Disclaimer: Ni el universo de Sherlock ni Star Trek me pertenecen, son ambos propiedad de sus respectivos creadores, Sir Arthur Conan Doyle y Gene Rodenberry y sus ahora, respectivos dueños.

Advertencias: Capítulo con violencia de pareja y sexo duro, cuidado al leer.

Disfruten :)

Capítulo 2: Atrevimiento

Día siguiente…

Mark dormía plácidamente envuelto por las sábanas y el calor de Khan, no deseaba despertarse, al menos no en unas cuantas horas. Sin embargo, el timbre de la puerta tenía otros planes, sonó insistentemente hasta que Khan, se levantó de entre las sábanas y contestó con un gruñido furioso.

— ¿Qué?

—En el puente, en cinco minutos—llegó la voz de Sherlock desde fuera, luego se dejó escuchar la voz de John reprochándole algo— ¿Qué? No es mi responsabilidad el que hayan retozado como conejos anoche, si quieren un planeta deben buscarlo.

Khan se dio una palmada en la cara, lo que haría con ese detective de ricitos si lo tuviera entre sus manos, sería poco decoroso y quizás, algo sangriento, si, una tortura de la inquisición, quizás el potro y luego la silla de Judas.

—Ambos, Khan, ambos deben estar en el puente.

—Ya vamos—contestó el superhombre estirándose, no quería despertar a Mark, pero dadas las circunstancias…

—Mark, el condenado Sherlock nos quiere en el puente—le despertó, sacudiéndolo por los hombros.

—Khan—gimió Mark tratando de moverse—. No creo poder ir.

— ¿Cómo que no?

—Pues eso, que no—afirmó el historiador levemente sonrojado, no quería decirle a Khan la verdad, porque ¿Qué pensaría de él?

— ¿Te lastimé? —quiso saber el superhombre jalando la sábana fuera del cuerpo de Mark, este la sostuvo con fuerza, empezando un tira y afloja con un ganador muy obvio y una víctima ya conocida.

Mark apartó la mirada al saberse desnudo y bajo escrutinio, que manera de empezar el día.

—Iré por un dermoregenerador y asunto arreglado.

— ¿Qué? ¡¿Y que se entere Watson?! No—bufó Mark con las mejillas encendidas.

— ¿No? —inquirió Khan con una sonrisa sardónica—. Esta bien, pero irás así al puente.

Sherlock acostumbrado a la falta de sueño no entendía el por qué de los bostezos de Molly y la señora Hudson, y por su naturaleza no entendía las miradas "disimuladas" que le mandaba la forense cada cierto tiempo.

"¿Estará enamorada? Mejor desinteresarla de inmediato"

"¿Habrá escuchado lo de anoche?"

—John—llamó a su novio, mientras daba vueltas en la silla del capitán, John se levantó de su puesto y se acercó curioso, después de todo era su conductor de luz— ¿Por qué Molly nos mira de esa manera tan descarada?

John carraspeó, incomodo y se inclinó hasta el oído de Sherlock.

—No fuimos muy "silenciosos" anoche y su habitación queda justo enfrente de la nuestra.

Sherlock asintió, empezando a leer las expresiones de Molly mientras trabajaba.

— ¿Quieres saber que piensa?

—No, no gracias, Sherlock dedícate ha buscar un planeta—suspiró John regresando a su puesto.

—Aburrido, ese es trabajo de Khan y de Mark, oh, aquí llegan.

Khan dio un rápido vistazo al puente, antes de ubicarse en el puesto de navegación, mientras Mark, con una más que evidente cautela, bajaba los tres escalones y se dirigía a su lado, se detuvo frente a la silla de timonel, y le dirigió miradas aterradas como si esta estuviera en llamas. Molly dejó caer su tablet y la señora Hudson dejó escapar una risita.

— ¿Qué pasa? —preguntó Sherlock, con una sonrisa jugueteando en la comisura de sus labios, luego se inclinó hasta apoyar la barbilla en los dedos de sus manos.

—Si, Mark, ¿Qué pasa? —inquirió Khan alzando la vista de su consola.

—Pues… Yo…

—Es una silla ergonómica, perfectamente diseñada para que el oficial en funciones pueda sentarse en ella durante las horas que dure un turno sin sufrir de lesiones—explicó Sherlock—. No tiene ningún defecto.

—Soy conciente de ello señor Holmes.

—Sherlock, por favor—desestimó el detective, continuando con su mirada inquisidora sobre el historiador.

—Vamos, siéntate que necesitamos movernos—gruñó Khan jalando el brazo de Mark para obligarle a sentar.

