Bueno, aqui regreso con un capitulo mas, mis disculpas por la espera a quien siga este fic anonima o publicamente, pero apenas termine mi fin de cuatrimestre en la universidad y no fue nada facil, por eso lo trato de compensar haciendo este capitulo mas largo, casi el doble que los dos anteriores, espero seguir lo mas pronto posible, pero lean, y abajo sigo.

Capitulo 3

Sora dormía profundamente, en la naval se tomaban turnos enteros de un día por una noche de descanso, por lo tanto la trataba de aprovechar al máximo, sin embargo Mimi no hacia lo mismo.

Mimi había descansado un poco, pero su trabajo a veces no le exigía tanto, y otras la mataba. En esta ocasión la mataba un poco, sobre todo por que recibió información codificada que trataba de descifrar desde hace unas horas.

Entonces por fin se termino de descifrar. La computadora mostró un mensaje de su contacto en Washington, lo leyó con gran atención y después suspiro, las cosas parecían volver a complicarse.

Se disponía a descansar lo que restaba de la noche cuando un nuevo mensaje llego a la computadora. Lo leyó y sus ojos se agrandaron de la sorpresa. De inmediato se puso de pie.

-Sora, despierta, pronto.- Dijo Mimi en voz alta logrando su objetivo.

-¿Qué ocurre?- Pregunto la chica de ojos rojizos despertando se inmediato y observando como su compañera de habitación, y amiga, se colocaba su uniforme habitual blanco con detalles negros, la falda y su chaqueta.

-Habrá una emergencia.- Se limito a decir mientras se terminaba de colocar su uniforme.- Apresúrate, necesitas estar en el puente de mando enseguida, ya sabrás el por que.

Ante la confusión de Sora, Mimi salio casi corriendo y cargando su lap top bajo el brazo mientras Sora se levanto y comenzó a vestirse. Viniendo de Mimi, y de esa manera, no podían ser buenas noticias.

En Fukui, como en cualquier otra base militar, la alarma matutina sonaba a las seis de la mañana.

Los pilotos de Odiaba ya se encontraban preparándose, se colocaban sus uniformes azules y esperando su llamado. Regularmente hacían recorridos de supervisión por algún área designada, pero ahora en pleno punto de combates realmente no sabían que esperar, lo mejor era estar preparado.

-¿Cuándo crees que lleguen el resto de nuestro regimiento?- Pregunto Matt a Tai mientras se anudaba las cintas de sus botas.

-Según los planes la flota debería llegar mañana en la mañana, y las fuerzas terrestres pasado mañana.- Contesto mientras se terminaba de colocar el overol azul.- Claro que es la mejor de las situaciones, contando con que no sean retrasados.

En ese momento sonó la alarma general. Todos se apresuraron y salieron a formarse listos para recibir instrucciones.

-Señores, tenemos una emergencia.- Se escuchaba en los altavoces de la base militar.- Inteligencia nos informa sobre un ataque masivo a nuestra posición y a donde aun existen nuestras fuerzas, por lo cual tenemos que actuar, así que todos repórtense con su superior y esperen sus ordenes. Estén preparados por que esta es una emergencia de primera clase.

Los pilotos de cada regimiento disponible se reunieron en sus barracas a recibir ordenes, los de Odiaba no fueron la excepción.

-Bien señoriítos.- comenzó su discurso el teniente Hiroi.- Al parecer es hora de combatir. Inteligencia nos ha mandado un comunicado, no quiero aburrirlos, pero al parecer los chinos tomaran la iniciativa de una vez por todas. Planean un ataque masivo o eso se sospecha.

Matt frunció un poco el ceño y luego una sonrisa se dibujo, sardónicamente, en la comisura de sus labios. Era lo que esperaba, por fin dar el paso a terminar todo.

Tai no se inmuto aunque por dentro sintió un poco de alivio, la espera parecía mas insoportable que la batalla.

-Pero debido a que nuestra comunicación general no es la mejor en estos momentos, no podemos confirmar la información.- El sujeto levanto la vista.- Debido a eso nos piden hacer una pequeña brigada de inspección hacia el lugar de donde procede la información.

Ante la pausa del teniente se comenzó a correr pequeños murmullos.

-¡A callar!- Ordeno Hiroi logrando nuevamente el silencio.- nuestra misión será sencilla, confirmar la información. No podemos hacerlo por radio, por lo menos no desde aquí, así que tendremos que ir a la base de Akita, que presuntamente había sido tomada, y confirmar la información. Será peligroso, pero se tiene que hacer así que si no tienen demasiado miedo, quiero cinco voluntarios, los interesados den un paso al frente.

