Disclaimer: Ni el universo de Sherlock ni Star Trek me pertenecen, son ambos propiedad de sus respectivos creadores, Sir Arthur Conan Doyle y Gene Rodenberry y sus ahora, respectivos dueños.

Advertencias: Capítulo algo… ejem, sexoso XD lean bajo su propio riesgo.

Disfruten :)

Capítulo 1: Confusión y pánico.

"¿Dónde estoy?"

Bruma, todo era una espesa neblina consumiendo el cerebro de Mark, anclándolo a la inconsciencia, el desconocimiento y a las situaciones pasadas.

— ¿Khan? —inquirió, extendiendo una mano temblorosa, reconocía a ese hombre, lo reconocía y sin embargo, no estaba del todo seguro.

— ¿Cómo es que esta cosa me recuerda?—bramó el superhombre, ignorando el agudo dolor provocado en su corazón por esas palabras.

—El proceso de clonación incluye la recuperación de las conexiones neuronales, recuperando con ello los recuerdos del sujeto, haciendo posible la reeducación—explicó aquel al que reconocía como Mycroft con frialdad—. Es Mark física y mentalmente, lo prometido es deuda.

"¿Mark? Supongo que si, soy Mark"

— ¡Esa cosa no es Mark! —gritó Khan.

"Pero soy él, soy Mark, yo soy Mark y tu eres Khan, mi pareja, ¿No me reconoces?"

—Khan, soy yo—lloriqueó sin poderlo evitar—. Mírame—exigió, incorporándose, jalando todos los cables y tubos fuera de su cuerpo—.Soy yo Khan, soy Mark.

"¿Por qué no puede verlo?"

—No eres él, podrás parecerte a él, pero no eres él, la clonación no devuelve el alma—espetó Khan, cayendo de rodillas al suelo, acompañado de los brazos de un médico de la Flota.

"Clonación, alma, ¿De qué están hablando?"

—El alma es algo subjetivo—respondió Mycroft—. Fíjate en él, Khan, es Mark, ¿Cómo puedes estar seguro que el "alma" no esta encerrada en el ADN?

"Soy Mark, tiene que verlo, tiene que saber que soy yo"

—Khan—le volvió a llamar, acercándose al superhombre con paso tembloroso.

—Calla—siseó Khan, fulminando con la mirada a Mycroft—. Este no era el trato, esto es un engaño.

"Trato, ¿Khan, qué hiciste?"

—Por supuesto, ¿Cómo pudiste llegar a creer que el verdadero Mark sobreviviría? —admitió con ironía el canciller.

"¿Verdadero? ¿Por qué hablan como si no pudiera entenderlos, cómo si no pudiera escucharlos, cómo si no estuviera en la habitación?"

—Yo... solamente les creí.

"Khan, ¿Han vuelto a engañarte?"

—Es Mark, y es tuyo, ¿Por qué te quejas?

— ¡Porque no lo es! ¡No es mi Mark! Esa cosa no comparte su alma—gimió Khan apartando al doctor con un golpe—. Esta cosa no es Mark, sólo es el resultado de un experimento de laboratorio, un ser obtenido a base de ADN y condiciones controladas—exclamó, sujetando a Mark por el cuello.

"¿No soy Mark? Khan, por favor, suéltame"

—Khan—gimoteó Mark.

—No es muy diferente a lo que tú eres—justificó Mycroft.

—Ustedes, gente como ustedes me hicieron quien soy, esto, esto pesará en sus conciencias—amenazó el superhombre, apretando entre sus manos la traquea de Mark.

"Dios, como duele, Khan, por favor, me lastimas, no puedo respirar"

—Khan, por favor…Khan—gimió el clon con debilidad.

—Calla, ¡Cállate! ¡Maldita cosa! —gritó Khan apretando sus manos aún más, mirando con furia asesina al clon de su ser amado.

"Una cosa, soy un experimento, eso soy y sin embargo, soy capaz de amarle a tal punto que no me importa morir en sus manos, Khan, si esto te hace sentir, entonces adelante, me han usado para engañarte, no soporto el ser una herramienta, mas si ello te causa dolor"

Las manos de Khan cedieron, dejándole en el suelo con cuidado, un sujeto que se parecía a Khan corrió a sujetarle y el doctor se acercó para auxiliarle, sus piernas temblaban descontroladas.

