Disclaimer: Naruto y todos los personajes no me pertenecen le pertenecen a Masashi Kishimoto.
"Wiii"- pensamiento
-Wiii- narración y dialogo
-Wiii-recuerdo
Pareja Principal: Gaara/Hinata
Se encontraba esperándola en esa playa a que ella llegara. Había trabajado toda la noche y todo el día anterior para tener algo de tiempo libre y acompañar a su amiga.
Ahora que lo pensaba, ella se había convertido en su primera amiga fuera de la familia.
Escuchó las aguas moverse y ahí salió ella. Se quedó asombrado por un momento ya que con la luz del sol se veía un poco diferente a la luz de la luna, la hacia ver que en esas dos noches no era un sueño si no algo real.
-B-Buenos días Gaara-kun ¿has esperado mucho?- no dijo nada, lo único que hizo fue dar una negativa con la cabeza- Me alegro.
-Um… te traje algo de ropa, la tomé prestada de mi hermana.
-¿Ropa?
- Sí ¿Pasa algo?
-Creí que estaría bien ir contigo de esta forma- No pudo evitar sacar una mueca de asombro, ¿en serio le estaba diciendo que ella pensaba ir vestida así? ¿Una túnica color violeta que solo tapaba la parte de delante y de atrás de su cuerpo mas arriba de los muslos, mostrando totalmente sus piernas y dejando visiblemente las parte de a los lados de su cuerpo?
-¡P-Por supuesto que no, no estaría bien!- le entregó las ropas de Temari- ¡Toma!
-S-Sí- tomó las ropas que Gaara le había entregado. Las miró cuidadosamente, era algo muy simple lo que le sacó una pequeña sonrisa. Sin más que decir se quitó la túnica dejado ver totalmente su cuerpo.
Gaara se había dado la vuelta lo mas rápido posible cuando vio que Hinata había tomando la túnica para quitársela.
Inocente, esa era la palabra que estaba buscando a pesar de ser algo tímida, también era demasiado inocente la chica. Ir de aquella manera llamaría la atención de todos.
Sus mejillas estaban totalmente rojas como su cabello, aÚn no podía creer como esa chica se estuviese desnudando frente a él.
-Es muy bonito- se dio la vuelta por instinto para verla.
Tenía un vestido blanco de tirantes totalmente largo que llegaba a los talones de sus pies, un listón dorado enrollado en su cintura hacía ver que tenia una cintura estrecha y su misma túnica que siempre traía , solo que esta estaba completamente enrollada a su cuello.
-Gracias, Gaara-kun- esas ropas las había tomado de noche en la habitación de su hermana cuando esta dormía.
-Vamos- se dio la vuelta para caminar hacia el caballo.
Lo siguió pero más que nada se acercó al animal. Nunca había visto una especie como esa, ya que estaba totalmente acostumbrada a los animales marinos de su hogar, este era la primera vez que veía un animal terrestre de esa forma. Tomó con delicadeza la cara del animal para comenzar a acariciarle el carrillo.
No parecía importarle al animal ya que este se apegaba más la ojiblanca para que le siguiera acariciando.
-¿Cómo se llama este a-animal, Gaara-kun?- preguntó sin dejar de acariciar.
-Es un caballo, ellos nos ayudan a transportarnos ya sean a nosotros o algunas cosas para llevarlos a otros reinos- se acercó a la peliazul para tomarla de la cintura con las dos manos y subirla al lomo del caballo- Eso hacen los machos, las hembras nos ayudan con el ganado y con la alimentación vegetal.
-Ya veo, ¿y a ellas también se les dice caballos?-
-No-subió al caballo para colocarse detrás de la ojiperla- A ellas se les llama yeguas.
-Entiendo.
-Hinata.
-¿Si?
-¿Cuánto tiempo puedes estar fuera del agua?
-Debo volver antes de que el sol llegue hasta el centro, ahí en donde se concentra más calor.
-De acuerdo.
Sin más que decir, comenzó a cabalgar por el desierto. La ojiperla se encontraba muy emocionada, jamás se había alejado tanto del mar, esta sería la primera vez que vería más de cerca a los humanos.
Caminaban por el mercado, Hinata estaba totalmente asombrada de lo que hacían los humanos, se acercaba a unos para mirar con curiosidad como algunas personas hacían los jarrones o vasijas con tierra, por lo que veía pensaba que los humanos eran realmente muy creativos.