Tai no tuvo que pensarlo, su cuerpo actuó como esperaba que actuara. Cuando se percato ya se encontraba un paso delante de su fila.

Matt no lo pensó, solo siguió el movimiento de su amigo, fue casi al mismo tiempo, su coordinación fue precisa, no dudo ni por un momento que Tai se quedara sin dar el paso.

Tres jóvenes más dieron el paso al frente, después de los cinco muchos mas quisieron darlo, peor ya era demasiado tarde, los cinco ya estaban elegidos.

-Muy bien, síganme, nos iremos de inmediato.- El teniente salio de la barraca seguido de los cinco jóvenes.

Mientras en el puente de mando de el buque de la naval.

La actividad era incesante en el puente de mando. Las órdenes salían de aquí para allá. Sora no tenia idea de que sucedía, pero tenia la certeza de que tenia que ver con lo que Mimi había recibido. Sin más decidió unirse a la actividad.

-Vaya Takenouchi, pensé que no interrumpirías tu descanso.- Fueron las primeras palabras que la chica escucho al ingresar al puente.

-Nadie me había llamado.- Contesto reprimiendo un poco su molestia, sin duda ese estúpido de Hiroshi podía ser molesto en los momentos más inoportuno. Dejo eso de lado y ocupo su puesto, recibiendo y monitoreando información de radares y sonares.- ¿Qué ocurre?

-Al parecer los chinos comenzaran una ofensiva peligrosa en poco tiempo, no tenemos mucha información, ni de manera exacta ni detallada, pero se nos pide ponernos a alerta.- Comenzó a explicar Imatsune, de una manera orgullosa, como si en lugar de liderar un grupo naval de Odaiba estuviera dirigiendo a la de todo Japón.- Ya ordene cambiar a una formación defensiva, si nos atacan no nos tomaran por sorpresa.

Sora no presto mayor atención a la arrogancia del sujeto cuando observo a Mimi llegar con varios documentos.

-Capitán Imatsune.- Saludo Mimi entregando los documentos al chico.- No tenemos mayor información, se nos pide mantener la alerta hasta la confirmación.

-Muy bien.- Contesto el chico leyendo rápidamente las hojas, o más bien, solo mirándolas.

Mientras que en un destructor las cosas no iban mas tranquilas.

-¿Estas nervioso?- Preguntaba Ken a TK mientras ambos cargaban la pólvora a los cañones.

-No se si es nerviosismo, miedo o emoción.- Contesto el chico lo mas sincero que pudo.- Pero es intenso, solo eso te puedo decir.

-Yo me siento igual.- Hubo un silencio mientras ambos cargaban su primera tanda, si había combate no los tomarían sin estar preparados.- Se que eres el primer artillero, pero no me molestaría ayudarte a disparar.

El comentario de Ken retiro el incomodo silencio, y Tk sonrió ante el comentario.

-Sin duda, no quiero ser el único en hacerlo.- Después de su comentario ambos continuaron cargando sus cañones.

Y en el crucero de investigación.

-No, tampoco sirve.- Se quejaba la chica de cabellos alborotados.- Este diseño tampoco sirve.

-Pues no se que mas podamos hacer.- Contestaba Izzy mientras revisaba otros diseños en su ordenador.- Me mandaron todos los diseños se turbinas y motores a reacción, pero simplemente no cumplen lo que necesitamos.

-Esto me pone los nervios de punta.- Se quejo Jun mientras golpeaba el escritorio de Izzy.- ¿De que sirve haber trabajado tanto si este proyecto al final no podrá realizarse?

-Yo me siento igual, pero no nos sirve de nada perder los estribos.- El chico reviso otros diseños cuando algo llamo su atención.- Espera, esto podría servir.

-¿Qué es?-La chica observo el monitor con atención, donde comenzaron a aparecer los planos de una turbina un tanto pequeña.- ¿No es muy pequeña?

-Sin duda, pero observa que podría servir, es un diseño resistente, y con las áreas frías y calientes tan compactas evitaran que el combustible sea inestable.- Las palabras salían de la boca del pelirrojo a gran velocidad.

-Muy bien, entonces comencemos con la implementación y las pruebas, no tenemos mucho tiempo, podríamos entrar en combate en cualquier momento.- Dijo Jun animada, siempre se ponía así con noticias esperanzadoras.