Al hacer contacto con la silla Mark ahogó un siseo y cerró los ojos durante unos segundos, conciente de ser el centro de atención de todo el puente y de que seguramente estaba tan pálido como una hoja. Khan sonrió victorioso, después de todo él se había ofrecido para curarle, ahora que sufriera las consecuencias.

—No se como pueden ser tan crueles—suspiró John notando como Sherlock y Khan compartían idénticas sonrisas—. Mark, si quieres, bueno, puedes venir conmigo—invitó entre carraspeos de incomodidad.

—Ya me senté, no me volveré a levantar—gruñó Mark por lo bajo.

John asintió, sin querer admitir su alivio, y volvió a sumergir sus ojos en el visor del puesto científico.

Pasaron los días, ningún planeta habitable se había cruzado en el camino de la USS Hurakan y los ánimos, de Sherlock y Khan, empezaban a caldearse, uno por el aburrimiento y el otro por el desespero de encontrar al fin, un lugar donde iniciar su imperio y vivir con Mark en paz.

Aquella tarde, según el cronómetro de la nave, Khan se estaba duchando y Mark jugueteaba con algunos mapas en su tablet, buscando aquello que haría feliz a su pareja.

La desventaja de poseer una nave con tan escasa tripulación era el descuido de puestos importantes, como el de comunicaciones, que se dedicaba a vigilar y filtrar todas aquellas transmisiones entrantes o salientes de la nave.

Por tal motivo, nadie notó el mensaje cifrado que llegó a la tablet de Mark en aquellos instantes, y él, más historiador que exoficial de la Flota, y por ende curioso, sólo abrió el archivo, ¿Quién podía estarse comunicando con él, un clon?, alguien que técnicamente estaba muerto.

Revisó el archivo en busca de virus, luego, notando que era un holovideo, conectó el proyector al puerto de la tablet, quizás era algún tipo de publicidad, a veces los comerciantes tenían maneras muy curiosas de promocionar sus productos.

Segundos después Mark miraba atónito el holovideo, Khan besaba a John, le dominaba, estaba a punto de hacerlo suyo en aquella celda, y parecía disfrutarlo, parecía tan poco contenido, tan libre, con él no se había comportado de esa manera.

¿Tan poco importante era para Khan? Que fácil se le hizo someter a otro hombre para serle infiel, en una celda klingon ni más ni menos, ¿Acaso no le quería?

Khan era suyo, era su pareja, sólo él le amaba por lo que era, por sus méritos, ¿Qué vio en John Watson?

Khan salió del baño, secándose el cabello con una toalla y vestido con un albornoz, se quedó petrificado al descubrir a Mark mirando el holovideo de lo ocurrido en aquella celda semanas atrás.

— ¿Qué haces? —gritó, tirando el proyector contra el suelo, logrando que se hiciera añicos.

— ¿Cuándo pretendías decírmelo? —escupió Mark levantándose del escritorio, estaba celoso, enojado y muy dolido, lo suficiente como para olvidar el saludable temor, o prudencia, que guardaba en su trato para Khan— ¿Cuándo me ibas a decir que te revolcaste con otro en una mugrosa celda?

Khan lo fulminó con la mirada, su insolencia lo estaba aireando, ¿Desde cuándo Mark le podía hablar así? No tenía derecho a ello.

—No tengo porque darte explicaciones—contestó alzándose cuan alto era, expirando peligro por todos sus poros.

—Si, si tienes que—contestó Mark sin dejarse amilanar por el aura de poderío puro de Khan, ignorando las gotas de agua que rodaban por su pecho desnudo hasta perderse en la cintura del albornoz.

—No, y por tu bien zanjarás el tema aquí—amenazó Khan acercándose aun más a Mark, quedando sus rostros a un palmo de distancia.

—No lo haré, no quieres discutirlo porque sabes que hiciste mal y no quieres enfrentarlo, eres un cobar... —Mark se mordió la lengua antes de terminar de pronunciar la última palabra, después de todo, su coraje no era suficiente como para provocar al superhombre, angustiado bajó la mirada y juntó sus manos con nerviosismo.

— ¿Qué ibas a decir? —interrogó Khan con un peligroso cantar en su voz, acorralando a Mark contra la pared, este sólo aspiró profundamente, llenando sus fosas nasales del olor de Khan mezclado con su jabón, exquisito y exótico, muy excitante, pero en esos momentos sólo le aterraba sentirlo tan cerca—. Repítelo—exigió.

—No iba a decir nada—mintió.

—Te dije una vez que odiaba que me mintieran—Khan alzó el rostro de Mark con una mano—.Nunca repito mis palabras.

