Hola, bueno tarde pero regrese, no he dejado de escribir, pero por la universidad no he podido avanzar como yo quisiera, apenas pude terminar el segundo capitulo, donde quiero seguir plantenado un poco la identidad de los personajes, mi idea no es cambiarlos, pero puede variar un poco su caracter debido a la situacion. Sin mas les dejo el segundo capitulo.

Capitulo 2

Los F-16 se dividieron en pequeños escuadrones de cinco, y comenzaron su ataque hacia los MIG-21. Seria una batalla bastante pareja, ambos caza estaban diseñados para el combate aéreo, los F-16 siendo un caza ligero podía alcanzar una velocidad ligeramente superior, pero los MIG-21 lograban mejor rendimiento siendo multi-misión.

-¿Cuál es el plan?- Pregunto Matt hablando por la radio infestada de sintonías.

-Para empezar, todos los que sean de mi escuadrón, colóquense en una sintonía distinta, todos al canal diez.- Ordeno Tai mientras se adelantaba a encabezar a sus cuatro compañeros.- Ahora, debemos atacar juntos, no hay que permitir que nos superen, cuando nos pongan en mira aplicar maniobras evasivas, siempre que podamos apoyémonos, eso es todo, ahora bajemos a ayudar a nuestras fuerzas.

Rápidamente el escuadrón comenzó su descenso girando hacia la derecha.

La base de Fukui era un punto clave en la ofensiva japonesa, por ello contaba con muchas unidades navales y aéreas. Gracias a sus unidades marítimas podían bien defenderse del ataque de los MIG´s, además de que parecía un ataque de exploración, para poder determinar que tan fuerte seguía Japón. Sin embargo buques de guerra se acercaban atacando.

El escuadrón de Tai se interno rápidamente en medio de los combates, y junto con los demás escuadrones de F-16 lograron hacer retirarse al enemigo, casi solo por presencia. Pero era comprensible, la mayoría de los aviones de la base de Fukui eran F-15, los cuales se complementaban perfectamente con los F-16. Sin embargo los que no se quisieron retirar fueron los buques de guerra.

-"Líder de escuadrón".- Se escucho en la radio mientras un trío de F-15 se ponía a la par del escuadrón de Tai.- "¿Cuentan con armamento tipo aire-mar?"

-Afirmativo.- Respondió el castaño.- contamos con AGM-119

-Diríjanse a los objetivos, nosotros los cubriremos.- Ordeno el piloto rebasando a los F-16

-Ya escucharon chicos, es hora de soltar nuestra carga.- Tai observo su tablero.- Y hay que hacerlo rápido, solo podemos estar menos de quince minutos en el aire, el combustible se esta agotando.

Los F-15 son aviones especializados en ataque aéreo, con su potente cañón es capaz de atacar con eficacia. Además su velocidad es mayor que la del F-16 y con mejor control, puede dar vueltas más cerradas sin perder mucha velocidad, aunque es muy difícil atacar a tierra o mar. Por eso la necesidad de los F-16 que además de poder combatir en el aire puede atacar a tierra y mar por su armamento tan variado, teniendo además mayor precisión.

-Vamos.

Los F-16 Bajaron a pocos metros de la superficie marítima, formaron una "V" y prepararon su armas mientras los F-15 mantenían alejados a los pocos MIGS que aun trataban de defender a sus fuerzas navales.

Al mismo tiempo otro grupo de escuadrones realizaban las mismas maniobras para eliminar los navíos enemigos.

Los navíos se defendieron disparando su armamento, sin embargo no era muy difícil evitar sus ataques por parte de los F-16.

Las armas destruyeron con éxito al enemigo, en conjunto todos los aviones japoneses terminaron con los MIGs al alcance y los demás huyeron.

Una vez terminada la batalla y seguros de su victoria los aviones comenzaron a aterrizar en la base.

-Muy bien.- se acerco diciendo Matt a Tai una vez que ambos entregaron su unidad.- Nuestra primera misión y pudimos combatir con éxito.

-Me alegra que todo haya salido bien.- Comento Tai mientras le daba una sonrisa a su amigo que, a su manera algo mas reservada, respondió de la misma forma.