-No es tan sencillo, el diseño es raro, no se si seamos capaces de realizarlo, creo que faltan algunos datos.- Comento Izzy con preocupación.- Lo mejor seria traer al diseñador.

-Pues no hay tiempo que perder, ¿Cuál de tus ayudantes es el diseñador?- Pregunto insistente la chica.

-Ese es el problema, este es un diseño de los registros militares, su diseñadora es una chica llamada Inoue Yolei, enlistada en la infantería.- Dijo Izzy causando un bufido de su compañera.

-Pues mas vale que consigas traerla aquí lo antes posible.- Reclamo la chica mientras Izzy descolgaba el teléfono de su escritorio.

Mientras la infantería seguía su avance.

Las fuerzas se movían con agilidad, aunque ya se les comenzaba a notar el cansancio. No era para menos, descansaban lo mínimo y sus jornadas eran largas.

En ese momento se encontraban saliendo de una zona boscosa para encontrar la siguiente ciudad a su paso.

Okaya era una ciudad de varios miles de habitantes. Desde el lugar donde las tropas caminaban no se lograba distinguir con claridad, solo tenían que franquear una pequeña colina para poder ingresar a la ciudad.

Joe hablaba con sus superiores, al parecer harían un alto en la ciudad. El motivo no era claro para el resto de los soldados, pero no se despreciaría un buen descanso.

Ante la duda de los chicos el cabo Kido se acerco a su tropa.

-Descansaremos un momento en la ciudad, prepárense.- Ordeno con voz firme. Tenía la intención de regresar donde sus superiores cuando observo una mano levantada.- ¿Qué ocurre, Motomiya?

-Pues, quisiera saber el motivo del alto.- Inquirió el chico.

-No lo sabemos bien, al parecer, hay noticias de importancia, pero tenemos comunicación muy limitada. El alto es para tratar de comunicarnos con Fukui, es todo lo que sabemos.- Una vez dada su explicación estaba dispuesto a regresar junto a los oficiales cuando un estallido hizo que todos cayeran estremecidos.

Al levantar la vista muchos pudieron observar como, donde antes se encontraban algunos líderes, oficiales y lideres del regimiento, ahora había un cráter producido por algún arma de gran calibre.

-¡Cúbranse!- Grito Joe rápidamente, se incorporo un poco y corrió hacia donde se encontraban su tropa.- ¡Bajo cubierto!

De un momento a otro, sin más, estaban siendo atacados. Las balas surcaban el aire silbando de manera inquietante mientras grandes proyectiles caían y explotaban causando que todo fuera una confusión.

Los chicos apretaron los dientes, las prácticas de guerra no se acercaban para nada a lo que era estar en pleno combate.

Entre tanto un grupo de aviones salían de Fukui hacia Akita.

En el cielo se encontraban ocho aviones. Tres F-22 llamados raptores, más rápidos que sus modelos anteriores y muchos de las unidades enemigas, dos F-15 y tres F-16.

El teniente Hiroi y sus dos oficiales piloteaban los F-22, liderando la formación. No era de extrañarse que llevasen las mejores unidades, aunque no hubiese sido muy difícil asignarle uno de aquellos a cada voluntario, pero nadie se quejaría.

Tai estaba en uno de los F-15 y Matt en un F-16, dadas al azar, parecía sin embargo que sabían que los chicos hacían una excelente pareja así como sus unidades.

Los aviones volaban a poca altitud, podían ver el mar, incluso el reflejo de los rayos del sol, algo simple, pero que sin embargo significaba mucho para los chicos, hace tanto que no veían algo tan normal y que les parecía bello, fuera de todo aquel conflicto que llenaba el cielo de nubes grises.

-Seguimos sin novedad.- se escucho en el radio la voz fuerte de Hiroi.- seguiremos nuestro recorrido, no se distraigan.

Los aviones continuaron su recorrido, hasta que el radar de los F-22 sonó con unos repiqueteos.

-¡Alerta!- Se escucho en la radio de los voluntarios.

En su costado izquierdo comenzaron a aparecer un grupo de aviones. Por la distancia era imposible determinar si eran amigos o enemigos.

-¿Qué opinas Tai?- Pregunto Matt por radio.

-No tengo idea, pero no nos vendría mal tener menos área de radar.- Comento a manera de broma, aunque la tensión que sentía no estaba como para hacerlas.