No podía dejar de mirarla, parecía una niña pequeña totalmente emocionada, la observaba como corría de un lugar a otro observando lo que hacía su gente, pasaron las horas y aun así nada la cansaba.
Su pequeño estomago había emitido un sonido provocando que la sangre se le subiera a las mejillas algo avergonzada, no pudo evitar sacar una pequeña sonrisa ante lo que vio.
-¿Tienes hambre?
-Uhm… a s-si.
Miraba por todos los puestos y pensaba que sería bueno comprarle para que comiera. Observaba algunos puestos que vendían pescado, eso le preocupó, miró a Hinata donde tenía la vista y para su mala suerte ella también veía ese puesto pero con algo de tristeza.
-Lo siento.
-¿Por qué te disculpas Gaara-kun?
-No quería que vieras algo que lastima tu hogar.
-No te preocupes- lo tomó de la mano a lo que este la miró con algo de duda- Es el ciclo de la vida, aunque parezca triste el mundo así está equilibrado, por eso no tienes que disculparte.
-…sí- se retiraron de ese lugar para seguir buscando, en ese momento había un puesto donde vendían manzana y otra clase de frutas- ¿Te gusta la fruta?
-Sí, siempre la como cuando salgo a tierra firme.
-Bien, espera aquí, en seguida regreso- mencionó el pelirrojo mientras Hinata asentía.
El viento sopló llenando sus fosas nasales de un aroma delicioso. Giró sus ojos perla para saber de donde venía aquel olor pero no encontró nada ya que había mucha gente. Cerró sus ojos y se guió por el olfato pasando con cuidado atreves de la gente, el olor se hacía cada vez más y más fuerte hasta que llegó a un pequeño puesto.
Abrió sus ojos y miró que en ese pequeño lugar vendían unas extrañas cosas en forma rectangulares y cafés, algunas eran grandes y otras eran pequeñas. Se encontraba distraída mirando todo el lugar que había hasta que chocó con alguien.
-L-Lo siento mucho- dijo mirando al joven que se encontraba de espaldas.
-¡Oye ten más cuidado!- dijo el joven dándose la vuelta- casi haces que se me caigan….-no logró terminar su reclamo, se había quedado totalmente embobado por la chica que tenia ante él-los…rollos de…canela.
-En verdad lo lamento mucho- se disculpó mientras se inclinaba cuando en ese momento abrió sus ojos.
-No señorita y-yo tuve la culpa d-debí haber tenido más cuidado, no tiene porque disculparse- sus mejillas se encontraban totalmente sonrojadas.
-Este olor- levantó su rostro.
-¿Eh?
-Proviene de aquí-señaló la bandeja que tenia el muchacho en sus manos y en ella había seis círculos- Huele muy dulce.
-¿Te refieres a los rollos de canelas?
-¿Así se llaman?- el hombre asintió.
-¿Quieres probar uno?
-¿Podría?
-C-claro pero con cuidado, están calientes.
Hizo lo que el joven le permitió, tomó un rollo de canela con sumo cuidado de no quemarse lo sostenía con las dos manos y se lo llevó a sus labios para dar una pequeña mordida. Sintió un cosquilleo en las mejillas para abrir completamente los ojos.
-¡E-esto sabe delicioso!- le regaló una bella sonrisa de satisfacción.
Lo único que provocó al darle esa sonrisa fue que el joven la mirara completamente idiotizado con el corazón saltándole hasta la garganta.
.
.
¿Dónde se había metido? se encontraba buscándola por todo el camino, solo le había quitado los ojos por siete segundos y la chica estaba perdida, ¿es qué no escucho cuando le dijo "espérame aquí"? Soltó un suspiro cansado y siguió buscando.
Le preguntó a cada persona si habían visto a una chica con dichas cualidades. La mayoría les respondía que no.
Siguió preguntando cuando una de las personas le mencionó que había visto a la chica con las características que Gaara comentaba, que había entrado al pequeño puesto de Akimichi. Agradeció su ayuda y se acercó a dicho lugar.
Ahí la encontró.
Al parecer la chica estaba comiendo un pan ya que se le veía feliz, se acercó a ella a paso lento pero se detuvo ya que la chica comenzaba a sonreírle a un joven que se encontraba parado enfrente de ella y que la estaba mirando como un completo idiota.
No tenia idea de lo que pasaba pero la forma de mirarla ese joven le estaba empezando a molestar. Siguió su camino para colocase detrás de la peliazul.
-Con que aquí estabas- su voz sonó algo mÁs ronca de lo normal.
