Disclaimer: Naruto y todos los personajes no me pertenecen le pertenecen a Masashi Kishimoto.

"Wiii"- pensamiento

-Wiii- narración y dialogo

-Wiii-recuerdo

Pareja Principal: Gaara/Hinata

Podía ver el sol saliendo en lo más lejano de su reino, de nuevo no había consolado el sueño y más con la misma pregunta que se formulaba en su cabeza de quien era aquella joven.

Regreso a sus aposentos, salió de su habitación para ordenar a una de las sirvientas que prepararan un baño, después de eso decidió salir a las calles pero no iría como alguien de la realeza, se coloco un traje color negro y una túnica de color rojo índigo para tapar completamente su rostro.

Salió del palacio por una puerta secreta que solo él conocía y nadie mas, caminaba por las calles de su reino tranquilamente aun no había tanta gente ya que aun era de mañana, pero aun así nadie lo notaba, quería dirigirse a un lugar que ya era familiar para él y era ir a las misma playa donde lo encontraron sus hermanos y donde vio aquella mujer.

Sentado en las arenas, viendo las olas ir y venir y recordando aun aquello, si habían pasado 2 meses desde que paso la tormenta y su mente aun no paraba de recordar aquella imagen pero con el tiempo que a pasado aquella imagen se iba deteriorando poco a poco, cerro los ojos y se levanto sacudiendo las arenas de su ropa, había pagado para pedir prestado un caballo el cual cabalgo para llegar a ese lugar.

Monto el animal y dio la vuelta para dar un paseo lento y calmado, observo a lo lejos como dos niños jugaban en las arenas y el agua junto con un anciano.

Supuso que aquella persona debía ser su abuelo y un pescador, ya que este tenia en sus manos una red siendo ayudado por otro hombre mas joven, sonrió levemente asía tal escena. Siguió su camino acercándose que podía escuchar las conversaciones de aquellas personas.

-Es verdad.

-No es cierto.

-Claro que si.

-Claro que no, son mentiras tuyas- podía escuchar como los niños comenzaron a discutir.

-No es cierto, mi abuelo las ha visto- La niña se levanto y corrió hasta llegar con el anciano junto con su amigo- Vamos abuelo cuéntale.

-¿Qué cosa pequeña?

-Dile que en verdad existen las sirenas.

-"Sirenas"- miro un poco pero un así siguió andando.

-Jeje claro, se dicen que las sirenas son mujeres muy bellas y se encuentran en los mares mas profundos, y su voz es muy encantador que cualquier humano que lo oiga sentirá una verdadera tranquilidad- Paro en seco su caballo para poder seguir escuchando aquella historia.

-Y ¿Usted ha visto algún señor?

-Claro que si- en ese momento aquel señor metió su mano en su chaleco para sacar un objeto.

-¿Qué es eso?

-Esto es una escama de la cola de una sirena, si pueden verla es mas grande que la de un pez normal y con un color mas hermoso.

-Wow, eso es increíble señor.

-Ves, te dije que si existen.

-De acuerdo lo siento, y ¿Usted ha vuelto a ver aquella sirena señor?-

-Lo siento pequeño, pero esa fue la primera y ultima vez que la vi.

-Es una lastima, pero no se preocupe cuando sea mayor atrapare una sirena y se lo mostrare.

-Jeje esperare con ansias.

-Mírenme soy una sirena-gritaba aquella niña mientras salía corriendo seguida por su amigo.

-Jejeje estos niños.

-En verdad creyeron esa fantasía- hablo aquel hombre que se encontraba ayudando al anciano.

-"Solo era un cuento para niños"-pensó el pelirrojo mientras cerraba los ojos con una muy leve sonrisa.

-De que hablas-eso provoco que abriera los ojos y mirara al anciano- La Historia que le conté a mi nieta es verdad.

-¿enserio?- pregunto con algo de sarcasmo aquel hombre.

-Si, pero claro que omití algunos detalles, ya que solo son niños.

-¿Cómo cuales?

-Se dicen que esas criaturas son mujeres realmente hermosas y bellas que en el momento en que las veas sientes la misma flecha de Cupido atravesar tu corazón quedando totalmente prendado hacia ellas, su canto es tan melodioso que no se compara ni con el de las aves provocando que quedes totalmente hipnotizado.

-Si es así no me importaría ver a una.

-Claro que te importaría, esos seres no son de fiar, ya que ellas usan todo eso para llevar a los hombres a la perdición

-Entonces ¿En verdad viste a una sirena?

-No realmente, cuando me encontraba pescando sentí que algo se había atorado en la red, pensé que había capturado un enorme pez jale lo mas que pude, pero lo único que logre fue que se rompiera la red, trate de jalar los pocos peces que se encontraban en ella y cuando me di cuenta en la red se encontraba esa enorme escama, la tome en mis manos y pude ver a lo lejos una enorme cola de pez hundirse y como dije antes fue la primera y ultima vez que lo vi.

-Vaya entonces debo tener cuidado cada vez que vaya a navegar.

Había puesto atención a lo que anciano contaba sobre aquellos seres.

