CAPUTILO 3: Alfredo con camarones.

—¿Otra vez ustedes?

El recepcionista del restaurante no se mostraba muy contento tras ver a ese extraño par de "recién casados". Sabía perfectamente que no se trataba de una pareja, si no de esos revoltosos chicos que vivían no muy lejos de ese lugar.

—¿De qué habla caballero? —dijo Kendall ocultado sus labios rojos detrás de uno de los hombros de su "querido esposo" —. Acabamos de llegar a la ciudad y sólo queremos pasar una noche agradable.

—¡Por supuesto que ustedes no son recién casados! Pertenecen a esa tonta banda de chicos que sólo vienen para acabar con nuestra comida y destrozar el restaurante —habló el hombre con severidad.

—¡Escuche señor! —dijo James azotando la mano en la recepción provocando que su hombro golpeara la cara de Kendall—. Pagamos por esta reservación y nos va a llevar hasta un lugar desocupado justo en el área que solicitamos, ¿de acuerdo?

El hombre lo miró con desanimo mientras se escuchaba de fondo el lamento del rubio por el golpe recibido. Al mismo tiempo, el joven notó que su amigo estaba temblando; evidentemente estaba muy enojado.

El hombre con traje de pingüino suspiró y se hizo a un lado en clara señal de que los jóvenes pasaran.

—Los llevaré junto a sus dos amigos, extrañamente ellos se encuentran en el área reservada para encuentros románticos. Pero podremos facilitarles una mesa para cuatro personas.

—¡NO! —respondieron ambos jóvenes.

—¿Qué no ve que nosotros también estamos en una cita? —dijo Kendall tratando de imitar la voz de una mujer.

—¿Sabes amigo? Qué bueno que te has dado cuenta de que perseguir a esas tres chicas es lo peor que puedes seguir haciendo. Ellas jamás te tomaran con seriedad y te seguirán buscando sólo cuando te necesiten.

Carlos y Logan habían llegado desde hace unos minutos al restaurante y ya habían avanzado a un punto intenso dentro de la conversación. El chico listo había notado enseguida que se amigo deseaba hablar de algo importante y no dudó en preguntar de qué se trataba. Carlos se sintió feliz porque alguien deseara escucharlo, y que mejor que fuera uno de sus amigos, ya que quien se suponía era "su mejor amigo", estaba muy ocupado como para notarlo.

Justo a dos mesas de donde se encontraba el cómodo par, James y Kendall tomaron asiento después de ser guiados por un mesero un tanto más amable que el recepcionista. El chico más alto simulo ser lo suficientemente caballeroso como para ofrecerle una silla a su "cita", pero estaba tan distraído con el romántico par que no se dio cuenta de que movió el mueble de más e inevitablemente Kendall cayó de trasero al suelo.

El quejido del rubio llamó la atención de los presentes, incluyendo a Logan y Carlos, quienes observaron la escena con desinterés. Ellos no alcanzaron a ver más que a un tipo alto, de espaldas y tratando de levantar algo al otro lado de la mesa, así que Logan, quien estaba de espaldas a la escena, perdió el interés y volvió su vista a Carlos.

—Pobre chica —rió el listo.

Carlos soltó una ligera risa junto con su amigo, pero no despegó la vista de aquel extraño par; por más tonto que pareciera, tenía el presentimiento de que algo pasaría, y para ser sincero, no quería que nada en su "cita" con Logan saliera mal.

—¿Qué pasa? —preguntó el chico al ver a su amigo aún distraído por la graciosa escena.

—Es que… Creí haber visto… ¡Bah! Olvídalo, debo estar imaginando cosas —Carlos sacudió su cabeza y volvió a lo que verdaderamente importaba—. Entonces, ¿estás seguro de querer volver con Camille? —preguntó.

—Es que no lo sé —respondió el joven con duda—. Estoy tan acostumbrado a ella que me da miedo perder todo lo que ya tenemos. Creo que mañana temprano le pediré que hablemos bien sobre nuestro futuro; tal vez recapacite y quiera volver.

Logan pareció ilusionado con cada palabra que él mismo decía, pero el gesto que le mostró su amigo lo hizo dudar por un momento.

—Viejo, fuiste increíble hace un momento al decirme que debo dejar de rogarle a las Jennifers, y es por eso que me siento comprometido a decirte que… A mi parecer, tu relación con Camille se estancó. Ustedes sólo pelean, y lejos de avanzar, hacen que todos los demás se den cuenta de que jamás serán la pareja del año.

Logan quedó con la boca abierta. No tenía palabras para lo que su querido amigo le acababa de decir; ¿era así como todos los veían?

—Lo siento —Carlos se disculpó y lo único que pudo hacer fue tomar la mano de Logan en señal de que estaba ahí para lo que necesitara.