-Gaara-kun-habló Hinata mientras lo volteaba a ver.
-Creo que te había dicho que me esperaras.
-Lo lamento mucho, Gaara-kun, pero hubo un aroma muy delicioso y quise seguir hasta que vi que provenía en este lugar, por favor no te enfades.
Trataba de no hacerlo, ver la con ese rostro de preocupación y esa inocencia lo estaban casi convenciendo. Giró sus ojos de nuevo al joven y este aún se encontraba mirando de forma estúpida a Hinata.
Lo estaba haciendo enojar.
-Disculpen ¿hay algún problema?- comentó un hombre robusto de cabello largo color café rojizo y marcas en las mejilla.
-¡Jefe Chouji!- dijo el muchacho saliendo de su ensoñación- No, solo le estaba mostrando a la señorita los rollos de canela.
-Oh ya veo-miró a Hinata- ¿Y qué le han parecido?
-Son sumamente deliciosos, es lo mejor que he probado en mi vida.
-Vaya, me alegra mucho escuchar eso. En ese caso iré a preparar más.
-También usted.
-¿yo?
-Si, usted preparó esta comida y en verdad es deliciosa, estoy realmente impresionada, nunca había visto a un hombre que creara estas delicias-comentaba Hinata mientras le sonreía.
-Oh b-bueno s-si, este, yo
¡Plaf!
Voltearon a ver ambos de donde había provenido el ruido. Gaara tenia la mano extendida en la mesa para después levantarla y mostrando que había dejado dinero y una que otra grieta en la madera.
-Gracias por todo- miró al hombre de forma amenazante. Esa mirada de dio la sensación de que una espada se le clavaba en la frente. Sin más que decir salió del puesto para comenzar a caminar.
Hinata miró como Gaara se alejaba, se despidió del joven y comenzó a seguir al pelirrojo.
Trataba de seguirlo pero había mucha gente que incluso batallaba para pasar, podía verlo a lo lejos y trataba de no distraerse para no perderlo de vista y así fue en todo el camino.
Gritaba su nombre pero este no volteaba a lo que ella pensó que tal vez no la escuchaba. Su visión comenzó a tornarse un poco borrosa, abrió completamente los ojos parando en seco, se toco la frente y sintió algo húmedo. Viró hacia arriba y vio que el sol se encontraba en el mero centro, estaba comenzando a hacer mas calor y estar cerca del fuego donde hacían el pan no había sido una buena idea.
Volvió a toma su rumbo para seguir al pelirrojo pero ya era muy tarde, lo había perdido de vista.
-Oh no-susurró preocupada- tengo que encontrarlo antes de que sea tarde.
Gritaba su nombre y lo buscaba con la mirada pero era en vano, no podía encontrarlo, había demasiada gente.
Sentía como el sol la quemaba su visión se estaba tornando más borrosa y se estaba mareando, se acercó a una de las paredes para que le diera algo de sombra pero aún así no ayudaba.
Olvidó completamente al pelirrojo, tenía que hallar agua, una fuente o un pozo, pero para su mala suerte no había nada. Sosteniéndose de alguna que otra pared comenzó a buscar.
.
.
Seguía sin entender por qué estaba molesto, Hinata solo le estaba haciendo un cumplido a aquel joven, ¿entonces por qué estaba enfadado? ¿por como la miraba? ¿Por como ella le regalaba sus sonrisas? Con tan solo recordar esa escena lo ponía totalmente molesto.
Siguió caminando, no le importaba si tumbaba a la gente y estos le reclamaban, no quería escuchar a nadie.
Dio un suspiro y detuvo su andar ¿Por qué estaba enfadando? Hinata simplemente era amable, no tenía porque estar enojado con ella.
Se dio la vuelta y miró que la chica no se encontraba detrás de él.
De nuevo aquella chica se había ido a un puesto que le haya causado curiosidad. Volvió a buscarla y preguntó a un que otro aldeano si había visto a tal chica y obtenía siempre la misma respuesta "lo siento pero no".
Siguió en su búsqueda cuando sintió como algo comenzaba a escurrirle en la frente, se tocó la zona y miró sus dedos. Estaba comenzando a sudar.
-Vamos, hay que seguir jugando hermano.
-Yo ya no puedo más.
Las voces de unos niños captaron su atención.
-Eres muy débil hermano.
-Claro que no, solo tengo demasiado calor.
-"Calor"- pensaba el pelirrojo mientras veía a los dos niños.
