Capítulo 4

Libro 1

Now it's red

(Ahora es rojo)

SASUKE UCHIHA

Durante unos segundos, después de estarme torturando yo sólo con mis pensamientos acerca de lo mal que yo estaba haciendo quedar a los Uchiha, me di cuenta que eso no me era conveniente en una situación cómo ésta. Me tranquilicé lo más que pude en menos de un segundo y me puse a analizar aquellos estúpidos brazaletes que me sumieron en la desesperación unos segundos. Entonces caí en la conclusión que, aparte de lo obvio (que son controlados por alguno de los hombrecillos presentes) sueltan descargas eléctricas, y con ellas, llegan hasta las 'venas' de chakra y lo reducen considerablemente. Eso explica cómo es que de un momento a otro caí rendido al suelo cómo si hubiera peleado contra shinobis experimentados durante un rato.

Debo especificar que todo eso fue en cuestión de segundos, no más de 30.

Cuando alzé la cabeza un único pensamiento volvió a mi cabeza y expulsó a todos los demás. -Necesito Desaparecer-.

Inmediatamente después, los dos hombrecillos frente a mí quedaron petrificados y el color de su cara huyó cómo alma que lleva el diablo.

-¿¡A-A dónde demonios se ha ido?! ¡¿dónde se ha metido?!- Gritó uno de ellos, que mostraba claras señales en su rostro de profunda desesperación. A lo qué otro hombrecillo tras de mi remató: -¡Ha Desaparecido!-.

¿Desaparecido? ¿Acaso es que ellos se habían vuelto locos? ¡Yo seguía ahí justo enfrente de ellos! Mi instinto inmediatamente me dijo que me moviera de mi posición actual, al cuál obedecí y me arrastré unos cuántos centímetros hacia el rincón, cuando mi madre desde la puerta gritó - ¡Sasuke, escápate rápido, no pierdas el tiempo! - Aunque en ese momento mi cuerpo no me respondía. Los presuntos soldados estaban ocupados buscándome bajo mi cama, en el pasillo e incluso afuera de la ventana. Tal vez esto sea sólo una trampa cómo el boomerang. Quizá así yo quiera correr y escapar y ellos tengan motivos para matarme. Aunque... sus rostros de verdad mostraban desesperación...

Después de ése último argumento que me di a mi mismo, estaba seguro que no se trataba de otra trampa. Entonces, si no puedo utilizar ni mi Sharingan ni ningún tipo de ninjutsu o genjutsu por el poco chakra que me queda,entonces ¡Taijutsu será!.

Me dispuse a atacar y empezé por golpear en la espalda al que estaba agachado buscando bajo mi cama. Después, patee al de la ventana, pero, antes de que pudiera alcanzar al que estaba en el pasillo otra descarga abarrotó todo mi ser. No podía ser posible. Incluso observé que mi taijutsu también era mucho más lento y torpe.

¿Qué demonios estaba sucediendo?

Caí de rodillas al suelo. Otra vez.

-¡Rápido! ¡Agárrenlo antes de que desaparezca de nuevo!-

Gritó el hombre del pasillo, y automáticamente los otros dos se abalanzaron sobre mí sosteniéndome con manazas y cuerdas. Cómo si fuera un animal peligroso y salvaje.

-¡Suéltenme!- grité a medias con el poco aliento que me quedaba. Intenté resistirme, pero mis esfuerzos eran completamente en vano.

Me arrastraron cómo un vil costal de papas hasta el salón principal, dónde me dejaron caer. Traté de ponerme de pie, pero el hecho de tener manos y pies amarrados no ayudaba demasiado. Aún en completa oscuridad el salón, oí gritar a Itachi, al tiempo que lo arrojaban al suelo amarrado junto a mi. Cuando cayó al suelo, alcanzé a distinguir entre la poca luz y el disturbio unos brazaletes iguales a los míos en las muñecas de mi hermano. Eso me hizo sentirme mejor, al saber que no fui sólo yo quién cayó en una trampa.

