Hola otra vez (:
Muchas gracias por todos los views, son amor (L) Y por supuesto, gracias ultra mega especiales a kmil-chan ! que me comenta qué le va pareciendo esta pseudo historia .w.
Cap narrado desde la pespectiva de Abe!
Gracias por leer (L)
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
La cena estuvo deliciosa. ¡Realmente deliciosa! De haber podido, se habría repetido ración. Algo de razón había en lo que les comentaba su profesor, fuere por las hormonas o no, se sentía mucho más satisfecho que de costumbre, y había disfrutado gratamente de la cena junto a sus compañeros, olvidándose, momentáneamente, de todas sus cavilaciones.
Habían pasado unos pocos minutos después de limpiar todo. Sus compañeros se dirigían a la habitación dispuestos a preparase para dormir. Era tarde. Sin embargo, él salió. Necesitaba aire fresco. Se llevó consigo su bolso. Todas las noches debía hacerle algún tipo de "mantenimiento" a su preciado guante. A estas alturas, parecía más una pequeña obsesión compulsiva. Pero qué más daba.
Estaba en las afueras de la cabaña. Se oía mucho alboroto adentro. Repasaba con cuidado las costuras, limpiándolas con cautela mientras la imagen del castañoclaro se formaba en su mente ‹‹No importa qué tan inestable sea su personalidad….es un pitcher después de todo.›› pensaba entrecerrando los ojos, sin apartarlos del cuero negro. ‹‹De no ser por la entrenadora, quizá aún podría serme de utilidad. Así como está ahora ¡nada impide que se convierta en algo verdaderamente inútil.›› Frío. Frío y sin tapujos. Trazaba una línea imaginaria de los posibles sucesos que podrían afectar al equipo (y a él mismo) gracias al nuevo 'cambio de actitud' del pitcher. Se sentía molesto. Frustrado, además, al oír cierta frase en su mente.
"Abe-kun, no entiendes el rol del cátcher."
Podía palpar un deje de sorna en la voz de la mayor (tal vez eso era idea suya). ‹‹¡Qué se supone que significa eso! Ni si quiera hemos jugado un partido como equipo como para que me diga algo así…entiendo lo que debo hacer…›› terminó inseguro, recordando fugazmente a Haruna. Chasqueó. ‹‹Definitivamente todos los pitchers son unos…››
−¿Cómo estuvo Mihashi-kun?
De pronto, la entrenadora había llegado junto a él, aparentemente, con actitud sumisa. No pudo evitar sentir algo de rechazo.
−Hizo lo que le dijiste−soltó escueto. Guardó la manopla en su bolso y se puso de pie, dispuesto a irse.
−Ya veo. –dijo con simpleza, sin moverse y observando detalladamente al menor. –Es raro ¿sabes? –dijo luego de que éste diera un par de pasos, haciendo que se detuviera de mala gana. –Cuando haces un equipo, aún sin buscarlo, llegan uno o dos 'prodigios'. –Entonces, Abe volteó a verla, cuando la distancia entre ambos era, relativamente, considerable. –Pero, sólo con dos no puedes ganar. –Hizo una pequeña pausa, asegurándose de que tenía la atención del otro. –Tajima-kun es uno de ellos, de eso no hay duda. Tiene un talento natural que está muy lejos del promedio. También está Hanai-kun. Podría ser titular en cualquier escuela que quisiese. ¡Y el otro, eres tú, Abe-kun! ¡Si te sumas a ellos no hay duda de que…!
−Creo que no es posible−interrumpió. Serio. Ligeramente ofuscado. Dio un par de pasos para cerrar la distancia entre ambos.
−¿Por qué?
−Tú misma lo dijise, ¿no es cierto? "No entiendo el rol del cátcher". –dijo desviando su rostro, fastidiado.
−Oh, ya lo entenderás.
−¡No tengo ninguna intención de entenderlo! –bramó molesto al no recibir negativa ante su afirmación. La encaró desafiante. Ella no se inmutaba, y mantenía su suave y confiada sonrisa. –Hay varios tipos de cátcher ¿no será que el cátcher que tenemos en mente no es el mismo?
−Yo no he dicho nada parecido. –respondió sonriendo aún más y agitando su diestra despreocupadamente.
−¿Entonces de qué hablas? ¡No lo entiendo! –replicó alzando la voz y uno de sus puños, en señal de exasperación. No es que quisiera ser irrespetuoso ni nada por el estilo, y no lo estaba siendo; pero ella estaba logrando que su paciencia llegara a su límite.