Mark se perdió en los duros y fríos ojos de Khan, que le analizaban, amenazantes, ¿Qué sería peor, completar la palabra o mentirle? Sinceramente, ambas opciones serían nefastas.

—Cobarde—susurró, derrotado, cerrando los ojos presa del miedo.

—Me vi usado por la Federación, de nuevo, y lo hice por ti, enfrenté klingons, a un lunático, una diatriba moral, todo por ti, ¿Y, me consideras un cobarde?

Incluso antes de poder sentirse culpable por las palabras de Khan, Mark sintió un fuerte golpe contra su rostro, que le envió contra el suelo por la fuerza de su empuje.

—No vuelvas a llamarme cobarde, y vuelvo a repetírtelo, no tengo porque darte explicaciones por mis actos—advirtió Khan desde lo alto—. Si viste ese holovideo fue a tu propio riesgo.

—Ahora... Ahora es mi culpa—musitó Mark escupiendo sangre y apoyando ambas manos en el suelo para levantarse.

—Lo es, no tenías porque verlo.

—Claro, tu si puedes tener tus aventuras por ahí, tu tienes total libertad, no te importan mis sentimientos, sólo el que sea tuyo, tu mascota, tu juguete sexual—la voz de Mark se entrecortó, al alzar la vista reveló unos ojos enrojecidos por las lágrimas y su mejilla derecha empezaba a amoratarse, su aspecto era realmente penoso—.No deseo esto, no más, Khan—dictó con decisión, encaminándose hacia la puerta.

¿Es que todo tenía que ser siempre tan complicado? ¿Qué potestad tenía Mark sobre él para exigirle algo? No tenía ningún derecho a mostrarse tan posesivo.

No, no lo dejaría ir, se encontraría con el medicucho culpable de todo ese lío y todo empeoraría. ¿Qué estaba mal en la simpleza de las relaciones físicas? El no consideraba un juguete a Mark, era algo más, no tenía explicación pero así era.

—Quédate—ordenó Khan bloqueando la puerta con su cuerpo.

—No quiero quedarme aquí, Khan entiende que se terminó, yo no puedo seguir así—protestó Mark mirando el suelo.

—Mírame a los ojos y repite eso—exigió Khan con una sonrisa peligrosa, sabía que Mark no tendría la fuerza para hacerlo.

—No tengo porque repetirlo.

—Entonces asumo que es una mentira, te he advertido sobre ellas—amenazó Khan alzando a Mark en brazos.

—Que... ¿Qué haces? Bájame, no, Khan, entiende, ¡No quiero nada contigo! —protestaba Mark dando golpes a los brazos de Khan, este lo arrojó sobre la cama y Mark se aovilló sobre las sábanas, sorbiendo por la nariz.

—Has vuelto a mentir y me has golpeado, lo estas haciendo peor para ti—afirmó Khan subiendo a la cama.

—No soy tu juguete—gimió Mark al sentir las manos de Khan sobre su cuerpo—. Déjame, si de verdad sientes algo por mi, no lo hagas, por favor—rogó.

Khan detuvo sus manos en el acto, Mark nunca había rogado así antes y no iba a forzarlo, dando un suspiro se acercó con cautela hacia el joven y apartó el cabello de su rostro.

Lo había vuelto a hacer, lo había lastimado. Con un movimiento fluido Khan se levantó, tomó la tablet del escritorio, se vistió y salió de la habitación, cerrando la puerta a sus espaldas con su cerradura electrónica personal.

Tenía muchas cosas para hacer, lo primero era darle aquel aparato a Sherlock para que analizara el origen de la señal, Moriarty estaba detrás de todo aquello, de eso estaba seguro. Lo segundo, colarse en la enfermería y buscar algo para la herida de Mark y lo tercero, explicarse, bueno, tratar de calmar a Mark con palabras.

"¿Qué hay de malo en la acción?", pensó, muy molesto.

—Ricitos, algo entró a la nave—rugió, entrando a la habitación de Sherlock sin anunciarse—. Tu sistema de seguridad inferior no lo detectó—acusó, tendiendo la tablet a un molesto Sherlock, mientras John observaba todo desde el sillón, con el cuerpo en tensión por si debía actuar.

Sherlock estudió el archivo, notando que era el video de la celda, luego se alzó cuan alto era y le indicó a Khan que saliera de su habitación con un gesto, empezaba a sentir celos e ira, incluso algo de aquel dolor inidentificable en su pecho, no deseaba perder el control frente a Khan, demostrarle que aquello le afectaba.