Molly, aquella doctora tan tímida y bondadosa se acercó.

—Permítame doctor Watson—exigió con timidez—. Soy su doctora personal.

—Eh si claro, adelante.

Molly le llevó hasta la cama, donde le dio varias dosis de sedantes, estaba tan agitado que poco efecto hacían las dosis usuales, pero aquella calma fue bienvenida por su cuerpo.

— ¿Es él? —escuchó preguntar a Khan.

— ¿Te refieres a Mark? —inquirió la doctora con nerviosismo, dejándole bien cubierto con un sábana—. Físicamente es él, mentalmente también.

—Me interesa su alma, su espíritu—gruñó Khan.

— ¿Qué viste en sus ojos? , lo que viste te hizo detenerte, ¿Qué viste en ellos? —quiso saber la doctora con afabilidad.

"Si Khan, ¿Qué viste en mis ojos? Si no soy Mark, si no lo soy, ¿Por qué te detuviste?"

La realidad estaba haciéndose más cercana, podía escuchar los diferentes sonidos de lo que parecía una enfermería, con fuerza luchó contra sus párpados, había tantas dudas en su mente.

"Clonación, soy un clon, soy el resultado de los avances de la ciencia"

—Con calma, Mark—escuchó decir al doctor.

Abrió los ojos con pesadez, sorprendido por la dolorosa luminosidad volvió a cerrarlos.

—Lo siento, espera, luces al 70%, listo puedes abrir los ojos.

Mark volvió a tratar de abrir los ojos, encontrándose con el doctor rubio de antes y con Molly, quienes le miraban preocupados.

— ¿Quién soy? —preguntó, confundido.

—Eres Mark—contestó Molly ante la mirada sorprendida de John.

Mark recorrió el lugar con la mirada, una enfermería, y a su diestra, Khan, quien le miraba con fría atención.

"Khan, soy el culpable de todo esto, no soy tu Mark, no creo serlo"

—Khan, sal de aquí—ordenó John al superhombre, notando como las constantes cerebrales de Mark se alteraban. Mark ya no podía respirar, no podía siquiera pronunciar palabra, su pecho se sentía pesado y su estomago estaba dolorosamente contraído.

"No soy tu Mark, Khan no lo soy"

—Sherlock, saca a Khan de aquí—escuchó decir al doctor por sobre el pitido que sentía en sus oídos.

—No me iré, ¿Qué tiene? ¿Qué le ocurre?

"No debes preocuparte por mi, después de todo sólo soy una copia"

—Khan, le estas alterando, sal de aquí, necesitamos calmarlo—pidió Molly sujetando uno de los hombros de Mark para mantenerle tendido.

—No puedo asustarlo, él me conoce—espetó Khan mirando iracundo a John, quien sólo le devolvió una mirada aún más feroz.

—Después de como le trataste me sorprende que tenga un ataque de pánico tan suave, largo de mi enfermería, Khan.

Khan se levantó de la silla como un huracán, la pateó contra la pared al girar y salió convertido en un torbellino negro de la enfermería.

—No necesito una sombra—gritó a Sherlock, quien le seguía el paso.

—Me aseguro que no destruyas mi nave en un arranque de sentimentalismo—explicó el detective.

— ¿Qué puedes saber tu?

—Todo—respondió Sherlock adelantándole, con la mirada perdida en algún punto del pasado.

—Descuida, Mark, ya no está aquí—dijo Molly tendiendole un vaso de agua.

—No entiendo, no se como…—logró pronunciar Mark entre sorbos apresurados.

—Es complicado, se que lo es—dijo John complaciente—. Pero eres quien decidas ser, lo que te diga tu interior, eso serás.

—No lo se, no entiendo—gimió el joven enterrando la cabeza entre las manos.

—Ya lo harás—comentó Molly—. Hay un camarote preparado para ti, si te sientes bien, puedes ir y descansar, lo necesitas.

Mark asintió, se puso en pie con dificultad y dio un par de pasos titubeantes, luego, más confiado se dirigió a la salida.

— ¿Crees que Khan le acepte? —preguntó Molly tan pronto vio salir a Mark por la puerta.

—No es esa la pregunta, Molly, creo que la correcta es: ¿Se aceptará Mark a si mismo?

—Tienes razón, John, tienes toda la razón.