Entonces, obtuvo la respuesta que menos habría esperado en su vida.
De súbito, la pelicastaña envolvió su puño con ambas manos. Un gesto tierno, gentil…pero sobretodo, desconcertante.
−Está bien. Lo entiendo. –dijo con sutileza y seguridad. Su voz tranquila le hizo salir de la gran sorpresa y pasar al desconcierto.
‹‹¿¡Q-q-qué se s-supo-ne q-que debería ha-hacer!?›› tartamudeaba en su mente sin tener la más mínima idea de cómo tendría que reaccionar. Balbuceó inconscientemente.
−¡Lo entiendo! –dijo firme, viéndole seriamente. Él seguía sin comprender nada. Una ráfaga de vergonzosas situaciones se formó en su mente en torno a dicha escena, que se desvaneció tan rápido como vino. Alternó su vista entre las pálidas manos y los ojos color avellana. Desvió su rostro entre molesto y avergonzado.
−¿Q-qué es lo que debería hacer? –cuestionó evitándola (después de lo que pareció una eternidad para él). Entonces, su mano se encontró libre.
−Intenta hacer lo que he hecho a Mihashi-kun.
−¿Hacer…esto mismo? – pensó en voz alta, incrédulo y aún algo pasmado.
−Sí. Inténtalo. –dijo neutral, otra vez con esa sonrisa ligera y confiada. –Comprenderás muchas cosas. –afirmó. Él asintió en silencio sin entender nada. Pero no estaba de ánimos para volver a replicar, seguía sin poder asimilar lo ocurrido. −¡Bien! –exclamó más alegre. –Ya deberías ir a dormir. Espero que encuentres un buen lugar. – agregó con tono divertido antes de voltearse.
−¿Ah? –dejó salir, sin comprender. Había mucho que no comprendía esa noche.
−Oh, y por cierto –dijo, volteando sólo su rostro y deteniéndose por un momento. −, no olvides cuidar de tu pitcher. Este campamento es una muy buena oportunidad para acercarte a él. –dicho eso, siguió su rumbo. Seguro iba a encontrarse con Shinooka.
Se quedó estático por varios minutos, intentando comprender algo de lo que había ocurrido, o algo de lo que debía ocurrir. Tras un vago intento de análisis, suspiró y decidió que lo mejor sería pensarlo por la mañana.
Fue rumbo a la habitación que tenían ellos para dormir. ¿Cuánto tiempo habría pasado? Todo se veía a oscuras… deslizó la puerta con cuidado de no hacer ruido, y se dio unos momentos para contemplar a sus compañeros con fastidiada resignación: prácticamente, no había espacio para todos. ¡Unos dormían sobre otros! Notó un pequeño y diminuto espacio en una esquina y refunfuñó para sus adentros.
Sus ojos fueron a dar donde se encontraba Mihashi. Tenía una expresión tensa, y sus párpados (cerrados) temblaban levemente. ‹‹Es obvio que no está dormido.›› pensó resignado. ‹‹¿Debería decirle algo?›› Meditó un momento y luego negó suavemente. Ya había tenido suficiente por un día.
.
Era cerca de medio día. Habían recorrido, toda la montaña entre trote y carreras rápidas. De momento, el objetivo de la entrenadora era nivelarlos en cuanto a condición física y resistencia. Pero, aun teniendo en cuenta aquello, era demasiado riguroso, incluso para los que estaban en mejor forma. El sendero era claro, pero empinado. Tajima lideraba (era el único que parecía animado) junto a la entrenadora (que pedaleaba en una bicicleta), seguidos por Hanai. Había unos cuantos metros de distancia entre ellos y el resto del equipo.
Abe intentaba mantenerse al ritmo de Mihashi, que apenas trotaba. Se veía muy somnoliento y decaído. Estaba detrás de todos los demás.
−Mihashi, ¿te encuentras bien? –decidió preguntar, luego de haber estado todo el recorrido observándolo en silencio.
−E-estoy…b-bien…−respondió dubitativo y nervioso.
−..¿Seguro? –inquirió. Estaba decidido a acercarse al pitcher, aunque…empezaba a colmarle la paciencia.
−¡Sí! – asintió con excesiva energía y ligeros temblores.
Ambos seguían a trote leve, intentando no perder de vista a Oki y Sakaeguchi, que cada vez se alejaban más. Le vio con algo de resignación sin saber muy bien cómo proseguir con el diálogo. ‹‹No importa cómo lo vea….hablar con él es muy difícil….pero, debo intentar que nos llevemos bien.›› pensaba sin perder el ritmo y sin dejar de observarlo. El aludido lo notó, le vio fugazmente de soslayo y cerró los ojos con fuerza, deteniéndose.