Todos los pilotos fueron llamados a formación.

Mientras las fuerzas terrestres llegaban a su primera ciudad.

Karuizawa es una pequeña población en la prefectura de Nagano. Las tropas pasaron a un lado de la ciudad, la cual no mostraba gran daño, salvo una marcada soledad y una desagradable sensación de miedo. Pero era eso lo que mas cundía en aquellos tiempos, el miedo.

Kari miraba con mucha tristeza aquella sombría atmósfera. No había necesidad de ingresar a la ciudad, no había sufrido más daño que el ocasionado por la mala economía y escasez de recursos propios de la guerra.

-¿Te ocurre algo?- Pregunto Yolei a la castaña.

-No.- Dijo mostrando una sonrisa que no podía ocultar el sentimiento de tristeza que la embargaba.

-Esta preocupada por el aspecto de la ciudad.- Agrego Davis marchando al lado de las chicas y sin despegar la vista del camino.

-No se lamenten.- Se escucho una voz detrás de los chicos.- No queda mas que llegar a Fukui y seguir luchando.

Los chicos se sorprendieron al ver a Cody justo detrás de ellos. Sus palabras fueron firmes, el chico estaba completamente convencido de lo que acababa de decir. Era muy raro escuchar hablar al chico más de lo necesario, además de que nunca abandonaba esa mirada dura y a la vez solitaria.

Todos continuaron marchando por aquella pista pavimentada al lado de Karuizawa.

El cabo del grupo entablaba unas palabras con una persona con un uniforme bastante limpio y después se acerco a los chicos.

-Descansaremos a las siete en punto.- Dijo con voz firme a su grupo que no rebasaba los veinte efectivos.- Procuren comer algo y descansar lo mas que puedan. Reanudaremos nuestro recorrido a la una de la mañana.

Sin mas continuaron con su marchar.

Entre tanto dos chicas aprovechaban su descanso para hablar en su camarote del crucero que ocupaban.

-Ese engreído.- Se quejaba Sora recostada en su pequeña cama.- Algún día me las pagara.

-No seas rencorosa, veras que pronto estarás ahí.- Dijo Mimi con esa voz dulce que la caracterizaba.- Y entonces el tendrá que obedecer tus ordenes.

La castaña revisaba unos documentos con mucho esmero.

-Deberías dejar eso, lo más importante es que descanses.- Recomendaba Sora mientras se sentaba en la cama.

-Lo se, pero esto es importante.- Dijo Mimi con firmeza mientras Sora apoyaba su mejilla derecha en la palma de su mano en gesto de resignación.

-Por lo menos dime de una vez por todas quien te dio el anillo.- Habían sido amigas por mucho tiempo, cuando ingresaron en el ejercito se tomaron mucho cariño, y aunque se habían separado por que tenían distintas aptitudes, al final se alegraban de estar juntas una vez mas, aunque cada una tenia sus propios secretos.

-Seguirás con la duda.- Dijo Mimi con una sonrisa juguetona.- La única pista que te daré es que es un rubio.

Sora frunció el ceño, no le había dado nada de información así que mejor hundió su rostro en la almohada con la sonrisa triunfal de Mimi.

En el navío vecino un pelirrojo dormía en una silla recargada en un escritorio.

Las patas traseras del mueble apoyaban todo el peso del chico mientras que las delanteras quedaban volando y todo el peso se equilibraba por el escritorio.

Los ronquidos del chico delataban todo el tiempo que llevaba sin una buena noche de sueño.

Con paso firme Jun se acerco al chico. El ruido de los pasos fue suficiente para despertar al chico que de inmediato trato de recobrar el equilibrio ya que por el despertar tan repentino se había balanceado peligrosamente.

-Lamento molestarte.- Dijo la castaña mientras el chico suspiraba por haber librado la caída.- Pero esto es importante.

-No importa.- Respondió el chico despejándose y poniéndose de pie.- ¿que sucede?

