¡Ha pasado medio año pero aquí seguimos! ¡Dios! ¡No me había dado cuenta de cómo pasa el tiempo! Pero desgraciadamente la adultez te enseña que hay que trabajar para poder pagar los vicios ¡Achú! ¡Internet! ¡Achú!
Gracias por sus comentarios, no saben cuánto los valoro.
Sin más preámbulos, comenzamos con la lectura.
CAPITULO 2: Confesiones.
No podía creer lo que estaba haciendo por seguirle la corriente a alguien a quien por más que deseaba comprender, simplemente no podía. Kendall Knight por nada del mundo estaría en contra de las preferencias de James; era su amigo y lo apoyaba, ¡¿Pero llegar a esto?!
Desde un principio había aceptado espiar a Logan y Carlos en su cita, pero cuando escuchó el plan completamente desarrollado, se negó rotundamente.
—Que bueno que aún conservabas la peluca de aquella vez que descubrimos al ex novio de Lucy —dijo Kendall con sarcasmo.
—Debo admitir… Que el castaño te queda sensacional —rió James al ver el esplendoroso disfraz de su amigo.
Desde el principio el plan de James había sido estropear la cita de sus amigos más bajitos, y lo único que se le ocurrió fue eso, llegar al restaurante donde Logan y Carlos habían hecho la reservación disfrazados como una pareja de recién casados.
Lo más incomodo de todo había sido llegar con Lucy para que los ayudara a convertir al rubio en una linda y espectacular mujer. Después de interminables cinco minutos, ella dejó de reír y aceptó hacerlo con una sola condición; después de que todo terminara, ambos tendrían que decirle la razón por la que estaban haciendo todo eso. Detalle a detalle.
—Todo lo que ustedes hacen es tan interesante —terminó por decir la chica.
No era nuevo que él utilizara un disfraz de mujer para pasar desapercibido, pero esto era inexplicablemente humillante.
Por su parte, James se mostraba molesto, y en ocasiones, Kendall estaba seguro de que podía notar un deje de tristeza en su mirada. Aún y cuando esos enormes anteojos y aquel espeso bigote lo disimulaba bastante bien.
—¿Estás bien? —preguntó Kendall.
Ambos estaban encerrados en la habitación que compartían, esperando que sus amigos emprendieran el viaje al restaurante. El ambiente se había vuelto incomodo cuando James tomó una de las almohadas de su cama y casi la destruye al escuchar la animada conversación de los chicos en la sala principal.
—Claro que no estoy bien —dijo en una voz tan baja que el rubio apenas notó entre rechinidos de dientes —. ¿Sabes lo que significa que tu mejor amigo te arrebate al amor de tu vida?
—¿Logan es el amor de tu vida? —Kendall se tapó la boca para que la carcajada que estaba por salir se quedara donde estaba.
James lo fulminó con la mirada.
—Lo siento —dijo el rubio un poco más calmado. Se sentía mal por James pero eso le parecía exagerado—. Hace apenas unos meses, cuando las cosas entre Camille y Logan se estaba poniendo feas, me dijiste que habías descubierto lo mucho que nuestro amigo te gustaba, ¿y ahora me dices que estás enamorado de él? La verdad creo que vas muy rápido.
—¿Así que crees que noté a Logan justo cuando te confesé que me gustaba?
El chico lindo de la banda fue quien intentó no soltar la carcajada esta vez, pues no quería llamar la atención de quienes estaban en la sala principal.
—Está bien —suspiró Kendall—. ¿Por qué no me dices desde cuando supiste que te gustaba?
James entristeció. Irremediablemente el corazón de Kendall se contrajo; lucía tan… sincero.
—¿Recuerdas aquella vez que Big Time Rush organizó un baile escolar y Logan me pidió que lo ayudara con Camille?
El rubio abrió la boca pero ni una sola palabra salió de ella; de eso ya habían pasado cinco años.
—Se veía tan inocente —recordó el más alto con ternura.
—James —dijo con empatía aún pensando en los cinco años—, eso es mucho tiempo.
—Lo sé —respondió mirándolo por primera vez a los ojos—. Todo este tiempo he visto como Logan y Camille llevan una relación intensa; rompen y vuelven tan seguido. Pero últimamente creí que ellos realmente estaban destinados el uno para el otro; ¿te diste cuenta de que rompieron su propio record y duraron quince meses? —Kendall asintió—. Incluso creo que ellos ya…
—Lo sé —lo interrumpió antes de que continuara, pues sabía que le estaba doliendo—. Pero James… ¿Cómo es que te lo has guardado por tanto tiempo? No lo comprendo. Tú eres tan… Transparente.
James quería responder, pero las risas al otro lado de la puerta lo distrajeron y no tardó en pegar su oreja en la superficie de madera hueca.
Al otro lado, Carlos sacaba a empujones a su cita, pues estaba realmente emocionado por aquella noche. Ambos vestían saco, corbata y unos vaqueros que les daban un aire elegante y juvenil.
—¿Estás seguro de que no llevarás tu casco? —preguntó divertido el chico pálido—. Después de todo, esta salida es de sólo amigos, no tienes que impresionar a nadie. El punto es pasarlo bien solo nosotros dos.
—No, por hoy lo dejaré de lado, y aunque no esté James para decirme cómo comportarme una cita¸ planeo llevarlo todo al pie de la letra.
—Carlos… No digas cita.
El moreno rodó los ojos y terminó de empujar a su amigo fuera del departamento.
—Bien, pero dejemos los besos al final.
Logan no pudo evitar reír muy alto con esta última frase de su amigo, pues sabía que se trataba de meras palabrerías.
James y Kendall parecieron ser escupidos por su habitación cuando escucharon cerrarse de golpe la puerta principal. Ambos quedaron boquiabiertos con esa conversación.
—No sé qué decir —Kendall rompió el silencio al ver a James hipnotizado por la puerta.
Estaba destrozado, pues esos ojos rojos no lo dejaban a duda.
—¡TE LO DEMOSTRARÉ!
Aquél grito que pretendió ser unas palabras de aliento sacó al más alto de su dilema mental. James talló sus ojos antes de que una lagrima saliera de estos miró con sorpresa a su amigo.
—¿Qué?
—¡Te demostraré que entre Carlos y Logan no pasa nada! —lo señaló inquisitivo.
—¡¿Es que acaso no escuchaste?! ¡Habrá besos al final de su cita! —Cerró el puño apuntándolo hacia Kendall—. ¡Mataré a ese enano!
—¡No! ¡Lo prometo! ¡Te demostraré que ellos sólo están bromeando y que todo esto terminará en un simple recuerdo y muchas risas!
—¡También te golpearé a ti si fallas!
James parecía decidido, y con paso firme salió del 2J.
Kendall lo siguió, no sin antes estirar una y otra vez su falso cabello en clara señal de que se había metido en serios problemas.
…continuará.