−…l-lo…-siento. –dijo en un murmuro, acompañado de algunas lágrimas.
Se detuvo un par de pasos más adelante y luego se acercó hasta quedar frente a él.
−¿Por qué te disculpas ahora? –preguntó lo más neutro que pudo. ‹‹De nuevo está llorando…›› se dijo con pesadez.
−Y-yo….y-yo ….−balbuceó entre sollozos, con la vista gacha.
−¿Qué te ocurre? –alentó, comenzando a impacientarse.
−Y-yo…−continuó. Llevó sus puños cerrados hacia sus ojos, como para mitigar las lágrimas que seguían fluyendo. −…no quiero….d-desagradarles…−
−¿Ah?
−….a nadie…e-en especial…a ti…− agregó con un nuevo sollozo.
Eso lo tomó por sorpresa. Tuvo un sentimiento inquietante en su pecho por un segundo que, rápidamente, fue ignorado −Pero no me desagradas, Mihashi. –respondió manteniendo la calma, tratando de comprenderlo, aunque fuera un poco.
−P-pero….y-yo− continuó, bajando cada vez más el volumen.−…tengo …miedo−confesó, lo que volvió a tomar por sorpresa al cátcher.
Quedó paralizado por unos segundos, contemplando al ojimiel. ‹‹…pero qué…›› intentó pensar. Había algo que le impedía racionalizar bien, cosa preocupante. El otro levantó la vista temerosamente, con lo que terminó por salir de su transe. Volvió a dar un par de pasos hacía el castaño claro. −Escucha− habló firme. Puso ambas manos sobre los hombros del pitcher. –Ahora somos compañeros ¿comprendes? – veía fijamente a los sumisos ojos color miel. –Eso significa que siempre vamos a estar apoyándonos. – trató de hablar con gentileza, sin saber si lo estaba logrando. –Y yo siempre estaré contigo, Mihashi. –afirmó sin pensar.
−¿…en verdad? –musitó, llevando sus manos a la altura de su pecho, aún empuñadas. Las lágrimas se habían detenido, pero aún se agolpaban en sus ojos, los que resaltaban gracias al inminente sonrojo que cubría su rostro. Curiosamente, aquella imagen resultaba muy…muy… ¿cautivadora? Quién sabe, pero, lo cierto es que no pudo evitar quedar prendido de sus ojos. ‹‹¡Es la segunda vez que ocurre! ¡Aléjate!›› gritó una vocecita en su mente. Se oía muy distante…tanto, que la pasó por alto.
Movió ambas manos desde los hombros hasta las mejillas pálidas, y pasó sus pulgares por los pómulos, un poco tosco. –Sí. –respondió con seguridad mientras repasaba el dorso de sus manos para limpiar el resto de las lágrimas. –Vamos a esforzarnos.
−S-sí. –murmuró neutro, sin despegar sus ojos de los del otro. Se mantuvieron así por unos momentos, sin decir palabra.
El cielo estaba despejado, soplaba una suave y tibia brisa de verano, de vez en cuando podía oírse el crujir de las hojas de los árboles y arbustos aledaños. De pronto, todo parecía más apacible.
El más bajo suspiró imperceptiblemente cerrando los ojos. –Abe-kun…−llamó una vez que volvió a abrirlos, claramente más calmado. –Y-yo…incluso así…− tartamudeó, intentando explicar algo.
−¿Qué? – incitó. Aun cuando la atmósfera se sintiera tan plácida, sentía que podría exasperarse en cualquier momento.
−…c-cre….n-no podría…l-lo que…−balbuceaba.
−¡Abe! ¡Mihashi! – oyeron de pronto, lo que hizo que se sobresaltaran, obligándose a separarse. Tajima corría hacía ellos seguido por un exhausto Hanai. −¿Están bien? –preguntó con una gran sonrisa mientras se acercaba.
−¡Cómo es…que todavía….puedes…correr así! –alegó el capitán entre jadeos.
−Hanai-kun…Tajima-kun…
−¡Mihashi! ¿Estás bien? –habló con ánimo acercándose a aludido. Pasó un brazo por sus hombros mientras que con el otro le revolvía el cabello.
−¡S-sí!
−¡Nos preguntábamos porqué tardaban tanto! – comentó, sin detenerse.
−Momo-kan nos envió por ambos. –dijo Hanai, una vez que recuperó el aliento.