No muy lejos, Kendall parecía estar un poco más tranquilo después de la vergüenza por la que James le había hecho pasar, pues lejos de estar molesto, estaba bastante interesado en lo que el menú le presentaba. Por su parte, James quería tomar a Carlos del cuello y perjudicarlo seriamente después de ver lo cariñoso que estaba con su querido Logan.

—Ese enano me las pagará cuando estemos a solas.

James azotó el puño contra la mesa, lo que provocó que uno de los cubiertos volara justo hasta la cara de Kendall, y aunque el menú amortiguó el golpe, eso no evitó que doliera y el chico soltara un pequeño grito.

—¡James! ¿Qué te ocurre? ¡Casi me sacas un ojo con el tenedor!

El joven más alto puso su dedo índice en la boca en señal de que guardara silencio, pues por el enojo, Kendall había dicho su nombre. Los demás clientes los observaron nuevamente, asustados por el escándalo y la evidente mala cara del "señor" con bigote.

Dos mesas antes, Logan había vuelto a girar su vista, pero tras ver al tipo alto sobar la frente de su cita, volvió a la conversación sin demora. Pero fue Carlos quien con tanto alboroto, comenzó darse cuenta de que aquello no era normal; y entonces comprendió de lo que se trataba.

—Insisto, pobre chica —dijo Logan al ver a su amigo bastante interesado en el extraño par que a cada rato llamaba la atención.

—¿Tu crees? —preguntó el latino si quitarles la vista.

Kendall le dio un manotazo a James, pues de tanto sobar su frente, estaba comenzando a arrancarle la peluca. El chico del bigote falso ni si quiera estaba prestando atención a lo que hacía, hasta que se dio cuenta de que Carlos no dejaba de verlo y fue así que se concentró en su propia mesa.

—Creo que Litos se dio cuenta.

—¿De qué? ¿De que eres un pésimo marido? —dijo Kendall aplicando hielo en el golpe.

—¡Shhh! Guarda silencio y mírame con adoración —lo calló James.

—¿Qué? ¡No lo haré!

—¡Que me mires con adoración!

La pareja comenzó a forcejear, pues mientras James quería tomarlo de la cara para fijar la vista de Kendall en él, el rubio se reusaba a imitar a una colegiala enamorada. Después de una intensiva pelea de manos, James se conformó con simplemente tomar la mano de su amigo y acariciarla por un largo tiempo.

—¿Ya saben que van a pedir?

Una voz ajena fue la que los sacó del dilema que se encontraba en esa mesa, pues un mesero se colocó al lado de ellos para llamar su atención y que dejaran de discutir.

—¡Largo de aquí! ¡Estamos ocupados!

El mesero rodó los ojos y después de decir algo ininteligible se marchó de ahí, dirigiéndose inmediatamente a la mesa ocupada por Logan y Carlos.

—¿Por qué lo corriste? ¡Tengo hambre!

—Calla, quiero escuchar lo que pedirán.

Kendall se recargó en su silla con molestia y deshizo el agarre que tenía con James; en verdad estaba en desacuerdo con su amigo, pues desde hace rato su estomago lo estaba matando.

—Quiero un Bourride de pescado —escuchó decir a Logan—. Y Carlos, supongo que pedirás el Choucroute garnie[1].

—Hum… No, hoy pediré la pasta Alfredo con camarones. Y tráigame una botella de su mejor vino sin alcohol —le dijo al mesero entregándole el menú—; sólo lo mejor para el mejor amigo.

El corazón de James se contrajo cuando vio la enternecedora sonrisa que Carlos le brindó a su amigo, y por la grandiosa vista que tenía de los pómulos de Logan, estaba seguro que él le sonreía de la misma manera.

—Increíble… —habló Kendall después de la orden de sus amigos—… Carlitos pidió mariscos en lugar de salchichas.

—¿Estás pensando lo mismo que yo? —preguntó James igual de impresionado—. Litos se está poniendo serio. No lo había escuchado pedir algo que no fueran salchichas desde que salió con Jennifer del vestido rojo.

—Amigo, esto es malo —terminó de decir Kendall y James le dio un golpe en el hombro—. ¡Auch! ¿¡Que haces?!

—¡Te dije que si las cosas salían mal te golpearía!

—¡Pero aún no termina su cita!

Desde dos mesas de distancia, Carlos podía ver claramente como se libraba una nueva discusión con la pareja de recién casados a los que tomaba como sospechosos. James se dio cuenta de que su amigo no le quitaba los ojos de encima y volvió a su porte serio junto con Kendall.

—Espérame aquí —dijo el más alto levantándose de su mesa—. Hay que poner en marcha el plan B.

