Corrí junto con Ino hasta los vestidores; en donde ella se previno de que nadie estuviera en los alrededores. Ella me miro preocupada y yo solo intente sonreír animándola.

-No puedo creer que Shikamaru haya abierto la boca –Quede estupefacta ¿Shikamaru?

-¿Qué quieres decir que Shikamaru? –Pregunte a Ino que entraba a los vestidores masculinos mirando rápidamente si había alguien.

-Sai me dijo que se encontraban todos reunidos comiendo y de repente Naruto había golpeado su hombro mandando saludos a Sakura –Caramba –Luego Lee se río de eso diciendo que Sai parecía tarado por dejarse golpear de Naruto, para después escuchar a Neji que preguntaban que en donde nos encontrábamos nosotras y el idiota de Shikamaru dijo que estábamos todas aquí –Mi amiga ahora estaba roja del enojo –Y luego Neji dijo "¿Todas?" y el muy idiota dijo, si y nos nombró a todas –Suspiro mi amiga –Y en eso fue cuando Sai me dijo que Neji venía directamente hacía aquí –Sentí como una gota bajaba por mi rostro. Carajo.

-No puede ser –Susurre.

-Oh pero ya se va a enterar ese perezoso bueno para nada –Vi a Ino que ahora miraba a la gente pasar frente a nosotros –Pero tengo una idea –Me miro y me sonrió. La mire esperando una respuesta –Te encerraré en los vestidores en donde te cambiaras, bueno tú te encerrarás ya que el cierre está adentro. Mientras te cambias yo vigilare aquí y cuando estés lista golpeas dos veces la puerta y yo golpeare una vez diciendo que no hay moros en la costa –Me sorprendí por la grata idea de Ino.

-¿Y si esta por ahí? –Pregunte siendo empujada por ella a los vestidores femeninos.

-Golpeare dos veces y lo captarás –Dijo dejándome adentro –No te preocupes Hina –Me sonrió y cerró la puerta. Suspire y puse el candado interno y mire la soledad del baño. Los gritos de las personas se escuchaban a través de las paredes.

Adiós a mi tiempo de diversión.

Busque la llave del Locke en mi bolso y la saque a duras penas. Busque el número 777 que estaba en la segunda fila. Bueno no debía de preocuparme, Ino era muy buena en esas cosas. Me empine para poner la llave en la cerradura logrando abrirla; abrí lentamente la puerta y comencé a buscar mi otro bolso donde estaba mi ropa. Me asusté. No estaban mis cosas.

-Pero como –Dije para mí misma. Estaba cerrada y ahora no estaban mis cosas ¿Cómo me iba a ir ahora?

-¿Buscabas algo? –Sentí mi espina dorsal enfriarse y temblar. Estaba imaginando. Me gire lentamente encontrándome con Neji frente a mí. Salte y oculte mi rostro con mi cabello.

-Es tú imaginación, es tú imaginación –Escuche los pasos acercándose a mí –Es tú imaginación –Alce un poco la mirada viendo los pies de Neji acercarse –Es tú imaginación –Camine hacía tras hasta chocar con un espejo frío –Es tú imaginación –Los zapatos oscuros estaban a la vista frente a mí –Es tú… -Sentí cono su mano tomaba mi barbilla y la subía lentamente hasta encontrarme con sus ojos.

-No soy una imaginación, Hinata –Él estaba allí mirándome con ojos tranquilos. Me asuste.

-Neji –Susurre cerrando un poco mis ojos y sentí como la sangre subía a mis mejillas.

-¿Por qué no me lo dijiste Hinata? –Puso sus dos manos en mis mejillas y sentí mis ojos húmedos.

-Yo… -Él aún seguía tranquilo observándome –No quería… -Sentí su respiración contra mi rostro –Es… -El me beso y yo cerré mis ojos dejando que la lagrima bajara por mi mejilla a la mano de él. Se alejó de mí y sonrío.

-Pudiste habérmelo dicho –Sus ojos estaban alegres.

-Pero… -Mire a otro lado. Estaba demasiado cerca de mí.

-No me enojaré si deseas salir con los demás, Hina –Mire de nuevos su rostro, luego sus labios.

-Pensé que te molestaba –Susurre.

-No –Beso mi frente –Me molesta que salgas sola con ese Inuzuka; odio la manera en que te mira –Susurro lo último.

-¿Kiba? -Él asintió y beso ahora mi mejilla.

-Me dan celos –Mi piel se puso de gallina cuando una de sus manos bajo a mi cintura apretándome a él –Te amo –Mi corazón se oprimió.

-Y yo a ti –Me lance a besarlo profundamente y él me abrazo completamente; mi cuerpo bajo el suyo. Me pego contra la pared mientras nos besábamos y sentía como él jugaba con mi lengua haciendo que mi sangre hirviera. Sentí como sus manos acariciaban mis caderas y él se apretaba cada vez más contra mí, llegando a sentir lo duro que se encontraba.

Separo su rostro del mío dejándome respirar y ahora comenzaba a besar mis parpados, mi frente, mi barbilla, mi nariz.

-Neji –Lo llamé y el me miró. Relamí mis labios y él comprendió lo que quería ahora.

Vi cómo se agachaba un poco y tomaba mis piernas levantándome para que las pusiera alrededor de sus caderas. De nuevo volvía a besarme con más fuerza; agarre su cabello y empecé a jugar con él, me gustaba demasiado su cabello.

