Capítulo 11

Libro 1

Carolyn

SASUKE

Al fin y al cabo comenzaba a darme la impresión que esto que estabamos viendo mi hermano y yo iba más allá de un simple sueño o, un genjutsu cómo lo sospeché en el principio. Esto comienza a ser mi realidad.

Quién sea que esté leyendo esto, se ha de imaginar que en la academia ninja nos enseñan a mantener la calma en situaciones desesperadas. Pues están totalmente equivocados.

Verán, hasta dónde ustedes han de saber, la academia de konoha es por mucho la mejor en el país del fuego. Supongo que debe estar incluído el factor que la aldea escondida entre las hojas sea la más antigua de todas al ser fundada producto de una alianza entre los Clanes Uchiha y Senju.

Por lo tanto, la academia tiene cierta carga. Tendrá poco que me gradué de la academia, apenas cumpliré los 14 años, pero me puedo percatar de ello. En la escuela te cuentan una parte de la historia, más nunca te la cuentan completa.

Regresando al tema de nuestra injusta encarcelación...

Al parecer al menos vamos a tener el pequeño consuelo de conservar nuestras ropas.

Itachi y yo traemos puesto un pantalón holgado cómo el que toda nuestra familia acostumbra usar a la hora de dormir por que es cómodo independientemente si son hombre o mujeres. Miren que es bastante cómodo, pero apenas lo suficiente para que en el remoto caso que estalle una guerra a la mitad de la noche, podamos reaccionar sin preocupaciones de que nuestras ropas interfieran.

Mi hermano usa su camiseta negra de cuello alto y manga corta distintiva de nuestro clan con el logotipo en la espalda. Mi playera es igual a excepción que yo la preferí en color azul oscuro.

A excepción de mis ropas, la baqueta misteriosa que mi madre me dio es lo único material que conservo desde que nos sacaron por la fuerza de nuestra casa.

Debo remarcar que continuamos con los brazaletes anti-chakra puestos.

-¡dejen de jalarlo así del brazo!- refunfuñó Itachi a mi guardia. Estaba tan ocupado en mi razonamiento que no me había dado cuenta que mi brazo parecía a punto de descoyuntarse.

-Cállate maldito shinobi-

Bueno, al menos había algo en lo que al fin acertaban los malditos guardias.

A continuación, los guardias nos guiaron a través de pasillos cada vez menos iluminados y aseados hasta llegar a una puerta con un letrero de metal grabado que decía

PROPIEDAD DEL NUEVO ORDEN.

Ni quién se los fuera a robar.

Entonces en cuánto atravesamos la puerta vimos un recinto de más de cinco pisos de alto con celdas de barrotes bastantes gruesos. Una cárcel. Nos hicieron caminar hasta el último piso y luego me arrojaron violentamente a una celda. Antes de que cayera al suelo, alcanzé a derrapar con los pies para frenar mi caída. Alcanzé a chocar con la pared del lado contrario. Inmediatamente después, antes de que pudiera tomar impulso y salir de ahí cerraron la celda. Me asomé a ver a dónde metían a Itachi y enseguida oí un derrapón en la celda contigua. -¡Sasuke!- Gritó mi hermano después de que se oyó que cerraban su celda de inmediato. Se oyó que se tranquilizó y luego un golpe. Difiero que mi hermanote tomó asiento. Hice lo mismo justo al lado de los barrotes.

-Sasuke, ¿estás bien?- me preguntó Itachi.

-Sólo raspé un poco la suela de mis pies- contesté inspeccionando mis heridas y restándole importancia al ardor.

-yo igual- respondió mi hermano -vamos a salir de aquí.- dijo. Su voz estaba llena de valentía. -ésto es sólo un error-

-No lo creo, mi ingenuo amigo- Respondió una voz de la celda del lado de la de Itachi

-¿qué? ¿tu quién eres?- dije algo anonadado

-Prisionero número 450209A Carolyn Sarutobi- dijo la voz.

Hubo un silencio enorme. Supongo que Itachi estaba pensando lo mismo que yo.

¿Sarutobi? ¿es acaso familiar del tercer hokage?

-Créanme que no ha habído algún error- Interrumpió Sarutobi.

-Y no es que se olvidaran de su apellido. ¿Ustedes son los hermanos Uchiha, no es así?-

Dejó la pregunta al aire, supuse que quería una respuesta, pero Itachi se me adelantó.

-Sí. Así es. Uchiha Itachi y mi hermano es Uchiha Sasuke-

-bueno, pues ésta no es una cárcel para cualquiera, Sus papás no vendrán a buscarlos ni ningún familiar. Y no van a salir de aquí. Nunca.

-¿cómo demonios puedes afirmar eso?- le grité.

-¿cuántos años tienen?-respondió muy confiada.

-Casi dieciocho- dijo Itachi. -y yo casi 14- terminé la oración.

-Bueno, pues yo tengo casi 11.-respondió ella. -Ya pueden ver que no hay ningún error,-

Entonces me levanté y miré todas las celdas del bloque. Y las del siguiente. Vi ,celda tras celda, bloque tras bloque, caras de niños asustados. La cárcel estaba llena de niños y adolescentes.

Ni ún sólo adulto.