-Daria lo que fuera por conseguir agua.
-"Agua"- abrió completamente los ojos- ¡Hinata!
Comenzó a correr totalmente preocupado, había olvidado por completo que tenía que llevar a la ojiperla al mar antes de que el sol se situara en el centro, ahora sabía por qué comenzaba a hacer más calor.
Miraba por todos lados, desesperado, buscando a la peliazul. Corría por todos lados gritando su nombre, algún que otro aldeano se le quedaba mirando pero no le importaba, siguió buscando hasta que por fin la encontró.
Trataba de sostenerse en la pared pero apenas sus piernas le respondían, había colocado su túnica lila alrededor de su rostro para taparse de los rayos del sol, pero no ayudaba mucho ya que sus brazos estaban totalmente expuestos. Su visión estaba completamente borrosa, apenas podía ver.
Miró su mano y como esta comenzaba a resecarse, no podía sostenerse más, estuvo a punto de caer cuando sintió unos brazos alrededor de ella sostenerla y evitándole la caída.
Levantó un poco su rostro pero no podía ver bien.
-¡Hinata!
-G-Gaara-kun- fue lo único que dijo para caer desmayada.
Tenía que llevarla a una fuente lo más pronto posible. Llevarla al mar ya era demasiado tarde, se quitó su túnica para envolver a Hinata como si se tratara de un bebé recién nacido, la levantó a estilo nupcial, tomó un caballo que se encontraba cerca y comenzó a cabalgar veloz.
El único lugar que se encontraba cerca era su palacio, entró en el aún cabalgando. Bajo del caballo para comenzar a correr por el palacio, la única habitación que siempre tenía su baño listo era el de su hermana mayor.
Entró en él y recostó a Hinata en el agua con todo, incluso la túnica aún.
Sin quitar su mano de la cabeza de la joven, se maldecía una y otra vez, ¿cómo era posible que la hubiera abandonado por un simple berrinche? la mujer que lo había salvado ahora se encontraba débil por su culpa, la miraba y deseaba que estuviese bien, no quería pensar en lo peor.
Comenzó abrir los ojos poco a poco dentro del agua para sacar su cabeza con sumo cuidado y mirar al pelirrojo para después darle una sonrisa.
-Gracias Gaara-kun.
-Hinata-bajó el rostro con tristeza- lo siento, todo esto es mi culpa, no debí haberte dejado sola.
-Nunca lo hiciste.
-¡De que hablas!-se levantó bruscamente para darle la espalda- casi mueres por mi culpa, no debí haberte abandonado.
-Pero nunca lo hiciste.
-¡¿Qué?!
-Si me hubieras abandonado no estaríamos aquí hablando en este momento, Gaara-kun.
No estaba totalmente convencido.
-Por favor ven- la miró un poco dudoso pero se acercó a ella- No te enfades contigo mismo Gaara-kun.
-¿Por qué no debería estarlo?- se hincó de nuevo a su lado-se supone que te enseñaría mi pueblo, que conocieras lo maravilloso y no lo desagradable.
-No lo hiciste- tomó el rostro del pelirrojo con ambas manos para que la mirase- Gaara-kun, nunca me abandonaste, siempre estuviste conmigo, si lo hubieras hecho ni siquiera nos hubiéramos conocido.
-Pero…
-Nunca me has mostrado lo desagradable y estoy segura que jamás me lo mostraras- le sonrió de forma tierna sin quitar sus manos del rostro del pelirrojo.
En verdad no podía creer como el corazón de esta chica se encontraba totalmente lleno de bondad.
-Hinata– fue más un suspiro que un susurro, pero aún así fue escuchado.
Hinata abrió los ojos para mirar a Gaara pero no supo como, se había quedado totalmente atrapada en esos ojos aguamarina.
Se miraban uno al otro, no podían ni siquiera parpadear por no querer perderse algo. No se escuchaba absolutamente nada en la habitación salvo el sonido del agua, pero ambos chicos escuchaban algo más que eso.
El sonido de un pulso que cada vez se escuchaba más fuerte.
-¡Gaara ¿estas bien?! Los guardias me dijeron…-Había entrado repentinamente provocando que ambos chicos vieran a la persona entrar- Gaara.
-Puedo explicarlo Temari.
Agradezco a todos que pasan a leer mi fic y que sea de su agrado.
También agradezco mucho a Pitukel, por ayudarme a mejorar mi historia y serla mejor cada día muchas gracias.