Esto causo un ligero gruñido en la radio, enseguida supieron que se trataba de el teniente Hiroi.

Los F-22, aviones de supremacía, tenían una ventaja bastante significativa, era aviones sigilosos, el radar no los podía ver con gran precisión, debido a que su área de radar tiene el tamaño de un ave, claro que no podía compararse con el legendario F-117 americano, pero sin duda las mejoras que el F-22 tenían en aerodinámica no eran despreciables y si la total invisibilidad del F-117.

Un misil paso surcando el aire en dirección del teniente y sus oficiales. El proyectil pasó cerca de los tres aviones que se movieron un poco y lograron evitar el objeto con facilidad. Quedaba comprobado que la invisibilidad de radar de los F-22 era efectiva… y que los aviones no eran amigos.

-Bien señores, es momento de cumplir lo que alguna vez les dije.- Se escucho en las cabinas de los cinco chicos voluntarios de Odiaba.- Ustedes fueron voluntarios, así que sabían las consecuencias. Prepárense, entraremos en combate, y probablemente mueran algunos, pero como lo deje claro, no quiero cobardes.

En seguida los aviones enfilaron hacia el enemigo, el teniente y sus oficiales enfrente como era de esperarse.

Tai tuvo un malestar con las palabras de su superior, y con la lógica seguida hasta el momento. Era extraño que el teniente los llevara al combate, no por las posibilidades de caer, sino simplemente por que el objetivo de la misión no era ese. La información que iban a confirmar era mucho más importante que una batalla que seria difícil de ganar. Si lo desearan podrían escapar, seria difícil, pero mucho más útil para la misión.

Un pensamiento asalto su joven mente, era una posibilidad perturbadora, pero posible a final de cuentas. Otorgaría el beneficio de la duda, y pronto sabrían si había hecho bien.

Los aviones viraron un poco y por fin encararon a sus rivales. Eran superados en número, diez enemigos contra ocho. Algo ya de por si malo, y mas que todos eran MIG-21 armados para combate aéreo. No seria nada fácil, aunque la gran ventaja de contar con los F-22 podría ser decisiva.

-Recuerden que ustedes son soldados, sus esfuerzos deben estar siempre enfocados a el beneficio del país.- Dijo la voz del teniente por el radio, con esas palabras Tai confirmo aun mas sus sospechas.- Suerte chicos.

Dicho esto los F-22 retomaron su rumbo a Akita, esquivaron fácilmente los misiles que les fueron lanzados, y rápidamente ingresaron a su modalidad crucero, encendiendo sus turbinas al máximo y desapareciendo del la vista, logrando escapar sin que los enemigos pensaran un momento en seguirlos.

-¿Qué diablos fue eso?- Pregunto Matt muy molesto en la radio.

-Somos carnada.- Comento Tai apretando los dientes, furioso de que su sospecha fuese aceptada.

Al parecer la misión si era lo mas importante, tanto que se podría sacrificar a un grupo de jóvenes. Ahora todo tenia sentido, el porque no les habían asignado aviones de sigilo, el teniente y sus hombres tenían que lograr escapar sin contratiempo. Esa era la razón de que el teniente los llevara al combate, una vez enfilados a él no podrían escapar en los aviones que piloteaban. La distracción perfecta.

Las posibilidades de sobrevivir eran bajas. Dos a uno era demasiada desventaja para cualquiera.

-Vamos a morir.- Se escucho de la radio, el quejido de uno de sus compañeros.- Ese maldito nos dejo aquí para que nos maten.

Tai trataba de mantener la calma. Se acercaban rápidamente los enemigos, acortando la distancia para poder eliminarlos. Ya no les era posible huir, seria una tontería ante tantos enemigos, pelear era más coherente.

-Pues yo no pienso morir aquí y de esta forma.- Exclamo Matt.

-¿Piensas huir también?- Pregunto otro de los voluntarios con desden, el desden de alguien que se ha resignado.

-Ni en broma, peleare y viviré.- Dijo con gran confianza el rubio.

-Exacto, pelearemos y nos iremos a casa.- Agrego Tai con la confianza que su amigo le había dado con sus palabras.

-Yo te conozco.- Dijo el último voluntario.- Te dieron un escuadrón antes de salir de Odaiba, confiare en que vieron algo en ti.

-Bien, no nos queda mas que pelear.- Solo le quedaba unos segundos antes de entran en combate.- Así que deben saber que yo no los abandonare, y espero que hagan lo mismo, manténgase juntos.