-Hay un problema de diseño, las condiciones aerodinámicas son perfectas, pero si no conseguimos un motor que trabaje a lo que el combustible le exigirá no podremos ni hacer volar esa cosa.- Dijo colocándose la mano en la frente.

-Eso es un problema.- Contesto el chico mientras retiraba todo lo inservible en su escritorio, deslizando vasos vacíos y platos de cartón hasta revelar los planos debajo del desorden.- Según las especificaciones el prototipo tendría que ser ideal.

-Pues no lo es.- Refuto Jun algo enojada.- Hice una prueba con el material de construcción, y no sirve, si no logramos hallar ese motor ten por seguro que de nada servirá lo que hacemos.

-Muy bien, enseguida pediré ayuda.- Izzy tomo el teléfono y marco esperando poder conseguir la solución.

Al mismo tiempo dos chicos limpiaban su zona asignada.

-No es que me queje, pero esto de limpiar todos los días como que no me esta gustando mucho.- Comento Ken mientras remojaba las cerdas del trapeador en el balde con agua.

-Si no hubiera tanta necesidad de personal créeme que terminaríamos haciendo esto siempre, aun en pleno ataque.- Dijo TK conciliadoramente mientras continuaba limpiando con esmero.

-Eso supongo, aunque para bien o para mal estoy seguro que pronto dejaremos esto para usar aquello.- Dijo señalando las municiones y los cargadores de los grandes cañones.

-No te lo había preguntado antes, pero ¿Por qué entraste a la academia?- Pregunto TK dejando un momento su labor. Ken le parecía un chico agradable, pero por alguna razón parecía no estar muy interesado en la guerra, al igual que él.

-Por mi familia, en especial por mi hermano.- Contesto el chico con una sonrisa, que a TK le pareció vagamente melancólica.

-Yo lo hago también por mi familia, y aunque no lo creas, también por mi hermano.- Contesto TK algo entusiasmado al imaginar que compartían también algunas razones.- Mi hermano se llama Yamato, casi estoy seguro de que esta enlistado en alguna fuerza militar, solo debo averiguar donde. ¿Cómo se llama tu hermano?

-Mi hermano.- La voz de Ken se hizo casi un susurro.- Mi hermano murió hace tiempo, estaba enlistado. Se llamaba Osamu.

TK sintió culpa, realmente no quería enterase de este tipo de cosas, le hacían pensar en lo doloroso que seria descubrir que su hermano había corrido el mismo destino.

-Pero no te preocupes, estoy bien, ahora yo seguiré su ejemplo.- Prosiguió rápidamente al darse cuenta de que había causado alguna reacción de culpa en TK.- Y espero que encuentres a tu hermano.

Sin mas ambos chicos prosiguieron aseando su modulo.

Entre tanto en Fukui los pilotos recién llegados tomaban un merecido descanso.

-Ya me hacia falta esto.- Decía el rubio mientras se recostaba en la pequeña cama dentro de la barraca que se les había asignado a los pilotos de Odiaba.

-No deberías acostumbrarte, creo que de ahora en adelante no tendremos muchos momentos así.- Comento Tai mientras se quitaba el overol azul de piloto quedando con su playera blanca.

En ese momento ingreso a las barracas un hombre maduro con una cicatriz en la mejilla derecha y con una mirada realmente dura. Su uniforme denotaba su rango. Todos los presentes inmediatamente se formaron y colocaron en posición de firmes.

-Soy el Teniente Kouta Hiroi, soy quien los dirigirá de hoy en adelante en cada batalla.- Dijo con un tono duro y caminando lentamente por en medio de los pilotos.- La batalla que se dio lugar a su llegada tuvo un saldo bastante bueno considerando que casi todos aquí son unos mocosos que si no fuera por esta crisis seguro estarían limpiando pisos en este momento.

El tono era déspota, incluso burlesco en ciertos casos.

-Pero no siempre tendremos la fortuna de nuestra parte.- Continuo mientras seguía con su andar de inspección.- Yo no quiero cobardes, deben estar seguros de una cosa. Morirán, mas pronto o mas tarde, pero así será, es algo inevitable, así que háganse a la idea, y quien no este dispuesto a morir mejor váyanse a llorar a sus casas. Conmigo liderando este equipo no se aceptara la rendición, mis ordenes serán respetadas y lograremos cumplir nuestras misiones.

Entonces se paro en seco y levanto la vista barriendo de arriba abajo a todos los pilotos presentes.

-Asignare a los pilotos de primera clase para que sean líderes de escuadrón. Acérquense los que lo sean para decidir si continúan en el cargo que se les ha asignado. Ahora yo decido.- Inmediatamente dieron un paso al frente los lideres, incluido Tai.

El Teniente los observo. Sus miradas no eran nada agradables.

-Como supuse todos son mocosos.- Dijo por fin con un suspiro de cansancio.- Como no veo diferencia confiare en el criterio de los oficiales de Odaiba y los dejare en su puesto, sin embargo los tendré bien observados. Desde ahora serán pilotos de primera clase, ahora descansen, depuse mandare a los oficiales que les asignaran su cargo de manera oficial.

El teniente salio de la barraca sin decir mas, y una vez lo hizo todos los soldados regresaron a su descanso.

-Vaya que se ve rudo ese tipo.- Comento Matt volviendo a recostarse.- Nos trata como basura, pensé que te iba a retirar del cargo.

-Yo también.- Comento Tai mientras se sentaba a la orilla de su pequeña cama.- Solo espero que lo que dijo con respecto a los combates sea cierto.

-Y yo que lo de morir no sea un requisito obligatorio.- Contesto su amigo mientras cerraba los ojos.- Aun quiero ver a mi familia.

- Estoy de acuerdo contigo.- Comento el castaño mientras se recostaba y ponía sus brazos detrás de la nuca y su mente volaba hasta lo más preciado que tenia, su hermana.

Al mismo tiempo al otro lado del mundo, en Estados Unidos, el pentágono era poseído por una actividad anormal desde la rendición del país norteamericano.

-Señores, es necesario tomar una decisión.- Hablaba con autoridad una persona dentro del cuarto principal de reuniones.- Hemos decidido dejar la contienda, pero si lo que nos proponen es verdad entonces tenemos la oportunidad de acabar de una vez por todas con esta contienda y además con beneficios.

-Pero si fallamos seremos arrasados completamente, es un riesgo demasiado grande.- Comentaba otro con un uniforme lleno de insignias.- Sin contar con lo descabellado que suena tal proposición.

-Señores, no creo debamos precipitarnos en la decisión.- Comento un tercero.- La seguridad nacional esta en juego. Ya hemos fallado una vez, no lo hagamos una vez mas, analicemos esto con calma.

Todo esto ocurría a los ojos de un joven que llevaba papeles de un lado para otro, hasta que después de unos minutos abandono la sala de juntas.

Camino rápidamente por los pasillos del complejo militar, abrió un par de puertas, se identifico una decena de veces y por fin abandono aquel lugar ingresando a un auto compacto. Condujo por más de veinte minutos hasta llegar a un departamento.

El aspecto de Estados Unidos no era tan deplorable como la de la mayoría de los países del mundo, gran parte debido a su fuerte economía, y otra por que pocos combates se habían dado dentro del territorio estadounidense, por o cual la guerra no había afectado más que estados costeros, y Washington se había mantenido intacto.

El joven ingreso en su departamento y sin más comenzó a escribir en una computadora portátil.

El rubio concluyo su tarea y luego por medio de programas de computadora oculto todo rastro del correo electrónico que estaba enviando.

Tenía mucho tiempo recabando información acerca de las decisiones del pentágono y luego dándola a conocer a su contacto, lo cual hacia de su vida un riesgo constante, pero confiando en sus programas que ocultaban su ubicación se arriesgaba. Su puesto en la organización militar americana no había sido fácil de obtener, pero el le daba el uso que consideraba mas loable para el bien común.

Nadie podía sospechar que aquel chico rubio de ojos color esmeralda no era estadounidense de nacimiento, y al mismo tiempo su vida se había convertido en un riesgo constante, y su pasado lo había convencido y formado en lo que era en la actualidad.