-¡Itachi! ¿Que está pasando? ¿Quién demonios son ellos?-

- ¡Sasuke!- exclamó bastante audible, y cómo si no hubiera escuchado mi pregunta, me cuestionó - ¿Estás bien?-

Ambos estábamos jadeando, debido a las malditas descargas de los brazaletes.

-No...- realmente no pude terminar mi respuesta. Mi garganta ya no tenía energía para emitir un sonido. Está claro que la cosa se está poniendo fea.

Itachi golpeó uno de sus brazaletes cómo pudo contra un muro de mármol que estaba cerca, cosa que nos provocó una descarga a ambos.

El cayó de rodillas, y yo terminé en el suelo.

Mi vista estaba absolutamente borrosa. Todo me daba vueltas y me costaba trabajo respirar. Creo que comenzaba a perder la consciencia. Pero seguía despierto y atento (lo más que me era posible) debido a que me negaba profundamente a desmayarme.

-¿mamá? ¿papá?- susurró Itachi casi inaudible.

De repente, todos los guardias apagaron sus luces, e Itachi por instinto intentó activar el Sharingan, lo cuál dio resultados durante unos cinco segundos, cuando después cayó al suelo al lado de mi, mirándome. Yo estaba jadeando y seguía negándome a perder la consciencia. Pero, debido a sus intentos en vano, estoy seguro que Itachi ha perdido un 99.99999999% de su chakra. Cruzamos mirada unos instantes, pero el comenzó a desmayarse. Estaba perdiendo la consciencia.

Saqué un gramo de fuerza de algún lugar que desconozco muy dentro de mi y le solté una patada a Itachi cómo pude. Lo golpee en el estómago, con la fuerza suficiente para evitar que perdiera la consciencia por completo, pero no lo suficiente para dañarlo.

En esas alturas no me podía dar el lujo de enfrentar la situación yo sólo con la milésima de chakra que me quedaba y con un hermano dos veces más pesado que yo y semi-muerto.

Itachi inmediatamente abrió los ojos de par en par con mi patada, y me miró agradecido.

Ahogué un grito cuando recuperé la fuerza suficiente para sentarme en el suelo. Mis padres estaban frente a nosotros, con sus pijamas al igual que yo, pero ellos estaban tirados en el suelo casi totalmente inmovilizados, parece ser por la culpa de esos brazaletes que tenían puestos, pero a diferencia de Itachi y de mi, ellos también tenía unos atados a los tobillos y al cuello. Desde las puntas de los dedos del pie hasta su cuello no se movían absolutamente nada, incluso parecía que su alma había abandonado todo su cuerpo. Pero, con la cabeza, daban batalla y se resistían cómo podían, aunque pareciese ser que estaban envueltos en dolor.

A todos nos tenían completamente inmovilizados cómo si fueramos cualquier basura ponsoñosa.

Entonces, justo abajo del cuerpo de mis padres, la alfombra empezó a teñirse de rojo.

De verdad, no entendía que rayos y centellas estaba pasando en ese instante.

Queridísimos lectores.

Espero su día esté siendo maravilloso. Y aquí les demuestro que lo prometido es deuda, y yo no tengo deudas.

Cómo podrán ver, el capítulo es un poco más grande que los anteriores. Seguiré ampliando los más posible.

Seguiré insistiendo que me dejen sus reviews, y sus PM, que de verdad quiero saber su opinión.

No se pierdan ningún capítulo, den follow o fav, que no muerdo.

También si encuentran alguna falta de ortografía háganmelo notar, por favor.

Dénme su opinión, quejas, ideas, consejos o sugerencias, que yo me encargo de leerlas y contestarlas todas.

Gracias por leer.

Disclaimer: La historia original y los personajes de Naruto no me pertencen, ellos son propiedad de sus respectivos autores. La adaptación es de mi propiedad, y todos los derechos de autor me los reservo.