—¿Cuál plan B? —preguntó el rubio tratando de detener a su pareja de espionaje—. ¡Se supone que sólo los observaríamos para saber si hay algo entre ellos!

El chico con el disfraz del bigote se escondió tras un mesero que pasaba junto a él y logró colarse en la cocina del restaurante. Se mantuvo oculto detrás de una isla de cocineta donde varios chefs cocinaban a toda prisa. Cuando uno de los platillos estaba terminado lo avisaban a los meseros, y fue hasta que uno de ellos dijo –Alfredo para la mesa 2 del area privada— que salió de su escondite, tomó un esparcidor de pimienta picante y vertió casi la mitad entre las especies de la pasta y los camarones. Salió corriendo antes de que el cocinero regresara y volvió a su mesa.

—¿Qué hiciste? —preguntó su rubio amigo con preocupación y enojo.

—Digamos que Carlitos se arrepentirá de no haber pedido el platillo de salchichas.

La siniestra sonrisa de James hizo que Kendall volteara a ver a la mesa de sus dos amigos justo cuando el mesero llegó con sus pedidos. Después se retiró sólo para volver con un par de copas de cristal y una hielera donde descansaba una elegante botella de vino tinto.

La sonrisa de Carlitos lo decía todo; en verdad estaba disfrutado todo eso, lo que hizo que Kendall se preocupara por lo que estaba a punto de suceder. El joven que sorpresivamente no estaba usando un casco, tomó la copa de su cita y se ofreció a llenarla, después sirvió la propia y ambos brindaron con una asombrosa sonrisa en su rostro.

Pero cuando Carlitos probó la pasta por primera vez, algo malo sucedió; el chico comenzó a toser tan fuerte que Logan entró en pánico, pidiendo ayuda al personal del restaurante. James lejos de parecer divertido, pareció preocupado por lo que ocurría con su amigo, pues al parecer esta vez se había pasado con la broma.

Kendall no lo dudó mucho tiempo y corrió hacia Carlitos, tomó la copa de vino recién servida y arrojó el contenido en todo el rostro de su amigo. Carlos quedó congelado por un instante, pero no tardó en soltar un largo suspiro debido al susto. Por su parte, Logan estaba más que sorprendido por la presencia de Kendall; y ni que decir por su disfraz.

—¡¿Qué es lo que está pasando aquí?! —reclamó Logan a su amigo el rubio.

Kendall tomó la copa vacía entre sus manos y comenzó a balbucear; en verdad no sabía cómo salir de esta. ¿Cómo explicarle a sus mejores amigos que los estaba espiando porque James se estaba muriendo de celos y necesitaban una respuesta concisa?

—Yo sé que es lo que está pasando —dijo Carlitos después de limpiarse la cara con una servilleta y salir disparado hasta la mesa donde James ya se encontraba de pie—. ¿Crees que puedes venir aquí y arruinar lo que Logan y yo estamos teniendo?

El joven alto parecía también molesto, pero Carlos no lo dejó hablar en ningún momento.

—¿De verdad crees que no me di cuenta de que has estado espiándonos desde que llegaron? No tienes derecho a meterte en mi vida personal. Deja de tratar de involucrarte en todas mis citas, ¡no importa con quien o quienes sean!

—¡Yo no…! —intentó hablar pero nuevamente fue callado.

—¡Estar con Logan esta noche es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, y no vas a arruinarlo sólo porque crees que todo gira alrededor de ti! Él ha estado ahí cada que lo necesito y quiero darle la mejor noche que haya tenido en mucho tiempo.

Irremediablemente, James se quedó con la boca abierta mientras Kendall y Logan enrojecieron en su totalidad.

Con mucha seriedad, Carlitos arrojó la servilleta en la mesa de James, para después regresar a la propia, tomar a Logan de la mano y salir de ahí no sin antes reprimir una carcajada al ver el disfraz de Kendall.

—¡Y no nos sigan! —reiteró.

Las personas presentes se quedaron mudas ante la escena; todo había pasado tan rápido. El rubio se acercó hasta su amigo y le pidió que regresaran a Palm Woods.

—Tenemos que volver. Esto se acabó —dijo palmeando la espalda de James.

—Claro que no. Hay que seguirlos.

Su voz no parecía molesta; más bien, era como si estuviera preocupado por lo que pudiera pasar.

continuará.

Muchas gracias a Hikari y a Chibi por sus comentarios. Chicos, en verdad lo aprecio.

Este capítulo resultó ser más largo de lo esperaba, pero realmente disfruté escribiéndolo, así que espero sea de su total agrado.

Si no resulta igual de largo o más, el próximo capítulo será el final del fic. ¡Hasta entonces!

[1] Sauerkraut con salchichas, sal, patatas y carne de cerdo.