—Sherlock te dirá lo que descubra, puedes irte—intervino John, notando como el ambiente de la habitación se hacía pesado, podía prácticamente oler la testosterona de ambos hombres, su agresividad y sentido de posesión estaban al máximo.

—Espero que eso no nos distraiga de nuestra misión principal—sonrió Khan al salir, aquel video divertiría mucho a Sherlock.

—No lo hará—aseguró con crudeza el detective al cerrarse las puertas tras el superhombre.

Khan se dirigió a la enfermería, al no estar John tomar lo necesario no sería problema.

—Ho…Hola—saludó Molly al ver al superhombre entrar en la enfermería— ¿Se te ofrece algo?

Lo que faltaba, no estaba el medicucho pero si la lamebotas del Detective Consultor.

—Buscaré que lo que necesito por mi cuenta—contestó Khan.

—Si necesitas mi ayuda no dudes en pedirla—ofreció Molly en un intento por ser amable.

—No te necesito—contestó Khan, conciente de la mirada de la forense sobre él— ¿Ningún cadáver para analizar? —espetó, buscando en los gabinetes la medicina para Mark.

—En realidad no, ya analicé todos los que Sherlock tiene congelados —suspiró Molly tomando asiento en una de las camas.

Khan continuó con lo suyo, cada vez más incómodo por la mirada de Molly fija sobre él.

—Busca alguna pomada para contusiones—ordenó.

Molly casi se tropezó con sus propios pies al bajar de la cama, por las prisas de ayudar a Khan, llena de pensamientos poco inocentes sobre los sonidos que había escuchado hacía varias noches.

— ¿Para que la necesitas? —quiso saber, al entregarle a Khan el pedido.

—No es de tu incumbencia—contestó Khan al salir.

—Tan parecidos y tan diferentes—suspiró Molly regresando a su trabajo.

Khan al volver a su habitación encontró a Mark contra la puerta, sus manos estaban enrojecidas, incluso sus nudillos sangraban.

—Me encerraste—gimió, al verse alzado en brazos, no tenía más fuerzas para luchar, había golpeado la puerta con demasiada desesperación, sólo se había detenido al sentir sus manos heridas y al llegar a su mente la comprensión de la situación.

"No tengo derecho a quejarme, Khan tiene razón, yo no tengo ningún derecho sobre él"

—No consentiré que te vayas.

—No es tu decisión—protestó Mark al verse sentado en el borde de la cama, con las manos sujetas por Khan, de verdad no lo era, no merecía a Khan, él no era Mark.

—Si que lo es, ahora quédate quieto—ordenó Khan soltando sus manos, con delicadeza tomó el rostro de Mark y lo escrutó con una profunda mirada, Mark trató de apartarse pero Khan lo sostuvo con fuerza usando su mano libre para sujetarlo de la barbilla—.Quédate quieto—repitió con suavidad rozando con sus fríos dedos la zona hinchada del pómulo de Mark, este sólo cerró los ojos ante el toque, calmándose sin querer por la suavidad de las caricias.

Khan sonrió al notar como la tensión desaparecía del cuerpo de Mark, con sumo cuidado aplicó la pomada desinflamatoria y analgésica sobre el moratón, dando suaves masajes para que la piel absorbiera el medicamento, Mark se quejaba quedamente, con los ojos cerrados y sin poder contener los temblores que atenazaban su cuerpo.

—Terminé, no tienes porque reaccionar así, pareces un niño—espetó Khan empujando al joven hacia la cama mientras dejaba la pomada sobre la mesita de noche.

Mark se apretó en posición fetal, dándole la espalda a Khan, estaba tan confundido, tan dolido, deseaba dejar a Khan, pero a su vez el sacrificio que este había echo por él, su aceptación a pesar de ser un clon y el sentimiento que profesaba su corazón por ese hombre jugaban en contra de esa decisión.

—Mark, lo que viste... —trató de empezar el superhombre—. Fue algo que sucedió, se dio dadas las circunstancias estresantes; John me detuvo me dijo algo que en su momento me afecto y nunca llegamos a culminar el acto y con eso debe bastarte—Khan no deseaba admitir la debilidad que le llevó a cometer aquellas acciones.

Mark lloraba y se sacudía entre sollozos ahogados abrazando sus piernas en una apretada posición fetal, comprendía las razones de Khan para hacer lo que hizo en aquella celda con John Watson porque, Khan sentía, y seguramente se había sentido perdido al verse atrapado en aquel lugar, incluso le alivió saber que se habían detenido, no por iniciativa del superhombre, pero si, por las palabras de John, que generaron una fuerte turbación en Khan, debían de haberlo echo, nada detenía a Khan una vez excitado y deseoso de sexo.