— ¿Cómo lograron llevarlo a esta edad?

—Aceleramos la velocidad de crecimiento de sus células, su metabolismo, hasta llevarlo a la edad que tenía cuando conoció a Khan, luego detuvimos el proceso y le asignamos una velocidad natural—respondió Molly esquivando la mirada.

—Mycroft, Mycroft ideó todo esto para…—John se detuvo, asqueado.

—Se lo que piensas, y si, quizás estuvo mal—Molly cabeceó apesadumbrada—. Simplemente no se como sentirme respecto a Mark, tantos años estudiando la muerte, para entonces estudiar la vida—John posó una mano en el hombro de Molly conciliador—. No quiero sentirme Dios, pero…

—Has realizado un trabajo magnífico, Molly, cuyas complicaciones morales pueden salirse de tus manos, sólo te queda consolarte en el hecho de que todo salió bien.

—Tienes razón, John—Molly sonrió— ¿Sherlock, comparte algo con Khan?

—Es otro experimento genético de la Flota—suspiró John—. A veces creo que la única esperanza para la misma, yace en Jim Kirk y la USS Enterprise.

Khan caminaba en círculos en el comedor, nervioso, angustiado, su almuerzo yacía sobre una mesa, intacto.

"¿Cómo puedo ver a Mark en ese clon?"

— ¿Siquiera, puedo llegar a quererle?

Un grito ahogado llegó a su posición, rápidamente Khan giró, en la puerta del comedor Mark se sujetaba del dintel, temblando, boqueando en busca de oxígeno.

"Otro ataque de pánico"

Khan corrió hasta Mark, logrando atraparlo antes de que diera de bruces contra el suelo, Mark temblaba incontrolablemente, trató de apartar a Khan empujando su pecho, pero aquellos débiles esfuerzos sólo fueron caricias para Khan.

—Deja que te lleve a enfermería.

— ¿Khan, qué demonios has echo? —rugió John llegando a su lado.

—Entró y se puso así, yo no…

—Apártate—ordenó John pasando su tricorder por el torso de Mark.

—No.

—Khan, maldita sea, le estas aterrando, no te quiere cerca.

Las manos de Khan se paralizaron, permitiendo que John apartara el cuerpo de Mark de su pecho, Mark, ¿No le quería? El estúpido clon era un desastre entonces, lo que él temía, no era su Mark, no lo era.

Khan exhaló profundamente, sintiendo el dolor de la perdida como si aquel fuese su verdadero Mark, como si el rechazo fuese de este.

Ahora que le tenía, ahora que tenía de regreso a Mark, este no le quería, no soportaba su presencia, entonces, ¿Por qué seguir intentándolo? ¿Por qué darle más vueltas al asunto?

Khan se incorporó, dispuesto a marcharse, pero un agarre débil en la manga derecha de su camisa negra le detuvo.

"Mentira, si te quiero cerca, Khan pero, temo tanto no cumplir con tus expectativas, temo tanto no ser perfecto"

—Dios mío—exclamó John al ver como las lágrimas bajaban por las mejillas de Mark.

—Khan—musitó Mark débilmente.

Khan bajó la mirada con curiosidad y vagas esperanzas brillando en sus ojos.

— ¿Mark? —susurró Khan cayendo de rodillas a su lado, con un rudo empujón apartó a John y reemplazó sus brazos con los suyos, estrechando al nervioso clon contra su pecho, deseoso de comprensión y aceptación.

—Bueno, supongo que todo esta mejor ahora, si, me iré— dijo John alzándose con dificultad.

—Khan, Khan lamento tanto todo esto—soltó de golpe Mark—. Lamento tanto no ser él, lamento tanto todos los problemas que te he…

—Calla—ordenó Khan besando con fuerza sus labios, presionando su labio superior con el inferior de Mark.

—Oh, al fin—dijo una voz femenina, Khan rompió el beso y alzó la mirada, la señora Hudson le miraba enternecida —. Están entorpeciendo el paso al comedor chicos —sonrió maternal.

—Tiene razón—aceptó Khan levantándose, llevando a Mark con él, curiosamente, nunca podía comportarse mal con la noble señora, quizás algo tenía que ver su sincera bondad y ademanes maternos.

Avanzó por el pasillo, con Mark prendido de su brazo, aún lo notaba débil, quizás una visita a la enfermería no sería mala idea.