Los aviones formaron una formación básica y se prepararon para combatir. Seria una pelea bastante difícil y tortuosa.

Las unidades enemigas consideraron estar a buena distancia y lanzaron su primer ataque. Un grupo de misiles se dirigieron rápidamente hacia los cinco chicos.

-Soltare un señuelo. Maniobras evasivas.- Ordeno Tai desde la radio.

El F-15 del castaño soltó un pequeño misil el cual generaba una luz intensa y mucho calor. Inmediatamente el y sus compañeros viraron un poco y los misiles se dirigieron directamente al señuelo provocando una explosión continua por los proyectiles golpeando uno tras otro.

-Muy buen movimiento.- Dijo Matt.- pero a menos que tengas un mejor plan creo que no nos servirá para siempre.

-¿Me seguirán?- Pregunto Tai, nunca había pedido su opinión, tal vez se estaba tomando mas libertad en dar ordenes del que debería. O eso pensaba.

No había mucho tiempo, apenas lograban reincorporarse a su formación mientras los MIG´s se reponían de su ataque fallido para realizar otro intento. Pero a Tai se le hizo una eternidad el tiempo que la radio estuvo en silencio. Al final el sonido de un "si" general le dio la calma que necesitaba.

Mientras las fuerzas navales seguían avanzando a la expectativa.

Una chica castaña con uniforme blanco bajaba de un helicóptero proveniente del buque de mando hasta el otro buque que navegaba en aquella formación. Rápidamente ingreso al interior del navío hasta llegar a su destino.

-Te tengo malas noticias.- llego diciendo Mimi sin siquiera saludar

-Supongo que si, ya que has venido personalmente a decírmelo.- Dijo Izzy interrumpiendo su trabajo un momento.

-La persona que necesitas, Inoue Yolei, no nos es posible traerla aquí.- Dijo Mimi rotundamente.

-¿Me puedes explicar el motivo?- Pregunto el chico arrugando el ceño profundamente. Era el tipo de gesto que denotaba que le sobrevendría un dolor de cabeza.

-No podemos mandar a nadie a buscarla, toda unidad aérea es indispensable en este momento, no podemos prescindir de ninguna.- Dijo la chica tomando asiento en el escritorio del chico.- ese es un motivo, y el segundo y mas importante, siento informarte que al parecer no solo estamos esperando un ataque masivo, además existen evidencias de que ya han comenzado varias incursiones a nuestro territorio de parte del enemigo, justamente entre Akita y Fukui parecen haber desembarcado fuerzas enemigas desde hace algunos días.

Izzy escuchaba esto con incredulidad. Una gota de sudor resbalo por toda su cara.

-Si nuestros datos son correctos su objetivo es Tokio.- Este ultimo dato hizo a Izzy tomarse la barbilla. En verdad era algo alarmante.- de ser así debes haberte dado cuenta que es muy posible que las fuerzas armadas se los encuentren, por lo tanto, Inoue Yolei puede estar en medio del combate, o lo que es peor, ya pudo haber perecido en el encuentro.

-En verdad no son buenas noticias.- Logro decir Izzy al terminar un suspiro. No esperaba peor panorama.

-Como sea, pudiese ser que no haya tal encuentro.- Dijo la chica poniéndose de pie.- De todas formas no puedo mandar a nadie a buscarla, tendrás que esperar a que lleguemos a Fukui, entonces tal vez puedan mandar a alguien por ella.

La chica se retiro, salió a la cubierta y abordo el mismo helicóptero en que había llegado.

El pelirrojo se quedo tomándose los cabellos. Sin duda ese dolor de cabeza seria uno de los peores.

-Por tu expresión creo que no hay buenas noticias.- Escucho Izzy, al levantar el rostro Jun estaba parada frente a él con una mano en la cintura y otra revolviendo su abundante cabellera.- supongo que debemos buscar otro diseño.

El chico lo pensó un momento, tras un minuto de reflexiones por fin tomo una decisión.

-No, aun hay esperanzas. Mañana llegaremos a Fukui y ahí decidiremos sobre eso, mientras continuaremos con los ajustes aerodinámicos.- Concluyo el chico.

El cielo vibraba ante los aviones que lo atravesaban a gran velocidad.