—Te he explicado todo lo que pasó, incluso contra mis propios deseos—rompió el silencio Khan con arrogancia— ¿Por qué continuas llorando? —quiso saber.

—Nunca seré Mark—gimoteó el clon con dolor, secando sus lágrimas con molestia, era algo que odiaba, en cuanto sentía una fuerte emoción, las lágrimas le traicionaban y lloraba sin querer, ¡Se sentía tan débil!

Khan rodó los ojos, hastiado de la eterna indecisión e inseguridad de su pareja, a veces sencillamente rozaba lo patético, si es que no lo era completamente. Con algo de rudeza tomó los brazos de Mark y los separó, llevando sus muñecas por sobre su cabeza hasta apoyarlas, sujetas por una sola de sus manos, contra la almohada. Mark le devolvió una mirada aterrada, llena de dudas y dolor.

—Eres Mark, no lo pongas en duda nunca más— amenazó, mirando con dureza los irises acaramelados de Mark.

—Tenías razón—empezó Mark, apartando la mirada, Khan le observó con suficiencia, creyendo cercano el final de aquella inútil confrontación, sólo deseaba unirse a Mark y acabar esa noche en paz—. No tenía ningún derecho a cuestionar tus acciones, después de todo, no soy él, el verdadero Mark hubiera estado en todo su derecho, pero yo... —rió con tristeza— ¿Qué soy yo? ¿Quién soy yo? ¿Por qué demonios estoy vivo?

La dureza y oscuridad reinantes en aquellas preguntas dejaron sin palabras a Khan durante unos segundos, finalmente, cuando pudo salir de su estupor, fulminó a Mark con la mirada.

—Eres un clon, y eso no podrás cambiarlo—empezó el superhombre—.Así como yo no puedo cambiar el hecho de tener los genes alterados para ser superior—hizo una pausa para asegurarse que toda la atención de Mark estuviera sobre él—. Eres Mark McGivers, exteniente de la Flota Estelar, doctor en historia terrestre, estudioso de mis guerras—sonrió—. Eso no depende de tus genes ni de que seas un clon...

—Me reeducaron, no es un indicador—interrumpió Mark apartando la mirada.

Khan contuvo un rugido de frustración, odiaba ser interrumpido.

—No habrías aceptado esa información de no ser Mark, ¿Qué ser inferior en su sano juicio se enamora de alguien como yo? —inquirió, dejando caer su cuerpo sobre el de Mark, usando sus piernas para sujetar las del clon contra la cama—. Alguien que puede destrozarte con un simple beso, que puede partirte con uno solo de sus movimientos dentro de ti, dime entonces si no eres Mark—sentenció—. Porque sólo él podría aceptar y aguantar todo eso, confiar lo suficiente en mí como para entregarme su cuerpo y esperar algo de control de mi parte.

Mark apartó la mirada, Khan tenía razón, él confiaba en el superhombre, y la confianza y el amor que le profesaba no podían ser "reeducados" quizás si lo hubieran sido sus recuerdos y la parte biológica, pero no los sentimientos, no, esos eran propios, nadie puede reconstruir el amor, nadie puede edificar la confianza desde la nada. Presa de aquella repentina comprensión sus ojos se humedecieron, de pura felicidad, de sentirse aceptado, los sentimientos estaban desbordando la razón.

"Estúpidas lágrimas", pensó, girando el rostro para secarlas con la cama y evitar que Khan las viera.

—En cuanto a por qué estas vivo—continuó Khan con la voz oscura y peligrosa—. Jamás lo cuestiones de nuevo—exigió con dureza, presionando su pelvis a la de Mark—. Jamás, Mark, o lo lamentaras profundamente— Mark gimió ante aquella placentera presión sobre su miembro, aunque la situación no tuviera nada de erotismo para él—. Te castigaré de tal manera que no podrás siquiera pensar en ello sin que algo te duela, recordar mi nombre sin que todo tu cuerpo proteste—Khan bajó su rostro hasta el cuello de Mark succionando y marcando con sus dientes la blanca piel del historiador—. Porque haré que te sientas vivo, durante todo un día, y sabes que soy capaz de ello y más.

—Khan, oh Dios, Khan—gemía Mark, conciente de la amenaza dada por el superhombre.

—No creas que no he olvidado tus anteriores acciones—murmuró Khan en su oreja, rozando el lóbulo con los dientes—.Sabes que mereces un castigo, uno, que estoy dispuesto a aplicar.