Sentí como sus manos acariciaban ahora mi espalda y subían lentamente hasta el nudo de mi traje de baño, jalándolo lentamente haciendo que este se separara un poco dejando ver mis senos.

-Hermosa –Susurro y levanto mi traje comenzando a lamer mis pezones. Me arquee al sentir su lengua jugar con ellos, me estaba excitando y su erección comenzaba a palpitar junto a mi vientre. Me bajo de su cuerpo y se agacho quedando frente a la parte inferior de mi traje de baño. Suspire –Quítate eso y déjame verte –Miro la parte superior de esté y me lo quite sonrojada sintiendo como él no dejaba de mirarme. Luego vi como pegaba su rostro en mi sexo sobre el traje haciendo saltar.

Estaba olfateándome; sentí mis mejillas arder. Luego sentí uno de sus dedos meterse bajo la tela tocando mi sexo.

-Ya estas húmeda –Sentí como hundía aquel dedo del corazón haciéndome gemir levemente. Luego lo saco y lo puso sobre su boca probándolo. Me sobresalte al escuchar unos golpes sobre la puerta. Ino –Debemos apurarnos ¿No? –Asentí. El suspiro frustrado y me miro pícaramente –Esta bien, pero esta noche no te salvas –Lamio sus labios y se levantó tomándome de la cintura apretándome contra su erección –Date la vuelta –Me gire y me pegue contra el vidrio que quemaba mis pezones; sentí como él bajaba la última prenda de mi traje de baño.

Trague Saliva.

Luego hubo silencio, solo ambas respiraciones se escuchaban. No oía las risas de los niños, ni tampoco los golpes de Ino en la puerta. Sentí entonces como él entraba en mí de un solo golpe. Gemí y él tomo mi cuerpo atrayéndolo hacía él y comenzó a embestirme con rapidez.

Sentí como su pene salía y entraba repentinamente a mi interior, llegando a tocar mi punto débil. Su respiración estaba justo cerca de mi oído, lo cual me excitaba más ya que yo era la única que escuchaba sus gemidos, quejidos y suspiros. Por mí.

-Mira que pervertida eres –Mire el espejo y sentí mis mejillas arder. Podía observas mi cuerpo siendo penetrado por Neji –Eres solo mía Hinata –Mordió mi cuello y grite de placer. Amaba las locuras que hacía con Neji, amaba cuando él me tomaba, lo amaba a él.

Salió de mí girándome para mirarlo; de nuevo tomo mis piernas cargándome y volviendo a penetrarme mientras mi espalda tocaba el frío vidrio. Lo sentí más profundo, más dentro de mí. Ayude a quitarle la camisa por encima y la tire a un lado; puse mis manos sobre sus hombros, sus ojos me miraban; estaban brillando. Me abrace a él sintiendo como mi cuerpo en cualquier momento iba a explotar.

-Neji –Gemí su nombre.

-Dilo –Su voz estaba ronca.

-Neji, más –Dije en su oído y tire de su cabello sintiendo como llegaba al clímax; al igual que él, quien tomaba mi rostro y me besaba viniéndose junto a mí. Sentí como su semilla llenaba mi útero. Él puso su rostro sobre mi hombro respirando pesadamente, yo comencé a acariciar su cabello peinándolo desde la raíz a la punta.

-Te amo –Dijo y yo bese su frente.

-Te amo –Repetí sus palabras para luego sentir como él me bajaba de sus piernas con cuidado. Lo mire a los ojos y lo bese.

Golpes frenéticos en la puerta me devolvieron a la realidad.

-¡Ya voy! –Grité y mire como Neji se burlaba.

-Esto es el colmo –Me susurro y me abrazo.

-Neji.

-¿Uhum? -Beso mi hombro.

-¿Dónde está mi bolso? –Escuche una risilla de su parte.

-Lo deje allí –Me señalo mi bolso que estaba a un lado de la puerta. Me separé de él y saque rápidamente mi ropa con mis bragas.

-Neji, puedes girarte –El me levanto una ceja –Voy a cambiarme.

-Hinata, te he visto desnuda.

-Pero, no quiero que me mires –Vi a mi novio resoplar y girarse dando la espalda. Me cambie rápidamente observando que él no se diera la vuelta. Nunca lo hizo. Después de veinte minutos salí del vestidor. Ino me miro aterrada.

-¿Cuánto querías demorar? –Le sonreí.

-Lo siento –Ella resoplo.

-Ve a casa, yo llevare a Hanabi.

-Gracias –Dije y salí caminando lentamente hasta la entrada de la piscina. Escuche unos pasos a mi lado.

-¿Lista? –Neji me tendió su mano y yo la tome. Comenzamos a caminar de la mano directamente a mi casa.

-Neji –Recordé. Él me miro –Tengo una duda.

-¿Sí?

-¿Cómo abriste el Locke si no había llave? –Él sonrió.

-Rompí todas las cerraduras hasta encontrar un bolso y la cerré fuerte para no levantar sospechas –Me congele.

¡¿LAS HABÍA ROTO?!

-Eres un caso perdido –Susurre –Otra cosa –Volvía a mirarme.

-Temari cree que está embarazada –Él se sobresaltó.

-Pobre Shikamaru –Soltó mi mano y abrazo mi cintura.

THE END.