—Estoy bien, sólo necesito ir a mi camarote—pidió Mark.

— ¿Tu camarote? —repitió Khan con la voz algo dolida, desde siempre habían compartido la cama, más que todo por motivos de seguridad, pero en la USS Hurakan no había ese problema, nadie atentaría contra Mark.

— ¿Prefieres el tuyo? Yo no quiero, no quiero ser un estorbo, Khan—dijo, bajando la mirada, esperando el rechazo, todo seguía siendo nuevo y contradictorio, muchos recuerdos por procesar.

—No lo serás. Y si, te prefiero en el mío.

Mark iluminó su rostro con una gran sonrisa y echo a andar frente a Khan, entusiasmado, luego, reconociendo que no sabía donde dormía el superhombre, regresó sobre sus pasos. Ante aquello Khan ocultó una sonrisa, Mark siempre tan dispuesto.

— ¿Duermes aquí? —exclamó el chico nada más entrar, acostumbrado a los dormitorios compartidos para los de menor rango o al camarote de Khan en la USS Eagle.

En la USS Hurakan los 10 camarotes para la tripulación estaban equipados con lo último en tecnología, poseían un pequeño recibidor con dos sillones y un escritorio con una computadora, la cama estaba oculta por un tabique y el baño estaba al fondo de todo, y se le antojaba grande y espacioso, por último un replicador, justo al lado de la cama, completaba el cuadro.

— ¿No habías visto el tuyo? —inquirió Khan.

—No llegué a el, tenía hambre —rió Mark sonrojado.

—Entonces come—ordenó Khan sentándose en uno de los sillones, cruzando las piernas en un ademán rudo.

— ¿Tu no comerás?

—Tengo hambre de otras cosas—contestó el superhombre, desnudando a Mark con la mirada, sentía tanta curiosidad por probarlo.

—Bueno, supongo que no comeré—contestó Mark acercándose al superhombre, ante ello Khan alzó una ceja.

—Come, no quiero que te desmayes—se pasó una mano por el cabello, altivo y orgulloso.

—Recuerdo bien como es el sexo contigo Khan, no me asustas—se burló Mark con los brazos en jarras, frente a Khan, peligrosamente cerca.

— ¿Estas seguro? —rugió Khan, jalando por la camisa a Mark hasta tenerlo sobre él.

—Pues…

"Demonios, es mi primera vez, pero siento que ya lo he echo antes, que confuso"

— ¿Pasa algo?

—Sólo estoy algo confundido—gimió Mark sujetando su cabeza, empezaba a doler, que irónico.

Khan detalló a Mark con la mirada y contra todos los deseos de su cuerpo, que gritaban "fóllatelo hasta hacerlo gritar" le apartó y se dirigió al replicador, pidiendo una pastilla para el dolor de cabeza y un vaso con agua.

—Cuando estés mejor podremos aclarar todas nuestras dudas—prometió, sin poder disimular una pequeña sonrisa lasciva.

—Supongo que suena bien—aceptó Mark tomando asiento en la cama mientras tragaba la pastilla con ayuda del agua—. ¿Puedo preguntarte algo? —preguntó, recostándose entre las almohadas.

Khan estudió su expresión durante un momento antes de aceptar.

— ¿Podrías contarme todo lo que pasó? No lo censures por mí.

¿Debía de contarle todo? ¿Mark podría con ello? Sólo había una forma de averiguarlo.

Mark descansaba contra el pecho de Khan, abatido por la cantidad de información recibida, Khan se había sacrificado por tenerle de vuelta, por tener a Mark de vuelta y sólo le había obtenido a él a cambio, se sentía tan miserable por ser sólo un peón del juego.

— ¿Qué sucede?—quiso saber Khan, acariciando su mejilla y notando una lágrima solitaria y traicionera.

—Todo lo que sufriste fue por mi culpa y ni siquiera soy tu verdadero Mark.

—Se acabó—exclamó Khan girando para dejar a Mark debajo de su cuerpo —. Suficiente tengo con mis dudas para cargar las tuyas también, haremos esto y despejaremos todo—gruñó contra la boca de Mark.

—Khan—gimió el joven teniente.

—Silencio—ordenó el superhombre colando sus manos bajo la camisa de Mark para llegar a sus pezones y estrujarlos entre sus dedos.