—Khan—jadeó Mark a modo de ruego, nervioso por lo que deseaba hacerle su pareja en esos momentos.

—Oh, ¿Nervioso? —inquirió Khan entrecerrando los ojos, buscando la mirada de Mark—. Debiste pensarlo antes de cuestionarme—se alzó y retiró su camisa con rapidez, dejando a Mark sin habla ante aquel escultural torso—. Antes de intentar escapar—con su propia camisa ató las muñecas de Mark al cabecero de la cama—. Supongo que podemos solucionar tu pequeño problema de insubordinación.

—Khan, no—rogó Mark, más por mantener su dignidad intacta que por auténtico temor a Khan.

— ¿No? Todo tu cuerpo me dice lo contrario, pupilas dilatadas, pulso por las nubes—Khan besó el cuello de Mark—.Pezones erectos—rió al acariciarlos, arrancando la camisa de Mark segundos después—.Erección—acarició el miembro palpitante de Mark, antes de deshacerse de sus pantalones, mordiendo a su paso cada trozo de piel liberado—.Pero puedo complacerte, si no lo quieres, no lo tendrás—Mark alzó la mirada aterrado—. Tendrás tu castigo, pero no a mi.

—Por favor, no malinterpretes mis palabras—jadeó Mark, sintiendo como su miembro presionaba su ropa interior.

—Yo interpreto las cosas como deseo—anunció Khan levantándose de la cama, toqueteó la pantalla del replicador y solicitó algunos objetos ante la nerviosa mirada acaramelada de su pareja—. Y ya que no me deseas a mí, quizás si desees esto—depositó un bote de lubricante y un enorme vibrador negro al lado de Mark, quien jadeó anticipando los planes de Khan.

—No, no pensarás...Ahhh—gritó Mark por la sorpresa de verse girado bocabajo, una almohada fue posada bajo su pelvis, elevando su trasero, dejándolo completamente a merced de Khan y su juguete.

—Si, si pienso hacerlo—rió Khan acariciando lentamente las nalgas de Mark— ¿No te importa? —cuestionó, mientras rompía un poco su ropa interior justo donde estaba ubicada su entrada—. Tu propia ropa me ayudará—afirmó, sentándose sobre sus talones entre las piernas de Mark.

—Oh, no, no, no, Khan detente, por favor—rogó Mark, haciéndose una idea, muy acertada, de lo que planeaba hacer el superhombre con él.

—Es tu castigo—dijo Khan con simpleza, casi encogiéndose de hombros, perdido en la belleza de la palpitante y deseosa entrada de Mark—. No te resistas o será peor.

Mark asintió, relajando su cuerpo casi en el acto, mejor dejar que Khan hiciera lo que deseaba, después de todo, terminaría disfrutándolo.

—Así me gusta—Khan embadurnó los dedos de su mano derecha, mientras la izquierda acariciaba la parte interna de las piernas de Mark. Entonces, sin aviso previo, introdujo un dedo, provocando un respingo y un gemido ahogado por la almohada.

Khan empezó a sacar y meter el dedo, girándolo en círculos, evitando, a drede, la próstata de Mark, su mano libre acariciaba toda la piel que estaba a su disposición. Mark contestó aquellas atenciones con gemidos y jadeos, frotando su cuerpo contra las almohadas que elevaban su cadera.

—No—regañó Khan dando una sonora nalgada a Mark, mientras introducía otro dedo, el joven en respuesta sólo contuvo un grito y arrastró su cuerpo para poder ocultar su rostro entre sus brazos y la camisa de Khan—. No te frotes, no lo hagas o no dudaré en enseñarte por las malas, ¿No deseas eso, o si?

Mark negó débilmente, mordiéndose la lengua para evitar hacer un escándalo, el placer y la lujuria empezaban a rebasarlo, su miembro exigía atención, una necesaria fricción que ahora le negaba Khan entre risas orgullosas.

No, no le dejaría burlarse así, resistiría lo que pudiera, no le daría la satisfacción a Khan de oírlo gemir y rogar por tenerle dentro.

Un tercer dedo siguió al segundo, dilatando el interior de Mark mediante suaves movimientos, Khan se estaba tomando su tiempo, haciendo alarde de un control superior y acorde a su nivel, gratamente sorprendido por la resistencia de Mark a gemir y jadear, aquello se estaba volviendo una competencia, una en la cual él sería el único vencedor.

Conteniendo una sonrisa Khan sacó sus dedos, tomó el vibrador y lo empapó en lubricante, Mark alzó la mirada y espió por sobre su hombro, la anticipación empezó a hacer estragos en su autocontrol logrando que algunos gemidos ahogados escaparan de sus labios.