Para no correr riesgos siempre formateaba su portátil una vez mandaba la información, y una vez terminado se recostaba en su cama, en aquel modesto apartamento y antes de caer rendido al sueño observaba la fotografía de la mujer que hacia que todo esto valiera la pena mas de lo que lo valía por si mismo.

El día había sido pesado para la compañía terrestre que ya había hecho el alto previsto para descansar.

Un calentador de gas tenía un recipiente de metal con café al fuego.

Alrededor se encontraban un grupo de soldados, la mayoría tratando de dormir algo, mientras algunos pocos conversaban.

-Mira, si colocas las vendas de esta forma será más cómodo.- Explicaba el joven de cabello negro azulado.

-Ya veo.- Decía Kari atenta a lo que el cabo le explicaba.- Usted sabe mucho de primeros auxilios.

El joven sonrió y dio un suspiro cansado.

-Yo estudiaba para ser medico, ese era mi gran sueño.- Comento el joven algo distante, como hablando con él mismo.- Contaba con que la guerra no llegara nunca a Japón, así podría ser medico. Pero las cosas no son como nosotros queremos, por esta guerra sin sentido he perdido esa oportunidad… ya no importa.

Kari respeto con su silencio la situación de su superior. Pensó un momento las palabras que diría y por fin se atrevió a decirlo.

-Mis padres murieron en los ataques en Australia.- Comenzó a decir con un tono suave pero que denotaba firmeza, lo cual llamo la atención del Joven.- Mi hermano Tai y yo pensamos que la vida era muy injusta, por un tiempo no sabíamos que hacer, pero Tai nunca se dejo vencer totalmente. Él pensaba que si queríamos regresar a la tranquilidad y evitar que mas gente sufra como nosotros deberíamos hacer algo al respecto. Por eso ingresamos a la academia, por que tal vez no fuéramos la gran diferencia, pero si tan solo pudiéramos ayudar un poco, solo un poco, a terminar con todo esto, entonces valdría la pena.

Joe miro con interés a la castaña, de una manera tan fija que la puso incomoda.

-Bueno, es solo mi opinión.- Dijo la chica apartando la vista con un tono de culpa.

-Nunca había pensado detenidamente en eso.- Acepto el joven.- creo que me concentre tanto en quejarme y aceptar que nunca considere que esto puede terminar si nosotros nos esforzamos.

-Así es.- respondió con alegría la chica al recibir esa respuesta de su superior.- A mi no me gusta la guerra, la detesto, pero si solo me quejaba no iba a solucionar nada.

De momento fueron interrumpidos por un pequeño quejido, ambos dirigieron su mirada hacia el origen y de pie se encontraba un somnoliento Davis.

-No quiero interrumpirlos, pero no tenemos mucho tiempo para descansar y muchos estamos agotados.- Dijo quejumbrosamente el chico.

-Lo siento Davis.- Se disculpo la chica.

-Tienes razón Motomiya.- Contesto firmemente Joe mientras se ponía de pie.- Regresa a descansar, yo haré lo mismo, tu también Yagami, y estén atentos que la partida no puede tener demoras.

El cabo se alejo de los chicos y se dispuso a dormir unas cuantas horas mientras los chicos hacían lo mismo.

Un poco alejado se encontraba Cody sentado sin querer dormir.

-Deberías descansar.- Dijo la chica a sus espaldas que leía un libro iluminándose con una lámpara de mano.

-Yo se lo que hago.- Respondió de manera cortante.

-Yo creo que no sabes lo que haces.- respondió la chica sin prestarle mucha atención a lo seco del chico.

-tsk.

Gracias a los que dejaron sus reviews, me alegra que les guste la idea, seguire escribiendo, espero que no tarde tanto para cada capitulo. De parejas no lo he decidido bien, para no engañarlos la verdad no tenia pensado poner parejas, pero ya veremos si se da conforme vaya desarrollando la historia, aunque he de confesar que no quiero por que luego la gente se decepciona por las parejas y aunque, yo escribo para mi, no puedo engañarme la gente escriba para que lean lo que escribe, asi que tal vez deje ese tema para despues. Hasta la proxima.

Saludos

Goshujin Sama