—Por favor, Khan—gimió Mark cerrando los ojos mientras sus manos subían hasta la camisa de Khan.

Khan detuvo las manos de Mark y las llevó por sobre su cabeza, obteniendo una mirada aterrada y lujuriosa como respuesta. Mark recordaba algo con respecto a desnudar a Khan, pero su memoria corporal no concordaba con la mental así que guiándose por los instintos trató de zafarse del férreo agarre.

—Quédate quieto —advirtió Khan mordiendo con rudeza su mandíbula.

—Quiero verte, por favor, Khan—rogó Mark, ante aquellos ojos color miel Khan no pudo resistirse y le liberó, permitiendo que su camisa fuera sacada de su cuerpo—. Eres, eres hermoso—alabó Mark, paseando sus manos por el pecho de Khan, disfrutando de los marcados y duros músculos del superhombre.

Khan ahogó un gemido de sorpresa cuando Mark se incorporó y lamió sus pezones con adoración.

"Suficiente"

Con un rugido sordo arrancó la camisa de Mark y le empujó contra la cama, bajando por el recién descubierto torso del joven, encontrándose que era exactamente igual a su antiguo Mark.

—Khan—gimió Mark al sentir los dedos de Khan dentro de su pantalón antes de que los mismos fueran rasgados, llenándolo de aún más deseo, su ropa interior siguió el mismo destino dejando libre su erección, finalmente estaba desnudo ante la escrutadora y fría mirada del superhombre. Antes de que siquiera pudiera sentir vergüenza por el escrutinio, Khan regresó a sus labios.

—Exactamente igual—susurró contra sus labios, mientras dejaba que su lengua los delineara con ferocidad, Mark separó sus labios para permitir que Khan dominara su boca por completo.

—Khan—jadeó, al sentir un dedo tentar su entrada.

—Calla—ordenó el superhombre, alzándose para ordenar al replicador lubricante, Mark aprovechó del descuido de Khan para incorporarse y besar su más que evidente y poderosa erección a través del pantalón, provocando que Khan arqueara la cabeza, alentado por su éxito Mark le bajó los pantalones hasta las rodillas, descubriendo que Khan no llevaba ropa interior y que su erección le resultaba vagamente familiar.

Tan deseable, tan apetitosa.

Sin esperar una orden Mark tomó aquel miembro en su boca, había extrañado tanto su sabor, su textura, llevó sus manos a los glúteos de Khan para empujarlo contra su boca, Khan jadeó sorprendido, moviendo las caderas, Mark gimió y continuó chupando y lamiendo aquel poderoso falo.

—Suficiente—le detuvo Khan empujándole contra la cama, luego introdujo sus dedos en el bote de lubricante—. Relájate.

Mark obedeció, sentía curiosidad por saber como se sentían aquellos largos dedos dentro de él. Pronto lo supo, Khan introdujo un dedo sin mucha ceremonia, golpeando su próstata al primer intento.

— ¡Khan! —gritó, aferrando las muñecas de Khan, este sólo llevó su mano libre a la erección de Mark, masturbándole con lentitud, Mark gimió y se dejó caer sobre las sábanas, permitiendo que sus manos acariciaran el pecho de Khan.

—No te lo repetiré, relájate, o que te lastime será sólo tu culpa.

Khan continuó preparándole, no con paciencia pero si con cuidado, luego, embadurnó su miembro con lubricante y lo ubicó en la entrada de Mark, quien luchó por relajarse, pero se sentía muy nervioso, Khan no notó aquello y simplemente se deslizó dentro de Mark, deseaba desde tanto tiempo unirse con su Mark que el deseo le rebasó.

—Aggg Khan, por favor, Khan, detente.

—Shhh, relájate—pidió Khan contra su oído, deteniendo sus movimientos, lamiendo lentamente el lóbulo, bajando hasta el cuello para empezar a chupar la unión contra la clavícula, Mark respondió a aquellas atenciones con un gemido, Khan se dejó caer por completo sobre Mark, disfrutando de la calidez del cuerpo del joven y de su erección presionada contra su vientre.

—Muévete—pidió Mark, Khan alzó una ceja con orgullo, penetrando por completo a Mark, detuvo sus caderas al notar una lágrima y empezó a jugar con la erección del teniente, deslizando arriba y abajo su mano mientras la otra y su boca se dedicaban a atender los pezones—. Khan muévete por favor.

—Yo decido cuando me muevo—gruñó Khan contra su pecho.

—Dios bendito, muévete por favor—volvió a exigir Mark moviendo por su cuenta las caderas, Khan se alzó sujetándole por las caderas, él deseaba el control total así que sin mucho preámbulo giró a Mark, dejándolo bocabajo, provocándole un grito de sorpresa por el cambio de posición, luego se tendió sobre su espalda y empezó a moverse, duro, rápido, un castigo por exigirle algo que él aún no estaba dispuesto a darle—. Khan, oh, Khan, si, esta perfecto—suspiraba y gritaba Mark, apretando las sábanas, Khan sujetó sus manos y besó su nuca, disfrutando del olor de Mark, del aroma a sexo y de la humedad de la espalda del joven contra su pecho.

Alzó un poco las caderas de Mark para llegar a su desatendida erección, debía hacerlo venirse, Mark debía llegar a la cumbre antes que él. Lo logró, pronto la semilla de Mark se derramó sobre su mano, entre gritos y gemidos, entre sudor y algunas lagrimas, entre contracciones de su pene y su entrada, provocando que Khan no pudiese disfrutar del espectáculo, su propio miembro fue ordeñado por Mark, llevándolo a un orgasmo enloquecedor, donde mordió el hombro del teniente en un ademán posesivo y pasional, puro y animal.

—Te amo—suspiró Mark, entre jadeos, con los ojos cerrados, finalmente podía completar sus recuerdos, finalmente podía sentir que amaba a Khan, aunque las dudas siguieran presentes.

Khan besó su coronilla en respuesta, salió de Mark y le dio la vuelta para recostarlo a su lado, preso, en un abrazo protector y posesivo, no por ello vacío de amor.

—Oh si Khan, más.

—Tú lo has pedido.

—Aaahh

—Prefería cuando a Mark le daban ataques de pánico al estar en la misma habitación que Khan—se quejó Sherlock, lanzando una furiosa mirada al techo de su habitación.

— ¡Sherlock! —le regañó John—.Debemos estar felices por ellos, finalmente pueden estar juntos.

—Al menos no hacían tanto ruido, espera, "Debemos", ¡Esta situación no me hace feliz!

—Pues ve a pedir silencio—espetó John.

—Ve tú.

—No gracias, valoro mi vida, ve tu e interrumpe las actividades lúdicas de Khan.

— ¿Ironía, John? —susurró el detective—. No me gusta—opinó con la voz suave, dejando que su mano derecha vagara por el pecho de John.

—Para... para Sherlock, ¡No quiero convertir esto en un concurso de gemidos!

—Interesante propuesta—admitió Sherlock saltando sobre John, quedando sentado sobre su cadera.

—Maldito bipolar.

—John, ¿Puedo ser yo el que este arriba esta vez?

— ¿Qué?—exclamó John con sorpresa.

—Quiero hacértelo—ronroneó Sherlock frotando sus erecciones con un suave movimiento de caderas.

—Pero…

—Vamos, tu siempre me lo haces, quiero probar, deseo tomarte, John.

John asintió, nervioso, nunca antes se lo habían echo, generalmente con Sherlock sólo frotaban sus erecciones o él le penetraba, esto, sería un giro total en su relación.

—He aprendido de ti—afirmó entusiasmado el detective, luchando con el replicador para que le diera un bote de lubricante—. No creo que allá arriba lo estén usando todo—gruñó para si, golpeando lo que ahora consideraba un trasto.

— ¿Qué? ¿Qué ocurre? —quiso saber John incorporándose.

—No pasa nada, John—ronroneó el detective sacando por fin el bote de lubricante del inocente aparato, con una mano en el hombro de John le obligó a recostarse, tanto tiempo deseando hacerlo que sólo quería hundirse dentro del doctor, pero debía de ser paciente.

Con pasión contenida Sherlock besó a John, introduciendo su lengua casi de improviso dentro de la cavidad del doctor, saboreando sus fluidos, su sabor. John jadeó en respuesta, frotando su lengua contra la del detective, empezando a perderse en aquel beso poderoso y arrollador.