Khan le devolvió la mirada, con sus pupilas completamente dilatadas, salvajes, mientras paseaba la punta del vibrador de manera tentativa sobre la entrada de Mark, él sólo movió su trasero, deseoso de más contacto.

—No te muevas—rugió Khan encendiendo el vibrador a la velocidad más baja—.Parece que no entiendes mis deseos, tendré que ser rudo.

Mark gimió ante la amenaza, sin entender porque su miembro palpitó gustoso ante ella, avergonzado escondió su rostro de nuevo, sólo alzándolo al sentir la repentina intromisión del juguete en su cuerpo para gritar de placer, la vibración contra sus paredes era exquisita.

Khan se recostó sobre sus antebrazos, contemplando su trabajo desde la distancia, Mark lleno con aquel juguete era una imagen sublime, merecedora de ser almacenada en su memoria.

Con el pasar de los minutos Mark buscó de nuevo la fricción de las almohadas, enloquecido por el placer y el calor que estaba generando aquel bendito juguete en su interior. Ante ello, Khan se adelantó, aceleró la vibración del juguete y empezó a meterlo y sacarlo con rapidez, tocando el punto G de Mark hasta llevarlo al borde del orgasmo. Al tenerlo ahí, bajó la velocidad, dejando el juguete en su interior para sostener con una mano sus caderas y soltar varias nalgadas sobre el trasero del chico.

—Te has pasado, ahora seré muy malo, Mark, desearas no haberte frotado nunca—amenazó, dejando caer nalgada tras nalgada, repartiendo lamidas y mordiscos en las zonas ya rojas y calientes de sus posaderas.

—Ah... Khan... Por...Por favor... detente... Khan—rogaba Mark perdido en la hipersensibilidad y el calor y la excitación extras que dejaba aquel trato en su cuerpo—. Khan... te...juro que... por favor... detén esto... ahh—logró pronunciar, mientras trataba de mover sus caderas para escapar del trato de Khan para con sus nalgas.

—Yo daré las órdenes—espetó Khan bajando de la cama, Mark escondió la cabeza entre los brazos, sintiendo como el sudor de todo el esfuerzo le corría por el rostro, desde su posición pudo escuchar como Khan se deshacía del resto de su ropa, escuchó el cierre de su pantalón, y como sus boxers caían junto a estos al suelo.

—Chupa—escuchó que le ordenó el superhombre, sintió su presencia justo al lado de su cabeza, ante su demora Khan le tomó por los empapados cabellos, alzando su rostro, dejándolo a centímetros de su miembro—. No lo repetiré, Mark. Puedo dejarte con ese juguete dentro toda la noche, el replicador me ayudará cuando se le agoten las baterías, y sabes que mi aguante es extraordinario, serás tu el que enloquezca—advirtió, henchido de orgullo.

Mark asintió, humedeció sus labios con la lengua, y tragó el miembro de Khan hasta casi su base, disfrutando del sabor del líquido preseminal del superhombre.

Khan echó la cabeza hacia atrás, disfrutando de la calidez y la humedad de aquella boca, de sus atenciones.

—Ves como si confías en mi, ¿Acaso me dejarías hacerte esto si no lo hicieras? —dijo entre jadeos, Mark apartó su miembro de la boca para contestar.

—No tendría mucha opción ¿O si? —quiso patearse mentalmente ante aquella respuesta, los ojos de Khan habían brillado de una manera que él nunca había visto, de eso estaba seguro, no había nada parecido en su memoria.

—No, seguramente no la tendrías, pero no sería rudo contigo, no Mark, contigo soy suave y no conoces la diferencia—espetó, volviendo a introducir su pene en la boca de Mark—. Creo que deseas conocerla esta noche, te complaceré.

—No, no, Khan—gimoteó Mark tan pronto sintió su boca libre, Khan sólo sonrió peligrosamente y se dirigió hacia su trasero, luego, sacó con brusquedad el juguete y volvió a introducirlo, casi con la misma fuerza, Mark escondió el rostro de nuevo, ahogando gemidos, la línea entre el placer y el dolor se hacía difusa.

—No tienes nada que negarme, estas a mi completa merced, eres mi prisionero y como tal te trataré—sentenció el superhombre introduciendo un dedo junto al vibrador.

—Aaagg, Khan, no —gimió Mark, sintiéndose lleno.

— ¿Tan pronto te quejas? Grábate esto, te penetraré con todo y juguete, y no podrás hacer nada para evitarlo.