Los aviones chinos perseguían a los japoneses, aprovechaban su superioridad numérica. Tai y sus compañeros se habían enfocado a esquivar los ataques enemigos. Hasta el momento lo habían conseguido, pero sabía que no podía durar para siempre, además de que no habían tenido una sola oportunidad para atacar.

-No creo que podamos escapar para siempre.- Se quejo uno de los chicos.

-Lo se, es momento de poner en practica el plan.- Dijo Tai.- separémonos, y hagan su mejor esfuerzo, si lo hacemos bien podremos darle su merecido a Hiroi.

En un momento los cinco aviones se separaron rápidamente. Con ello lograron que los chinos hicieran lo mismo. Cada chico tenia tras de si a dos enemigos.

-Ahora.- Ordeno Tai.

El castaño comenzó a elevarse rápidamente, la mayor velocidad del F-15 le daba la ventaja a mayores alturas, sin embargo los MIG´s lo seguían de cerca.

Su acenso fue gradual, mientras esquivaba los disparos enemigos. Entonces comenzó a subir más rápidamente, hasta estar lograr mantener su avión en forma vertical.

Mientras Tai se elevaba sus compañeros mantenían a distancia a sus enemigos. Lograban esquivar todo ataque, pero siempre en una misma área, ninguno rebasaba un radio predefinido. Era parte de su plan.

Tai había llevado su avión hasta su límite de elevación. En ese punto parecía que se había detenido en el tiempo. Era por que la gravedad comenzaba a afectar al aparato notablemente. El avión ya no podía subir más.

Los MIG´s se habían rezagado notablemente del F-15, sin embargo ya estaban a punto de alcanzarlo, cuando notaron que al igual que Tai ellos no podían subir más.

Tai comprendió que era el momento de hacer su movimiento. Tiro de la palanca de mando todo lo que pudo, el avión comenzó a hacer un círculo, comenzó su descenso y la nariz de la unidad quedo apuntando hacia abajo.

Rápidamente paso a un lado de los MIG´s que continuaban su lento acenso. Fue algo tan repentino que los enemigos ni siquiera pudieron reaccionar. Tai había logrado su objetivo, quitarse por un momento a sus enemigos, ahora podría terminar con su plan.

-Listo chicos.- Se escucho por la radio, con cierto grado de interferencia, pero entendible.- Es hora de terminar con todo esto, un minuto y estaré con ustedes.

Los cuatro escucharon con agrado la radio.

-Bien chicos, aguantemos un poco más.- Agrego Matt.

Los cuatro chicos aun esquivaban los ataques enemigos, sin embargo cada vez era mas difícil.

Un sonido de alarma comenzó a sonar en la cabina de uno de los chicos.

-¡Estoy en la mira!- Se alarmo notablemente el chico, se habían esforzado por esquivar todo ataque pero una vez en la mira es muy difícil esquivar.- ¡Ayúdenme!

De un movimiento inesperado Matt parecía doblar a su derecha pero en lugar de eso salio hacia la izquierda quitándose de encima a sus perseguidores por un instante.

Una vez que logro tener a la vista al chico en peligro y sus enemigos logro abrir fuego.

Los disparos salieron surcando el aire. El misil del MIG-21 salio en busca de su objetivo, sin embargo los disparos de Matt lograron que los MIG cambiaran un poco su curso para poder esquivarlos. El misil pasó al lado del F-16 y se perdió entre unas nubes.

-Yo te cubro, pero no pierdas el control, estamos aquí.- Dijo Matt mientras regresaba a las maniobras evasivas ya que nuevamente tenia a sus perseguidores tras el.

-Gracias.- dijo con voz entrecortada el chico antes en peligro.

Matt sin embargo comenzó a tener problemas para mantener a raya a sus perseguidores, que desde que los burlo por unos instantes decidieron reiniciar su ataque con mayor ímpetu. No estaban jugando, querían derribarlo lo más rápido posible.

Sin decirlo, Matt comenzó a sentir mucha inseguridad hacia su posición. Su tranquilidad se iba desplomando cuando a cada momento se veía forzado a realizar algún movimiento forzoso gracias al sonido chirriante del tablero que le indicaba que intentaban ponerlo en la mira. Comenzó a pensar que el sonido se volvería seriado, anunciando que no podía evitarlo más.

El sonido se volvió seriado, pero en la cabina de uno de los MIG-21. Fue solo un instante, al siguiente el MIG volaba en pedazos. Mientras el otro se desestabilizaba por el impacto de la explosión tan próxima, perdió el control y cayo al agua dando tumbos hasta hacerse añicos.