—He estado investigando—susurró el detective separándose de los labios de John, dejándolos enrojecidos y húmedos de saliva, John bajó la mirada y notó que Sherlock le había desvestido, sin siquiera él haberse dado cuenta.

—Sigue besándome así y te juro que… Oh, Sherlock—gritó lo último John, sintiendo un dedo dentro de él, un largo y estilizado dedo.

— ¿Si? —interrogó el detective, con orgullo, moviendo aquel dedo en círculos.

—Luego te digo, sólo continúa—gimió John sintiendo su erección dura y palpitante, casi dolorosa.

—Por supuesto—asintió el detective, despojándose de sus pantalones con la mano libre, feliz de tener el control.

—Puedo ayudarte con eso—ofreció John pasándose la lengua por los labios de forma lasciva, mientras señalaba la erección de Sherlock.

Sherlock le dejó hacer, completamente concentrado en dilatar a John, en dejarlo preparado para él, sin embargo, la boca de John sobre su miembro era una sensación celestial, casi divina, ardiente, fogosa, sus caderas empezaron a moverse, marcando un ritmo a su doctor, mientras él aplicaba el mismo a sus dedos.

—No puedo más—rugió contra el abdomen de John, subiendo por su piel mediante besos y lamidas provocadoras hasta llegar a sus labios, donde le perdió, con un beso incluso más apasionado que el anterior, buscó sus ojos, encontrando que estaba más que listo para recibirlo, y no le hizo esperar.

—Sherlock, más despacio—gimió John al sentirse repentinamente invadido.

—Shhh —exigió Sherlock, perdiéndose en su cuello—. Ya pasará, John—prometió contra su cuello, posando su frente sudorosa contra la sien de John, lamiendo toda la extensión de su cuello.

Khan besaba con deseo el pecho de Mark, marcándole con los dientes a cada centímetro recorrido.

— ¡Sherlock!

—Ahh, John, que apretado.

— ¡Ahi, Sherlock!

Mark alzó la cabeza para ver por sobre el borde de la cama hacia el suelo, de donde provenían aquella sarta de gemidos y gritos incontrolables. Khan al ver su distracción se movió dentro de él, chocando su próstata con fuerza, quería su completa y total atención.

—Aahhgg, Khan—gimió Mark apartando la mirada del suelo.

— ¿Deseas lo que ocurre allá abajo, no es así? —rugió Khan embistiéndolo con fuerza.

—Dios, no, Khan—gritaba Mark sudando por el esfuerzo de mantener la cordura.

—Crees que Sherlock es mejor amante por como hace gemir a John ¿No? —acusó Khan presionando la base del pene de Mark, deteniendo su inminente orgasmo.

— ¡Khan! —protestó Mark, llevando una de sus manos a su miembro, para frotar la punta, buscando alivio, pero Khan retuvo sus dos muñecas y las llevó sobre su cabeza.

—No lo harás—afirmó con una sonrisa lasciva cruzando su rostro—.No te lo permitiré, no te lo has ganado.

—Por favor, Khan—rogó Mark, Khan siguió sujetando la base de su miembro y continuó moviéndose con locura, chocando desde diversos ángulos el punto G de Mark, al mover sus caderas en círculos.

—En mi no funcionan los ruegos, deberías saberlo—rió en el oído de Mark, dejando escapar suaves jadeos para excitarle aún más.

—Por favor, ellos me distrajeron, sólo te deseo a ti, Khan—gritó Mark.

Sherlock detuvo sus movimientos y John sus gemidos, escuchando atentos los gritos provenientes de la habitación superior.

—Parece que metimos en problemas a Mark—rió John entre jadeos, aferrando los glúteos de Sherlock contra si.

—Tú estas en problemas, por prestarles atención—rugió Sherlock seductor, moviendo sus caderas con lentitud, frotando su miembro, en toda su longitud, contra la próstata de John.

—Oh Dios, si —gimió John cerrando los ojos y rindiéndose a las sensaciones.

Mark casi lloraba de placer, con su libido completamente desbordada, al borde de un abismo ampliamente deseado y negado por su amante.

—Khan, por favor... deja que... me corra. Eres el único con ese poder sobre mí, por favor—rogó Mark con voz grave.