−Estamos bien. –aclaró Abe. De pronto comenzaba a sentirse molesto.
−¿¡Qué tal una carrera hasta el campo!? –dijo Tajima emocionado, dirigiéndose al castaño claro, que asintió torpemente. –Listos….¡ya! –gritó y echó a correr, con Mihashi tras él.
−¿Correr otra vez? –se quejó Hanai, resignado mientras les veía alejarse. Mihashi seguía de cerca al pelinegro.
−No nos hará daño.− intentó consolarle comenzando el trote. No quería perder de vista al pitcher, ya que el repentino cambio de actitud de éste empezaba a inquietarle. ‹‹Parece llevarse bien con Tajima. Eso debería bueno.›› pensó algo contrariado.
.
Los siguientes tres días pasaron bastante rápido para su gusto. No había progresado con Mihashi, es más, cada vez le era más difícil entablar algún tipo de conversación con él. De alguna u otra forma, se sentía decepcionado e inquieto. No podía hacer mucho más que estar pendiente de él y no perderlo de vista. Quizá esto era lo que le inquietaba.
Levemente.
Debo decir que él no estaba al tanto de todo lo que su subconsciente maquinaba, ni siquiera podía saber qué era eso que lo "molestaba". Pero asumía que debía ser la frustración por no poder acercarse más al pilar del equipo (debía convertirse, en algún momento, en el pilar de Nishiura). ‹‹Debo hacerme cargo de él, ahora. De lo contrario, no servirá para nada.›› pensó gélido.
Deseaba ganar, y deseaba ganar con este equipo. Tenía todos los factores necesarios. Un cuarto y quinto bateador confiable, un buen trabajo de fildeo (que había notado en estos pocos días) y por supuesto, un pitcher con un control digno de un profesional. Sólo debía asegurarse de no elevar su ego, de modo que pudiera seguir utilizándolo de la forma más conveniente para el equipo.
Y ahí estaba. Analizando la situación actual con todas las aristas posible. Recordando las palabras de la entrenadora y haciendo un sinnúmero de proyecciones para el equipo, las que, al fin y al cabo, dependerían de cuánto mejorara la personalidad del castaño y, por supuesto, de qué tanto mejorara su relación con él. ‹‹Lo ideal es que la batería de un equipo funcione.›› se dijo, pasando por alto sus años en secundaria. Al parecer la imagen de Haruna siempre sería una sombra atada a él.
−Abe, ¿me escuchas?
−¿Ah? Lo siento.
−¿No escuchaste nada? – le reclamó el capitán. Él negó. –Estoy preocupado por el orden de los bateadores. – comentó sentándose junto a él.
−¿Quieres ser el cuarto? –preguntó directamente, viéndole a la cara.
−…Imposible−dijo. Suspiró con pesadez y dirigió su vista al campo. −, no será mientras él esté aquí. –dijo con melancolía. Abe también centró su atención en el campo (de nuevo), donde estaban sus compañeros. Limpiando y haciendo la mantención. Sus ojos volvieron a toparse con el pitcher, que estaba jugueteando con Tajima alegremente. Ese había sido el patrón toda la semana.
−Espera un poco más. Mañana tendremos el partido, seguro al terminar el entrenamiento de hoy la entrenadora nos hablará de esto.
Hanai parecía muy inseguro y ansioso, algo extraño teniendo en cuenta que él ya tenía experiencia como jugador regular. ¿Estaría nervioso por el partido? ‹‹Si es así, no quiero ni imaginar cómo estará Mihashi…›› se dijo sin despegar sus ojos del aludido. Casi, casi podría haber visto una sonrisa de parte del ojimiel. ‹‹Pero, es la primera vez que lo veo tan calmado. ¿Será porque Tajima está con él?›› se preguntó, observándolos fijamente.
Llevaba varios días de no intentar acercársele por lo mismo. Y el pelinegro era tan hiperactivo que no era capaz de seguirle el ritmo por mucho. ¿Cómo es que Mihashi sí era capaz de ello?. ‹‹Deben agradarse mucho…después de todo, están en la misma clase.›› Y eso debía ser bueno. Mihashi debía desenvolverse más dentro del equipo, así como todos.
Entonces, ¿por qué seguía sintiéndose inquieto?
Quién sabe.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Gracias por llegar hasta acá!Son libres de acerme cualquier crítica. Perdón por los errores que hayan habido :c
Todos los comentarios son bienvenidos (: [también, si alguien quiere aclararme lo de los colores, seré muy feliz xd]
En fin. Gracias, de verdad! (:
