.
-¡Claro que sí! ¡Al fin mi hijo estará de vuelta, y qué coincidencia que sea el mismo día que Akane!- exclamó Genma, muy contento.
-La pequeña Akane, de vuelta, ¡Qué felicidad!- se expresó Tofú tomando asiento al lado de su mujer, que le sonrió con ternura, sin embargo al ver lo que su padre hacía la sonrisa se desvaneció.
-Papá, no saques la botella de sake ¿recuerdas la última que te emborrachaste con tío Genma?- dijo Kasumi preocupada.
Ambos hombres se miraron entre sí, y luego a la mayor de las hijas Tendo.
-No- dijeron al unísono.
-Pues, yo sí- dijo Nodoka con el ceño fruncido- ¡Poco más y queman la casa!
-¡Es para celebrar la próxima llegada de mi querida hijita!- exclamó Soun, haciendo pucheros.
-¡Y yo la de mi querido hijito!- exclamó imitándolo.
Nodoka y Kasumi se miraron como diciendo "Estos dos no tienen remedio".
-¡Buenas noches, familia!- dijo la voz de Nabiki desde la entrada.
Todos sonrieron. Era el turno de sorprender a Nabiki con la noticia.
Soun y Genma tomaron asiento, y esperaron a que la mediana de las Tendo apareciera en la sala con su conocido portafolios y vestida de ejecutiva. Todos sabían que venía del trabajo derecho al dojo, como le habían dicho que hiciera.
-¡Hola!- exclamó entrando a la sala sonriente- ¿Y bien? ¿A qué se debe tanto misterio?- dijo sentándose al lado de Nodoka, colocando su portafolios sobre sus piernas.
-Dentro de poco ocurrirá un sucedo muy importante en nuestras vidas- dijo Genma, con aire serio.
Todos sonrieron ante su cómica seriedad que daba mucho que desear.
-Sí, la navidad, ¿saben? He tenido un día pesadísimo en el trabajo y estoy muy cansada así que ya paren los rodeos- dijo con gesto de fastidio.
-Está bien hija, lo que ocurre es que alguien muy importante vendrá para esta navidad- sonrió Soun.
-¿Ranma?- preguntó alzando una ceja.
-Además, de Ranma- sonrió Nodoka.
Nabiki miró al techo, pensativa, y tras unos segundos un nombre y un rostro cruzó su mente, en ese momento miró inmediatamente a Kasumi sospechando de quién se trataba, y luego a los demás rostros presentes en el salón.
-¿Akane?- preguntó.
-Así es, hermana, nuestra querida Akane volverá pasado mañana para noche buena ya graduada de la universidad- sonrió Kasumi.
-¡Cuatro años sin ver a mi hermanita y ya está de vuelta!- sonrió emocionada- Ha valido la pena entonces, ¿Cómo a qué hora llega?
-No específico eso en la carta, sólo decía que estaría aquí para noche buena- dijo Nodoka.
-Aquí estaré- sonrió Nabiki levantándose- ¡Naomi! Perdona que no te haya prestado atención, pero es que tía Nabiki llegó algo cansadita, aunque ya está mucho mejor al saber que tu otra tía, Akane, está de vuelta- dijo emocionada yendo hasta su sobrinita, miró a Kasumi pidiendo autorización para cargarla- ¿Puedo?
-Claro que sí- sonrió ella.
La tomó y comenzó a dar pequeños brinquitos sacándole a la pequeña más de una carcajada, haciéndolos reír a todos. Tofú sonrió y besó a su esposa en la mejilla haciéndola sonrojar levemente, a pesar de haberse acostado juntos ella seguía siendo la misma Kasumi pudorosa de siempre aunque ya no tan inocente.
-Bien, me tengo que ir a mi departamento, tengo trabajo que hacer, lo siento- se excusó Nabiki dejando a la pequeña en manos de su madre, para luego despedirse y salir de la casa con una cara radiante de felicidad.
-Estoy preocupada- confesó Nodoka al haberse Nabiki ido ya.
-¿Por qué lo dices?- preguntó Genma, curioso.
-Por Ranma, mañana participará en un combate cuyo contrincante parece muy fuerte.
-Sí, un tan Mactuel o algo así, descuide señora Saotome, Ranma es muy fuerte además nunca ha perdido ningún combate- dijo Soun.
-Es cierto- corroboró Genma, serio.
-Pero, según lo que he leído en las revistas… él tampoco- dijo Tofú con cierto temor.
Kasumi suspiró mirando a su pequeña hija con preocupación.
-Espero que todo salga bien- dijo Nodoka llevándose la mano al pecho, pensando en que si Ranma llega a salir gravemente herido del combate o quizás sin vida, sería la peor navidad para la familia… y eso incluye a su antigua prometida.
Continuará…