-Estás libre amigo.- Se escucho en la radio, la voz fue fácilmente reconocida para el rubio, era su castaño amigo.

-Pensé que nunca llegarías.- Exclamo el rubio con alegría que pocas veces se le notaba en la voz.

Una vez libre voló a un lado de Tai y ambos subieron, para interceptar a los MIG´s que venían detrás de Tai, volándolos sin ninguna dificultad. Nunca se esperaron una estrategia tan poco común.

Las cosas habían comenzado a tomar rumbo, ahora no había tanta desventaja, eran cinco contra seis.

Los MIG-21 restantes decidieron dejar de perseguir a los tres chicos restantes y se reagruparon.

-Parece que se van.- Observo uno de los chicos.

-Lo dudo mucho, solo se están tomando un respiro.- Dijo Tai.- Prepárense ustedes también, agrupémonos, estamos a un paso de regresar a salvo.

Los dos grupos de aviones se agruparon, giraron en redondo y ambos comenzaron a avanzar uno contra el otro.

-No se separen, tenemos mejores equipos, solo hay que esquivar sus ataques y ser contundentes, no disparen hasta que estén seguros de no fallar.- Indico Tai ante el asentimiento de los demás, se había ganado su confianza.

Sin embargo antes de hacer contacto con los enemigos estos se dispersaron alrededor de ellos. Algo sorpresivo por que no podían atacarlos, pero sin embargo ellos tampoco podían ser atacados.

-Maldición.- Mascullo Tai.

Había comprendido rápidamente lo que los MIG pretendían.

Los F-15 y F-16 eran mucho mas rápidos a nivel del mar, la altitud a la que ahora estaban, pero eso les dejaba una desventaja, para virar necesitaban recorrer mas distancia, y en cambio los MIG-21 podían dar vueltas mas cerradas.

Los MIG´s habían hecho un movimiento muy hábil, al pasar de largo sin combatir ahora podían virar y colocarse detrás de ellos, lo cual dejaba nuevamente en desventaja a los chicos.

-Elévense.- Ordeno Tai.

Todos lo hicieron, excepto uno, el mismo chico que había entrado en pánico al principio, el mismo que había estado a punto de ser derribado.

-Elévate.- Dijo Tai con presteza.

-Mis controles no responden bien.- Dijo el chico.

En verdad el chico era el que no respondía. Se preguntaba el por que había siquiera considerado ser voluntario. Todo aquello era horrible, la desesperación, la batalla, el saber que aun sobreviviendo seria a costa de la vida de otras personas. Su mente estaba en shock, su cuerpo ya no respondía.

Tras estos pensamientos los MIG´s ya habían virado y el sonido del rastreo sonaba sordamente en su tablero, hasta el momento en que su F-16 voló en pedazos.

Tai escucho el estallido y la estática en la radio.

-Tai… el...- Comenzó a decir Matt, pero no pudo terminar su frase que se ahogo en su garganta.

-Terminemos con esto.- Se escucho secamente, Tai tenia los labios tan apretados que habían sustituido su color natural por una pequeña palidez.

Los chicos comenzaron a descender. Nadie quería pensar en eso, pero el avión derribado les había dado la ventaja de la distracción, ahora los MIG´s estaban a su merced. Sin embargo era un pensamiento tan cretino, tan poco humano… tan nauseabundo que nadie se atrevió a decirlo o mantenerlo en la mente más de unos instantes.

En cuestión de pocos segundos todo había terminado, todos los MIG´s habían sido derribados.

-Regresemos a Fukui.- Dijo Tai por la radio, y fue todo lo que se escucho, el silencio invadió la frecuencia de las unidades hasta llegar a la base.

Al anochecer la oscuridad no traía descanso, solo mal sabor de boca y en otras ocasiones expectativa y desasosiego.

La batalla a las afueras de Okaya continuaba. Los soldados de Odaiba disparaban parapetados de pequeñas zanjas improvisadas. Los tanques y autos de combate avanzaban y el aire retumbaba por las explosiones.

Ante lo sorpresivo del ataque la fuerza militar de Odaiba había respondido al ataque. Incluso habían logrado levantar una tienda en un lugar relativamente seguro para atender a los heridos de combate.

Junto a aquella tienda los mecánicos trabajaban reparando los tanques y vehículos que estaban dañados y que eran necesarios para fortalecer su defensa.

En el frente de batalla se encontraba Davis y Cody.