Khan meció con más fuerza sus caderas, y sintiendo cercano su propio final soltó el pene de Mark, quería verlo correrse debajo de él. Y no se vio defraudado, tan pronto estuvo libre, Mark estalló con sorprendente fuerza, su espalda se arqueó y de sus labios surgieron multitud de gemidos y gritos, mientras su pene expulsaba semen en grandes cantidades, a tal visión Khan llegó a su propio orgasmo, marcando el interior de Mark con su semilla, entre espasmos controlados y gemidos silenciados.

Al regresar al mundo real, Khan descubrió a Mark casi inconsciente debajo de él, agotado y cubierto de sudor y sus propios fluidos, imagen tan erótica que bastó para endurecer de nuevo a Khan dentro de Mark.

—Creo...creo que lo mató—susurró John desde el pecho de Sherlock, adormilado.

—Khan... sigue... oh, por favor...

—O tal vez no—acotó Sherlock sorprendido.

—Como sigan así si lo matará—dijo John algo preocupado.

—Asesinato por exceso de sexo, sería un caso interesante—admitió Sherlock llevando sus manos bajo su barbilla, recibiendo un zape en la nuca por parte de John— ¿Qué? —protestó.

— ¿Por qué no lo investigamos tu y yo? ¿O temes morir por exceso de sexo? —retó John, acariciando juguetón la entrada del detective—. Esta vez es mi turno, Holmes.

Sherlock tragó saliva ante el tono lascivo y peligroso de John, mientras sus piernas se abrían sin una orden por parte de su cerebro.

— ¿Ansioso? —rió John untando su mano libre en lubricante.

—Yo...

—Gírate, Sherlock, deseo probar una nueva postura—anunció John besando con ternura los labios del detective.

Mark lucía terriblemente agotado y desmadejado sobre la cama, Khan le observaba desde un costado, sorprendido por el aguante de su novio. Mark respiraba entrecortadamente aferrando con debilidad una de las manos de Khan, aún perdido en una nube post orgásmica.

— ¿Estas bien? —quiso saber Khan acariciando la espalda de Mark, obteniendo suaves ronroneos como respuesta.

—Eso creo—gimió Mark cerrando los ojos.

—Duerme—ordenó Khan arropándolo para evitar seguir detallando su desnudez, Mark sonrió lánguidamente al gesto y cerró los ojos casi aliviado.

—John, oh, John, más—se dejó escuchar desde el cuarto de abajo, Khan frunció el ceño, con lo que le había costado controlarse para dejar todo en tres rondas y venían sus molestos compañeros de viaje a montar todo un show de audio porno bajo su propio suelo.

—Khan, déjalos—pidió Mark aferrando su muñeca al notar como el superhombre ya se ponía en pie.

—No nos dejaran dormir.

—Si lo harán, parece que van a terminar.

Khan aguzó el oído, ante la mirada divertida y somnolienta de Mark, del piso sólo venían gemidos roncos y jadeos en intervalos cada vez mas cortos y erráticos.

—Ves—señaló Mark riendo al escuchar un profundo gemido de barítono seguido del silencio más profundo de la noche—. Ya acabaron.

—Como vuelvan a... Yo mismo les daré motivos para gemir y gritar—amenazó el superhombre enterrándose entre las sábanas.

—No, tú sólo puedes hacerme gemir a mí—gruñó Mark celoso.

—Me refería a gemir de dolor—rió Khan enterrando su nariz en el cabello de Mark—. Duerme, no te lo repetiré.

Mark asintió, agotado, no desobedecería a Khan, no al menos ahora que le tenía, no cuando había obtenido su aprobación.

N/A: Sip, mente algo pervertida ^^', que tal, ¿Les gustó? Espero que si ^^

¿Reviews?

Adelanto del próximo capítulo:

—No tengo porque darte explicaciones—contestó alzándose cuan alto era, expirando peligro por todos sus poros.

—Si, si tienes que—contestó Mark sin dejarse amilanar por el aura de poderío puro de Khan.

—No, y por tu bien zanjarás el tema aquí—amenazó Khan acercándose aun más a Mark, quedando sus rostros a un palmo de distancia.

—No lo haré, no quieres discutirlo porque sabes que hiciste mal y no quieres enfrentarlo, eres un cobar... —Mark se mordió la lengua antes de terminar de pronunciar la última palabra, después de todo, su coraje no era suficiente como para provocar al superhombre, angustiado bajó la mirada y juntó sus manos con nerviosismo.