-"¿Y si esa mujer que vi se trataba de una sirena?"- comenzó a cabalgar lo mas rápido para llegar a su palacio-"no eso es imposible, aquel señor menciono que ellas llevaban a los hombres a la perdición, además si ella lo fuera, ¿Por qué me salvo?"

Aun seguía pensando en la historia que había contado ese señor, no sabia si creer o no creer en ella, miro a su hermano que se encontraba junto a él revisando uno que otro pergamino no sabia si era bueno preguntarle, pero la curiosidad no dejaba su cuerpo y se aventuro a preguntar.

-Kankuro.

-¿Que sucede Gaara?

-¿Tú, sabes algo sobre las sirenas?- Kankuro dejo de leer el pergamino para mirar a su hermano.

-¿Por qué lo preguntas?

-Solo por curiosidad.

-Mmm.… son solo leyendas contadas por los marinos, seres realmente bellos que llevan a los hombres a la perdición, las historias las relatan como híbridos mitad mujer, mitad pez, pero como he dicho antes son solo historias de los marinos, pueden ser falsas sus historias de que realmente hayan visto a una.

-Ya veo.

Paso una semana desde que escucho por primera vez las historias de las sirenas a pesar de que seguía con su trabajo y las tareas que debía realizar como faraón su mente aun conservaba sobre la información que había escuchado aquel anciano y su hermano. Estaba a punto de anochecer, salió con las mismas ropas para pasar desapercibido, corrió y volvió a pedir prestado el mismo caballo.

Llego a la playa quería encontrar y hablar con el anciano sobre la historia de las sirenas, busco con la mirada hasta que logro encontrarlo, se acerco a él.

-Disculpe.

-Mm... ¿Qué desea joven?

-Hace algunos días lo escuche hablar sobre las historias de las sirenas.

-Ya veo y ¿en que puedo ayudarlo?

-Bueno usted es marinero desde hace mucho tiempo ¿Verdad?

-Así es.

-¿Usted ha hablado con alguna de ellas?

-Entiendo, lo siento pero no, solo vi como ella se alejaba mas nunca vi su rostro.

- Y si quisiera hablar con alguna ¿Qué haría?

-Bueno eso es algo complicado, ya que en mis años supongo que una sirena no aparece en el mismo lugar o eso supongo, tal vez… no eso seria ridículo.

-¿Qué cosa?

-Bueno si nosotros nos comunicamos con otras personas lejanas enviando una carta atada a un ave, tal vez seria metiendo una carta a una botella y lanzarla al mar, pero eso es bastante tonto ¿no lo cree?- comento el anciano comenzando a reírse levemente.

-Si claro-pero para el pelirrojo no lo era, le parecía algo bastante lógico.

Había vuelto al siguiente anochecer a la playa en sus manos tenia una carta dentro de una botella, sabia que se vería ridículo, pero tenia que intentarlo.

Lanzo el objeto lo mas lejos que pudo hacia el mar y lo único que tenia que hacer era esperar.

Tres días había ido aquella playa, y no había obtenido nada.

-Pero que estupidez- se levanto furioso del lugar donde había estado esperando- En verdad soy un idiota, como pude creer en las historias de ese vejete, creer en las sirenas si como no- Pateaba la arena mientras caminaba de una lado a otro- Me doy por vencido, jamás la volveré a ver solo será un recuerdo, que tarde o temprano desaparecerá- dijo dándose la vuelta y comenzar a caminar- Jamás creeré en cosas como…

No había terminado la frase ya que casi se tropezaba con algo, giro su rostro para después encontrarse con una botella enterrada en la arena. Se inclino para comenzar a escavar y sacar dicha botella, al mirarla no pudo evitar fruncir el ceño mientras apretaba con fuerza la botella provocando que esta comenzara a agrietarse poco a poco, era su carta.

-Esto no pude ser, en verdad soy un idiota jamás se fue la carta que envié, las malditas olas las devolvieron- arrojo dicho objeto a una de las rocas que se encontraban cerca, provocando que esta se rompiera en miles de pedazos, realmente se encontraba furioso.

Se acerco a la carta y la tomo en sus manos, arrugaba la carta aun seguía pensando en como pudo creer en aquellas estúpidas historias, las sirenas no existe, abrió la carta con tal rudeza que la partió por la mitad, observo lo que había escrito.

Comenzó a aflojar el papel, mientras que sus ojos se mostraban sorprendidos, aquella carta que él había enviado había sido contestada.

-El recibir las gracias de tu parte es un gran honor para mi, y una gran felicidad el que vuelvas a estar a lado de tus seres queridos y el que estés sano y salvo. No tienes por que darme nada, por que el haberte ayudado es suficiente para mí.

Gracias por leer mi fic y de que sea de su agrado.

Pitukel: Muchas Gracias por leer mi historia, y el que te haya gustado y si concuerdo contigo sobre la imagen Gaara jejeje también gracias por ayudarme a encontrar las fallas he subido esta segunda historia espero, que ya no tenga tantos errores y de ser así, házmelo saber

Y no te preocupes tanto a ti, como a todas las personas que comiesen a leer este fic. Les prometo terminarlo.

ViictoOriia Hyuga: Muchas gracias por leer mi historia, cielos nunca lo pensé asi pero tienes razón, es como una sirenita en otra versión.