La noche se iluminaba con el anaranjado de las explosiones y el ambiente tenía una aroma acre, mezcla de la pólvora y la sangre de los caídos.

Davis descargaba su arma y se cubría de la respuesta enemiga al igual que el joven Cody.

-¿No te diviertes?- Pregunto Davis entre bufidos, con su rostro lleno de polvo.

-No digas tonterías.- se quejo el chico ante el humor negro de su compañero.

En ese momento regreso Joe. El cabo había tomado la responsabilidad de algunas decisiones, todo ante el deceso de la mayoría de oficiales importantes del regimiento.

-Al fin los encontré.- Declaro mientras llegaba donde los chicos.- Necesito que vayan con Yolei, necesita ayuda.

-Los muchachos se vieron entre si, al no encontrar mayor argumento salieron en medio de las explosiones junto con Joe.

Llegaron sudando donde la chica.

-¿Nos necesitas?- Pregunto Davis.

-Si, ayúdenme con esto.- Dijo la chica sin detenerse siquiera a mirar a los chicos.

La chica estaba cubierta de grasa, y preparaba un vehiculo, el cual no parecía nada especial, mas que un jeep con barras metálicas a cada lado de la carrocería.

La chica dirigía una pequeña grúa que llevaba un gran cañón, el cual parecía querer montar en aquel vehiculo blindado.

-¿Estas loca?, ese jeep no puede con ese cañón.- Dijo Cody causando la mirada airada de Yolei.

La verdad es que el peso del armamento no era el problema, si no que cuando disparaba lo hacia con demasiada fuerza, un vehiculo normal saldría disparado hacia atrás, por eso solo tanques lo usaban.

-Mira, necesito montar esto ya, deja de decir cosas que no comprendes y ayuda, si no entonces vete de aquí.- La mirada fue categórica de parte de la chica.

El chico gruño y junto con Davis, que reía por lo bajo, se dispusieron a ayudar a la chica.

Mientras Joe llevaba a un herido mas a la tienda medica.

-Yagami.- Llamo el cabo.- Tengo a un herido.

Kari no había parado, desde antes de levantarse la tienda ya estaba atendiendo heridos. Su ropa se teñía de rojo en casi toda su extensión. Se notaba bastante cansada, y a decir verdad parecía también perturbada de estar atendiendo tanta gente.

-¿Qué le ocurre?- Pregunto la chica acercándose al herido.

-Recibió un disparo en el hombro derecho.- Dijo Joe

Kari lo reviso rápidamente y sonrió al comprobar que podía ser salvado, así que se dedico a atenderlo. Se sentía un poco inhumana, en esas pocas horas de batalla, que le habían parecido una eternidad, tuvo que tomar decisiones horrorosas a sus ojos, dejar sin atender a los heridos que no podía asegurarse su recuperación. Dejar morir a la gente no era algo para lo que ella estuviera preparada, y sin embargo tuvo que hacerlo, no podía tener dudas.

-Bueno, te dejo.- Joe iba de salida cuando sus piernas le traicionaron momentáneamente y estuvo a punto de caer, pero logro recuperarse a tiempo.

-Usted debería descansar un poco.- Comento Kari con preocupación cuando se acerco a ayudarle.

-No puedo, se necesita toda la gente posible.- Dijo el cabo comenzando a caminar.- además no es para tanto, solo tropecé.

Una vez dicho esto salio hacia el frente mientras Kari atendía a los heridos.

Un quejido la interrumpió, giro hacia su origen. Era el general que les había guiado desde Odaiba, el mismo que les había dado las instrucciones antes de salir. Había salido muy herido por la explosión, tenia graves quemaduras. Seguía vivo, pero estaba sedado para evitarle el dolor, aunque realmente costaba mucho imaginar que saliera vivo de esta.

-General, aguante un poco.- Dijo Kari mientras buscaba una jeringa para poder administrarle más morfina.

-No, más morfina ya no.- Dijo con dificultad.- no debe desperdiciarse en alguien que no va a sobrevivir, mejor guárdela para los que puedan salvarse.

La chica escucho las palabras con atención, dudo un momento y dejo la búsqueda, solo se acerco al sujeto.

-Necesito hablar contigo.- Dijo el general.

Bueno, este capitulo es muy tecnico, tal vez, pero asi me imaginaba el fic, como veran eso lo hace dificil de escribir. ojala me sigan acompañando en este fic. Saludos

Goshujin Sama