—No… Por favor—rogó Mark, sintiendo como aquel dedo se movía en su interior, dilatando la entrada para un segundo.

—En mis tiempo tuvimos prisioneros que se quejaban menos—se burló Khan introduciendo el segundo dedo de golpe—. Prisioneros que guardaron la compostura hasta el final.

Mark sacudió la cabeza ante las imágenes que le venían a la mente, no soportaba imaginar a Khan forzando a nadie, no podía creerlo.

—Claro, eran torturas algo suaves, no queríamos que murieran antes de que pudieran hablar, nunca pude saberlo, siempre fui un mero espectador—rió, lamiendo las nalgas de Mark, deleitándose con su suavidad, degustando la blanca y tersa piel.

Mark se relajó ante aquellas palabras, no era momento de estar pensado esas cosas, él conocía a un Khan muy diferente, uno con corazón y alma, un Khan si bien no puro, digno de ser amado.

—Te haré mío—anunció Khan tras meter un tercer dedo, luego aceleró las vibraciones de juguete al máximo, logrando que Mark se mordiera la lengua por la sorpresa y la excitación—. No quiero quejas o será peor—advirtió, sacando sus dedos y girando a Mark para verlo a los ojos, deseaba verlo, deseaba estudiar su expresión cuando le llenara de esa manera, entonces, arrancó lo que quedaba de la ropa interior de Mark, liberando su pene, Mark gimió, agradecido por la libertad.

Khan se posicionó en su entrada, haciendo a un lado el juguete, lentamente pero sin pausa empezó a entrar, enviando punzadas de dolor a la espina dorsal de Mark, quien empezó a gemir quedamente, perdido en el océano que eran los ojos de Khan, algunas lágrimas cayeron de sus ojos, logrando que Khan se retirara y sacara el juguete de su interior, rozando su punto G a modo de disculpas, unas que nunca diría en voz alta.

—No soy capaz de lastimarte, no más—prometió besando los labios de Mark, saboreando el remanente de la sangre en su saliva, con cuidado lamió su lengua para aliviarle mientras entraba del todo en Mark.

—Khan—gimió Mark aliviado, disfrutando finalmente del calor de Khan en su interior, un calor humano deseado por su sensible cuerpo.

—Confías en mi, eso es suficiente—susurró Khan contra sus labios, empezando a moverse, sabía que no aguantaría mucho, pero Mark también se veía cerca del final, su pene rezumaba líquido preseminal, y estaba imposiblemente duro.

Khan acompañó sus movimientos con profundos besos a Mark y con atentas atenciones manuales para con su pene, Mark gemía en la boca de Khan, excitándolo aún más, llenándolo de placer y lujuria, logrando que perdiera el control y se dejara llevar dentro de Mark con movimientos duros y erráticos, movimientos que sólo buscaban su alivio y el de Mark.

— ¡Khan! —gritó Mark cerrando los ojos, perdido en el cosmos del placer, en la cumbre del deseo, su cuerpo se sacudía en violentos espasmos mientras su miembro expulsaba su semilla en grandes cantidades, como nunca antes.

Ante las contracciones del cuerpo de su pareja Khan llegó a su propio orgasmo, marcando su interior con su semen, y su cuello con una mordida llena de calor y posesión en el estado más puro.

Al regresar al mundo real Khan notó a Mark inconciente bajo él, con cuidado salió de su interior y le desató las manos para acomodarlas a ambos lados de su cuerpo, luego le arropó, acariciando todo el cuerpo de Mark con la sábana y los dedos, conciente del profundo amor que aquel pequeño humano le profesaba.

—Yo también te amo, Mark—susurró en su oído, sería la única vez que lo confesaría, porque, el temor que sintió cuando Mark amenazó con abandonarle, era algo que, a pesar de haber ocultado con crudeza, le había desarmado y herido en lo profundo del alma, no deseaba estar solo nunca más, Mark era todo lo que tenía, y no lo dejaría marchar, aún si para lograrlo debía de ser blando de vez en cuando— ¿Qué me has hecho? —rugió, acomodándolo sobre su pecho sudoroso.

N/A: Perdón por la demora, pero empezó la uni y ya la primera semana fue una pesadilla X.X espero que hallan disfrutado del capítulo :)

¿Reviews?

Adelanto del próximo capítulo:

— ¿Sherlock, que demonios haces viendo ese video de nuevo? —exclamó John, boquiabierto ante las imágenes con las que tanto había luchado para poder borrar de su cerebro.

—No es de tu incumbencia—respondió con frialdad el detective, apoyando la barbilla en sus manos como siempre hacía para analizar algo.